18/10/2016

White Lies: "Nos propusimos componer canciones para la pista de baile"

Entre la madurez y los cambios, el trío inglés ilumina su oscuridad en "Friends".

Gentileza PIAS

Si la oscuridad que dominaba sus primeros trabajos le valieron a White Lies comparaciones con Joy Division, su cuarto disco, Friends, tiene más puntos de contacto con New Order, la banda que armaron los tres que sobrevivieron a Ian Curtis. Todo en términos de un sonido siglo XXI, claro, con los bordes ásperos convenientemente limados y compresión para sonar en streaming. Y con una vocación por el estribillo enorme, para que coree un estadio, que termina poniendo al trío londinense más cerca de The Killers de lo que sus integrantes deben haber pretendido nunca. "Algunas canciones son lo más pop que hicimos jamás", reconoce el baterista Jack Lawrence-Brown. "Como parte de un todo, el disco es claramente el más accesible, pero creo que es bastante variado. Hay algunas canciones que son más White Lies vieja escuela y otras que son diferentes".

El grupo, que completan el cantante y guitarrista Harry McVeigh, y el bajista Charles Cave, grabó su cuarto disco en el estudio privado de Bryan Ferry. "Tenía todos sus sintetizadores de la época de los dos primeros discos de Roxy Music y nos dejó usarlos -cuenta el batero-. No habían sido tocados en décadas, porque eran los que usaba Brian Eno. Tuvimos que limpiarlos y sacarles el polvo para poder usarlos. Me pone muy contento que la gente hable sobre el sonido de los sintes del disco, porque son realmente increíbles. No son cosas hechas en una computadora, son piezas llenas de historia y se usaron en algunos de los mejores discos jamás creados. Siempre amamos usar sintes y nos encantó tener la posibilidad de elegir a cuáles recurrir, porque se pueden sacar muchos sonidos".

Este disco no tiene nada de Joy Division y coincido en compararlo más con New Order. Amamos la música de mediados de los 80 y nuestras influencias vienen de ahí.

¿Ferry iba a verlos mientras grababan?
Él tiene una oficina arriba del estudio, entonces aparecía cada tanto para saludar. Estuvo bueno poder conocerlo y compartir momentos con él, pero fue todo muy breve. Fueron muchas coincidencias las que nos llevaron a ese estudio, pero tuvimos la suerte de poder hacerlo, porque es un espacio privado. Por lo general, sólo él graba ahí, y creo que Prince lo usó una vez. Estoy casi seguro que el listado de artistas que grabaron ahí es Bryan Ferry, Prince y White Lies, así que es un honor para nosotros. Amamos hacerlo, porque produjimos nosotros mismos el disco y nos hospedamos allá. Esto era en el oeste de Londres, no es una zona residencial. Empezábamos temprano a la mañana y trabajábamos de corrido hasta la medianoche. Fue una experiencia liberadora, nos permitimos hacer todo lo que quisiéramos.

¿Y cómo influyó en el disco haber grabado ahí?
Es un estudio cool, no es el mejor equipado del mundo, es bastante viejo, pero tiene mucha historia y un montón de cosas que podés usar. La historia del lugar y el haberlo hecho ahí decididamente se siente en el disco, incluso en cosas como el sonido de la batería. Por lo general, en nuestros discos las baterías suenan fuertes y con mucho “ambiente”, pero este estudio es más chico, así que tuvimos que armar un tipo de bata que no sonase tan fuerte. Eso se traduce a las canciones con más groove como “Is My Love Enough” o “Hold Back Your Love”, tienen un ritmo que nuestros temas más viejos no tenían. En definitiva, era una experiencia que había que vivir una vez en la vida. No sé si volveremos, o si siquiera alguien más va a poder entrar para grabar ahí, pero fue algo muy cool para nosotros.

Mencionaste que usaron sintes de los 70, pero el sonido de Friends es de los 80: más New Order que Joy Division. O Depeche Mode, incluso.
New Order fue la banda en la que los tres siempre coincidimos en el gusto. Este disco no tiene nada de Joy Division y coincido en compararlo más con New Order. Amamos la música de mediados de los 80 y nuestras influencias vienen de ahí. Depeche Mode es un gran ejemplo y muchas bandas modernas tomaron ese sonido, como los productores escandinavos, que tomaron el sonido de esa era para hacer algo moderno, y eso es lo que intentamos nosotros.

En el disco, los estribillos parecen destinados a un estadio. ¿Es algo que provocó el hecho de estar constantemente de gira y enfrentar grandes públicos?
Es complicado saberlo. No sé, quizás haya influido, pero también tenemos un gran amor por la música pop y las melodías pegadizas. Siempre intentamos tenerlas, incluso en el primer disco, donde sonaban distinto pero tenías estribillos que se pueden cantar. Cuando empezamos a armar este disco, pensamos en lo divertido que sería hacer canciones que la gente pudiera bailar. Mucha de nuestra música, inclusive las canciones más aceleradas, son “climáticas” y son difíciles de bailar. Nos propusimos escribir canciones de White Lies que fuesen más disco y para la pista de baile. Por eso tenemos temas como “Is My Love Enough” en el disco, es algo que no suena a lo que hacíamos antes. Son cinco minutos y medio bastante funky y con mucho groove. Fue la oportunidad para probar cosas nuevas.

Grabar cada vez les lleva más tiempo. ¿Es porque quieren superar al trabajo anterior o están muy ocupados para terminarlos pronto?
Para serte honesto, con éste no estábamos ocupados. Terminamos de girar y nos quedamos sin contrato discográfico, así que no teníamos sello y nos tomamos un tiempo libre. En los últimos nueve años estuvimos de gira todo el tiempo, así que necesitábamos un descanso. Cuando empezamos a escribir de nuevo, no teníamos la presión de ningún sello, así que decidimos hacerlo sin tener a nadie diciéndonos cómo hacerlo. Estábamos muy felices e hicimos varios demos para ofrecer. Por eso nos tomó tanto tiempo, porque no teníamos la presión de nadie para hacer lo que quisiéramos. Si una canción no funcionaba, podíamos descartarla o insistir, esperar un par de meses y retomarla. Nos tomamos todo el tiempo que consideramos necesario para juntar 15 canciones con las que estuviéramos muy conformes.

Charles dijo que el título del álbum tiene que ver con los cambios en la manera en que ahora perciben la amistad. ¿Cómo ves eso en tus relaciones?
Lo que él decía es cierto. Muchas de las canciones reflejan ese sentimiento, es algo más maduro, y también tiene que ver con esto de que nos tomamos un poco de tiempo entre nuestro álbum anterior y éste. Pudimos reflexionar sobre todo lo que hicimos. Todavía vivimos en Londres, pero varios de los amigos con los que crecimos ahora están en distintas partes del mundo. Es interesante ver cómo la amistad puede cambiar cuando ves menos a alguien a pesar de que seguís en contacto. Es un álbum sobre crecer. Tengo 28 y hacemos White Lies hace 10, así que era una buena oportunidad para reflexionar sobre las cosas que cambiaron en el último tiempo.

Eligieron un laberinto para la tapa.
Estábamos buscando algo que reflejara el espíritu del álbum. Cuando nos juntamos con la companía que hizo el arte de tapa, atravesábamos ideas del laberinto teniendo distintas partes, que tuviera una correlación con la confusión que podés tener en algunas relaciones. Queríamos que fuera colorido porque sentimos que el disco intenso que los anteriores, pero al mismo tiempo, todavía tiene esa melancolía típica de White Lies, así que buscamos algo que reflejara esas dos cosas. Hay algo ahí que lo hace sentir misterioso.

La canción “Take It Out On Me” tuvo un origen extraño, relacionado con unos posteos en Instagram. ¿Las redes sociales influyen incluso en la creatividad?
Sí, es muy raro. La gente, y me incluyo, pasa mucho tiempo con sus teléfonos revisando todo. No me sorprende que eso se filtre en la creatividad. Antes podías ver una película o un documental, y escribías algo sobre eso. Ahora podés agarrar tu teléfono y ver a gente distinta a vos, tenés acceso a todo lo suyo y es muy raro. Charles escribió las letras de esa canción solo usando los números que un pibe solía escribir en sus posteos de Instagram, fue casi un juego para ver si podía escribirle una melodía a eso. Funcionó muy bien, pero al final pensó que era algo muy estúpido. Pero al momento en que se quiso tirar para atrás, ya le había escrito un gancho increíble al tema, así que le dijimos “lo lamento, pero vas a tener que reescribirle la letra”. Tuvo que irse un par de días y volver con una historia nueva, pero así fue como empezó esa canción, con ese costado raro de las redes sociales.

Cuando sacaron su álbum debut, fueron catalogados como la mejor banda del momento. ¿Fue difícil demostrarse a ustedes mismos que eran algo más que sólo ese disco?
Ni pensamos en eso cuando pasaba, pero creo que si te dan mucho hype y cobertura, puede ser difícil porque sentís la necesidad de volver a alcanzar eso. Para serte honesto, vendimos cada vez menos con cada álbum porque el interés cayó, pero lo maravilloso es que los fans de White Lies son muy dedicados, así que hay un grueso de fans muy atentos a lo que hacemos. Eso es a lo que tenés que apuntar como banda si vas a sacar más de un disco: tener una base de fans que sepa esperar si te tomás un año o dos para completar el siguiente. Pudimos hacer cuatro discos gracias a ellos.