14/04/2017

The xx: “La música pop es lo más difícil de hacer”

Jamie Smith y la explicación de cómo pasar del pop susurrado al dance melancólico para masas.

Gentileza

Al igual que su música, cuando Jamie Smith habla, la conversación fluye sin sobresaltos, sus respuestas son a volumen moderado, pero la manera en la que elige las palabras y define ideas enriquece su discurso con bastante más matices de los que parecen escucharse a simple vista. Esa misma dinámica es la que hace ya más de una década rige lo que Smith, Romy Madley Croft y Oliver Sim hacen bajo el nombre de The xx.

A fuerza de un dream pop etéreo creado desde la economía de recursos (un paso apenas palpitante, unas pocas notas de guitarra, programaciones llenas de sutilezas pero construidas con detalles ínfimos, voces que van poco más allá del susurro), el trío londinense construyó un universo personal que rindió sus frutos en sus dos primeros álbumes, xx, de 2009, y Coexist, de 2012.

Pero como si la necesidad de no exprimir fórmulas fuese una obligación perenne, The xx se tomó casi cinco años para delinear su tercer trabajo de estudio. Después de la extensa gira mundial de su segundo disco, que tuvo escala en Buenos Aires en 2013, las cosas fueron fluyendo de a poco. En el medio, bajo el alias Jamie xx, Smith remixó el clásico de Gil-Scott Heron I’m New Here y lo retituló We’re New Here, y publicó su primer disco solista, In Colour, en donde abrazó la electrónica desde un costado más enérgico. Como consecuencia de todo esto, I See You, el tercer disco de The xx, publicado en enero, sorprende con sus aires renovados.

Tal como se pudo ver en su paso por Lollapalooza, a sus aires de melancolía posmoderna, su paleta sonora ahora agregó ínfulas de neo soul y EDM. Aunque el cambio parezca radical, para Smith es todo parte de un mismo proceso: “Supongo que fue más que nada una progresión, no es que pusimos todo patas para arriba de entrada. Este álbum tomó mucho tiempo, y en la gira anterior pudimos aprender cómo tocar mejor nuestros instrumentos y nuestro oficio. Estaba destinado a cambiar de manera bastante dramática”.

Lo mejor sobre los tiempos en los que que vivimos es que las fronteras ya no existen con tanta firmeza como antes. La música pop masiva es también bastante avant garde, como el disco de Frank Ocean, que es súper raro y al mismo tiempo es mainstream.

Entre un disco y otro lanzaste tu álbum solista, donde también colaboraron Romy y Oliver. ¿Creés que parte de este cambio nació ahí?
Decididamente tuvo alguna influencia, porque cuando hicimos mi disco no estábamos trabajando en nada que tuviéramos que tocar como banda. Ni siquiera tenía que ser algo bajo el nombre de The xx, así que no había reglas sobre cómo tenía que sonar. Fue muy divertido, así que simplemente seguimos haciendo eso y nos olvidamos de las reglas que solíamos tener.

Estuvieron varios años de gira con Coexist. ¿De qué manera influyó esa experiencia en la creación de I See You?
Cambió todo completamente esta última vez. Construimos un estudio en una habitación en Londres y terminamos descubriendo que eso era bastante claustrofóbico para nosotros. Fuimos a lugares donde no habíamos ido jamás o que eran completamente distintos a Londres, como el desierto en Texas o Islandia, y vivimos en cada uno de esos sitios un par de semanas. Terminamos con algo diferente, porque estábamos haciendo las cosas de una manera diferente.

¿Y cómo creés que estos lugares tan distintos ayudaron a crear un sonido nuevo para The xx?
Básicamente, el disco es el resultado de escuchar absolutamente de todo (se ríe). Hacíamos largos viajes en auto para ir al estudio, o nos tomábamos una semana de vacaciones antes de ir para allá y manejábamos mucho por ahí. Cada uno de nosotros llevaba música y había mucha información dando vueltas. Nos emocionó mucho la idea de hacer música nueva, de tanto escuchar música los tres juntos.

Con Romy y Oliver se conocen desde los 11 años. ¿Creés que ese vínculo influye en la dinámica de trabajo que tienen como grupo?
Sí, son mis personas preferidas para trabajar, podemos interpretar bastante bien lo que está pensando el otro sin tener la necesidad de hablar. Eso puede volverse un problema a veces, porque cuando te volvés tan cercano a alguien al punto de que sentís que no hace falta decirte nada, a veces puede haber un exceso de falta de comunicación. De hecho, lo que aprendimos con este disco es que tenemos que comunicarnos mejor entre nosotros porque somos muy cercanos.

Su primer show en Buenos Aires fue en un predio al aire libre y hace poco tuvieron que compartir cartel con Metallica. ¿Te resulta extraño tocar en lugares tan grandes para el intimismo que tiene la música de The xx?
Siempre es raro y espero que nunca se vuelva una experiencia normal pararse en un escenario frente a tanta gente. Es algo bastante extraño de hacer y nunca quiero darlo por sentado. Tampoco trato de pensarlo demasiado, simplemente lo hago y lo disfruto. Tratamos de armar un show que disfruten todos, es bastante variado, probablemente mucho más que el disco. Queremos llevar a la gente a través de un viaje, pero creo que no hacemos nada para conseguir nuevos seguidores. Simplemente tocamos lo que queremos tocar y lo hacemos de la mejor manera que nos sale, esperando que a alguien le guste.

Ustedes tienen una estética muy clara y desarrollada del grupo, tanto desde sus puestas en escena como en los artes de tapa de sus discos. ¿Cómo decidieron darle forma?
Cuando empezamos a tocar, probamos con un montón de gente para ver cómo poder hacer algo de ese estilo, pero no funcionó, así que decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Y quisimos hacer la idea más simple posible, que era agarrar la letra del nombre de la banda y ponerla gigante en la tapa del disco (se ríe). Funcionó y terminó volviéndose la base sobre la que trabajar todo lo demás. Siempre amamos a bandas como The Smiths. Ves una tapa de un disco suyo y sabés que son ellos; nos gusta mucho eso y tratamos de lograr esa continuidad.

En los últimos años, la industria británica se caracterizó por fogonear álbumes debut de bandas de manera excesiva, con fenómenos que no lograron sobrevivir el paso del tiempo. ¿Por qué creés que ustedes lograron escapar de esa dinámica?
No me acuerdo mucho, para ser honesto, porque fue todo como un torbellino. Todo era nuevo y emocionante para nosotros, pero sí sentimos presión al momento del segundo disco. No creo que nos hayamos dado cuenta en ese entonces, pero fueron jornadas muy difíciles en el estudio porque sabíamos que la gente estaba esperando algo de nosotros, cuando antes no tenía ningún tipo de expectativa. Por suerte, esta vez pudimos escaparle a esa sensación, simplemente disfrutamos estar los tres juntos en un estudio.

Tanto por los recursos que utilizan como por los formatos elegidos, las canciones de The xx oscilan entre el mundo del indie y el de la música electrónica, pero no se aferra a ninguno de ellos. ¿Dónde pensás que encajan mejor?
Creo que lo mejor sobre los tiempos en los que vivimos es que las fronteras ya no existen con tanta firmeza como antes. La música pop masiva es también bastante avant garde, como el disco de Frank Ocean, que es súper raro y al mismo tiempo es mainstream. No hay necesidad de ponerle etiquetas a nada, es algo bastante cool.

¿Pensás que la música pop se volvió más inteligente y menos superficial?
Creo que la música pop es lo más difícil de hacer. Mucha gente puede escribir una canción que suene triste, rara o experimental, pero no es fácil componer una canción pop que conecte con millones y millones de personas. Todo tiene que ver con la simplicidad: eso es lo más difícil de lograr. Creo que siempre fue “inteligente”, pero ahora la gente escucha música de otra manera. Muchas más personas tienen acceso a la música y pueden conocer más cosas.

Después de tanto tiempo, ¿cuál es el mayor logro que sentís que alcanzaste con The xx?
Cada vez que tenemos el disco terminado en nuestras manos después de pasarnos años trabajando, esa es sin dudas la mejor sensación de todas (se ríe). Ver cómo se hace el corte final del vinilo: no hay nada que se compare a eso.