29/04/2017

Por qué la industria discográfica vuelve a ganar dinero

"Mi disquera no es la gente, mi disquera es Sony".

FirmBee / Pixabay

Las discográficas vuelven a acostumbrarse, de a poco, a las buenas noticias. Durante 2016, el mercado de la música creció un 5,9% a nivel mundial, convirtiéndose en la suba más alta desde que la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus cifras en inglés) comenzó a realizar el informe Global Music Report, en 1997.

Los ingresos totales alcanzaron los US$ 15.700 millones, principalmente apalancados por los servicios de streaming, que aumentaron un 60,4% entre 2015 y 2016. También crecieron las ventas digitales (17,7% interanual) y otras fuentes de facturación para la industria, como los cánones de ejecución pública de música (7%) y las autorizaciones de uso de canciones en programas de televisión, películas y avisos publicitarios (2,8%).

En la Argentina, en cambio, los resultados dejaron un gusto agridulce. “Si bien se creció un 23% a nivel total, la inflación fue mayor a ese 23%. El mercado no se sostuvo, tuvo una ligera caída, y eso hay que reconocerlo”, dijo el presidente de la filial local de Sony Music, Damián Amato, en el evento semestral en el que presenta las novedades del sello, denominado upfront. “En el caso de Sony como compañía, el crecimiento fue del 32%, con lo cual estuvimos un poco más cerca de lo que fue la realidad de la inflación”, agregó.

Como el precio del dólar se mantuvo constante a lo largo del año, la facturación argentina aportó a que América latina fuera por séptimo año consecutivo la región del mundo con mayor crecimiento. La subida alcanzada en el continente, del 12%, se debió fundamentalmente al empuje de países como México (+23,6%) y sucedió a pesar de que el mercado brasileño se redujo en un 2,8%.

Las ventas de discos físicos no muestran números tan amigables. A nivel global, la caída fue del 7,6%; para Amato, la barranca abajo de la música en CD “se fue neutralizando con el crecimiento de la venta de vinilos”, que ya representan el 12% de los ingresos totales. Eventos como el Record Store Day -que se llevó a cabo el fin de semana pasado en gran parte del mundo- y las reediciones locales de álbumes clásicos parecen convertirse en la gran esperanza blanca de la industria en general… y hasta de las disquerías independientes.

“Los consumidores están eligiendo comprar cosas tangibles y nostálgicas, a un precio que les asegura ingresos significativos a las compañías discográficas”, dijo a principios de año Paul Lee, de la consultora Deloitte, al publicar un estudio sobre el crecimiento de las ventas en este formato. Los números le dan la razón: Let It Be, por caso, se vende en CD a $ 267 y a $ 825 en vinilo en la cadena Yenny.

Con todo, la apuesta de los sellos sigue enfocada en el streaming. “El desafío es hacer que cada vez más consumidores pasen de modelos solventados por la publicidad a servicios por suscripción”, aseguró Jesús López, CEO de Universal Music Latin America, en el informe de IFPI. El resto de la industria parece estar de acuerdo, a juzgar por los avisos que acompañaban ese documento. De 10 páginas con publicidad, 7 pertenecen a plataformas como Apple Music, Deezer y Spotify.