07/06/2018

Fiero propone bailar o bailar

El cuero está de fiesta.

Gentileza

“Nos aburrimos de hacer una sola cosa y cambiar es lo que nos resulta más divertido. No como desafío sino como parte de la dinámica. Esa es la cualidad adaptable que tiene la banda”, explica Mariano Abelenda, cantante y líder de Fiero, antes de la próxima Fiesta Fiera, evento que organiza la banda este sábado en Niceto Lado B. Esa dinámica que menciona es, más allá de lo musical, cuantitativa: el cuarteto puede pasar de un recital ante 50 mil personas (como el que dio en Río Negro durante este verano) a una fecha de menor escala como esta y conseguir los mismos resultados. “La cualidad que tiene Fiero es la autenticidad; cuando algo es auténtico, no importa dónde te estés presentando”, afirma el tecladista Sergio Vasermanas.

Con tres discos de estudio en su haber -y un cuarto en camino-, la banda del oeste del Gran Buenos Aires recurre a los sonidos valvulares y crudos con intenciones kinésicas: el baile es el centro de sus shows. Autoproclamado “banda de escenarios”, el grupo se mueve al ritmo de un western de Tarantino. Hay (mucho) lugar para la sangre, sí, pero entre los distintos estratos de emociones, la melancolía también aflora como una segunda piel. "Siempre buscamos conectar con lo que está pasando y la zapada es fundamental para esto", comenta Abelenda, mientras que para Vasermanas, los kilómetros recorridos aportaron nuevas rutas sonoras: “Desde un lado artístico, creo que la evolución nos lleva a constantes desafíos, técnicas de grabación, formas de componer”.

Su disco más reciente es Sopa de perdedores (2015), algo así como si “El Sur”, el cuento de Jorge Luis Borges, tuviese su adaptación rockera. “Viaje pa’ la gran ciudad, que allá lo van a entender / ahí tendrá fama, placer y plata pa’ regalar”, comienza con la voz de Atahualpa Yupanqui recitando parte de “Coplas del payador perseguido”. El federalismo sonoro que fusiona al gaucho, al rockero y al DJ se cohesiona, ahora, desde el espíritu rutero de las composiciones.

Y en Cuero, el disco por venir, habrá destellos de lo anterior: “Tiene un poco de todo lo que hicimos hasta ahora. La banda de rock, sonando toda junta, cosas grabadas por loops, y otras más bailables”, adelanta Abelanda al referirse a un “rompecabezas por capas” como método de grabación. “Refleja muy bien el presente de la banda y afianza los pasos que fuimos dando. Creo que el sonido es bastante personal y es legítimo con nosotros mismos”, añade el tecladista y reafirma que “claramente se pueden esperar cambios”. Pero lo que no cambia es la necesidad de mover el cuerpo.