03/05/2019

Gauchito Club impone el indie tropical

Mendoza, la tierra del sol, el buen vino y las nuevas bandas.

Gentileza
Gauchito Club

Ser distintos y también ser parte. Aunque suene contradictorio, es la dinámica en la que toda banda joven desea verse inmersa. Y algo así sucede con Gauchito Club, una de las nuevas caras del llamado manso indie. “Somos la ratificación de una movida artística súper copada en Mendoza”, dice Ale Rezk, saxofonista y corista del grupo, que tocará en Humboldt (ex Niceto Lado B) hoy, viernes 3 de mayo.

Pero de la gran cantidad de bandas surgidas de Mendoza en los últimos años (con Usted Señalemelo y Perras On The Beach a la cabeza) Gauchito Club se diferencia por agregar a su música un componente cuasi cumbiero. Por eso, han decidido llamar a su música “indie tropical”. “Hacía rato que decimos que encajamos en el indie, por más subjetivo que suene”, dice Ale. “Indie principalmente por independiente, orgánico, y después por lo que significa el género para la región donde nos encontramos. Nuestro aporte lo hacemos desde lo alegre, lo bailantero, picaresco, colorido, frutal, y de ahí sale lo tropical”.

“Las mezclas que propone Gauchito son todas alegres, reflexivas y, sobre todo, bailables”, completa Manuel Nazar, baterista del grupo. “Uno puede pensar que hacer un solo género definido puede ayudarte a concentrarte en un público específico y es cierto, pero no es la única manera. Hoy la gente se identifica con una banda por un montón de cosas, como por ejemplo las letras, la vestimenta y la onda en general, no sólo con el género musical”.

En lo que a música se refiere, toda esa condensación de géneros se refleja en GUANDANARA, el disco debut de Gauchito Club editado el año pasado, con el que comenzaron a consolidarse incluso fuera de Mendoza. “La identidad pasó originalmente por nuestra filosofía y el punto de vista para observar el mundo”, explica Manuel. “Al momento de contar lo que vemos, solos salieron los géneros más centrales de la banda. Justamente por eso, todos los sonidos nuevos que aparecen e impactan en la sociedad puede ser parte de nosotros”.

Inmerso en la lógica de las playlists y la escucha fragmentada, Gauchito Club sabe que, además del disco, cada canción debe sostenerse por sí misma. “En la era en la que nos encontramos, donde todo es abundancia de información, o desinformación, lo que redunda es aburrido”, sostiene Ale. “Mi sensación es que se torna difícil mantenerse parado entre tanto movimiento. Hacer canciones es como estar parados y lo que nosotros hacemos es dar nuestra interpretación a lo que pareciera ser un fenómeno social”.

De Mendoza a Capital Federal pero sin falsas expectativas de estar llegando a la Tierra Prometida, los músicos de Gauchito Club analizan lo que ambas ciudades tienen para ofrecer. “En un país tan grande como la Argentina, donde todo se centra en Buenos Aires, parece que es muy importante llegar a ‘la city'”, dice Ale. “Para las provincias, Buenos Aires es la abundancia, donde hay de todo y todo el tiempo, donde no se produce sino que se consume; desde ahí es interesante observarlo”. Pero Mendoza es Mendoza: “Acá estamos cerca de la montaña, la energía de los valles, el sol y el buen vino, tierras que parecen ideales para ayudarnos a bajar esa data a la hora de producir, y ponerle letra y música a lo que vamos viendo”. La proyección, entonces, es simple para ellos: “Nuestra intención es sembrar esta data cuyana en donde sea bien recibida, no más”.

Por lo pronto, el panorama en Mendoza parece haber cambiado de manera clara para la escena. “Está pasando y viene pasando algo muy interesante: hoy hay un montón de bandas increíbles y mucha gente pendiente de su movimiento”, cuenta Manuel. “Hace menos de diez años, se decía que el público mendocino era frío y duro; sin embargo, hoy no es así. Más allá de que sigue siendo crítico y no acepta a cualquiera, hay un gran grupo que escucha, acompaña y busca cosas nuevas. Las bandas se alimentaron de la gente y la gente se alimentó de las bandas. También se generó una competencia sana entre las bandas que provocó que se compartan recursos, ideas, formas de trabajar, y ganas de reinventarse y superarse”.