09/02/2019

Leé un capítulo del libro de entrevistas a Leonard Cohen

"Cohen por Cohen" llegó a las librerías esta semana

Leonard Cohen

Cohen por Cohen, un volumen de entrevistas a Leonard Cohen editado por Jeff Burger, acaba de llegar a las librerías argentinas a través de Editorial Planeta. Antes de cada artículo, el compilador rescata anécdotas sobre el encuentro con cada periodista y lo pone en contexto, con lo que las palabras del cantante se convierten en una suerte de autobiografía inesperada.

A continuación, a modo de anticipo, se puede leer la transcripción de la entrevista radial que Chris Douridas le hizo a Leonard Cohen en el programa Morning Becomes Eclectic de la emisora KCRW de Los Angeles. Fue en 1993, después del lanzamiento del disco The Future y antes del período de reclusión del canadiense.

Al tiempo que el año 1993 llegaba a término, Cohen se encontró con el veterano disc-jockey Chris Douridas para una entrevista radial en vivo. El cantante habló sobre el proceso creativo y también sobre sus frustraciones en relación al negocio de la música norteamericana y los intentos fallidos de que pasaran sus videos por televisión.

“Recuerdo que Leonard me trajo un regalo aquel día”, me contó Douridas. “Un juego de abalorios griegos, un abalorio tradicional que la gente usa para pasar el tiempo en las culturas griegas y chipriotas. Era un reflejo de su amor por Grecia y también por mi linaje griego.

“Leonard ha estado varias veces en la KCRW con el paso de los años”, añade Douridas, “y en ese tiempo nos hicimos amigos. Le tengo mucho cariño”.

 

Qué bien tenerte con nosotros. Gracias por unírtenos en esta mañana tan lluviosa.
Oh, gracias a ustedes por recibirme.

Cuando sacas una colección de canciones, me pregunto si te apena separarte de ellas o si es una especie de liberación, una especie de alivio gozoso para ti.
Siempre soy el más contento cuando se termina un álbum. La característica que más me gusta de un álbum es su finalización.

¿Entonces no hay inquietud cuando finalmente lo lanzas?
No, no tengo esa sensación de inquietud sobre casi nada desde hace mucho, mucho tiempo, y cuando acabo un álbum es tal la sensación de haber completado una tarea que apenas puedo contenerme. Además, existe la posibilidad de un ingreso sustancial, algo con lo cual siempre es delicioso poder especular.

De modo que es como una especie de lotería. Sacas algo y esperas a ver qué te devuelve.
Bueno, me tomo muy en serio el trabajo, y es una actividad rigurosa que se lleva adelante, como lo describió mi cófrade, con la sangre en los canales. Uno se merece el derecho de reirse en relación a la obra una vez que está acabada. Pero el trabajo es riguroso.

El proceso creativo, como decías, puede ser agotador. Hay un término hebreo para ello al que te he oído referirte, está en el libro del Génesis.
Bueno, Dios se refirió a ello, no yo en realidad. Pero está en las primeras líneas del Génesis. Esa noción fue utilizada como una explicación del proceso creativo, ya que el proceso que Dios mismo empleó al crear el cosmos implicaba el tohu y el bohu –el caos y la desolación–. El espíritu del Señor dio paso al caos y la desolación. Entonces que nadie crea que hacer algo es una especie de actividad glamorosa con ladrillos que ya están horneados, no se parece en nada a eso. Estás lidiando con el barro y el agua. Esos son los ingre- dientes de cualquier cosa bella, el caos y la desolación.

Al sumergirte en el proceso creativo de esa manera, y entregarte a esta creación de materiales en crudo… ¿cómo es vivir con eso?
Es una putada. Le aconsejaría a cualquiera que evitase la empresa como si fuera una plaga. No es de verdad una profesión apropiada, salvo para muy pocas personas. E incluso aquellos pocos que tienen las credenciales del talento y la aplicación a menudo no tienen el espíritu apropiado o la psicología para ello, y se autodestruyen rápidamente en el juego. De modo que soy muy reticente de invitar a cualquiera a este gremio.

Pero sospecho que cuando estás armando un álbum, tienes que invitar gente a que descienda a lo profundo contigo para ayudarte a interpretar las canciones.
Los invitas, pero nadie quiere en realidad venir cuando lo ven de cerca. Y si tienes algo de respeto por tu familia o aquellos a los que amas, les permites que se retiren. Y procuras que la ocasión sea lo más graciosa posible. Nadie puede seguirte cuando tienes que ha- cer un buen trabajo. Pero bueno, hay gente que escribe grandes canciones en el asiento trasero de un taxi y para mí ellos son una tribu especialmente afortunada. Pero hay otra tribu que no lo hace de esa manera. Preferiría estar entre los primeros, pero estoy entre los últimos. Nadie puede seguirte allí y nadie quiere venir y que los amigos disminuyan y que la gente te dé la espalda, y no puedes esperar que nadie ponga distancia hacia ti (hace una pausa), salvo quizás una persona en tu vida. Quizás una persona puede hacerlo. Un alma gemela.

¿Hubo un alma gemela para ti a lo largo de este proyecto?
Sí, la hubo. Dios ha sido bueno conmigo, y, por lo general, alguien surgió en mi vida en estos puntos críticos y me proveyó una suerte de perspectiva y bienestar, una suerte de alegría y ayuda.

Y supongo que podemos encontrarla en la dedicatoria de este álbum.
Por lo general dedico los álbumes a quien hizo posible que el disco exista.

Cuando uno escucha el álbum, parecieran emerger dos visiones en relación al futuro. Algo así como una visión negativa y otra positiva. Me hace pensar en algo que uno de tus mentores, el poeta canadiense Irving Layton, dijo sobre ti: “Un ojo lleno de alegría y el otro de dolor”. Aparte de que es una bella línea, ¿aún crees que eso es verdad respecto de ti?
No lo sé, pero amo a Irving Layton. Es un viejo amigo y un viejo maestro mío. Dijo una de las cosas más profundas que escuché sobre las características que debe tener un joven poeta. Dijo que las características esenciales de un poeta joven son la arrogancia y la inexperiencia. Y yo tenía mucho de esas características cuando era muy joven. Layton ha sido un gran ejemplo para mí. Tiene cerca de ochenta y cinco años ahora, y está en la cima de sus poderes, produjo quizás setenta libros de versos y pasa de una fortaleza a la otra. Tiene una esposa de treinta años. Él sigue, sigue y sigue. Ojalá pudiera yo apenas cojear en lo que son sus pasos.

Al ser canadiense, y habiendo pasado mucho tiempo en Grecia y los Estados Unidos… me interesa tu perspectiva sobre Estados Unidos y lo que significa para ti. Alguna vez te referiste a Estados Unidos como un gran experimento.
Bueno, soy un invitado en tu país y no me parece apropiado para mí irme de boca al respecto. Pero me encuentro defendiendo a Estados Unidos en muchas partes del mundo. No tan recientemente, pero hasta no hace mucho tiempo existía una especie de superioridad, especialmente entre los europeos y los canadienses, en relación a Estados Unidos. Pero Estados Unidos es el gran experimento de la democracia, y es en Estados Unidos donde se da una verdadera confrontación entre los ricos y los pobres, entre los negros y los blancos, entre las culturas… Es aquí donde el experimento se desarrolla poco a poco. En Europa, que está empezando a tener sus propios problemas culturales y sus propias confrontaciones, se ven un poco menos desdeñosos en relación a Estados Unidos que antes, porque Estados Unidos ha estado lidiando con estos problemas durante mucho, mucho tiempo. Y yo pienso que el resultado en Estados Unidos es muy importante para el resto del mundo también.

¿Cómo cobra vida una canción? ¿Llegan primero las palabras? Sospecho que sí, ya que eres poeta.
Como me preguntaste por la vida de una canción, pensé que te referías a que… Las canciones duran lo que dura un Volvo. Treinta años.

¿Qué pasa en treinta años?
No lo sé, pero las que escribí hace treinta años aún siguen en movimiento y tengo una gran esperanza de que las nuevas también estén en movimiento durante un tiempo.

En lo que respecta a crear una canción, ¿llegan primero las palabras y luego la melodía?
Nacen juntas.

¿Cómo sabes cuando las palabras necesitan volverse canción? ¿Cómo sabes que no está hecha ya una vez que las palabras están allí?
Una de las principales motivaciones es, por ejemplo, la cuenta de la universidad de tu hijo, y eso produce una sensación de pánico que hace que te expreses de algún modo. Es un vicio. Es simplemente un hábito. En cierto momento uno se da cuenta de que no sabe hacer nada más que eso. Por ejemplo, si tienes la sensación de que te espera otra vida por delante, de que este trabajo sofisticado que estás haciendo ahora con la música solo es para pasar el tiempo antes de que consigas una profesión verdadera, cuidado: llega un momento en que descubres que, en realidad, eres un disc-jockey que vive en Los Ángeles. Es por eso que escribo canciones, porque no sé hacer nada más que eso.

Digamos que acabas un canción como “Democracy”. ¿Quieres hacer de inmediato un demo para registrarla o esperas hasta que estés a punto de hacer un álbum y lo haces todo de una vez?
Tengo una sensación intensamente privada y personal en relación a mi obra que debo reservarme para mí, y tengo eso cubierto, por mucho que las canciones sean buenas o signifiquen algo o haya yo trabajado duramente en ellas o vayan a vivir o a morir. Pero más allá de eso, hay una relación con la compañía de discos y con el mercado con la que tienes que lidiar. Claro que no puedes lidiar con ella a no ser que te sientas fuerte, confiado y conforme con la obra que tienes. Pero, ante todo, si quieres vivir en Los Ángeles y sobrevivir como compositor, de veras tienes que lidiar con la compañía discográfica y el mercado. Así que la mayoría de las cosas que hiciste con las canciones mismas, y lo que resulta luego del disco, está en serio determinado por las severas leyes de acero del mercado.

Y ahora está el agregado de los videos.
Ojalá estuviera. Yo hago videos, pero no se los pasa en Estados Unidos.

¿Por qué crees que sucede eso?
No lo sé. De veras me gustaría que alguien especulara sobre esta cuestión.

Hay de hecho un video terminado de “The Future”, ¿verdad?
Hay un video de cada disco que saqué, desde que se hacen videos. Pero en Estados Unidos nunca pasaron ninguno de ellos.

Hay un video de “Closing Time”.
Es un video precioso. Qué mal que nadie vaya a verlo aquí alguna vez.

¿Crees que los compilarás en algún momento y…
¿Para qué? Están compilados ahora mismo en las estanterías de mi biblioteca. Por alguna extraña razón, no puedo mostrarlos. Pensé que al menos podría mostrarlos en los canales musicales de la gente vieja –VH1– pero ni siquiera me permitieron mostrarlos en VH1. No sé qué pasa. Honestamente, me encantaría que me lo explicaran. Porque no hay forma de vender discos en este país, no hay forma de tener una carrera en este país, sin el video.

Me enteré del rumor de que vas a trabajar con David Lynch en un video nuevo para este álbum.
Él siempre está propagando rumores como ese. (Ríe)

Si fuera cierto, ¿cuál canción podría ser?
“The Future”. Pero ahora que capté profunda y plenamente este concepto de que no puedo meter un video en una canal de música de Estados Unidos, poner la cantidad de esfuerzo que hace falta para hacer un segundo video es una idea mucho menos atractiva de lo que era cuando la compañía discográfica me llenó la cabeza de especulaciones embriagadoras sobre el éxito de este disco.

Mucho material tuyo parece surgir de experiencias espirituales y sexuales, y me pregunto si podrías hablar sobre esa tensión entre lo espiritual y lo sexual.
No hay tensión para mí. Todo el mundo parece encontrar cierta tensión en ello, pero para mí es solo una cuestión habitual.

Acabas de regresar de una gira bastante exitosa por Europa…
Una gira promocional, sí.

¿No vas a hacer conciertos allí entonces?
No, pero estuve haciendo mucho para televisión allí.

Tu carrera está muy sostenida por el respaldo que estás recibiendo en Europa y Canadá.
Siempre ha sido así.

Dijiste algo que de veras me inquietó… Parecieras haberte dado por vencido en desarrollar una carrera en Estados Unidos.
Hay una especie de relación que uno mantiene con un pequeño público aquí y allá, en las grandes ciudades, pero una vez que te conciben por fuera del mercado, es muy, muy difícil… uno no puede ahondar en esa descripción de uno mismo. Está allí y continúa. Puedo hacer una gira de conciertos y puedo llenar salas modestas en las grandes ciudades de este país, pero en lo que respecta a alcanzar un público y sostener esa relación, es imposible.

¿Estarás pronto haciendo una gira por Estados Unidos?
Sí, así es.

Recibimos muchas llamadas aquí… gente que pregunta: “¿Cuándo va a tocar aquí?”.
Eso es muy lindo. De veras aprecio ese interés. No creo que sea antes de principios del verano.

¿Qué hay de las cajas para coleccionistas? Todo el mundo parece estar sacando cajas de discos en este momento. ¿Es algo que podrías hacer? ¿Reunir tus canciones de esa manera?
Desde luego que puedes sugerir cosas así. Son herramientas del mercado a tu disposición y hay un modesto interés de Sony en hacer algo por el estilo conmigo.

No sé cómo agradecerte que hayas venido. Fue un placer tenerte aquí en la estación, y te deseo la mejor de las suertes para el futuro, en el futuro, con The Future.
Muchas gracias a ti. Me alegra mucho el respaldo de esta estación. Es conmovedor.