30/10/2018

Dak1llah conquista el trap a pura brillantina

Freestyle & glitter.

Dak1llah

Dak1llah tiene 17 años y una certeza: “Yo la voy a romper, olvidate”.

Está sentada en las oficinas de Sony, tiene el pelo rosa, pestañas postizas que se extienden hasta el infinito, anteojos y aros gigantes… y glitter, mucho glitter. Cruza las manos sobre la mesa y mira con seguridad, como si fuera la directora ejecutiva de sus sueños fosforescentes. Sus tres videos oficiales suman más de 12 millones de visualizaciones, su nombre real es Morena Jabulij y está llamada a posicionarse entre los grandes referentes del trap local. “Puedo hacer algo más original con el canto que lo que hacen todos”, afirma cuando repasa que una de sus grandes influencias es Amy Winehouse. “Yo la re escucharía si estuviese haciendo trap, sería más capa todavía”, se ríe.

Es que Dak1llah se mueve así y ahí, en la vertiginosa dinámica de la escena del hip hop y el trap, donde los ascensos y descensos son constantes e imprevistos. Recién está por cumplir la mayoría de edad y ya habla de sus comienzos como si formaran parte de un pasado lejano. “En el momento en el que era conocida en las batallas, ser conocida no era nada; te conocían los 15 pibes que iban a las competencias y era tranqui”, cuenta. Hoy, las batallas de gallos convocan a miles de personas y son transmitidas por streaming a todo el mundo. “Sentí más miedo durante las batallas que en el trance a entrar al estudio a grabar mis temas. Eso no me costó, mi productor era mi amigo y tampoco nunca pensé que la iba a pegar así, jamás”.

Dueña de un flow cremoso que puede pasar del español al inglés sin miramientos, la voz de Dak1llah enmascara versos que dicen mucho. En “Act1tud”, por ejemplo, se planta como mujer primero (“Hago mi plata yo sola y solo lavo mis platos“) y como artista ambiciosa después (“Mi sonido suena caro / si usted lo hizo malo fue porque usted quiso“). Para ella, el mensaje es clave y, aunque asegura no ponerse límites, sí es consciente del alcance que tienen sus rimas: “En lugar de pensar si se tomarían a mal algo, es pensar que les puede llegar de buena manera. Como esto chicos que se la pasan hablando de drogas en los temas… Bueno, yo prefiero no hacerlo. No sólo es algo bastante más original sino que ademas les estás dando un ejemplo”.

¿Sentís que tenés una responsabilidad a la hora de escribir?
Yo puedo ver a un pibito de mi edad que tiene re mal vocabulario, que anda insultando por todos lados, que se re desubica… y si la mamá le dice algo no le va a importar, porque a nadie a esta edad nos importa lo que nos dicen los mayores. Pero de repente viene su ídola de su misma edad y le dice lo mismo que la mamá, entonces es como “Ah, por ahí mamá no estaba equivocada”. Está bueno, con esto de las redes, que llegamos a todos lados… no les estoy dando el ejemplo a los pibitos de mi barrio, les estoy dando el ejemplo a todo el mundo.

Pero esas responsabilidades no le impiden disfrutar de su presente y está decidida a llevarse el mundo por delante. “¿Dónde está Damián? Le quiero mostrar este tema”, Dak1llah pone un inédito en el celular y quiere que lo escuche, directamente, el presidente de la compañía, a quien después le dejará muestras de su línea de glitter.

“Una de la primeras veces que entré no me parecía real… ¿Qué hago acá? Hay una mesa enorme con mucha gente de traje hablando y no me está importando nada lo que me dicen”, cuenta. De a poco, va dimensionando todo su potencial y cuando mira las paredes ploteadas con artistas del sello, se sorprende: “¿Michael Jackson era de Sony? ¿Estoy en el mismo sello que Michael Jackson?”.

“Hay momentos en los que te parás a ver y te choca, y a veces te choca de lo bueno que es”, dice Dak1llah sobre todo lo que pasa a su alrededor. “Hay muchos miedos en esta carrera, más teniendo 17 años. Una vez mandé a la mierda a mi mamá, a mi manager… Fue por una discusión en las redes sociales: dije que no quería que mi vida esté expuesta, pero al otro día estaba con 15 cámaras, sonriente, porque me encanta, me fascina”.

Mientras anticipa que ya tiene casi listo su próximo single, explica como llegó a la idea del video de “Oro negro”, en donde los planos detalle de una suerte de pelea de mandingos con máscaras rosas invierten el lugar común: acá, es ella la que mira y disfruta, y los hombres los que muestran. “Es lo que hablamos siempre, empezando de la base de esa cosificación de dos chicas moviéndose al lado. Como se dice que la chica tiene que tener una cola enorme y un pecho enorme, te pongo a esos chabones musculosos y es básicamente eso, para sacar un poco del molde. Me gusta incomodar”.

Imaginar el techo de Dak1llah resulta difícil. En una escena que parece presentar todas las semanas a “la nueva sensación del trap latino”, deberá seguir haciéndose lugar a fuerza de temas que la despeguen de la media, y la combinación entre flow y melodías con buena dosis de r&b parecen darle ese valor agregado. Por lo pronto, ella no se preocupa demasiado. “La música es lo mío, y la voy a romper aunque tenga que cortar la 9 de Julio y tocar con una guitarra. Me metí a hacer un tema que hablaba de lo que me pasaba y no pensé que ese tema iba a ser el #1 de tal lista, o que iban a escucharlo seis millones de personas. Yo pensaba que sólo lo escuchaban mi mamá, mi abuela y mi mejor amigo, y que si tenía nueve reproducciones era porque ellos lo habían escuchado tres veces”.