11/05/2018

Simian Mobile Disco: “Cada proyecto es como volver a ser novatos”

La dupla electrónica trabajó con un coro como si se tratara de un sintetizador.

Kate Moross / Gentileza
Simian Mobile Disco

En 2005, el cuarteto británico Simian llegó a su fin tras una modesta carrera que incluyó la publicación de dos álbumes. Pero de las cenizas de ese grupo surgió Simian Mobile Disco, el dúo conformado por James Ford y Jaz Shaw, que se volcaron a la electrónica primero como DJs y luego como productores. Desde su debut con Attack Decay Sustain Release y a través de otros cinco álbumes, la dupla se hizo de un nombre propio dentro de ese circuito y también en el del rock, ya que Ford produjo a los Arctic Monkeys (sí, también se hizo cargo del flamante Tranquility Base Hotel & Casino), Mumford & Sons, The Last Shadow Puppets, Foals y Florence & The Machine.

A través del teléfono, Shaw suena convincente cuando afirma que cada vez que trabajan en un proyecto establecen un nuevo grupo de reglas. Y para Murmurations, que llega hoy a las bateas, la idea fue trabajar con un coro, The Deep Throat Choir, como si se tratara de un nuevo sintetizador, de esos que a los dos músicos les gusta exprimir hasta que encuentran algo inesperado. El resultado de la mezcla entre las voces -que se reparten entre canciones y tracks en las que sólo ofician de instrumentos- con las bases de Simian Mobile Disco suena extrañamente orgánico, a años luz de esos proyectos de laboratorio pensados con la billetera.

Siempre tuve como regla no trabajar con nadie que no me cayera bien. Es una regla de oro para mí: hay demasiada gente afuera; si sos un hinchapelotas, no tengo ganas de trabajar con vos.

El nombre del álbum viene del comportamiento colectivo de los bandadas de estorninos ¿Fue algo que se les ocurrió cuando tuvieron listo el disco o una idea que los guió durante la grabación? Porque en algunas canciones, como “Gliders” o “V Formation” se puede percibir bien lo del título.
Nosotros casi nunca tenemos ideas claras para los títulos de las canciones o los discos hasta cerca del final, en gran parte porque el proceso en sí termina definiendo cómo es el álbum. Como vos decís, los títulos de esos temas realmente se conectan con la música. En realidad, creo que sucede con todos, pero con esos dos especialmente. Y tiene que ver con el momento. La mayor parte de las grabaciones del coro fueron hechas en un estudio. El primer día hicimos las tomas del material más “cancionero”, que estaba más organizado y sobre el que teníamos más cerrada la idea, y el segundo día hicimos cosas más de procedimiento. Por ejemplo, armamos grupos y cada persona debía elegir una nota, sin decir cuál era, para que los demás armonizaran; la persona que estaba al lado, después de escucharla, debía elegir otra nota relacionada con la anterior. Era casi un proceso algorítmico.

Pero había mucho de azar en ese procedimiento, ¿no?
No sabíamos si esta clase de material iba a funcionar, pero era interesante intentarlo, porque no siempre podés contar con un coro y queríamos usarlo del mismo modo en el que usamos los sintetizadores: siempre buscamos que hagan algo inesperado. Así que de antemano teníamos pensada esa clase de algoritmos de computadora, y cuando escuchamos el primero nos miramos y dijimos: “Mierda, esto es impresionante”. Eran como remolinos armónicos cambiantes. Lo increíble era que sólo se trataba de cada uno de ellos reaccionando a otra persona, pero cuando lo escuchás tiene una especie de conciencia colectiva, como si hubiera un propósito en el modo en que varían. Eso nos recordó el modo en que se mueven las bandadas de pájaros y James sabía la palabra correcta para describirlo (risas). En el estudio dijimos “Sí, es como una murmuration”, había algo realmente primitivo en ello.

En el comunicado de prensa dijiste que trabajar con el coro había sido “como tener un nuevo sintetizador” ¿Cómo fue la comunicación entre Simian Mobile Disco y ellos?
Creo que una gran parte tuvo que ver con su naturaleza particular, porque por lo general, si tenés músicos de sesión, está todo escrito y organizado. Con el coro, gran parte de lo que hicimos fue muy intuitivo. Elegimos específicamente trabajar con ellos, en parte porque teníamos una conexión personal, pero también porque teníamos una conexión musical muy fuerte con Luisa (Gerstein), que es una de las organizadoras. Pero también porque, en cuanto a comunicación, el coro no representaba un enorme salto musical para nosotros. El modo en que ellos discuten los arreglos para las canciones o cómo separan las partes para cantar es bastante similar al que lo hacemos nosotros: “la parte aguda va acá, tal pedacito tal cosa”. Usan mucha terminología no musical, exactamente como nosotros, entonces no había una horrible barrera entre la academia, o un coro entrenado de modo clásico, y nosotros con nuestro enfoque casi de músico callejero. De hecho, fue muy fluido.

¿Cuál era la conexión personal con el coro?
La mujer de James es muy amiga una de las chicas que canta en el coro, así fue cómo lo descubrimos. Cuando fuimos a verlo, se nos hizo claro que no eran un coro común. El coro es siempre una textura vocal muy interesante y muy física, pero muchos coros traen una cierta carga, cierta intención que yo no quería meter en nuestra música. No quería elementos religiosos, por ejemplo. Y este coro tiene un sentido comunitario; a veces hay diferentes personas, dependiendo de quién puede estar. Es algo hecho por las ganas de hacerlo. Y la clase de música que eligen hacer es muy inusual para un coro.

Mencionaste que no querías trabajar con un coro que tuviera aspectos religiosos, aunque el álbum sí tiene aspectos espirituales, además de mucha experimentación.
Claro. No estoy en contra de… la humanidad (risas). La dificultad está en una religión organizada, la que sea. Es un concepto demasiado entrometido, muy penetrante en términos de las áreas de la vida que cubre. Y es muy difícil encararlo de un modo que no lo sea directamente. Si ponés algo de eso, es un concepto tan llamativo que expulsa cualquier otra cosa. Y lo que queríamos nosotros era que el aspecto coral de esto fuera como una colaboración en lugar de algo agregado. Por ejemplo, cuando trabajás con una sección de cuerdas, por lo general suena sólo a eso: “Tenemos cuerdas. Bien”. Pero queríamos que fuera una especie de síntesis entre ambas estéticas. Honestamente, no sabía muy bien cómo íbamos a hacerlo, no había un modo obvio, pero desde los primeros encuentros ellos estuvieron abiertos, incluso si nosotros planteábamos cosas que pervertían lo que hace normalmente un coro. No tenían un dogma o ideas fijas sobre cómo debía ser la música coral, fue realmente fácil trabajar con ellos. Y eso no habría sido así si hubiéramos trabajado con un coro de iglesia o uno profesional. Creo se escuchan las ganas de todos de que funcione (se ríe). Si encontrás un grupo de 20 personas con esa voluntad, en cualquier clase de música, es mejor no desperdiciarlo.

¿Cuánto de esa incertidumbre sobre cómo funcionará un proyecto es parte de la naturaleza de Simian Mobile Disco?
La incertidumbre está en buena parte de lo que hacemos, por cierto. Trabajo en música con alguna gente que tiene un concepto muy concreto de lo que quiere. Es gente que se despierta pensando “esto es lo que quiero”, va al estudio y lo construye, sin cambiar nada en pos de ese objetivo. Nosotros, en cambio, siempre elegimos sintetizadores que se portan mal, secuenciadores que funcionan al azar, y deliberadamente juntamos esas cosas de un modo que llegue a cierto nivel de desprolijidad que nos abra a la incertidumbre. A veces, el resultado es un montón de sinsentido, lo cual es muy frustrante; pero otras veces conseguís algo mucho mejor que aquello que buscabas. James y yo siempre nos sentimos cómodos con disponernos a hacer algo y, si encontramos algo que sea más interesante en el camino, nos desviamos completamente de la idea original. Cuando pensamos “hagamos un track que sea así” y sale sin problemas, al final del día estamos contentos, pero cuando volvemos a él nos damos cuenta de que no era lo que queríamos, de que necesitábamos que nos sorprendiera. A veces terminás haciendo algo que es completamente lo opuesto a lo que querías y te frustrás, pero después te das cuenta de que había algo inesperado ahí que te hace sentir que descubriste algo nuevo, o al menos nuevo para nosotros.

James y vos parecen estar haciendo música todo el tiempo, individualmente o como banda. ¿Son adictos al trabajo?
Ambos amamos lo que hacemos, en realidad. Los dos hemos sido muy cuidadosos de trabajar únicamente con gente que nos importa y en proyectos que nos gustan. Si eso ya era así con Simian, con el material de Simian Mobile Disco siempre dijimos que si nos aburríamos de algo, debíamos dejar de hacerlo. Si tenemos que estar luchando para encontrar el tiempo para hacer algo en lugar de sentir que es un disfrute, no vale la pena. A mí me gustan todas las formas de lo que hacemos: tocar en vivo, hacer sets de DJ, estar en el estudio con otra gente, boludear con los sintetizadores solo… Ni siquiera es como ese cliché de los músicos que dicen “Oh, lo haría aunque no fuera mi trabajo”. Entre Simian y Simian Mobile Disco tuve un trabajo, y James y yo igual nos metíamos en el estudio la mayor parte de los días después de laburar.

Pero también podrían relajarse…
A veces pasa que alguna gente te invita a ir al pub o algo así, y tenés que tomar una decisión. Pensás “Ok, probablemente debería ver a mis amigos de vez en cuando”… Pero hay algo increíblemente imperioso y gratificante en esos momentos en los que los sintetizadores parecen cobrar vida y hacen cosas que no necesariamente entendemos. Y ese proceso no es económico en términos de tiempo: tenés que probar diferentes arquitecturas y opciones. Si ese proceso no te interesa incluso si no sacás una canción de él, seguramente no vas a continuar, pero yo estoy muy feliz de pasar medio día buscando un sonido de sintetizador sobre el que tengo una idea. Quizás en algún punto sencillamente lo descarto, pero aprendí algo en el proceso; eso me parece bien. Aunque siempre terminamos teniendo resultados, no estoy apurado por hacer música, simplemente disfruto del proceso.

James produce bandas, y vos hacés remixes y presentaciones en vivo por fuera de Simian Mobile Disco. ¿Ese trabajo individual tiene influencia en la banda?
Diría que no de un modo obvio o directo, porque no es que vas de un proyecto a otro y te replanteás tus propósitos por las lecciones que aprendiste en el anterior. Una gran parte de lo que hacés cuando trabajás en un disco con alguien es definir un pequeño universo estético. Es como guiar a otra gente al reducir la cantidad de opciones, ofreciéndole una cantidad que sea más manejable. Pero ciertamente creo que hay algunas cosas aquí y allá que medio que adoptás y te llevás para el futuro, porque ya estuviste antes en esa situación y sabés cómo resolverla. Parte del interés de hacer nuevos álbumes, e incluso de que James y yo hagamos discos con otra gente en el medio, es que cada vez tenés que establecer un nuevo conjunto de reglas. Así que, además de ideas generales que tomás a lo largo del camino, diría que cada proyecto es un nuevo comienzo, como si fueras un novato cada vez.

Hace un tiempo estás con problemas de salud debido a que sufrís amiloidosis AL. ¿Tener que lidiar con esa enfermedad cambió tu forma de ver la música?
(Duda) Estuve pensando en eso… En este momento estoy en medio de cuatro sesiones de quimioterapia, que son meses y meses de quimio. Estoy siempre muy cansado, así que mi tiempo es muy limitado, entonces tengo que pensar muy bien cómo priorizar lo que hago. Y pensando en eso medio que me di cuenta de que yo ya tenía un pensamiento muy idealista respecto a la música. Siempre tuve como regla no trabajar con nadie que no me cayera bien. Es una regla de oro para mí: hay demasiada gente afuera; si sos un hinchapelotas, no tengo ganas de trabajar con vos (risas). Siempre pensé que producir material que no valoro musicalmente es como desperdiciar mi vida. Y esta horrible enfermedad ha duplicado esa sensación: el tiempo que tengo, debo usarlo en música que me importe. Es como si me hubiera confirmado lo que ya sabía. A un nivel, me gustaría haber hecho algunas cosas para ganar más dinero y tener más seguridad económica, pero en general siento que tomé las decisiones correctas. Al final de mi vida no voy a lamentar haber trabajado en música que amo con gente que me cae bien.