18/02/2020

Ska-P: “Los pueblos originarios son nuestros héroes”

Que siga corriendo la voz.

Gentileza
Ska-P

Es muy común que, al realizar una llamada telefónica de un país a otro, la comunicación no sea de la mejor calidad. O que las voces se confundan. No es el caso de Joxemi, apodo de José Miguel Redin, guitarrista de Ska-P. Su buen humor y la risa contagiosa se transmite por el celular a pesar de la enorme distancia y el delay.

El pogo, el ska, el punk, la fiesta, el baile, el porro: todo eso -y siempre un poco más- representa ir a un recital de Ska-P. Letras llenas de contenido y mensajes políticos que, según Joxemi, tienen el objetivo de cambiar las conciencias de quienes escuchan la banda, son el eje sobre el cual Pulpul y compañía han sabido construir un sonido inconfundible. Cualquier canción de El vals del obrero o Qué corra la voz, discos icónicos del grupo, puede ser confundida con alguna de Game Over, el último trabajo. Y sobre el sonido ideal, Joxemi confiesa que es un devoto de Ennio Morricone, el compositor y director de orquesta italiano: “Es un tío que es capaz de ponerte una lágrima en el ojo solo con música, sin letra. Es acojonante. Y esa es mi meta”.

Hoy, Ska-P está de gira. Las presentaciones en distintos países continúan acumulándose. “Parece no tener fin a veces, pero siempre se disfruta”, explica el guitarrista. La Argentina es un paso más, pero siempre especial. El grupo se prepara para tocar el 22 de febrero en Ruca Che, Neuquén, a beneficio de la fábrica recuperada Zanón, y luego cerrará Rock En Baradero, el 24 del mismo mes. “Estar de gira con los mismos compañeros es reencontrarse con mejores amigos. A todos nos pasa lo mismo: volver a la Argentina después de un año o después de diez no importa, pues va a ser siempre lo mismo: nervios, ansiedad y un calor especial”.

Joey Ramone, Evaristo, el cabrón de Pulpul, Chizzo de La Renga: hay voces que las escuchas y ya sabes quién es, no te hace falta escuchar mucho más.

Hace ya cinco años, España reformó su “Ley Orgánica de protección de la seguridad ciudadana”, conocida como la Ley Mordaza. ¿Nunca tuvieron problemas?
Por suerte no. La forma de utilizar las palabras que tiene Ska-P no se lo pone tan fácil al gobierno. Tuvimos más problemas cuando hicimos la canción "El Libertador", con la que mostrábamos nuestro apoyo la Revolución Bolivariana. Y nos atacaron de todos lados, tanto derecha como izquierda. Para la prensa, nos estábamos metiendo a favor de "la dictadura de Hugo Chávez". La primera vez que fuimos a tocar a Venezuela me chocó, porque prendí la televisión y había varios canales que decían barbaridades del presidente. Entonces, joder, cuando en mi país había dictadura, desde luego no había canales de televisión que podían expresarse. Ni la oposición ni nadie podía hablar porque desaparecías, eras detenido o te daban de hostias. Esa fue la letra que más problemas nos ha dado.

Qué raro...
En España, la televisión española muestra a Venezuela como la Alemania del Tercer Reich. Entonces, ¿puede ser posible que en este país nunca se haya hecho nada bien? Es solamente una noticia para sacarle punta a algo malo. Y eso se repite hasta el cansancio. Desde que llegó al poder Chávez ha sido así. Claro que muchas son noticias manipuladas, porque en todos los países pasan cosas buenas y malas. Entramos ya ahí en lo que es la manipulación de la prensa. Es algo que pasa en todos los países y desde luego en la Argentina también.

Si hoy les ofrecieran tocar en Venezuela, ¿ustedes irían?
Iría a tocar sin dudarlo. Tengo amigos venezolanos viviendo allí que me cuentan lo tergiversadas que están las noticias. Y otros amigos, también fanáticos de Ska-P, que dicen "pero esto ya no es como era antes; en el gobierno de Maduro hay mucha corrupción". Estar en el poder complica las cosas y corrompe gente. Pero creo que persisten los viejos ideales de la Revolución Bolivariana que comenzó todo. Es muy complicado analizar la situación de un país que siempre tuvo a casi todos los gobiernos del mundo en contra, como pasó con Cuba. Si le pusieran esas trabas económicas a un país como España o la Argentina, ¿qué pasaría? Habría unos problemas de la hostia.

Ska-P siempre apoyó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y una muestra clara es su canción “Paramilitar”. ¿Por qué sigue vigente?
Los paramilitares, aunque los medios decidan ocultarlo, siguen activos en muchos países. Lo que pasa hoy en Colombia es lo más terrible. La prensa dice que está muy bien, que el país cambió, que no hay corrupción. Pero no es así. La gente que lucha, los militantes sociales, desaparecen todos los días, constantemente. Es muy violento. Están a la orden del día. No se qué nombre le darán, pero es claro que el gobierno está detrás de todo eso. Desaparecen gente como en las dictaduras, tal como hicieron con (Santiago) Maldonado en la Argentina. Colombia se ha vuelto un estado fallido. Pero en la tele siguen hablando del “régimen” de Venezuela. Y de Colombia no dicen nada, es increíble.

En “Game Over” buscan seguir apoyando la lucha de los pueblos originarios con un tema como “Cruz, oro y sangre”. ¿Qué representa la lucha de los indígenas y, sobre todo, de las mujeres que participan?
Son nuestros héroes y heroínas. Juegan su cuerpo y su físico por su tierra y sus recursos naturales, por esa tierra que les pertenecía a sus ancestros. Se juegan la vida, porque muchos han sido encarcelados, desaparecidos o asesinados. Moira Millán es, para mi, un ejemplo a seguir.

¿Qué te genera la vuelta a los escenarios de bandas como La Polla Records?
Fue uno de los grupos que más me marcó, a mi y a la banda. Sin ellos no hubiera existido Ska-P. Está de puta madre que vuelvan. Un tío como Evaristo puede hacer lo que le dé la gana. Tienen un sonido inconfundible. Hoy son una leyenda. Son los más grandes, nuestros Redondos del punk. Que toquen y vaya la gente a verlos, y les vaya de puta madre y puedan recoger parte de ese éxito para mi es una alegría difícil de explicar. La putada es que no pude ir a ningún concierto. Me cago en la puta. Tocaban en Bilbao, nosotros en Alemania. Tocaban en Madrid y nosotros en Francia. Pero ya habrá oportunidad.

Ska-P también tiene un sonido inconfundible. ¿Cómo se gestó?
Como en el caso de Evaristo y La Polla Records, es la voz de Pulpul: está claro que estás escuchando Ska-P. También tenemos nuestro sonido, nuestras melodías, pero está claro que la voz es el 90 por ciento del grupo. O lo más importante, lo que nos hace reconocibles. Joey Ramone, Evaristo, el cabrón de Pulpul, Chizzo de La Renga: hay voces que las escuchas y ya sabes quién es, no te hace falta escuchar mucho más.

¿Cómo es ese momento cuando se juntan, después de los "parones indefinidos", a componer un disco?
Parar tiene un único objetivo: que la banda descanse y coja aire. “Game Over” es casi un disco en solitario de Pulpul. Si tienes un buen tiempo sin viajar y sin giras, se trabaja más tranquilo. En Ska-P trabajamos así hace tiempo. Y antes no lo entendía. Tuvimos nuestras discusiones. Pero el tiempo le ha dado la razón a Pulpul y demostró ser lo mejor para el grupo. En el caso del último disco, más que a componer, ha sido quizás un “manoseo” de las canciones que ya estaban compuestas. Es, también, reencontrarse con amigos. Nos miramos y ya sabemos qué piensa el otro. Yo llevo una cosa a la sala, le miro la cara a Pulpul o a Julo, y ya se si les gusta o no. Lo mejor de todo es que nadie tiene un ego terrible. Si veo que de una música que he llevado a otro se le ocurre algo mejor, pues de puta madre. No pasa eso de “no tío, esto lo he hecho yo” o “esto lo he tocado yo”. No tenemos ese tipo de problemas.

¿Qué esperan de los shows en la Argentina? ¿Es cierto que tocar acá es distinto a cualquier otra parte del mundo?
El público argentino es el más caliente, el que más lo vive. Es algo que decimos siempre. La Argentina es ese calor inconfundible. El día del Punto Único... ¿Tú te creés que, me cago en la puta, cualquier otro público del mundo, yo incluido, hubiese estado 50 minutos debajo del agua? Yo no hubiera esperado 50 minutos ni por La Polla Records ni por nadie. Porque no, porque después de diez minutos o 15, me hubiera ido. Pero el público argentino estuvo ahí. Y cuando salimos estaban todos. Increíble. Nadie se merece tanto. El público argentino es exagerado con las bandas que le gustan. Vamos a dar lo mejor y esperemos que, una vez más, se la pasen tan bien como nosotros.