27/12/2016

Anuario 2016: los mejores 10 artes de tapa del año

No, el de Kanye West no integra este listado.

Desde la revolución del MP3 en adelante, la concepción de un disco como una obra integral en el que las canciones -en un orden predefinido por el artista- tenían como contraparte fundamental al arte de tapa se vio herida de muerte. Con las ediciones en CD con formatos extraños, primero, y con el renacimiento de los vinilos, después, arrancó la contrarreforma: diseños atractivos y contundentes, capaces de darle un nuevo significado a la obra musical.

El año que se va trajo abordajes estéticos de todo tipo. De la magia invisible a primera vista de Blackstar al Paint desganado de The Life of Pablo, el staff de Silencio tuvo mucho material para seleccionar y "quitar la grasa", a decir del renunciado ministro de Hacienda y Finanzas. Aquí, lo mejor de lo mejor.

Babasónicos - "Impuesto de fe"

Un billete de cien dólares (1555 pesos a la fecha), que con sólo enrollarse pasa de dejar de cumplir su función monetaria para convertirse en un canuto. El arte de tapa diseñado por Alejandro Ros va en la misma dirección que el contenido del disco grabado por Babasónicos en los estudios Quarry en México: la reconversión de un elemento, en este caso el cancionero de Dárgelos y compañía, en otra cosa distinta a partir de una relectura. No es casual que lo que predomine en el plano sean los dos ceros finales de su denominación: el '00 fue la década refundacional del universo babasónico, la misma que está representada en amplia mayoría en Impuesto de fe.

David Bowie - "Blackstar" (edición en vinilo)

Un booklet impreso en letras negras sobre fondo negro, una portada en la que aparecen constelaciones al exponerla a la luz solar... el último movimiento discográfico de David Bowie estuvo calculado al detalle en todos los aspectos posibles. No sólo fue un glorioso canto de cisne que se resignificó a los dos días de su publicación, al conocerse la muerte del artista, sino que además se trató de una obra compleja, poco complaciente, y plagada de riesgos y desafíos.

Nick Cave & The Bad Seeds - "Skeleton Tree"

Aunque la mayoría de las canciones del decimosexto álbum de Nick Cave haya sido compuesta y grabada antes de la muerte de su hijo en junio de 2015, la sombra de la tragedia sobrevuela todos los rincones de Skeleton Tree. Ese espíritu de congoja se manifiesta en una portada donde el fondo negro (el color del luto, nada menos) sólo se ve alterado por un título en letra monoespaciada, como escrito en DOS y visto en un viejo monitor de tubo. La tristeza y la desolación quedan anunciadas desde una imagen tan despojada como impactante y no deja más opciones que sumergirse en su escucha.

Explosions in the Sky - "The Wilderness"

Cuando los Explosions in the Sky contactaron al artista plástico Jacob Van Loon para el arte de tapa de su séptimo disco de estudio, nunca imaginaron que recibirían una obra de arte con título y todo. "8th & Main" es una suerte de Vitraux cubista que exuda patrones geométricos y colores aguados que logran captar, en palabras del guitarrista Mark Smith, "el terror, la belleza, la estructura, la abstracción y el desenfreno" que definen el sonido de The Wilderness.

Pup - "The Dream is Over"

Pup no sólo tienen el mérito de hacer punk canadiense; para su segundo álbum tuvieron la maravillosa idea de recuperar esta imagen que el fotógrafo Christopher McKenney compuso años atrás. Boludeando con sus amigos en un bosque, emplazaron un sillón, sentaron a uno a leer un diario en un extremo y un colocaron poco de fuego en el otro. El Photoshop hizo el resto.

Octafonic - "Mini Buda"

"El concepto ya lo tenía muy claro Nico Sorin", aclara Augusto Costhanzo, dibujante e ilustrador encargado del arte del segundo disco de Octafonic. "Él quería un buda enojado con los disparates de Occidente y eso ilustré. Armé un shopping / infierno como síntesis y el mini buda irrumpiendo en ese universo para hacer justicia". ¿Que si le gusta la banda? "Amo ese disco. Amo Octafonic", resume.

Radiohead - "A Moon Shaped Pool"

En un primer golpe de vista, la portada del nuevo disco de Radiohead parece una mancha. Como en un test de Rorschach, la capacidad de describir en detalle lo que está ahí depende de cada uno. Stanley Donwood, histórico responsable de las tapas de la banda, se instaló en un taller cercano al estudio de grabación y colocó parlantes que estaban conectados con el edificio vecino. Su "reacción" en tiempo real a las canciones quedó plasmada en acrílico sobre tela: las dos partes de la obra nacieron a la vez.

Savages - "Adore Life"

Craig Ward tiene casi de una década de carrera de diseñador gráfico, con su talento puesto al servicio de marcas y publicaciones de peso, de Mastercard a The Economist, pasando por IBM, The Washington Post, Variety y Wired. Con un estilo caracterizado por el alto impacto visual, su aporte al segundo disco de Savages continúa con su lógica profesional: una imagen cromática de un puño en alto, tan firme y furibundo como el contenido de Adore Life.

Marco Sanguinetti - "Cómo desaparecer completamente"

Contar algo nuevo sobre un tópico sobre el que ya se dijo todo no es una tarea sencilla. En Cómo desaparecer completamente, la relectura en clave jazzera de la obra de Radiohead que encaran Marco Sanguinetti, Migma, Tomás Babjaczuk, Pablo Butelman y Milena L'Argentiere se complementa con un arte de tapa sobrio e impactante de Laura Varsky (Árbol, Bajofondo, Ratones Paranoicos). En definitiva, su apuesta estética remeda la concepción creativa del disco: deconstruir lo conocido para dar vida a algo nuevo.

Wilco - "Schmilco"

"Su arte es irreverente, ofensivo y, de alguna manera, realmente útil para este mundo". Así definió Jeff Tweedy la obra del catalán Joan Cornellà poco después de elegirlo para que diseñe la estética de Schmilco. El gag de la tapa reúne electricidad, alegría y un guiño a una época que ya pasó, pero a la que más de uno quisiera volver. La selección cromática (un verde pasto dominante, acompañado de rosas y naranjas en las ediciones en vinilo) termina de cerrar la ecuación.