03/12/2019

Parque Rivadavia, la cuna del trap argento, tuvo su homenaje

Volviendo a donde todo comenzó.

Brahma / Gentileza
Parque Rivadavia

El Parque Rivadavia fue, desde marzo de 2012, la capital mundial del freestyle underground. Domingo por medio alojó a El Quinto Escalón, la competencia manejada por Ysy A -por ese entonces conocido por su nombre de pila, Alejo- y Muphasa -hoy streamer-, en la que surgieron Duki, Wos, Ecko y Lit Killah, entre otros.

Fast forward a la tarde-noche del 10 de septiembre de 2017. Una notificación de YouTube se dispara en los celulares de los fans de la competición. "Última temporada del Quinto Escalón", se lee en pantalla, y todos entran a verlo de inmediato. “Tenemos algo que contarles a todos, a toda la familia quintoescalonera”, dice Muphasa de brazos cruzados al lado de Alejo. “Este año, 2017, es el último”, agrega su coequiper.

Los MCs (y los jóvenes que asistían para conocer a sus ídolos batalleros) dejaron de frecuentar el lugar, pero el Parque Rivadavia se convirtió rápidamente en mito. En la antesala del festival Buenos Aires Trap, el sábado por la mañana, Brahma convocó a los fans del trap argento para rendirle homenaje al espacio legendario que vio nacer al género.

La cita fue a las 11 de la mañana en la esquina de avenida Rivadavia y Doblas. Mientras el staff de Brahma repartía tatuajes semipermanentes y glitter para la cara y pintaba cabelleras femeninas de colores estridentes, Cris Vanadía le explicaba a los nuevos fanáticos por qué habían sido citados allí: en ese mismo lugar, hace no tanto tiempo, sus ídolos se reunían entre amigos a rimar y ver quién llegaba más lejos.

Sorprendidos por la marea de jóvenes que copaba el Parque Rivadavia, no fueron pocos los adultos que decidían acercarse al grupo mientras paseaban al perro o realizaban su caminata matutina para preguntar por qué esos chicos estaban ahí un sábado por la mañana.

En una de esas "consultas", una vecina de Caballito uniformada con ropa deportiva color bordó le preguntó a un adolescente con barba apenas crecida, anteojos de sol estilo Kurt Cobain, mechones de pelo teñidos de rosa y glitter en los pómulos a qué se debía tanto piberío. Sin dejar de mirarse en la cámara frontal de su iPhone y acomodarse el pelo, el muchacho contestó: “De acá salimos para el festival más grande de trap, señora”.