24/10/2017

The Rasmus: "Como artista hay que salir a conquistar el mundo"

Materia oscura hecha en Finlandia.

Cecilia Salas

A mediados de los 90, unos finlandeses que todavía estaban en la secundaria se dijeron a sí mismos "a la mierda, hagamos rock": la pulseada entre la guitarra y el libro de matemáticas les dio la derecha a la primera. Por aquel entonces tenían el pelo y la ropa distintas, y los tópicos de sus canciones eran los que inquietan a cualquier adolescente: querer ser uno mismo y sentir que no te dejan; no saber qué hacer con tu vida. "La chance de ser un rockstar no se presenta dos veces", cuenta Lauri Ylönen, vocalista de The Rasmus. "Fue la mejor decisión de mi vida", se acopla luego el baterista Aki Hakala.

Cinco años atrás, The Rasmus entró en un hiato por tiempo indeterminado. Cambios de países, divorcios y proyectos solistas configuraron el nuevo norte para los miembros de la banda. Sin embargo, sólo estaban tomando algo de aire antes de volver al ruedo: Dark Matters, lanzado a principios de este mes, es su noveno álbum de estudio. A los creadores de "In the Shadows" todavía les quedaban algunos temas oscuros en el cajón que pedían a gritos ser canción.

Estamos trabajando en el próximo tour y en mayo será el momento de volver a América latina. No tenemos las fechas confirmadas, pero vamos a volver a tocar acá.

Grabaron Dark Matters con el equipo de producción pop The Family, en Suecia. ¿Qué los motivó a trabajar con ellos?
Lauri: Tienen un background bastante similar al nuestro. Últimamente hacen pop, pero su pasado es de rock y metal. Son dos muchachos y una chica, y era importante para nosotros tener una opinión femenina: las mujeres son muy buenas líderes. Además, está bueno ir a otro país a hacer las grabaciones, porque te obliga a dejar la vida diaria atrás. Es como un campamento: te vas a dormir pensando en el álbum, comés y respirás música. 

Ahora a ellos se los conoce no por su trabajo rockero sino por producciones para artistas como Fifth Harmony. ¿Buscaron que ese tipo de sonido pop encajara con The Rasmus?
Lauri: Queríamos probar nuevas cosas, aunque las canciones encajan con las anteriores. Algunas de las influencias vienen de Los Ángeles, donde vivo ahora. Como en “Wonderman”: estaba con Pauli, el guitarrista, en una estación de servicio y en el auto de al lado unos muchachos escuchaban gangsta rap. Agarramos el ritmo e hicimos un loop en computadora: la base es eso, gangsta rap. Así que tenemos un montón de actitud en la sección rítmica y arriba nuestro estilo tradicional. Ese tipo de combinaciones nos parece fascinante. Nos gusta ser influenciados y puede pasar en cualquier lado, como ese día en la estación de servicio.
Aki: A veces, en el momento menos pensado, como con "In the Shadows". Estábamos haciendo una jam durante una prueba de sonido, Pauli tocaba un riff y nosotros experimentábamos con eso. Lauri estaba en el pasillo y llegó tipo: “Hey, hey, muchachos, ¡toquen eso de vuelta!”. Tardamos 15 minutos desde ese punto para tener toda la canción lista. Un gran accidente: fue la canción que nos llevó a todo el mundo. Ahora estamos trabajando en el próximo tour y en mayo será el momento de volver a América latina. No tenemos las fechas confirmadas, pero vamos a volver a tocar acá.

Ya son varias las veces que pisan suelo argentino. ¿Pudieron sacar algo de acá para su música?
Lauri: Fuimos a un recital de la Orquesta Típica Fernández Fierro. Tango moderno. Nos pareció genial, nunca habíamos visto algo así, y especialmente nos sorprendió la intensidad. Cada puto milisegundo estaban dando lo mejor de sí. Tocan cada miércoles en el mismo club desde hace 15 años. Y parecía como si fuera su primer show, daban un 150%. Eso es algo que todos deberían aprender: como artista debés tener hambre, salir a conquistar al mundo.

¿No hubo riesgo de perder el "hambre" en el descanso de cinco años?
Lauri: No, porque tenemos una historia enorme detrás. Al volver a vernos, todo continuó desde el punto en que quedó la vez anterior. Podemos leer un poco al otro: “Hoy mejor no le hablo, tiene un mal día”. Hay bandas que se quedan en distintos hoteles y sólo se ven en el escenario. “¿Quién es este tipo? ¡Odio a este tipo!”. No nos gustaría terminar así. Este ya es nuestro noveno álbum y cuando fue hora de volver, sabíamos qué esperar del otro. Pero era importante que tuviéramos una pausa, porque tenemos vidas privadas, familia e hijos.

Esos contextos personales que redescubrieron con la pausa, ¿aparecieron en las nuevas canciones?
Lauri: Me fui a vivir a Los Ángeles hace tres años y cambió mi vida. Soy de Finlandia, de una pequeña ciudad, y de pronto me mudé a un lugar donde parece como si fueran millones en todos lados. Al principio, en una gran ciudad te sentís solitario , pero también fue un nuevo comienzo. Encontré mucha gente interesante: artistas, fotógrafos, directores de cine... Está lleno de talento y me influye el sentimiento que me transmite. Escribí muchas canciones sobre eso en el álbum. Una de ellas es “Paradise”, el primer single.

Acompañaron la canción con la frase “el paraíso de un hombre puede ser el infierno de otro”. ¿Podrías explicar un poco cómo es eso?
Lauri: Creo que fuimos personas con suerte al poder viajar alrededor del mundo, y ver un montón de culturas y lugares. Porque podés pensar que hay un paraíso en América, pero tal vez ya estás en tu paraíso, tan solo no lo descubriste todavía. Imaginás que es mejor en otra parte: “el pasto es más verde del otro lado”. Hay que aprender a ver lo que se tiene. Como en una relación: en vez de pensar en la próxima, apreciar lo que está frente a vos.

Los tópicos del álbum tienen mucho de eso: dar lo mejor de uno y apreciar lo que se tiene. ¿Cómo encaja eso con la oscuridad que caracteriza su sonido?
Lauri: El sentimiento general es melancólico y las melodías son emocionales, pero siempre hay un rayo de luz. Queremos ayudar a la gente a que avance con su vida. La tapa del álbum es una puerta en llamas y yo camino hacia ella. Tiene un sentido metafórico, que también está en las letras: “Da miedo, pero sé corujado y avanzá”. También es sobre dejar cosas atrás y prepararse para lo nuevo. Pueden llegar momentos duros, que a todos nos pasan: el año pasado atravesé un divorcio. Pero quizá pueda ser el principio de algo nuevo.
Ari: Es asombroso el poder que tienen las canciones para los demás. Dos días atrás conocí a una chica que había tenido cáncer y tenía tatuada la letra de “In the Shadows”: “Encontrar una cura para este cáncer”. Sobrevivió y en ese momento ella estaba escuchando la canción, realmente feliz de que la ayudara. Es difícil imaginar lo grande que uno puede ser en la vida de otro gracias a la música.

A pesar del divorcio de Lauri, Dark Matters no suena como un "álbum de ruptura".
Lauri: Sí, aunque tenemos canciones sobre el tema, como “Empire”. Estaba escribiendo con Pauli y hablamos sobre cómo nos sentíamos. Él también se había divorciado, compartíamos las mismas emociones. Es muy importante tener una historia real detrás cuando escribís. La gente puede sentirse identificada. Si voy cantar una canción dentro de 15 años, al menos sé que esas cosas pasan en serio, que no es algo inventado.

¿Pasó con sus canciones más tempranas, hechas de adolescentes, que perdieran ese sentido al pasar los años?
Ari: Nos pasó con “F-F-F-Falling”. Pensamos que era una canción tonta, cursi, y dejamos de tocarla por cuatro o cinco años. De pronto, alguien dijo “Hey, probemos con 'Falling'”. Y fue tipo: "Mierda, ¡esta canción es genial!” (risas).
Lauri: Ahora se convirtió en uno de los puntos altos en vivo. Pensamos que era tonta porque habla sobre estar en la escuela, pero esos eran tópicos reales en ese momento. Era yo, pero en el pasado. Es parte de la historia de The Rasmus. Incluso lo es la primera canción que escribimos, llamada “Myself”, sobre no poder ser uno mismo. Era chico, hacía la mía y había momentos duros, pero dije “Voy a hacer las cosas a mi manera”.

¿Y cambió la forma en que las escribías en aquel entonces a ahora?
Lauri: Siento que la composición nunca cambió, pero muchas veces las ideas necesitan tiempo para cocinarse, se te ocurre la melodía ahora, te queda en la cabeza y luego de cinco años reemerge en otra situación.
Ari: En un demo de "In the Shadows" había un riff que nos gustaba, pero sentíamos que no era apropiado para la canción. Quedó dando vueltas en nuestras cabezas y ahora está en "Silver Night", del nuevo álbum. Después de 15 años encontró su lugar. Casi que podrías ponerlo en cualquier canción y funcionaría: es el ADN de The Rasmus. Pero para llegar a eso fue importante probar distintas cosas, ignorar el "se van a reír si fallo”. Especialmente si es artístico: “Este tipo lleva años tocando la batería en su sótano, no lo va a lograr”.

Debió haber requerido de mucha iniciativa abocarse de lleno a su carrera musical cuando estaban en la secundaria. ¿Recuerdan cómo fue decirles a sus viejos “OK, la música es lo mío”?
Lauri: Eran lo suficientemente hippies para dejarme. Fueron los que cuando tenía 5 me metieron a tocar piano clásico. “No me gusta esto, papi”. “Bueno, te va a gustar”. Me siento agradecido ahora; me puso en contacto con la música y se convirtió en mi vida. Tal vez al dejar la escuela hubo algunas dudas, tipo “pensalo dos veces”. Pero quería levantarme a la mañana y agarrar mi guitarra en vez de un libro de matemáticas, y si no funcionaba, volver a la escuela. No dejar en ese momento, porque la chance de ser un rockstar no se presenta dos veces.
Ari: Yo me uní a The Rasmus en 1999, cuando ya tenían tres álbumes, aunque sólo exitosos en Finlandia. La banda estaba decayendo y yo tocaba en dos grupos locales en alza. Me invitaron a unirme a la banda y ese día acepté. Mis amigos me decían “¡Estás loco! ¡Estás en dos bandas con futuro y te vas a una que no lo tiene!”. Pero yo sabía algo que ellos no: tenían talento. Esas otras bandas están desaparecidas, cortaron como a los cinco años. Unirme a The Rasmus fue la mejor decisión de mi vida.

¿Se imaginarían si el corte de cinco años hubiese sido definitivo?
Ari: Puedo intentarlo, pero me sentiría muy triste si pasara. Tuvimos tiempo para nosotros, de seguir proyectos en solitario… pero empezamos a sentir que algo faltaba. Estamos tan acostumbrados a viajar juntos, conocer tantas cosas nuevas, que luego de un tiempo empezamos a extrañar. Es como otra familia: cuando te subís al bus del tour, retomás desde donde quedó la otra vez. Es como un viaje escolar interminable.