20/01/2021

Mirá a Bruno Mars a los 6 años imitando a Elvis en una película

No vas a poder evitar enamorarte.

Luna de miel para tres (1992) era una de esas películas que -alerta de contenido no apto para centennials- uno alquilaba cuando iba tarde al videoclub y ya no quedaba ningún estreno. Los tres del título eran Nicolas Cage (que estaba con el tema del prestigio después de hacer Corazón salvaje con David Lynch y Educando a Arizona con los Coen, pero todavía no lo había rifado con Ghost Rider y otros bodrios), una Sarah Jessica Parker que ni veía venir Sex and the City y James Caan, a quien se lo conocía de una película llamada El padrino, que algunos dicen que está bien aunque es un poco larga. Si rondás los 40, hay muchas chances de que la hayas visto un viernes a la noche cabeceando en el sillón y no guardes el más mínimo recuerdo. Mucho menos te acordarás de que en ella aparece Bruno Mars.

El nombre original del film es Honeymoon in Vegas y la acción transcurre, cómo no, en la ciudad del pecado. En una escena, el personaje de Parker se encuentra con el de Caan en el bar de un hotel para comer y tomar algo. De fondo hay una banda tocando que tiene como frontman (¿frontchild?) a un nene vestido como el último Elvis Presley, cantando con voz chillona “Can’t Help Falling in Love”. Son apenas unos segundos, pero llama la atención porque entona más que correctamente, porque imita al Rey como si lo hubiera visto en vivo y porque, dale, mirá lo monono que es.

Ese actorcito de seis años se llamaba Peter Gene Hernandez y tenía destino de estrella. Casi dos décadas después compuso “Fuck You” para Cee-Lo Green y “Wavin’ Flag” para que se use como canción oficial del Mundial de Sudáfrica, y editó su debut Doo-Wops & Hooligans usando el apodo que le puso su papá (Bruno, por Sammartino, un luchador famoso en los 60 y 70) y el apellido que él mismo se eligió porque todos le decían que era “de otro mundo” (Mars, Marte en inglés).

Bruno Mars imitaba a Elvis desde los cuatro años, “adoctrinado” por su tío John (que se ganaba la vida de esa manera) y alentado por una familia en la que la música era algo de todos los días. “En realidad, él empezó a tocar la guitarra solo. Yo tengo un estudio de grabación y cuando nos juntábamos con la familia siempre está armada la batería, siempre hay un bajo, siempre todo está dispuesto”, explicó el tío. Con sus padres y sus hermanos tenían una banda llamada The Love Notes, que se terminó cuando papá y mamá se separaron. Por entonces Mars tenía 12 años y ya sabía tocar la guitarra (su ídolo era Jimi Hendrix), el piano, la batería y algo de percusión. Todo esto, además de menear las caderas al ritmo de la música del Rey del Rock.

En la adolescencia ganaba 75 dólares por noche imitando a otro rey, el del pop: con talento para el canto y el baile, Bruno Mars copiaba los movimientos de Michael Jackson con tanta fidelidad que terminó generando esa leyenda urbana que dice que es su hijo no reconocido. Basta escuchar temas como “Treasure” para darse cuenta de que aquel tributo casi amateur se le pegó hasta bien entrada su carrera profesional.

Otra cosa que tiene en común con el autor de “Thriller” es haber pasado por el sello Motown. A los 17 dejó su Hawai natal para instalarse en Los Angeles, la ciudad en la que hay que vivir si uno quiere pegarla en grande. Ahí recorrió compañías con su demo hasta que en 2004 logró interesar a la mítica discográfica de Detroit, que lo fichó y… lo echó un año después, sin editarle ningún disco. Decepcionado, Bruno Mars  quiso volver a su patria chica y dejar la música, pero su tío John le metió un correctivo (esta información puede no estar del todo chequeada) y lo instó a seguir insistiendo. Tenía razón: dos años más tarde conoció a Aaron Bay-Schuck, ejecutivo de Atlantic Records, que quedó embobado viéndolo tocar la guitarra y -después de mandarlo a perfeccionarse en un par de cuestiones- lo contrató.

Primero fue productor y compositor para otros, como parte del tándem The Smeezingtons, que compartía con Philip Lawrence y Ari Levine. Y finalmente Bruno Mars se lanzó como solista con el éxito que se le conoce, a punto tal que terminó empatándole un récord a su admirado Elvis: él y el Rey fueron los artistas masculinos que más rápido lograron ubicar cinco singles en el Billboard 100 (en su caso fueron “Locked Out of Heaven”, “When I Was Your Man”, "Treasure", "Gorilla" y “Young Girls", todos de Unorthodox Jukebox de 2012). Aquel nene que jugaba a ser cantante y actor había crecido. No mucho, porque ahora mide 1,65, pero en lo artístico su estatura es indiscutible.