09/08/2016

El ADN musical de Primal Scream

Un aproximamiento más o menos cercano a todo lo que Bobby Gillespie tiene en la cabeza.

Cecilia Salas

Está la gente a la que la música le es algo casi indiferente, están también quienes deciden prestarle bastante atención y un poco más allá aparecen los melómanos. Y mucho más lejos en el recorrido del arco se ubica Bobby Gillespie. El líder de Primal Scream es un declarado coleccionista que no conoce de purismos y limitaciones a la hora de expandir su discoteca. Ese mismo espíritu rige la discografía del grupo que comanda hace más de tres décadas: con mejores o peores resultados, Primal Scream siempre buceó en distintas direcciones. Cada vez que encaró una búsqueda hacia un terreno nuevo, lo hizo sólo para convertir ese lugar en otro punto de partida. A propósito del anuncio de la cuarta visita al país de la banda escocesa como parte del cartel de la segunda edición del Music Wins, nos propusimos intentar desmenuzar ese universo casi inabarcable de influencias, compiladas en una playlist al final de esta nota.

The Jesus & Mary Chain

A pesar de que formó Primal Scream en 1982 en Glasgow, el debut discográfico de Bobby Gillespie fue como baterista de la banda de los hermanos Reid cuando grabaron Psychodandy, su opus de 1985. El cantante se limitaba a tocar parado un redoblante y una chancha ( o goliat, para los lectores de las versiones traducidas en España de la Modern Drummer), a lo Moe Tucker. A pesar de que abandonó la banda al poco tiempo, su relación con sus ex compañeros siguió intacta. Para prueba, bastan la presencia de Jim Reid en “Detroit” o la versión que Primal Scream hizo de “Darklands”.

Jangle pop

El primer paso por el estudio de Primal Scream estuvo lejos de la experimentación sonora que se terminaría volviendo costumbre con el paso de los años. Casi como un síntoma de época, Sonic Flower Groove (1986) mira de cerca la relectura de la música de The Byrds y los primeros The Who que un sinfín de grupos (REM, The Smiths, Felt,  The Feelies y demás) tomaron como bandera a mediados de los 80.

Garage rock

Para su segundo disco en 1989, Primal Scream se acordó de pisar el pedal de distorsión, una movida en línea con la simpatía (y algo más) que Gillespie tuvo y tiene por The Stooges, MC5 y demás grupos que hicieron de las válvulas saturadas un estilo distintivo.  El primer volantazo de varios, y también el más recurrente, como lo muestran los dos temas junto a Alison Mosshart de The Kills en Riot City Blues (2005).

Primal Scream

Primal Scream llegó al dance por varias vías. Una de ellas fue ante el descubrimiento de las bondades que los samplers tenían para ofrecer cuando Andrew Weatherall tomó un arreglo de vientos de “I’m Losing More than I’ll Ever Have”, una balada de su segundo disco para, metamorfosis mediante, convertirlo en el esqueleto de “Loaded”, su primer acercamiento a la pista de baile bajo el efecto de pastillas de colores.

Cultura acid house

El proceso de creación de Screamadelica (1991) no puede entenderse sin mirar de cerca el fenómeno con el que las discotecas se volvieron el punto de encuentro para la cultura rockera en busca de experiencias extrasensoriales. De ahí una relectura trance de un clásico de 13th Floor Elevators, un solo paso.

Italo Disco

Otra de las vías de acceso a la pista de baile en Screamadelica. Temas como “Don’t Fight It, Feel It” difícilmente hubieran llegado a existir si Gillespie y compañía no hubiesen curioseado los singles de Bobby Orlando, Giorgio Moroder y Ken Laszlo.

Góspel

El componente espiritual de Screamadelica. Al igual que Jason Pierce de Spiritualized, Bobby Gillespie llega a la música evangélica no como un acto de fe, sino como una búsqueda de redención después de pasear por el lado oscuro de la vida.

Ambient

Brian Eno es una referencia ineludible en los momentos de levitación controlada del tercer disco de Primal Scream. El viaje sonoro de “Inner Flight” está construido sobre un sample de “The Great Pretender“, el tema con el que el ex Roxy Music dejó entrever en 1974 la búsqueda ambiental que iba a implementar desde Another Green World en adelante.

Rolling Stones

En algunas canciones de Screamadelica, Primal Scream tuvo detrás de la consola a Jimmy Miller, productor de la Santísima Trinidad Stone compuesta por Let It Bleed, Beggars Banquet y Exile on Main St. La influencia de Jagger y Richards se hizo más evidente en la reinvención rockera de su siguiente álbum, Give Out But Don’t Give Up (1994).

George Clinton

Además de rock de vieja escuela con algunos guiños sureños (para muestra, ver la tapa del disco), Give Out But Don’t Give Up tiene también una cuota importante de soul y P-funk. No por nada ahí está el fáctotum de Parliament y Fundakelic haciendo lo suyo en “Funky Jam” y el tema que da nombre al disco.

Dub

Gillespie hizo uso y abuso de las texturas acuáticas de esta ramificación del reggae. En Screamadelica, Jah Wooble de PiL aportó la línea de bajo para “Higher Than The Sun” y seis años más tarde Augustus Pablo ayudó a crear el clima relajado y fumón de “Star” en Vanishing Point.

Primal Scream rindió homenaje en dos ocasiones al autor de “Ace of Spades” y “Overkill”. En Vanishing Point, Gillespie y los suyos grabaron una versión pistera y deforme de “Motörhead”, que Lemmy compuso y grabó primero con Hawkwind y que luego utilizó para bautizar su siguiente banda y su álbum debut. Hablando de Hawkwind, Primal echó mano a su proto hit “Urban Guerrilla” en Beautiful Future, de 2008.

Kraut rock

La incursión de Primal Scream en los ritmos motorik se hizo manifiesta en “Shoot Speed / Kill Light” de XTRMNTR (2000) y su homenaje a mano armada a Neu! Dos años más tarde, la búsqueda seguiría su curso en Evil Heat de la mano de “Autobahn 66”, que desde su título fusiona a un disco clave de Kraftwerk con un hit rockero popularizado por Chuck Berry.

My Bloody Valentine

Kevin Shields, guitarrista y fundador de la banda shoegaze, pasó a formar parte de Primal Scream en 2000 primero como remixer para reformular “If They Move Kill ‘Em” (de Vanishing Point). Cuando el disco llegó a las bateas, Shields se incorporó como guitarrista y eventual coproductor de la banda hasta 2004, el año en que Primal Scream visitó por segunda vez Buenos Aires, como parte de la primera edición del Personal Fest.

Pop barroco

Gillespie construyó su perfil escénico de crooner narcótico tomando como base a tipos como Scott Walker y Colin Blunstone. Para la época de Evil Heat, el cantante llamó a Kate Moss para que juntos jugasen a ser una versión pasada de sustancias de Lee Hazlewood y Nancy Sinatra.

Post punk

El costado más político de Primal Scream casi siempre aparece de la mano de nombres como The Pop Group (con su cantante Mark Stewart marcando la cancha en “Culturecide”), The Gun Club y la relectura siglo XXI de “Goodbye Johnny”, y Will Sergeant de Echo & The Bunnymen aportando bruma guitarrera al ya de por sí espeso “When The Bombs Drop”. 

Electropop

No todo es bajón y denuncia del estado de las cosas. A veces, Gillespie y sus amigos no quieren más que pop, pop para divertirse. Ahí están los ribetes de Beautiful Future (2008) con Lovefoxx de CSS como cantante invitada, las hermanitas Haim como coreutas del flamante Chaosmosis y el dueto con Sky Ferreira en el single “Where The Lights Gets In”.

Free jazz

Aunque nunca de manera íntegra, Primal Scream acudió más de una vez a las texturas rupturistas y cambiantes que popularizaron Ornette Coleman, Pharoah Sanders y Sun Ra, en un arco temporal que puede ir desde “I’m Coming Down” (Screamadelica, 1991) a “2013” (More Light, 2013).