04/07/2018

El día en que Bob Dylan tocó el “Hava Nagila” en televisión

Like a rolling knishe.

Uno de los focos desde donde se puede analizar la carrera de Bob Dylan es su vínculo con la religión. Robert Allen Zimmerman nació en el seno de una familia judía practicante y activa en la vida de la colectividad de las ciudades de Duluth y Hibbing, en Minnesota, y durante su infancia pasó veranos en campamentos juveniles de grupos judeo-sionistas. Esta educación religiosa hizo mella en su pluma, y algunas de sus canciones más reconocidas están cargadas de referencias bíblicas (“Highway 61 Revisited”, “All Along the Watchtower” y “Forever Young”, entre muchas otras).

A finales de los ‘70 dejó atrás la religión familiar y abrazó el cristianismo, formando parte de la Comunidad de la Viña, una pequeña iglesia evangélica en San Fernando, Los Ángeles. En ese contexto se gestaron Slow Train Coming (1979) y Saved (1980), dos de los discos más cuestionados de su discografía, en los que se sumerge en el góspel y en la adoración a Jesús.

Superado el destello evangélico, en los 80s Bob Dylan regresó a sus raíces judías. Comenzó a estudiar la cabalá con un grupo de rabinos de la comunidad Hadar Hatorah, perteneciente al grupo Jabad Lubavitch, la rama jasídica ortodoxa del judaísmo, reconocibles por su atuendo de traje, sombrero y barba (esos a los que Bart los confunde con ZZ Top). Para ayudar a sus amigos mesiánicos, Dylan participó en distintas oportunidades del Teletón “ToLife”, un evento televisado que la organización realiza anualmente para recaudar fondos. La primera de ellas fue en 1986, tocando el tema de Hank Williams “Thank God” junto a Tom Petty and The Heartbreakers.

La segunda presentación ocurrió el 24 de septiembre de 1989 y es la que nos convoca: junto a su yerno Peter Himmelman y el actor Harry Dean Stanton -bautizados como The Chopped Livers- interpretaron tres temas, ninguno en inglés. Luciendo cada uno su kipá, primero interpretaron una canción de cuna en dialecto idish titulada “Shlis tsu, mayn kind, dayne eygelekh” (“Cierra los ojos, mi niño”), donde Dylan toca la flauta dulce. Luego fue el turno de “La adelita”, clásico folklore de la revolución mexicana, donde se lo puede ver a Bob intentando entonar las estrofas en español, no sin algo de frustración.

Finalmente, con la armónica en la mano, cantaron “Hava Nagila”, tradicional canción en hebreo de la comunidad jasídica que invita a la alegría colectiva y que se convirtió en símbolo musical de la religión judía. Como dato de color, en la primera serie de bootlegs de Dylan existe otra versión en vivo de la canción titulada “Talkin’ Hava Nageilah Blues”.