28/05/2020

X: "El punk significa libertad artística y personal"

Vivir y morir en Los Angeles.

Kevin Estrada / Fat Possum / Gentileza
X

La historia del punk no sería igual si no hubiesen confluido en Los Angeles cuatro bichos raros que venían de distintos puntos de Estados Unidos, y no hubiesen mezclado sus influencias musicales y literarias hasta convertirlas en un cóctel explosivo. Así sucedió a fines de los 70, cuando John Doe (voz y bajo), Exene Cervenka (voz), Billy Zoom (guitarra y saxo) y D.J. Bonebrake (batería) le dieron vida a X.

Aunque al cuarteto insignia del punk californiano le tocó la suerte de casi todos los pioneros (más influencia sobre otros que éxito comercial) y su nombre es casi ingoogleable, se planta en el presente con un álbum notable, Alphabetland, a cuarenta años de su inflamable debut Los Angeles. El nuevo disco, además, es el primero que graba la formación original de X en 35 años. En medio hubo intentos de que el grupo sonara más "amigable" para la radio, Zoom se fue, la banda se reunió y lleva más de un cuarto de siglo tocando en vivo. Incluso llegó a Buenos Aires en 2011, como apertura del show de Pearl Jam en el Estadio Único de La Plata.

Lo que se acrecentó a lo largo de los años fue el estatus de X como grupo ineludible cuando se habla de punk californiano. Doe y Cervenka -que se casaron y se divorciaron, pero siempre tocaron juntos- hicieron discos por separado, con incursiones en otros géneros, pero la dinámica de sus voces unidas al borde del grito se mantuvo imbatible. Y eso revive en Alphabetland, un saludable regreso a su sonido original, a esa mezcla de rockabilly y punk que hizo que Ray Manzarek, tecladista de The Doors, les prestara atención y les produjera sus primeros discos.

"No empezamos a hacer canciones o a ensayar con la idea de volver al sonido de aquellos primeros dos discos en mente, simplemente tratamos de sonar a nosotros", le dice a Silencio John Doe desde su casa en Austin, Texas. "Empecé a escribir estas canciones con el bajo, que es lo que hice para todos los otros discos de X. Cuando trabajo en discos solistas, por lo general empiezo en guitarra o piano. Medio que simplemente nos enfocamos en nuestras fortalezas, hicimos las cosas en las que somos mejores. Exene y yo hicimos el esfuerzo de cantar juntos todo lo que podíamos, y nos enfocamos en tratar de tener un narrador claro para cada canción".

Lo mejor de esta pandemia es que puso muy claro, hasta lo obvio, las diferencias entre ricos y pobres. Eso significa que la "normalidad" era una verdadera cagada.

Estar de gira durante tantos años, ¿los hizo ir al núcleo de su sonido?
Supongo que estar de gira y tener el conocimiento inconsciente de cómo tocamos se metió en la hechura del disco. No es algo que pensás, simplemente hacés lo que es natural. Hemos tocado juntos durante tanto tiempo que hay una especie de modo subconsciente de hacerlo: todos sabemos qué van a hacer los demás. Pero si te preguntás a vos mismo cuáles son las mejores partes de tu personalidad, seguramente no vas a saberlo. A veces es difícil destilar todo hasta los elementos más básicos. Pero no lo pensamos de más, trabajamos con la intuición más que con la lógica.

¿Del mismo modo que hicieron Los Angeles hace cuarenta años?
Absolutamente. En ese momento, llevábamos un año y medio tocando esas canciones, así que las conocíamos bien, probablemente mejor que lo que conocíamos las de Alphabetland al grabarlas. Pero eso te da la oportunidad de que se metan en tu cabeza cuando sos inexperto y joven. Por suerte teníamos a Ray Manzarek para ayudarnos; podíamos contar con él para seguir adelante y hacer lo correcto.

¿Hubo algo en la grabación de Alphabetland que te recordara aquellos comienzos?
No lo sé... Siempre tratamos de tocar lo mejor que pudiéramos aunque asegurándonos de ser frugales, de no tocar demasiado. En cambio, esta vez nos permitimos ser más erráticos: no todo tenía que tener la misma cantidad de compases ni medidas en cada estrofa o estribillo. Dijimos "Ok, todo bien, hagámoslo raro". Nos permitimos no ser estructurados.

A lo largo de su carrera, ustedes intentaron incorporar funk y un poco de country a su sonido clásico, y a los primeros fans no les gustó tanto. ¿Sentiste que los ayudó a ampliar su sonido o creés que deberían haberse mantenido más cerca de sus núcleo?
Creo que siempre es bueno hacer que tu sonido sea abierto. Hay que estar abierto a diferentes ideas, pero también tenés que mantenerte cercano a tu híbrido original. Nosotros tomamos elementos como el rockabilly y el primer rock and roll y los incorporamos a todo lo que hacemos, a ese sonido que es de X. Con esto hicimos lo mismo, aunque probablemente estábamos más conscientes de cómo tocar de modo simple. Digamos que lo hicimos más intencionalmente.

Algunas canciones de Alphabetland son de aquella primera época: "Cyrano De Berger's Back", "I Gotta Fever" y "Delta 88 Nightmare". ¿Por qué decidieron revivirlas?
Porque nos gustaban y nunca habían sido grabadas en serio. Empezamos a grabar en febrero de 2019 y fue una especie de prueba. Grabamos "I Gotta Fever", "Delta 88", "Cyrano" y "Angel on the Road". Había tres canciones viejas y teníamos una idea de cómo se suponía que sonaran: era un modo más fácil de meternos en tema que si todo fuera nuevo. Pensamos que si podíamos tener la misma clase de química en esas canciones, las nuevas serían más fáciles. Cuando "Angel on the Road" sonó a X fue muy gratificante, nos hizo sentir que podíamos hacer algo nuevo, y entonces las compuertas se abrieron. Y en abril empezamos a trabajar en tener canciones listas.

"Cyrano" es funky y "Delta" ahora tiene el saxo de Billy Zoom. ¿Podrían haberlas grabado así en los 80?
Billy ama tocar el saxo, fue su primer instrumento antes de tocar la guitarra. Entonces está feliz cada vez que puede tocar el saxo en un disco. Está bueno, incorpora algo más. Es más como el primer rock and roll, Ben E. King o Clarence "Frogman" Henry, esa influencia de Nueva Orleans, aunque no es tan funk, en realidad. Creo que siempre tuvimos esas influencias sonando de fondo, incluso en nuestros primeros tiempos: conocíamos esas cosas, pero decidimos qué era lo que íbamos a hacer. Fue como decir "Sabemos que somos buenos en esto, tratemos de olvidarnos de todo esto otro y de no ser demasiado piolas". Porque ser demasiado piolas es una carga. Si alguien dice "Oh, soy muy piola"... "¡Andá a cagar! Me importa un carajo". Lo que importa es lo que tenés en tu corazón, no si sos piola o cuántas notas podés tocar: ahí está el sentido de la libertad del punk rock.

"I Gotta Fever" (Tengo fiebre) suena un poco anticipatoria de estos tiempos...
Oh, Dios... Soy muy fan del film noir, que usualmente está situado en Los Angeles. Creo que mi amor por Los Angeles viene de ahí... Amo a Raymond Chandler, las películas de Humphrey Bogart, al novelista James M. Cain, gente así. Mudarme desde la Costa Este a Los Angeles para mí tenía algo de romántico. Y originalmente "I Gotta Fever" se llamaba "I Gotta Heater", tengo un arma; "heater" era un término antiguo para referirse a un arma. La historia era una fantasía de film noir en la que alguien tenía un arma y buscaba un lugar donde esconderse, entonces se metía por la fuerza en el departamento de alguien... Pero hoy en día meterse en el departamento de alguien con un arma es demasiado realista (se ríe) y ya no quería cantar esa letra. Entonces la cambié a algo que rimara con "heater" y se me ocurrió "I Gotta Fever" en el sentido de alegría de vivir, de fiebre por sobrevivir: estoy buscando un santuario, un lugar donde esconderme, esa clase de cosas. Y entonces llegó la pandemia y ¡qué mierda! (carcajadas). En realidad, esos son temas sobre los que escribimos todo el tiempo. En Los Angeles está "The World's a Mess; It's in My Kiss" y en More Fun in the New World está "I Must Not Think Bad Thoughts". En este está "Water & Wine", que trata sobre las clases sociales, a quién le toca vino y a quién agua... Y la última canción, "All the Time in the World" fue algo que Exene decidió hacer de improviso hacia el final de la grabación. Es un hermoso modo de terminar un disco.

Los Angeles fue como una polaroid de la ciudad en 1980. ¿Creés que pasa lo mismo con Alphabetland y el presente?
Bueno, nosotros queríamos sacar este disco en agosto o septiembre, pero cuando se pudrió todo con la pandemia, nuestra compañía, Fat Possum, nos llamó y nos dijo que quería sacarlo enseguida. Recién habíamos terminado de masterizarlo. Y el 23 de abril, cuando salió, era en la misma semana en la que se cumplían 40 años del lanzamiento de Los Angeles, entonces pensamos "¡Mierda, sí, hagámoslo!" Y sí, hay una similitud en la mirada sobre el presente: eso es lo que hacemos, escribir sobre lo que sabemos. Escribimos sobre la cultura, sobre una persona o un personaje, sea real o no, que está en un punto de quiebre, que está cambiando, ya sea porque algo externo fuerza ese cambio o porque algo dentro de ella lo lleva a cambiar. Hay temáticas similares a las que hemos abordado todo el tiempo.

Cuando te mudaste a Los Angeles vos ya conocías la escena punk de la Costa Este. ¿Parte de tus motivaciones para la mudanza tenían que ver con empezar algo así en la costa oeste?
Sí y no, es difícil de decir... Sabía que quería hacer música y que no quería tocar eso en lo que se había convertido el rock, no me gustaba eso. Quería algo fresco, nuevo. Estaba cansado de la Costa Este, de la actitud de la gente, del clima, necesitaba un cambio. Y Los Angeles, la Costa Oeste, eran la libertad, es hermoso. En cambio, Baltimore es gris y fría... aunque la gente tiene un gran uso del sarcasmo. Y eso es muy bueno, te mantiene humilde.

Cuando grababas ese primer disco, ¿pensabas en estar tocando esas canciones en 40 años?
No, sólo esperábamos seguir siendo una banda un año más tarde (risas). Pensábamos que lo seríamos, eso sí, porque cuando empezamos Los Angeles ya llevábamos dos años y medio tocando, y queríamos tener una carrera, seguro. Pero con todo lo artístico uno piensa que hay que ser enorme, estar en la cima, o simplemente te desarmás. Pero eso es lo hermoso cuando estás "a punto de" y tratás de mantenerlo. Es muy gratificante y me hace sentir validado, porque sigo acá, amo lo que hago, vivo bastante bien... ¡guau!

Y la ciudad de Los Angeles te homenajea y cantás el himno nacional antes de un partido de los Dodgers...
Es muy loco. Es surrealista que vayas a una ciudad, la gente te acepte y te preste atención... Por otra parte, nuestro país tiene una historia muy oscura de robar, matar y joder a la gente sin preocuparse por lo que esa gente es o lo que significa. Antes de cantar el himno nacional me arrodillé, que es lo que hacen los jugadores de fútbol americano como protesta... Acaba de pasar de nuevo: un hombre negro fue asesinado por la policía en Minneapolis. ¿Qué hace falta para que esta clase de cosas termine? Es un momento muy extraño. Y creo que lo mejor de esta pandemia es que puso muy claro, hasta lo obvio, las diferencias entre ricos y pobres. Eso significa que la "normalidad" era una verdadera cagada. Entonces, tenemos que pensar en cómo podemos no volver a esa "normalidad".

Otro tema que anticiparon con "Water & Wine", sin la necesidad de mencionar a Trump o cosas así. ¿Creés que realmente habrá un cambio cuando esto pase?
Probablemente no cambien tantas cosas, pero al menos se mostró claramente cuán malo es el estado de las cosas. Espero que las cosas cambien un poco. Y también espero que la economía pueda abrirse porque quiero volver a tocar en vivo, quiero tener una carrera. En este momento, salvo por un par de shows por streaming, no tengo una carrera y eso apesta. De todos modos, me siento afortunado y agradecido por el hecho de que puedo aguantar un par de meses sin tener que salir a trabajar y le rindo homenaje a quienes tienen que hacerlo todos los días.

En Alphabetland por primera vez compartieron los créditos de composición entre todos. ¿Por qué tomaron esa decisión?
Porque Billy y D.J. contribuyeron mucho en estas canciones, pero también a lo largo de los años. Aunque Exene y yo aportamos el principio de las canciones, para el momento en que las grabamos eran muy diferentes. Creo que los créditos de composición significan algo para ellos. Pero además es una cuestión de unidad, es como decir "todos invertimos igualitariamente en esto".

Vos dijiste que la escena punk de Los Angeles se basó en el sentido comunitario y la colaboración. ¿Extrañás ese sentimiento en la escena musical actual?
Definitivamente. Pero siempre es algo de corta duración. Fue así en la escena de Seattle en los 90, o Prince y Morris Day en Minneapolis en los 80, o la escena gangsta rap en Los Angeles a comienzos de los 90. Las escenas sólo duran un tiempo corto... Seguro, lo extraño, pero me siento afortunado de haber sido parte de eso.

¿Qué más extrañás de esa época?
(Se ríe) No lo sé... No pienso en el pasado con arrepentimiento.

No tiene por qué ser arrepentimiento... ¿No extrañás cosas, personas?
Sí... Pero me siento tan agradecido de estar haciendo lo que hago que no lo cambiaría por nada.

Después de tantos años, ¿qué significa el punk para vos?
El punk significa libertad. Significa aventura y algo de peligro, ir contra el establishment. Pero eso no significa no tener una carrera o ganar algo de dinero. Significa libertad artística y personal.