22/05/2020

Tim Burgess: "El futuro muchas veces es lo contrario de lo que esperamos que sea"

Delicias de un charlatán.

Gentileza
Tim Burgess

Tim Burgess se toma muy en serio lo suyo. Al margen de su trayectoria de más de tres décadas al frente de The Charlatans, el cantante inició en 2003 una carrera solista a la que no sólo mantiene a la fecha, sino que además utiliza como vehículo para probar y encontrar nuevas formas compositivas. Para no repetir fórmulas, el vocalista convirtió cada trabajo en solitario en una oportunidad para colaborar codo a codo con músicos de distinta índole, en un arco de posibilidades que van desde el compositor experimental Peter Gordon a Debbie Googe, bajista de My Bloody Valentine.

Después de tantos años de poner dejar que el resultado final de su obra dependiese de su interacción con los demás, en 2019 Tim Burgess decidió cambiar las reglas de su propio juego. Aunque parezca mentira, I Love the New Sky, publicado hoy, es el resultado de la primera vez en la que el vocalista asumió exclusivamente la responsabilidad de componer todo el material del disco. Y si bien tener a una misma persona que firme todas las canciones podría ser el indicador de un trabajo homogéneo, en su cuarto disco solista el músico vuelca toda su melomanía (a la que le dedicó un libro y una actividad de moda en Twitter, como se verá más abajo) se permite pasar de canciones desnudas y pastorales a climas sobrecargados con arreglos orquestales y paredes de sintetizadores. “Me gusta una variedad enorme de música y me seducía la posibilidad de ir de un extremo al otro”, dice desde su casa en Inglaterra. 

Hay muchas autobiografías a las que leés pero te sabés todo de antemano, y eso es lo que quería evitar cuando escribí la mía.

Al momento de anunciar el álbum lo describiste como la cruza entre RAM, de Paul McCartney, y Taking Tiger Mountain by Strategy, de Brian Eno…
Qué osado de mi parte, ¿no? (se ríe). En mis sueños puede que sea así, sí… Pero son dos de mis discos favoritos y que despiertan muchos recuerdos en mí. Los escucho mucho en mi auto y mi hijo de seis años es fanático de ambos, así que eso también tuvo que ver, supongo.

El primer corte del disco se titula “Empathy for the Devil”. Más allá de la referencia obvia a The Rolling Stones, ¿había alguna otra intención detrás de ese título?
Creo que la empatía es algo que tenemos que mostrar más seguido, sobre todo en estos tiempos. Demostrar que podés preocuparte y entender al otro, sobre todo para mucha gente que no puede decir lo que le está pasando. Mucha gente es juzgada y no se tiene nada de empatía con ellos y ellas. De eso se trata: incluso la gente mala merece un poco de eso en este momento.

Es la primera vez que componés todo por tu cuenta. No sería llamativo si no fuera porque llevás más de tres décadas de carrera.
Siempre fui bastante bueno para compartir ideas y el proceso creativo con quien tuviese a mi lado, tanto en mis discos solistas como en The Charlatans. Siempre trabajé en equipo, pero sentí que esta vez tenía que escribir algo sobre mí. No quería ser el tipo que siempre colabora con otros, así que esta vez decidí irme al extremo y no compartí con nadie (se ríe). Hice trabajos con otra gente y todavía lo disfruto, porque son personas que admiro, pero esta vez decidí traerlos a ellos a mi disco, y sin ellos este álbum no sería lo que es, como con los arreglos de Echo Collective, por ejemplo. Pero sí quería ser el único que escribiese las canciones.

Tu disco solista anterior apareció en 2018, pero lo habías hecho diez años antes. ¿Cómo es eso posible?
Estaba consumiendo muchísimas drogas mientras hacía ese disco y después dejé de hacerlo, entonces dejé de tener recuerdos de varias cosas de esa época. Muchos años después me encontré con Debbie, que grabó el bajo en ese disco y me preguntó qué era lo que había pasado. Yo no entendía a qué se refería, porque lo tenía cargado en mi iPod; uno bastante old school, por cierto (se ríe). Yo no entendía de qué me hablaba: para mí ya había salido porque por eso lo tenía en mi iPod, hasta que me di cuenta de que no era así. Entonces junté todas esas canciones y se me ocurrió que sería un buen lanzamiento para el Record Store Day. Terminó yéndose de mis manos, porque mucha gente fue a comprarlo y terminé saliendo de gira bastante en el Reino Unido, así que se volvió un lanzamiento oficial. Mientras hacía eso, pensé “Voy a grabar otro disco que sea brillante y salir de gira por el mundo, porque nunca fui a Estados Unidos o Sudamérica por mi cuenta”. Era el plan original para I Love the New Sky hasta que se desató la pandemia. Pero está todo bien, porque el mundo puede darle más tiempo a mi disco (se ríe).

Más allá de la referencia obvia de tu voz, no hay una alusión directa de The Charlatans en tu carrera solista. ¿Buscaste tomar distancia desde un principio o es algo que se fue dando?
Siento que siempre escribo en el mismo estilo, pero es la gente con la que trabajo la que cambia la manera en la que sueno. Eso es muy valioso. No quiero cambiar demasiado, porque en definitiva eso es lo que soy, pero escucho muchos tipos de música diferentes, y quiero mejorar, no estancarme. Termina siendo bastante interesante que si escribo para The Charlatans siempre va a haber un elemento de lo que aportan los otros que lo haga sonar a eso, pero si trabajo con Daniel O'Sullivan va a estar lo que sume él, lo mismo que cuando trabajé con The Chemical Brothers o Kurt Wagner. O con Debbie... No sé, cuando escuchás el disco en el que tocó ella suena como uno de My Bloody Valentine. Ella le puso mucho de eso al disco, pero al mismo tiempo yo no dejé de escribir como lo hice siempre.

Tim Burgess

En 2012 comenzaste además una faceta como escritor y ya tenés publicados tres libros: escribiste tus memorias, compilaste crónicas de viajes persiguiendo vinilos por todo el mundo a pedido de otros músicos y hace poco sacaste uno en el que desmenuzás tus propias letras. ¿Cómo surgió ese costado en vos?
Un agente me persiguió durante años para que hiciera un libro y lo esquivé durante mucho tiempo porque sentía que no tenía ninguna inspiración para hacerlo. Una vez que desarrollé una idea, me gustó y me recomendaron que lo hiciera con un ghost writer. Lo intenté durante un tiempo porque sentía que era lo que tenía que hacer y no funcionó... así que intentamos con otro y tampoco funcionó. Cuando llegamos a ese punto, terminé diciendo "¿Saben qué? ¿Les molesta si lo hago sin ayuda?", y ellos se volvieron locos (se ríe). Un par de meses después de eso, entregué un primer borrador y terminó convirtiéndose en una experiencia muy amena. Hay algo clave en eso que es que empezó como algo que no quería hacer y le terminé encontrando la vuelta. Leí muchas biografías de otra gente y para que me enganchen tienen que tener al menos algo de lo que yo no estuviera enterado sobre su autor. Hay muchas autobiografías a las que leés pero ya sabés todo de antemano, y eso es lo que quería evitar cuando escribí la mía.

Cuando comenzó la cuarentena global decidiste empezar las “escuchas masivas” de discos en Twitter, con intercambios de tweets con los artistas que grabaron esos álbumes. ¿De dónde surgió esa idea?
Hace diez años, estaba mirando la tele y pasaron una película llamada Four Lions. Me puse a seguir en Twitter a Riz Amhed, uno de sus actores. Él la estaba viendo y tuiteó algunas cosas para que las tuviera en cuenta la gente, cosas que por lo general uno pasa de largo. Eso me encendió la lamparita para una idea. Me di cuenta que todos podíamos escuchar un disco de The Charlatans al mismo tiempo, y yo podria tuitear recuerdos e historias detrás de ese álbum. Un par de días después, ya teníamos nuestra primera escucha. 

Lograste sumar a integrantes de Oasis, Franz Ferdinand, Mogwai, Blur, Ride y más a este proyecto. ¿Te costó hacerles entender de qué se trataba?
Fue bastante fácil. Creo que el gancho fue que el resultado es que la gente alrededor del mundo termina escuchando un álbum de ellos de corrido, exactamente como lo planearon cuando lograron. Más allá de eso, son un par de tuits por cuenta suya (no hay peinados, maquillaje ni puebas de sonido), y no se necesita más tecnología que tener acceso a Twitter y un lugar en donde reproducir el álbum en streaming, si es que no tenés tu propia copia. Me encanta que la gente se tome el esfuerzo de hacerse un hueco para poder escuchar un disco de corrido. Mi favorito hasta ahora es High Land, High Rain, de Aztec Camera. Ese disco siempre significó muchísimo para mí y los tweets a cargo de Roddy Frame fueron como escuchar el disco en 3D. 

Hablando de Twitter, en 2015 tuviste una premonición de que Boris Johnson y Donald Trump iban a ser primeros mandatarios cuando ninguno de los dos estaba siquiera postulado para su cargo. ¿Qué inspiró esa predicción?
Predije eso porque era la cosa más terrorífica que se me ocurrió que podía pasarle al mundo. Más que una predicción fue como decir "Dios mío, si esto llega a pasar, va a terminar siendo lo peor de todo"... y pasó (se ríe). Todo se dio para que terminase ocurriendo. El futuro muchas veces es lo contrario de lo que esperamos que sea. Todo el mundo sabe que estos dos tipos son unos dementes y no sé por qué la gente los votó. Sé que no tengo una comprensión exhaustiva sobre la gran mayoría de la raza humana, pero igual... Lo fascinante es que sólo pueden estar en sus cargos por un período determinado de tiempo hasta que la gente se de cuenta de que estaba equivocada. No lo admitiría, pero sí vería que se equivocó, así que ese es mi pronóstico para los próximos cinco años. El bien termina abriéndose camino al final de todo.