26/12/2016

George Michael, la estrella que nos dio fe

De la fama al abismo.

Caroline True / Gentileza

Las Fiestas son unas perras.

Es el mismo tipo de desconexión mediática que vivimos con las elecciones en EE.UU. Los artículos dicen una cosa, pero la verdad es otra. Leemos sobre esa gente feliz y radiante alrededor de la chimenea rodeados de sus seres queridos y nos preguntamos qué pasó con nosotros, que estamos solos o tolerando a esos parientes que tenemos alrededor.

Mi fuente dice que fue un suicidio. Y yo le creo. Porque las probabilidades de morir a los 53 años en Navidad son ínfimas. Igual, ¿qué diferencia hace? Él estaba aquí y ahora no está más. Nos entretuvo pero a él no lo hacía feliz, no resolvía todos sus problemas, aunque la música sigue viva, sellada herméticamente, como evidencia de una época diferente en la que Georgios Kyriacos Panayiotou hacía todo bien, cuando dominaba, cuando su música no sólo reconfortaba nuestras almas sino que era como grasa para nuestros cuerpos.

Así es como Wham! resonó en mi cabeza por primera vez. Me desperté después de mi primera noche con mi exesposa y “Wake Me Up Before You Go Go” sonaba en MTV. Cuando ese canal definía la cultura con un poder nunca antes visto. Los estadounidenses seguíamos tratando de comprender la transición desde el rock clásico. Pensábamos que habíamos matado a la música disco, pero no sabíamos lo que vendría después. Luego llegaron los británicos y nos robaron el almuerzo, no sólo con Soft Cell y Human League sino también con Culture Club y George Michael. La sensibilidad era distinta. No se trataba de seguir enganchado a lo que alguna vez fue, sino de tirar el bebé junto con la bañera y empezar de nuevo. El pop ya no era una mala palabra. Los sintetizadores eran tan importantes como las guitarras. Los límites estaban siendo desafiados y cada cosa que mostraba diversión nos parecía irresistible.

Y los ganadores, como Wham!, eran estrellas más grandes que antes. Sus videoclips se veían en todo el mundo, donde podían ir de gira y hacerse cada vez más famosos y más ricos y el rumor decía que Andrew Ridgeley era sólo una cara bonita y George Michael era el verdadero talento y en 1987 George lanzó su primer disco solista y arrancó una fuerza sobrenatural que lo convirtió en la estrella más grande del mundo. Michael Jackson ya había alcanzado su pico con “Off The Wall” y con “Thriller”. Ya era 1987, y…

De golpe todos tuvimos fe.

La música bien hecha es indiscutible. No importa lo que digan los críticos, no importa lo que pensaste ayer, no importa lo que tus amigos tengan para decir: estás infectado inmediatamente, la música simplemente te hace sentir bien, pone una sonrisa en tu rostro, te hace sentir feliz de estar vivo.

El tema que le da el título al disco resuena en tu cerebro, con un ritmo que hace sacudir tus extremidades y unas voces que te hacen saltar de la silla y te llevan a un viaje bien lejos.

Te sentías bien con vos mismo, eras tu mejor versión, el exponente definitivo del “I Want Your Sex”. No era Madonna rogando por tu amor, nosotros saltábamos encima, con los pies primero, nada era suficiente.

La verdad es que no importa cuánta plata tengas, eso no te asegura una relación satisfactoria, una buena vida sexual; seguramente sea peor si sos famoso, porque no podés estar seguro de las intenciones del otro, si te aman por tu estatus o por…

Eso es algo con lo que George Michael tuvo que batallar durante décadas. Uno piensa que si la pega, todos los problemas se resuelven. Pero la verdad es que apenas están comenzando. Uno no logra recuperar el anonimato; muchas veces uno no está hecho para alcanzar sus sueños, y cuando tus preferencias sexuales no cuadran con las moralinas de la sociedad…

Pero él no podía ser gay, ¿o no? Era tan seguro de sí mismo, tan sexy en esos videos, con todas esas mujeres… A muchos no les importaba, muchos no lo creían, pero George Michael sabía bien en el fondo quién era.

Pero los éxitos de “Faith” siguieron llegando. “Monkey” es lo que Bruno Mars hace hoy, sólo que George Michael lo hizo hace tres décadas, él diseñó el plano.

Y después viene mi favorito personal, “Father Figure”, con George haciendo de taxista. Podía ser serio también. Él era tridimensional. No podía ser descartado.

Y después…

Le inició juicio a Sony.

El juez dijo que no; mis fuentes decían que sí, que los alegatos eran ciertos.

Pero no importa. Michael se alejó de la escena demasiado tiempo, su sello ya no estaba detrás de él, y si pensás que podés alcanzar el éxito solo, si pensás que podés lograrlo con no creyentes, es porque nunca estuviste dentro del estómago de la bestia, nunca estuviste en el juego de la fama.

Muy pocos lo logran. Es un esfuerzo de equipo. El talento no es suficiente.

Perdió.

Grabó más discos. Pero después de algunas desilusiones, el público siguió su camino. Después vino la detención en Beverly Hills y, con el tiempo, todo lo que le quedó a George Michael fue su fama y su dinero, y eso no es suficiente.

Nadie es más grande que la máquina. La industria discográfica tenía que enseñarle una lección a George Michael. Y ese fue el resultado final: adiós. El culpable estará ganando plata con su música y George…

Estará tres metros bajo tierra.

Los equilibrados no triunfan. No estamos buscando personas normales. Estamos buscando a aquellos capaces de sacrificar todo para reflejar su humanidad sobre nosotros, para saciarnos, para hacernos sentir completos.

Como George Michael.

Él necesitaba crear. En un mundo en el que no hay un camino. Esto no es ingeniería, no es medicina. Cuando el resto del mundo salta en el aro para encontrar un lugar seguro, nuestros artistas caminan por el lado salvaje sin red de contención y de la nada crean diamantes que brillarán por siempre. ¿Cómo lo hacen? Sólo Dios sabe. Si el sello pudiera descifrarlo, lo haría, porque odian tener que lidiar con artistas volátiles e impredecibles que quieren hacer todo a su manera. La Historia está llena de casos en los que los artistas supieron cómo hacerlo. Pero hoy, los peces gordos quieren tener un seguro, quieren que compongas junto a otros, que uses a su gente de confianza, porque la inversión es muy grande y no les gustan las probabilidades.

Pero cuando George Michael empezó, no le importaban las probabilidades. A él no le importaba ser estafado; él sólo necesitaba hacerlo. Con un deseo tan grande que le permitió llegar y hacer que su nombre esté en boca de todos.

Y después se cayó.

No sé en tu caso. Tal vez tengas suerte, y tengas una pareja, una familia, un amigo que te entienda, que esté siempre ahí para vos. Pero el resto de nosotros…

Estamos solos. A veces poner un pie delante del otro es, uh, muy difícil. Y lo único que nos hace seguir adelante, lo que nos hace andar es…

La música.

Ponemos un disco, sentimos que el artista nos comprende, que nos está hablando sólo a nosotros, que hay alguien en el mundo que nos entiende, y que si la seguimos peleando vamos a salir adelante.

Eso es lo que George Michael representaba.

Ay, a él no le funcionó tan bien. ¿A quién podés recurrir cuando llegaste a la cima de la montaña y sólo estás rodeado de aduladores y detractores? Tu obra se conserva, pero tenés que seguir viviendo el día a día. Puede parecer fácil, pero de vuelta, uno nunca grabó un disco que vendió 20 millones de copias.

Esta es una historia que se repite demasiado seguido. Idolatramos a los que matamos.

En este caso, ¿habrá sido la sexualidad? ¿Habrá sido el juicio? ¿O simplemente algo que estaba dentro de George, lo mismo que le permitía crear su música, lo que lo hacía infeliz?

No lo sé.

Pero tu trabajo es aguantar. Saber que aunque hoy estés en el abismo, mañana te podés sorprender. No digo que todo funcione siempre, pero sí que la vida vale la pena ser vivida. Una risa puede hacer nuestro día entero.

¿Será que George Michael no tuvo ayuda a tiempo? ¿Fue algo momentáneo, tan sólo una noche de depresión o de desenfreno? Vamos a saber más, pero nunca conoceremos toda la verdad. Porque la vida es un misterio. Estás haciendo las cosas bien si te conocés a vos mismo, pero difícilmente puedas entender del todo a otro ser humano.

Aunque lo intentamos.

Ya es tarde para evitar que George Michael caiga, pero sepan que lo hizo por ustedes. Para ver sus reacciones, para ver el efecto de su música en ustedes; por eso es que todos lo hacen, el dinero es secundario.

La música tiene que ver con la libertad. En un mundo en el que constantemente nos dicen qué hacer, en donde los que tienen le declaran la guerra a los que no tienen, donde la ignorancia es ley, debemos mirar a los artistas para que nos guíen, para que nos marquen la salida.

Dejemos que George Michael sea nuestra figura paterna.

Dejemos que nos ilustre que las cadenas están en nuestra mente, que podemos darnos vuelta, que podemos ser nosotros mismos.

No dejemos que nos tape el sol.

Porque perder todo es lo que le sucedió a George Michael.

Y eso simplemente no está bien.

Texto publicado originalmente en The Lefsetz Letter. Copyright 2016. Traducido y republicado con autorización.