20/04/2017

The Muffs: “Las cosas que no son perfectas son mejores”

Kim Shattuck y la manera correcta de gritar.

Gentileza

“Hay un mundo adonde puedo ir y contarles mis secretos… en mi habitación”, dice Brian Wilson en una de sus primeras introspecciones pop. Así se sentía Kim Shattuck cuando, luego de tres años de descanso con The Muffs, decidió volver a la casa de su madre para reconectarse con las sensaciones que la llevaron a escribir sus primeras canciones. En su cuarto encontró sus viejos discos y cassettes. Luego de escucharlos, comenzó el proceso de composición de Whoop Dee Doo, el disco con el que The Muffs retomó sus actividades luego de diez años de silencio discográfico, Las razones del hiato fueron muy similares a las de cualquier grupo de amigos que va llegando a la madurez: nuevos trabajos, hijos que llegan al mundo y más asuntos que resolver de la vida cotidiana.

Definir musicalmente a The Muffs no es fácil porque sus canciones son tan pegajosas que llamarlos punks, power pop, alternativos o cualquier otra cosa sería quedarse corto. Sus canciones son como una radio AM de los 60 que se ve intervenida constantemente por una FM trucha que pasa los gritos roncos de Joan Jett o Kurt Cobain al palo. Algo similar a “In My Room” de los Beach Boys pero a 45 rpm, y muchas veces hasta en 78, con Shattuck aportando una visión mucho más extrovertida que la de Brian Wilson, describiendo a los freaks del barrio o ex novios idiotas. Más que ver lo que pasa en la habitación, Kim mira observa la ventana hacia afuera.

Este viernes, The Muffs tocará por primera vez en Argentina, confirmando que todavía hay shows pendientes por estos lares. “Es muy raro, pero la razón es muy simple: nunca nos hicieron una propuesta para ir hasta allá a tocar”, cuenta Kim. Y agrega como para tratar de convencer a incecisos: “Vamos a hacer una buena variedad de nuestras canciones, desde las más clásicas hasta las nuevas que todavía no grabamos. Va a ser un set muy divertido”.

No recordaba cuáles eran mis influencias. Pensé que iba a ser útil para la composición volver a las cosas que me gustaban cuando empecé a escribir canciones y comencé a escuchar los discos prácticamente en orden alfabético.

¿Todavía encuentran cosas nuevas para hacer con la banda, como venir a Argentina, por ejemplo?
Hay un montón de cosas que todavía no hicimos. Por ejemplo, nunca estuvimos en uno de esos grandes talk shows de TV. Tocamos en algunos más pequeños, pero todavía no estuvimos en un horario central de televisión, eso estaría bueno.

Hay diez años de diferencia entre Really Really Happy y Whoop Dee Doo ¿Tuviste un bloqueo para escribir canciones?
No lo llamaría un bloqueo de escritora. Lo que pasó fue que escribí un par de canciones y después me tomé un descanso, más que un bloqueo era que no sentía ganas de escribir más temas. Una vez que me senté a escribir de nuevo, salió todo muy fácil.

Pero durante el proceso tuviste que volver a las fuentes y volviste a la casa de tu adolescencia.
No recordaba cuáles eran mis influencias. Pensé que iba a ser útil para la composición volver a las cosas que me gustaban cuando empecé a escribir canciones y comencé a escuchar los discos prácticamente en orden alfabético: The Beatles, de quienes tenía todos los discos, The Beach Boys y después apareció Blondie. Me obsesioné con cada banda hasta que me detuve en Elvis Costello. Una vez que terminé con él dije “OK, estas son mis influencias”. ¡Y los Kinks! Cierto, salté de la C a la K.

¿Todavía te gustan las cosas que escuchabas cuando eras chica?
¡Sí! Solía comprar discos, no compré un montón como para considerarme una coleccionista, pero tenía End of the Century de los Ramones, 45’s & Under de Squeeze, creo que se llama así…

Singles – 45’s & Under ¡Gran compilado!
Creo que es el único que conozco, es el único que importa. Después compré discos de Costello, los Beatles y también mucho de lo que escuchaba en la radio: Leslie Gore o los Rolling Stones, los Rolling Stones del principio… muy al principio (risas). Me gusta su etapa más inglesa, desde el 63 hasta el 66. La etapa psicodélica creo que arruinó a todos, y después se pusieron a hacer esos rocanroles que… mmmm, no son mis favoritos (más risas). Me gustan muchas cosas y hay otras que el resto de la gente adora y conmigo es como “qué me importa”.

Una vez dijiste que “la perfección es aburrida” ¿Puede considerarse esa frase como una ética de trabajo?
Tiendo a ser perfeccionista y eso me frena a la hora de tener las cosas listas. Me tengo que hacer la cabeza con que si voy a ser ese tipo de perfeccionista, voy a ser miserable. No todo es perfecto. Después me doy cuenta de que las cosas que no son perfectas en realidad son mejores. Dejar algunos pifies por ahí puede sonar copado.

¿Cuál fue el momento más “imperfecto” de The Muffs?
Cuando grabamos Blonder and Blonder. Estábamos haciendo las primeras pistas y Ronnie, nuestro bajista, pifió justo en el final de “Agony”, tocó una nota equivocada ¡y la dejamos! Yo no quería, pero me hicieron la cabeza con que quedaba bueno. Era verdad.

¿Cómo fue tu paso por Pixies?
Toqué con ellos una vez en un show a beneficio donde invitaron a varios músicos a tocar. Después Kim Deal dejó la banda y no sabían bien qué hacer. Black Francis pensó en mí, supongo porque también me llamo Kim (risas), lo cual no es la mejor manera para encarar la cosas (más risas). Él me quería, pero el resto de la banda no estaba tan convencida.

¿Sabías que tu reemplazante es argentina?
¡Sí! Ella es supercool. No lo tomé como algo personal, para nada, ella es genial. La cosa fue con la banda. La forma de despedirme, a través de su manager por teléfono, fue cualquiera. Pero son así, ese es su modus operandi y nunca van a cambiar.

Te caracterizás por gritar mucho en vivo ¿Alguna vez pensaste que esa manera de cantar se volvería tu sello?
¡Es tan fácil gritar! Amo hacer eso. En su momento no sabía que iba a ser mi sello pero se volvió algo así y lo disfruto mucho. No es para nada difícil, debo hacerlo con alguna técnica que no me destroza la voz sin darme cuenta porque comienzo cantando “lindo”, después grito y luego vuelvo a cantar “lindo”. No lo sufro para nada.