26/04/2020

Ysy A: "Quiero hacer algo nuevo, no la fórmula que vende"

Las verdades del varón del trap argentino.

Ysy A

Una hora de entrevista con Ysy A, uno de los máximos exponentes del trap argentino y creador de El Quinto Escalón, derivó en reflexiones sobre su carrera, sus composiciones, su carrera, el estado de la música actual y las influencias del reggaetón en la escena argentina.

Todo eso se puede leer a continuación:

La música que escucha actualmente

Escucho mucho reggaetón, me gusta mucho De La Ghetto, Jowell & Randy, pero los discos de antes de 2010, entre 2005 y 2010, son bomba esos. Son altos discos de rap, para mí. Yo la escuchaba de chico, es una locura. Fue lo primero que escuché de hip hop, porque para mí es música hip hop elevadísima. Los tempos del trap, los juegos con el autotune, el flow, de lo que hablaban… Toda esa bajada, conceptual y técnicamente, tiene que ver mucho con lo que es el trap y el hip hop. Yo lo englobo en una misma cosa y le saco jugo a full. De chico, me entró por el flow, sin dudas. No agarraba lo que era hip hop en inglés porque no entendía la letra, no me motivaba. Pero cuando empecé a escuchar esta música le sentía esa vibra del flow y de la rapeada… El reggaetón ahora se transformó en otra cosa, pero estos monos rapeaban… Daddy Yankee es el número uno, es “el” rapero de habla hispana. Toda esa época de reggaetón de antes de 2010 tiene discos muy raperos. De hecho, muchos de los discos no son todos de reggaetón: tienen seis que sí, que son los hits, pero también hay hip hop, algún reggae… es una mezcla. Hay que entender y apreciar eso, porque si no se te encasilla y la gente pretende tener el poder de decirte a vos lo que tenés que hacer. Pero si vos optás por hacer música, tenés una libertad infinita que nadie puede quitarte.

En mi vida, el gusto personal y las referencias son como una sola cosa. A todo lo que escucho le encuentro algo que me sirve para aportarle a mi música. No soy de escuchar esa música que no me vuelve loco y me da vueltas en la cabeza. Yo la disfruto pero al mismo tiempo la estudio. A veces me río porque pienso “No dejás nunca el libro”. Me cuesta mucho no estar “estudiando”. También me cuesta mucho estar en un lugar y no prestarle atención a la música que está sonando. Y si estoy en mi casa o mi estudio, no puedo seguir la charla si está sonando algo que no me gusta.

Volver a una escucha más relajada

La verdad es que ni me imagino cómo sería. Ya estoy tan metido en esta piel… Debe ser hermoso, por un lado, pero por otro, llevo esto con un disfrute enorme. Estoy todo el tiempo buscando esa cosita que me motive a hacer algo nuevo y que me toque el alma.

Darle al público la fórmula que quiere

Si ves mi catálogo de canciones, vas a ver que traté de no repetir la fórmula nunca. Cada single que saqué no tenía nada que ver con el anterior. Los discos englobaron un concepto general, pero incluso así, los temas que tienen no repiten fórmulas. Por ahí podés comparar un tema nuevo con uno más viejo, porque después de una brecha de tiempo volví a hacer algo que quería, porque tampoco voy a condenar a una forma de hacer música porque ya la hice una vez. Es justamente lo que hablábamos antes: no ponerle límites. Me gusta hacer la música que me gusta a mí y creo que esa es la mejor forma que tengo de llegar a la gente. Como siempre juego, “lo inesperado que esperan todos”. O sea, no hacer lo obvio y típico, que sería la fórmula que vende, sino hacer algo nuevo.

Entendí la misión que era un disco en las dos veces que tuve la oportunidad. Y traté de darle cuerpo y cintura, porque no es sólo rellenar, meter un montón de canciones en un paquete con la misma tapa. Las dos veces intenté que no pasara eso y creo que lo logré a mi manera. Después, a cada uno le tocará el gusto o no. Pero ninguna de las dos veces me puse a pensar en el concepto antes de empezar, las dos veces apareció cuando estaba el 70% listo. Hasta ese momento, eran grupos de canciones que sonoramente tenían los requisitos para estar juntas en un disco.

De Antezana 247 a Hecho a mano

Por ejemplo, de Antezana tenía cinco o seis de las nueve cuando dijimos “Pongámosle Antezana 247 porque va a hablar de esto, esto y esto”. Pero nos dimos cuenta en el trayecto… Eran canciones que hablaban de eso porque es lo que estaba viviendo, entonces tenían esa similitud. Por suerte, siempre mantuve esa forma de escritura que habla de mí y de mis amigos desde un punto de vista específico. Entonces, cuando quisimos darnos cuenta, con Oniria y Yesan, que fueron los dos productores, dijimos “Claro, papá, esto habla de la Mansión, ¡listo!”. Y ahí salió la idea de los feats, porque al principio iba a ser un EP sin feats. Pero dije: “No, vamos a poner a los que fueron invitados de honor para la casa, más que por lo musical”. Traté de llevarlo a ese concepto. Y ahí salieron dos con Duko, con quien vivíamos en la casa, no podía no estar. Encima, “Vuelta a la Luna” es un tema que me toca el alma mal… 

Y después, con Hecho a mano, me pasó que tenía cinco temas y estaba muy bomba. Tenía “Como tiene que ser” con Halpe, “Para sacármelo” con Omar [Varela], “Donde las luces” con Oniria, “Calor” con Club Hats, y “Negociando con tiempo” con Shigant-G. Me re gustaban para ponerlos juntos en un proyecto y dije “Qué loco, es uno con cada productor”. No sabía si iba a ser un disco, pero tenía ganas de hacer algo compilando esos temas, pero me dije “Pará, acá me faltan nombres muy pesados de productores que son amigos míos, ellos tienen que estar”. Y ahí me di el lujo de elegir a dedo y decir “Estos son los mejores que hay en la Argentina, quiero sonar con esta gente”. Con todos tenía la mejor, así que les presenté el proyecto y les dije que quería involucrarlos. Y lo de Hecho a mano salió con buena parte del disco grabada. Como eran 11 temas, yo quería ponerle La selección nacional de trap y hacer una temática medio futbolera. Tenía que ver con que a mí me gusta representar a la Argentina con todo. Eso también fue lo que busqué poniendo 11 productores de acá, que pueden representar el sonido de acá con clase afuera. Yesan fue el que grabó todas las voces, con él estuve internado grabando y grabando, y con todo lo que hice de ropa y demás. Y durante todo ese tiempo, él tuvo de fondo de pantalla una foto muy parecida a la que fue la tapa del disco, que decía “Hecho a mano por Ysy A” y tenía mi mano con los anillos. Y un día lo pensamos entre los dos y dijimos “Tenemos que ponerle Hecho a mano y esta tiene que ser la tapa”. Era una foto sacada con celular y hasta último momento iba a ser esa la tapa, porque encima la había sacado yo con mi otra mano, pero el disco sonaba muy pro, así que queríamos darle esa misma calidad a la tapa. Y la foto se veía de celular, así que… Si la ropa la hago yo, es mi mano y son mis anillos, sacamos de vuelta la foto con una cámara HD y ya está (se ríe).

Trabajar con distintos productores

Sin dudas fue un desafío, pero más que por la rapeada por elegir de cada uno un timbre que fuera compatible con el monstruo que se estaba formando. Fue muy divertido, la verdad, y me enseñó mucho. Mejoré muchísimo mi forma de jugar con las sílabas y los ritmos. Y no lo digo alardeando, es una sensación interna. Pude aprender mucho sobre cómo formar una canción y darle cuerpo a todo eso. Estoy muy agradecido con los 11 productores que pusieron su sonido ahí. Este disco suena súper para exportar, con una personalidad que refleja el momento acá en la Argentina.

Las métricas y los juegos de palabras

Siempre trato de darle ese juego a las palabras para que la otra persona se quede un ratito pensando o cagándose de risa, que le genere algo. No quiero que sea una frase que pasa y no te mueve nada. Me gusta justamente eso, que tengas que buscar la letra, que no entiendas qué carajo dije. Que, de una forma linda y entretenida, tengas que “estudiarlo”, como yo tuve que estudiar otras cosas para poder hacer esto. Mi idea también es motivar a otras personas a que hagan algo nuevo y que no se guíen por un parámetro o una fórmula. No sé en qué momento llegué a esto con el flow… Supongo que porque fueron años de freestyle en la plaza y en la calle, años de rapear y practicar y practicar. Yo estoy rapeando todo el día. Estoy solo en casa y estoy rapeando… Y así vengo desde hace varios años. La constancia, la perseverancia y el entrenamiento duro te llevan adelante. Yo desde chico, cuando me picó el bicho del rap, no paré nunca de rapear. Es como tomar mate para mi vieja, que es uruguaya (risas).

La influencia del freestyle a la hora de componer

En mi caso, la escritura y el freestyle son aliados extremos. La mayoría de las letras las arranco improvisando. Improviso la mayor parte de la letra y del flow, de las métricas que terminan quedando. En el freestyle salen de adentro cosas espontáneas que ni vos sabés cómo salieron. La de “Estoy con los flow que ninguno / otra noche haciendo plata para Bruno” la saqué del freestyle y fue “Guau, ¿qué?”. Es mi corazón hablando, directamente. Es muy loco ese otro mundo con el que conectás en la cabeza cuando tirás freestyle. Por eso digo que estoy tirando freestyle en mi casa todo el día; a veces callado, a veces en voz alta, pero siempre con la cabeza pensando rimas. Y a la hora del estudio, la improvisación es vital.

“Pastel con nutella” es un solo freestyle editado, “Vamo a darle” también. Como digo, el 60% de las canciones vienen de la improvisación. Y cuando ya armé ese monstruo, saco la pluma –o el block de notas del celular- y le doy con detalle a las frases que en el freestyle no quedaron tan buenas. Pero si quedaron buenas, las dejo, porque me gusta mantener esa esencia. Disfruto mucho de improvisar en el estudio, salen sesiones muy lindas. He pasado noches muy lindas con los productores con los que trabajo y siempre estamos a la expectativa de que siga pasando eso. Siempre queremos hacer música nueva que nos mueva la sangre.

Sobre El Quinto Escalón y el futuro del freestyle

No tengo sueños de volver a hacer algo así, aunque guardo muy buenos recuerdos y me representa mucho todo lo que pasó. Pero desde el día que me fui del Quinto, nunca más vi una batalla. No he llegado a ver más de 30 segundos, porque el algoritmo a veces me tira (se ríe). Pero siempre veo lo mismo; las mismas caras haciendo los mismos flows, los mismos berretines sobre pistas iguales… No quiero desmerecer a ese ambiente, simplemente no me involucro. He visto a mis amigos tirar freestyles en el estudio de una magnitud… Circo de palabras, directamente. Y después me cruzo con “Io, en esto de la rima / vengo acá directo y represento a  Argentina / vos me chupás la pija y vos dame tu minaaaaaaa”… No, boludo, rapeábamos así cuando empezó El Quinto Escalón. Por eso, cuando me fui del Quinto fue porque había rebasado el vaso.

La cuarentena y la composición

Creo que hay momentos en los que sentís que componés y otros en los que pensás, que son cuando vos le das forma a dónde apuntar la flecha. Ahora estoy en un momento en el que estoy pensando bastante en profundidad lo que quiero hacer. Ya se estuvo divulgando por ahí que tengo un disco que dejé grabado cuando terminé Hecho a mano, que es súper distinto, apunta a otra cosa. Me agarró la cuarentena con ese material a punto de salir, así que tengo los cartuchos preparados, porque además tengo más música nueva que va a ir saliendo. Pero la cuarentena me agarró pensando mucho hacia dónde ir, porque creo que en la música argentina estamos pasando por un momento en el que da para seguir alimentando lo que sucede. Veo muy lindo el progreso de todo lo que está pasando con lo que hicimos con mis colegas en los últimos años, para que pase en la Argentina y para que se exporte.

Responsabilidad como referentes de la música urbana

Lo llevo con mucho honor y trato de compartir esa energía, de que no sea sólo mía. Quiero que acá pase algo colectivo, que muchos pibes puedan cumplir su sueño de vivir de la música. Y no sólo en la música: siempre voy a dar el mensaje de que se metan a hacer eso que quieren hacer, que no tengan miedo. Ya que toda esta movida de las redes sociales y todo esto nos dio esta posición, tratar de aprovecharla. A mí me da igual el numerito de followers, lo que importa es lo que se pasa, lo que se mueve, si le pudiste transmitir una buena energía a la gente. Trato de llevar esta posición con mucha responsabilidad y de compartir esta energía de que todos podemos hacerlo.

Tuve que tomar mucha conciencia de lo que es mi mensaje porque encima soy padre y soy súper consciente del peso de la palabra, pero por otro lado yo orienté toda mi música para un público mayor. Mi música no está buscando representar a esos chicos chiquitos. Trato de hablar por mí y por la gente de mi edad para arriba, que más o menos puedan interpretar lo que es el mundo y lo que cuesta el día a día. Música para niños harán otras personas, habrá a quién le interesa ese rol; yo voy a ocupar el mío, que es el que me interesa a mí.

El flow y el autotune

No busco sonar simple, fácil de entender, ni hacer el tema que va a cantar desde la abuela hasta el nene de seis. Busco hacer una música definida, con carácter, con personalidad, lo que me sale del corazón. Y por eso tiene una esencia y no se pierde con toda la demanda que hay afuera. Porque si vos querés saciar a todo el mundo, podés ser McDonald’s. Podés hacer comida rápida o un asado a fuego lento con todos los chiches…

Manejar los propios tiempos

Gracias a Dios, eso supe manejarlo de entrada. Tengo mucha ansiedad todo el tiempo, quiero que llegue ya el próximo momento, la próxima situación, pero con los lanzamientos desde muy temprano entendí que tenía que darles un orden y un énfasis. Es lo que hablaba antes de que la gente estudie y pueda entender la obra. Yo no estoy haciendo esto de casualidad. No es que subí un par de temas por casualidad, se me llenó de followers y ahora tengo una carrera artística. Yo vengo buscando esto y lo hago por amor a esto, de verdad.

La búsqueda de un sonido de trap argentino

No sólo de trap: quiero que salga una música con personalidad de acá. “Vamo a darle” no es trap, pero busqué ponerle todo ese tono argentino desde el primer segundo del tema. Es muy importante darle ese tono argentino a lo que está pasando acá y diferenciarlo de lo que pasa en el resto del mundo. Eso pasó con el rock argentino, en su momento: fue una movida que vino de afuera, pero la agarraron pibes argentinos y la hicieron bien de acá, y encima la devolvieron. Por eso creo que hoy tenemos esa misma responsabilidad y cada vez voy a buscarlo más. Disfruto mucho de vivir acá, estoy muy orgulloso de ser argentino y del momento que se está pasando acá. Nunca me vas escuchar rapeando en neutro: yo rapeo en argentino. Antes por ahí se escapaba un eia, pero ahora es eya. Amigo, acá se dice eya, caye, yo, yendo, yegando. Corta: acá se habla así. A uno le gusta mucho escuchar el acento de una persona de afuera y le encuentra lo lindo, pero sé que en Centroamérica no van a esperar a un argentino que te hable de eia. Tenés que mostrarles algo distinto, no llevarles lo mismo. Mi herramienta es la palabra, entonces el lenguaje que uso es mi forma de ser.

Su evolución como letrista

Mi mamá la tiene de foto de perfil en Whatsapp… [a la letra de "Alma"] ¡no se puede creer! Qué hija de puta, cómo la amo… De por sí, cronológicamente hay un abismo de diferencia. Por ejemplo, “Hidro”, que es la primera de Antezana, la escribí más de un año antes, cuando estaba en el último momento de El Quinto Escalón. “Linaje”, “Hidro” y varias cosas más vienen de esa época. Tenía dos o tres años menos y la pluma menos afilada. Lo mismo con el manejo de la voz y del autotune... Creo que se nota mucho la diferencia y la mejora en Hecho a mano. En Antezana buscaba contar una película de lo que estaba viviendo mientras que Hecho a mano fue como una serie de acción, de preparar cartuchos tema por tema para que fueran un bombazo. No había feats, un tema con cada productor… Me puse la vara re alta, tenía que dar ese potencial sí o sí.

Sobre su futuro

Los tiempos de Dios siempre me sorprenden y todo termina pasando más rápido de lo que espero. A mi futuro lo veo aportando fuerte a la música argentina. Me veo súper involucrado en exportar nuestra música, tratando de seguir haciendo que esto crezca junto a mis colegas. El día que llegué al Quinto no podía esperarme esto, cuando me paré en la placita con un cuaderno y 14 monos más que ni me conocían. Es todo tan por amor que no me veo haciendo otra cosa; me veo haciendo esto que me enamoró en un momento de mi vida. Excepto mi familia, dejo todo por mi música y por todo lo lindo que se está formando acá. Lo llevo con esa responsabilidad porque es mi vida. Después de mi familia, ¿eh? Porque no siempre fue así y gracias a dios pude entender que hay un puesto número uno que es para la familia y que no se toca con nada. Lo entendí cuando nació Bruno, que ya tiene cuatro años. El primer año que lo tuve fue esa transición. Todos estos años fueron de ese aprendizaje, pero la ficha me cayó ahí. La familia es lo más importante, después hacé lo que quieras, está todo bien.

Firmar con una major

Todo depende de lo que se firme… Supe convertirme en un hombre de negocios, súper independiente estoy armando lo mío. Mi firma vale: mientras no vea cosas que me sirvan, siempre voy a elegir hacer la mía. Por ahora vengo trabajando de manera independiente, armando un equipo cada vez más fuerte y más grande, logrando objetivos, y sin tener que pedirle nada a ninguna major. También quiero dar ese ejemplo: hermano, tenemos internet, es una locura…

Sobre próximo material de Modo Diablo

Para salir ahora, no. Obvio que hay música que no sacamos, porque hicimos mil temas y están ahí guardados. Pero hay que ver bien qué pasos dar. Los temas que sacamos con Modo Diablo fueron jugadas que hicimos con un propósito. Marcó momentos. Y ahora estamos haciendo proyectos individuales muy contentos, muy metidos.