27/11/2020

The Cribs: "Somos privilegiados por poder seguir en la música"

Los hermanos Jarman contra todos los males de este mundo.

Gentileza
The Cribs

Si alguien fuera a hacer un documental sobre cómo The Cribs llegó a publicar el flamante Night Network probablemente en algún momento debería usar la música de Rocky. Nada mejor que "Gonna Fly Now", esa melodía repleta de trompetas creada por Bill Conti, para reflejar la historia de superación en la que el héroe -o el trío de hermanos Jarman, en este caso- está a punto de bajar los brazos ante los golpes de la adversidad y justo aparece una oportunidad que se convierte en redención. Por eso, aunque el octavo álbum de estudio tenga más frescura (entre los Beach Boys y el indie guitarrero) que épica, su sola llegada a las bateas es como haber vencido a todos los Drago juntos.

El villano, de todas maneras, tenía otra clase de músculos. Después de publicar su séptimo álbum, el trío británico abandonó a su management y encontró que estaba legalmente bloqueado para volver a grabar. Encima, como los derechos de su música permanecían en manos de quienes habían manejado sus negocios, The Cribs tampoco sentía demasiada motivación para salir a tocar esas canciones y llenarles las arcas. "Estábamos realmente estresados con lo que nos tocaba lidiar", recuerda Gary Jarman, cantante y bajista. "Es mentalmente difícil trabajar y tener esta vida durante 17 o 18 años, y encontrarte que al final estás discutiendo con gente sobre si tenés los derechos sobre lo que hacés".

"Soy músico desde que tengo 20 años, y es todo lo que hice, así que eso fue bastante duro mentalmente. Y fue duro para mí y para mis hermanos (su gemelo Ryan es el guitarrista y cantante, y el menor, Ross, se ocupa de la batería), y obviamente al estar en una banda con ellos tenés que lidiar con esta resonancia emocional en todo lo que hacés, porque ellos también me importan. Si estoy estresado por la situación, sé que ellos también lo están, así que fue una especie de loop de retroalimentación con los problemas de cada uno", continúa el músico, que visitó la Argentina junto a The Cribs para tocar en un Personal Fest.

Siempre fuimos muy do it yourself, empezamos como una banda así. Somos chicos de clase trabajadora, y como somos mis dos hermanos y yo, esa ética de trabajo es perpetua: trabajás para el bien común.

¿Cómo lograron hacer un álbum tan fresco cuando estás metido en medio de esa situación?
Bueno, cuando nos poníamos a escribir podíamos olvidarnos de todo eso. Fue como un mecanismo en el que nos concentramos en la composición, porque mientras hacíamos eso nos olvidábamos de toda la mierda. Cuando estábamos juntos trabajando nos sentíamos tan libres... ¿Viste que hay gente que cuando tiene problemas va al gimnasio, a correr o lo que sea, y va a fondo con eso? Nosotros hicimos lo mismo, porque disfrutamos mucho escribir. Fuimos muy prolíficos y productivos y realmente lo disfrutamos, pero lo otro es que, tener este período de tiempo en el que no pudimos trabajar, también te da como un espacio... Estábamos como en una cinta de correr entre álbum y gira, álbum y gira durante mucho tiempo. Tener ese espacio nos dio un poco de claridad para poder mirar nuestra carrera desde el afuera y preguntarnos "¿qué está bueno sobre The Cribs, cuáles son las cosas que nos gustan más?" Pudimos vernos un poco desde el espejo retrovisor y nos dio un poco de contexto: "Esto es en lo que somos buenos, esto es lo que nos propusimos hacer en un primer momento". Eso nos dio claridad sobre en qué concentrarnos y quiénes somos. Creo que para este disco nos enfocamos en lo que más nos gusta de la banda y eso fue algo realmente positivo. Nos dimos cuenta de lo privilegiados que somos de estar haciendo esto después de tanto tiempo... Lo mirábamos como pensando que íbamos a perderlo por lo que nos estaba pasando externamente, entonces nos dimos cuenta de lo privilegiados que somos y cuánto amamos eso. Así que, cuando llegó el momento de escribir, lo abrazamos como algo precioso.

¿Esas fueron las lecciones principales que aprendieron de esa pesadilla o hubo algo más?
Lo principal fue que nos dio un montón de claridad. Nos sacó de nuestro ciclo de normalidad y eso era algo que tenía que pasar. Nunca hubiéramos elegido hacerlo porque amamos la conexión con los fans y amamos tener eso, así que nunca elegiríamos alejarnos de eso por mucho tiempo. Pero esto nos forzó y fue bueno que nos sacara de nuestra manera típica de hacer las cosas. Hubo otras cosas: suena naif, pero no te metés en una banda para convertirte en un contador. Siempre fuimos muy do it yourself, empezamos como una banda así. A medida que las cosas empezaron a ser más grandes, siempre estuvimos atentos a no perder eso. Somos chicos de clase trabajadora, y como somos mis dos hermanos y yo, esa ética de trabajo es perpetua: trabajás para el bien común. Cuando sacamos 24–7 Rock Star Shit, decidimos que no queríamos hacer difusión, entrevistas en la radio, solo queríamos que se filtrase hacia los fans. Hicimos eso y generó un poco de fricción, y terminamos rompiendo con nuestro management. No eran responsables de estos problemas, pero decidimos ser nosotros mismos los que nos encargásemos de esto, por esta cosa del DIY. Creo que aprendí muchas lecciones valiosas de eso, así que ahora que volvimos sabemos exactamente dónde estamos parados y además somos dueños de todo, así que no nos van a volver a cagar, porque sabemos los gajes del oficio.
¿Por ejemplo?
Aprendí que alguna gente que estuvo en mi vida de la que me preocupé genuinamente y amé y creí porque estaban por fuera del negocio, una vez que empezamos a trabajar juntos dejaron de atenderme el teléfono y de comunicarse conmigo. Me di cuenta de que era solo un arreglo comercial, y nuestro idealismo nos decía que estábamos trabajando con gente que queríamos y eran nuestros amigos. Y después terminé pensando "se ve que fuimos bastante naif". Son lecciones positivas dentro de tanta negatividad, pero nos dio una perspectiva de lo que realmente tenemos.

En medio toda su pesadilla apareció Dave Grohl. ¿Cómo fue la experiencia de grabar en su estudio mientras todavía estaban peleando por sus derechos?
Dave no tiene idea de cuán importante fue eso para The Cribs. Él es famoso por ser un buen tipo, todo el mundo sabe eso. Tocamos con ellos en Manchester, estábamos justo en medio de estas cosas y dijimos "deberíamos hacer que este sea nuestro último show, porque es una buena manera de despedirse, y Dave y Nirvana fueron nuestros héroes, así que sería una gran manera de cerrar esta historia". Tuvimos un muy buen show esa noche, fue como un sueño adolescente, y después los Foo Fighters nos invitaron al backstage y nos la pasamos charlando con ellos. Dave nos dijo "Esto no es lo que se supone que tienen que estar haciendo, deberían estar escribiendo canciones y grabando discos. Tengo mi propio estudio, si pueden viajar hasta allá, pueden usarlo". Para él fue un comentario tirado como si nada, pero para nosotros fue como si nos hubiera tirado un salvavidas. No podíamos rechazar eso, sería estúpido hacer algo así y te arrepentirías por siempre. Así que, a pesar de que no nos sentíamos con ganas de hacer algo así en ese momento, sabíamos que iba a ser muy bueno. Además, teníamos un período muy puntual de tiempo para hacerlo. No me sentía bien en ese momento. Tratar de recuperar tus derechos por parte de una major, de una compañía gratis, es una misión enorme, sobre todo si sos una banda sin experiencia. Pero eso nos dio el impulso, poder ir hasta allá y estar en su mundo fue muy positivo porque ellos son gente muy positiva y optimista. Estar en su estudio te hacía sentir afortunado de que alguien hiciese eso por vos. Ryan, mi hermano, dijo que te da fe saber que hay buenos tipos en la industria. Eso fue muy positivo. Y trabajar en el disco fue muy divertido, trabajos en una atmósfera increíble. Pudimos olvidarnos de todo, básicamente.

Y luego vino la pandemia. ¿Lo tomaron como una maldición o sentían que estaban más fuertes que antes por todo lo que habían atravesado?
Un poco de las dos, porque al principio sentí que estaba maldito. Fuera de joda, pasé 2018 y 2019 sintiendo lástima por mí mismo. Conseguimos recuperar los derechos de una compañía y después había que hacerlo con otra, y estábamos exhaustos, completamente vacíos. Después Apareció otra compañía que dijo "Nosotros también somos dueños de estos derechos", así que cada vez que cada vez que estábamos más o menos encaminados, algo nos tiraba para abajo de nuevo. Al comienzo de 2020 teníamos todo resuelto y fuimos a Inglaterra a firmar el nuevo contrato y nos sentíamos increíble. Empezábamos una década nueva con un disco nuevo, un contrato, listos para tener un año increíble, y honestamente puedo decir que enero y febrero fueron los meses en los que más optimista me sentí en toda mi vida. La pandemia arrancó dos semanas después de que firmamos el contrato y sentí que estaba maldito. Me pasé las dos primeras semanas de la pandemia sin poder aceptarlo, seguía pensando que se iba a ir y que no iba a ser tan terrible como todos decían que iba a serlo. Una vez que se asentó, estuve bastante deprimido por un tiempo, pero así y todo este año todavía es mejor que el anterior para mí. Obvio, tengo empatía por todos los demás y algunos días se hace más difícil, pero más como yo mismo comparado al año anterior. El año pasado o el anterior a ese me sentía otra persona porque mi mente estaba en un montón de cosas, mientras que en este puedo hablar del nuevo disco, hacer arte... Hicimos videos y cosas por el estilo. Aunque las circunstancias sean distintas, eso para mí ya se parece a mi vida normal, mientras que lo de 2018 o 2019 no lo fue para nada.

Dijiste que no te habías metido en la música para ser un contador. ¿En un punto tuviste que aprender de finanzas?
Me descargué una cantidad enorme de leyes para leerlas y tratar de entenderlas. Y ese no soy yo. Me encontré haciendo llamadas en conferencia, porque encima el Reino Unido está en otro huso horario, eran ocho horas de diferencia. Tuve que programar mi alarma para despertarme a la mitad de la noche y hacer estas conference calls. La gente que hace negocios habla un idioma completamente distinto al mío. Este año por lo menos me siento más en sintonía conmigo mismo. Todo mi trabajo fue cancelado, lo que es malo, pero por lo menos me permite ser flexible, algo que mucha gente no puede. En vez de sentir lástima, estoy empezando a ser agradecido.

A pesar de que el disco lidia con otras cuestiones, hay varias frases que tienen que ver con un nuevo comienzo, con ser libre de nuevo. ¿Pensás que este es un nuevo comienzo para The Cribs?
Sí, porque nunca tuvimos una separación. La banda, mi familia y mi vida son un mundo, no hay separación entre una cosa y otra. Por primera vez estuve separado físicamente de mis hermanos por mucho tiempo y alejado de la banda, entonces pudimos tomar distancia. Ahora estamos volviendo porque queremos hacerlo. Es la primera vez que pude ver a la banda por lo que es y luego volver a engancharme, y eso está bueno, me di cuenta lo importante que es. No es que antes lo diera por sentado, pero ahora lo valoro porque en estos dos años lo único que quise fue volver a ser un músico que se va de gira y tiene esa conexión con la gente. Me di cuenta de que ese es un privilegio enorme y como nos fue negado estaba desesperado por volver a eso. Eso me hizo dar cuenta de cuánto lo amo.

Tocás con tus hermanos, con lo cual es difícil separar a la banda de la familia. ¿Qué pensás que sigue estando ahí desde los comienzos?
Lo que sigue ahí es el idealismo, porque siempre fuimos super idealistas. Era nuestro sueño ser músicos y salir de gira, y nunca pensamos que iba a hacerse realidad, porque en la era previa a internet te sentías bastante aislado si eras de un pueblo chiquito como Wakefield. Así que tuvimos que ser bastante idealistas, y creer que podríamos hacerlo y cambiar nuestras vidas. Después de que conseguimos nuestro contrato discográfico, mantuvimos ese idealismo porque creíamos en el romance de lo que hacíamos. En los últimos años rompimos esa burbuja, pero cuando volvimos a trabajar y ahora que salió el disco, ese idealismo sigue intacto pese a toda la mierda. Fue una prueba enorme y sigue ahí, así que estoy muy orgulloso porque creo que eso fue lo que nos sostuvo como banda durante tanto tiempo.

¿Y qué cambió?
Nos volvimos entes separados. Vivo en Portland desde hace ya muchos años y siento que eso me cambió bastante. Ross tiene familia, tiene dos hijos y tiene todas esas experiencias con las que no puedo vincularme porque no tengo hijos, me es difícil entenderlo del todo. Ryan vive en Nueva York y su relación con la pandemia fue muy profunda, porque estaba en el epicentro de todo eso. El hecho de estar separados y que sea un problema estar los tres juntos me hizo dar cuenta de que ya somos tres personas distintas, mientras que antes solíamos ser como un panal. Hacíamos todo sin tener que hablar y ahora tenemos que entender que somos personas distintas. Creo que eso no cambió al idealismo de The Cribs, pero sí nuestra relación individual con la banda.

¿Portland tiene algo que ver con ese idealismo? Es la ciudad más progresista de los Estados Unidos..
Sí, Portland fue una influencia enorme para mí. Me mudé acá en 2006, fue cuando estábamos escribiendo Men's Needs, Women's Needs, Whatever, y la mayor influencia que tuvo... Mi esposa (Joanna Bolme, bajista de Stephen Malkmus & The Jicks) vivió toda su vida acá y fue parte de la comunidad musical de los 90, desde el grunge y todo lo que pasó acá. Su círculo de amigos está formado por músicos que fueron parte de varios grupos importantes de Portland, así que cuando me mudé acá, esta era la gente con la que salíamos. Eso cambió muchísimo mi manera de ver las cosas, porque antes de eso estaba en Inglaterra y para la escena musical de allá en ese momento The Cribs era una banda grande, y por más que fuera emocionante, era también un mundo bastante chato. Al mudarme acá, eso no le importaba una mierda a la gente de Portland; eso me trajo distintas influencias y expandió bastante mi mirada. Fui educado como feminista y activo en esa materia, incluso cuando vivía en Wakefield, que era un lugar con gente bastante estrecha mentalmente hablando en los 90. Siempre tuve esas miradas progresistas, así que cuando me mudé a Portland todo eso se fundió en mí. Mi relación con esta ciudad es muy profunda y, para serte sincero, siento que pertenezco tanto a Portland como a Wakefield a esta altura del partido. Lo único negativo es que en los últimos años pasé a identificarme menos. Antes, Portland se sentía como esta gema oculta, administrada por gente que había sido punk en los 90, y para mí era cool y fascinante, porque era oscura y rara. Creo que en los últimos años la gente se hizo una idea muy específica de lo que es la ciudad y eso la convirtió un poco en una caricatura, así que ahora me identifico un poco menos, pero terminó de formar la persona que empecé a ser en Wakefield.

Dijeron que "I Don't Know Who I Am" retrata la desconexión que Ryan y vos sienten con su linaje paterno. ¿Realmente no saben quiénes son o es parte de una metáfora para decir quiénes son?
No, es literal. Al vivir acá, me di cuenta que en Estados Unidos todo el mundo puede rastrear su linaje. La familia de mi mujer es en parte nativo americana y parte sueca, entonces sabe su linaje; lo mismo mis amigos, que son irlandeses y norteamericanos. Todo el mundo sabe de dónde viene; Estados Unido es un crisol de culturas. En Inglaterra eso no es tan así, porque Estados Unidos es un país de inmigrantes, mientras que en el Reino Unido no se da tanto. Eso me hizo pensar más en mi linaje, porque acá cada uno tiene su identidad. Nunca lo habíamos pensado, pero Ryan y yo no sabemos nada sobre nuestro linaje paterno porque somos hijos de donante. Nunca hablé de esto con nadie... Nunca me importó y sigue sin hacerlo, pero al mismo tiempo es un sentimiento raro no sentirme afectado; es raro no saber nada sobre el 50 por ciento de mi genealogía y que no me importe. Todo el mundo sabe sobre su herencia y habla con pasión, y me hizo sentir extraño que no me importase. Los amigos con los que lo hablé no podían creer que no me importase y eso me hizo sentir raro conmigo mismo.

¿Y cómo eso se convirtió en canción?
Con Ryan recién comenzamos a charlarlo hace poco y me di cuenta de que es muy raro que siempre hayamos discutido todo -básicamente somos la misma persona- y nunca discutimos esto. Pero, como te dije antes, desde mis 13 soy un férreo feminista, y no sé de dónde salió eso, pero definitivamente no era algo que fuese muy importante en Wakefield... Creo que tuvo que ver con que solo conocía mi linaje materno y era muy cercano a mi madre por ese motivo. No suelo hablar de eso porque la gente cree que me molesta, pero lo que me molesta es que no me moleste. Cuando no sabés nada de tu padre biológico, eso hace que tengas una relación distinta con los hombres el resto de tu vida. Incluso con mi propia masculinidad, porque siempre me asocié con mi costado femenino más que con el masculino.

En esa canción participó Lee Ranaldo, quien ya había grabado una parte vocal en "Be Safe", de Men's Needs... ¿Por qué decidieron volver a llamarlo?
Esa es una de las relaciones más fáciles y reconfortantes que tenemos, y es loco porque yo tenía posters suyos en mi pared. Sonic Youth eran héroes absolutos míos cuando era un adolescente. Cuando hicimos "Be Safe" yo estaba muy nervioso, pero él fue muy cool y estuvo muy involucrado en la canción, hizo que todo fuera muy fácil. Una vez que hacés algo con alguien una vez, nunca más tenés ese sentimiento raro. Queríamos volver a trabajar con él, pero no queríamos forzar las cosas ni meterle presión, así que lo dejamos ahí por un tiempo y que "Be Safe" fue esta cosa de una vez. Pero, como te decía antes, esto de mirarnos en el espejo retrovisor nos hizo dar cuenta de quiénes somos y qué podemos hacer, qué fue bueno para nosotros... De repente, estábamos haciendo estas canciones que capturaban la esencia de qué somos y eso hizo que llamáramos de nuevo a Lee. No nos sentimos nerviosos, era algo tan fácil como mandar un mail para preguntarle. Si no quería hacerlo estaba todo bien, pero nos respondió diciendo que sí y preguntando por qué queríamos hacerlo. Fuimos a su estudio y le dijimos "sumá guitarras noise, eso es lo que queremos", y él lo hizo y después nos dijo "Tengo un par de ideas, ¿puedo cantar también?" Obvio que le dijimos que hiciera lo que quisiese. Es una persona con la que es muy fácil relacionarse, es un gran compañero creativo, tiene mucha experiencia y sabe muy bien trabajar con gente.

Dave Grohl los ayudó, Lee Ranaldo grabó en dos de sus discos, Johnny Marr fue parte de la banda durante tres años, los produjeron Ric Ocasek y Edwyn Collins... ¿Qué creés que tiene The Cribs que atrae a tus colegas?
Creo que porque The Cribs tiene esta cosa rara de que somos tres hermanos. Edwyn Collins dijo que le gusta que somos como una unidad singular que tiene su propio mundo creativo. Espero que la gente se sienta atraída por nuestro espíritu y nuestro idealismo, porque estamos muy abocados a eso. Cuando la gente lo entiende, disfruta ser parte de eso. Los músicos son idealistas, sobre todo los compositores, y creo que ven ese mismo idealismo y lo valoran mucho porque resuena en ellos, porque en el caso de The Cribs no se trata de una persona sino de tres. Siempre fue muy divertido y simbiótico, nunca tuvimos una colaboración extraña ni nada por el estilo. El último disco que produjo Ric fue el nuestro y pensé en el privilegio increíble que fue eso, no sé qué hicimos para merecerlo. Éramos unos pibes de Wakefield y terminamos siendo la última banda que produjo esta leyenda absoluta... Si hay algo que validar de eso, espero que sea que él haya disfrutado nuestro espíritu y estar cerca de nosotros mientras lo hacíamos. No cobró demasiado por hacer nuestro disco, lo hizo porque quería hacerlo, y cuando murió me sentí muy agradecido con él.