15/03/2018

Satélite 23: “La idea de que quien hace electrónica no toca ya quedó atrás”

Ale Sergi, Diego Poso y Gabriel Lucena mueven las perillas.

Satelite 23

Ale Sergi, Diego Poso y Gabriel Lucena no paran de bromear cuando tienen que explicar por qué eligieron Satélite 23 como nombre para la banda que los aúna. El proyecto de surgió en un viaje de los dos primeros para ver a Prince: la idea era hacer una sola canción en la que pudieran desarrollar un largo clima electrónico y sumarle la voz de un cantante de otro palo. El líder de Miranda! y el gerente de La 100 FM lo concretaron junto a Iván Noble, pero entonces no hicieron más que cebarse. Y ahí llegó el tercero en cuestión, que empezó como una suerte de ayuda externa y terminó convirtiéndose en integrante del grupo.

Pero las risas venían por el nombre Satélite 2. Primero Poso dice que es un secreto, pero Sergi revela que les gustaba que tuviera que ver con el espacio. “Y el 23 significa algo que no sé qué es, pero parece que es algo bueno”, dice el cantante de Miranda!, a quien el número le dio buenos resultados en un casino de Las Vegas. En la palabra “satélite”, los tres músicos encontraron cierta coherencia: “Este es un proyecto satelital porque todos hacemos otras cosas. Además, mira las cosas de lejos, no está metido en la frecuencia cotidiana. Para nosotros es estar en otro plan. No diría que lo pusimos por eso, pero cuando empezamos a pensarlo, cerraba. No sentíamos que era Kinoto 23″, vuelven a bromear.

El grupo ya publicó un álbum epónimo, con participaciones de Dread Mar I, Juliana Gattas, Gillespie, Emanero, Bambi, Willy Piancioli (Los Tipitos), Joaquín Vitola (Indios) y Mike Amigorena. Varios de ellos estarán mañana sobre el Perry Stage de Lollapalooza, cuando Satélite 23 presente sus canciones. “Nadie nos dijo que no a las invitaciones”, cuenta Poso. “Vienen a ensayar y a grabar con una predisposición descomunal. Eso es súper motivador. Ale y Gaby tienen súper cubierto el ecosistema de ‘compongo, grabo, toco en vivo’, con lo cual la búsqueda no va por ahí. Pero la idea de ‘¿Hacemos una canción de siete minutos con un trompetista de jazz y un rapero?a lo mejor sean cosas más inquietantes para personas como ellos, que han hecho casi todo”.

No somos una banda de vivo todos los fines de semana, nos gusta más el estudio. Es un grupo que puede ser más creativo e innovador en estudio que en vivo, porque trabajamos mucho sobre la computadora…

Eligieron hacer canciones desde la electrónica, que es un camino por el que últimamente optaron muchas bandas. ¿Por qué creen que sucede eso?
Ale: Me parece que todo lo que tiene que ver con la producción de la música electrónica ha mostrado más cambios y ha avanzado más que la producción de un grupo de rock de garage. Hay mucha más variedad y, al fin de cuentas, no sólo la canción electrónica está hecha con este tipo de producción, porque el reggaetón y el trap también están hecho con máquinas. Y el hip hop, que es una música que evolucionó muchísimo desde su inicio. El formato más cancionero, que también me gusta, tiene un audio al que uno ya está acostumbrado: suena un poco a los Beatles, a los Stones, a Tom Petty, pero no sé si hay una referencia más moderna. De hecho, las últimas grandes bandas de ese tipo que surgieron son más retro que otra cosa. Me refiero a The Strokes, The White Stripes… No sé si después hubo alguna otra cosa, no me viene a la memoria. Cuando escucho una banda de rock, son sonidos que ya había escuchado. En cambio, en la electrónica hay retro 80 a veces, pero también hay otras cosas en las que te quedás pensando cómo es que suenan así. Y no sólo en la canción electrónica, también en el pop. Justin Timberlake hace canciones pop con una producción rarísima, que no es trap ni pop ni nada… ese sonido se desarrolla en el campo de la electrónica. Pero, claro, habría que ver cuál es la definición exacta de “electrónica”, porque casi todo se graba con ProTools…
Diego: En los 70, la electrónica era una búsqueda, hoy ya es piel. Todo el mundo vive hoy rodeado de herramientas que hacen que ese sonido sea “orgánico”, si se quiere. Antes era una exploración, ver cómo algo que se hacía de una manera se podía hacer de otra, pero hoy es “lo hacemos con lo que tenemos”, especialmente los chicos más jóvenes. Desde ese lugar, la electrónica atraviesa a la gente de tal manera que para un chico de 12 o 18 una batería ya no significa lo que era para nosotros el sonido de una batería.

¿Es la electrónica una herramienta imprescindible?
Ale: No sé si tanto, pero al menos ya quedó atrás la idea de que quien hace electrónica no toca. Eso ya no se discute más, pero antes era moneda corriente. No creo que sea imprescindible, el tema es que cada vez más gente se engancha, porque lo que hay está bueno, podés agarrar los sonidos y manipularlos de otras maneras. Es un plan muy diferente a estar en una sala tocando con toda una banda. No es ni mejor ni peor, son cosas distintas, pero es igual de intenso.

¿Sí?
Ale:
Yo lo vivo incluso con más intensidad, porque por ahí estoy en el estudio haciendo unos ruidos raros y sale del parlante algo que no me imaginaba  -porque hay mucho de prueba y error-, y eso me genera una excitación total.
Diego: La idea del laboratorio es súper inquietante en cualquier sentido de la vida. Entrás y decís “Vamos a ver con qué nos encontramos”. De repente, como dice Ale, aparece un ruido que empezás a procesar, y lo imaginaste para algo y terminás usándolo en otra cosa.
Gabriel: En la composición de música electrónica hay una relación mucho más directa con las artes plásticas, mucho más que en la instrumentación tradicional, con instrumentos tocados físicamente. La forma de organizar las partes, la estructura de un tema, el modo de generar sonidos tienen mucho que ver con lo visual en muchos softwares, es como estar pintando o dibujando. Esa parte también está buena, además de que podés generar sonidos inesperados. Laburar con una herramienta que no conocés es lo más divertido.
Diego: Ale destacó algo importante: no hay mejor y peor. Es otra cosa. A mí no me pondría contento que cierre Gibson, no es que vamos a celebrarlo saliendo todos en perilla (risas). Pero sí hay muchísima gente que está atravesada por este sonido a partir de las nuevas herramientas, y que ya no distingue, no dice “esto o lo otro”. Es “a esto le pongo lo otro”. Y maneja más recursos, puede ponerle más capas, más experimentación. Al principio, uno podía pensar “reemplacé esto con esto otro”, pero ya no hay una idea de reemplazo.
Ale: También puede ser un signo de los tiempos… el individualismo. Porque lo que sí tiene esta música es que podés hacerla solo. Nosotros somos tres y a veces estamos juntos en el estudio, pero a veces trabajamos de a uno y nos vamos mandando cosas. El mundo se va convirtiendo en un lugar más individualista y hacer grupos es más complicado porque cada uno piensa en sí mismo. No sé si es una connotación positiva lo que estoy diciendo, pero sí me parece que tiene bastante que ver. Quiero hacer una canción y la hago, no tengo que esperar a que llegue nadie ni a afinar la guitarra.

De todos modos, vos siempre armás grupos…
Ale: Sí, pero porque…
Diego: (Interrumpe) Porque sos cariñoso (risas).
Ale: En verdad, es porque si bien en muchas cosas puedo hacerme cargo de la realización, lo que me viene bien en los grupos son los intercambios de conceptos, ideas que alguien puede tener y que a mí no se me ocurrieron, o que no haría porque me autocensuro. El disco de Satélite 23 tiene canciones largas y a mí me encanta eso, pero antes no las hacía. Diego me propuso armar las canciones tomando como base estructuras de remix, entonces se hicieron más largas. Para mí es una novedad.
Diego: Claro, yo le hablé de explorar los climas, de construir el tema despacio. Es una idea del rock de los 70 y del remix de los 80: que eso te permita mostrar otras cosas. Y Ale tiene una paleta enorme de cosas para mostrar.

Satelite 23


¿Cómo empezaron a construir la dinámica interna de Satélite 23?
Diego:
Ale estaba súper convencido y yo no (risas). Me decía: “Tenemos que hacer una cosa de búsqueda”. Y yo lo miraba sin entender… Hubo una frase bisagra en este proyecto: “Nos juntamos en el estudio, tiramos unas ideas y vemos. Si nos sentimos cómodos, vamos para adelante; si no, lo tiramos y nos comemos un asado”. Básicamente, todo lo coronábamos con un asado (risas). Entonces, bocetamos una idea de canción con clima electrónico, con un cantante como Iván Noble, que no es cercano a eso. Armamos la intro, creamos un clima, y nos fuimos arengando. Lo escuchábamos con amigos y les gustaba. Entonces trabajamos la canción con Dread Mar I, siempre apoyándonos en la idea de la colaboración. Queríamos siempre alguien impensado para esta música y hacer de lo impensado algo posible. Después fue como cualquier otro proceso: tengo una base, tengo tal cosa.
Ale: Básicamente, el concepto siempre lo trae Diego, y después Gaby o yo lo desarrollamos.

¿Cómo es eso ?
Diego:
Eso es porque Ale, además de cariñoso, es muy generoso. La verdad es que es un trabajo en equipo. A lo mejor uno puede tener unas referencias, pero no es que llego con una idea y que ellos las ejecutan. Todas las canciones las construimos paso a paso. Sí fue muy enriquecedor que ellos, y especialmente Ale, tienen una identidad muy clara y un pop que los identifica, entonces el primer chiste de que las canciones fueran más largas, más tristes y más oscuras fue un ejercicio casi contra su naturaleza. Un día, Ale dijo: “Sí, sí, ya sé, tonos menores”. Es que su ADN es pop. Pero hay una búsqueda general y una concepción compartida; de ninguna manera podría decir que las canciones son ideas que tuvo uno y que el resto interpretó.

Pero el que no duerme de noche y generó “La hora del insomnio” sí sos vos.
Diego:
El que no duerme soy yo. Bah, en realidad soy el que lo blanquea…
Ale: No, yo soy un dormilón… Si hay algo que no sufro, es insomnio. Tal vez me duermo tarde, pero después no me despierto.
Diego: Pensábamos “Bueno, ya tenemos una canción así, ahora vamos para otro lado”. La de Dread Mar I tenía una búsqueda diferente a la de Iván. Y después quisimos grabar con Bambi, que en ese momento todavía no cantaba, era el bajista y productor de Tan Biónica. Así llegamos a “Secreto paraíso”, queríamos que estuvieran Emanero, Juliana y Gillespie. Tres fotos de tres mundos, con nosotros como productores de eso. Y lo del insomnio vino como parte de eso: en esa búsqueda, queríamos que fuera una canción chiquita. De nada hay mucho.
Ale: Es muy mínima y es la más guitarrera de todas.

En el disco hay bastantes guitarras, de hecho.
Ale:
Claro. En el show, lo que hago es tocar la guitarra. El disco tiene bajos eléctricos tocados, algunos los tocó Gaby y otros yo. Hay trompeta… entra porque es canción electrónica, pero primero es canción.
Diego: En el viaje con Ale, la charla fue que estaba todo muy parecido a todo. No es una mirada de enojo, pero nos planteábamos qué podíamos hacer, convocar a una persona que no tuviera nada que ver y ver qué pasaba. La verdad, tenía mucho menos expectativas sobre esto. No perseguimos la idea del proyecto, ni de tocar ni del disco: sólo queríamos hacer una canción. Pero hicimos dos, tres, cuatro, y vino alguien y nos dijo “Hagan un disco”. Y después fue así con tocar en vivo.

¿Y hasta dónde llegará?
Ale:
Que haya llegado hasta donde llegó ya es bastante más de lo que imaginábamos. Estamos haciendo el tercer video, tocamos con New Order, vamos a tocar en Lollapalooza… No somos una banda de vivo todos los fines de semana, nos gusta más el estudio. Es un grupo que puede ser más creativo e innovador en estudio que en vivo, porque trabajamos mucho sobre la computadora…
Gabriel: Y además tenemos un montón de invitados que es difícil llevar a los shows.

Después del disco, ¿siguieron haciendo canciones?
Ale:
Tenemos una que no llegamos terminar y ahora estamos intentando hacerlo. Nuestros tiempos son bien pachorra, le damos con mucha calma.
Diego: El disco nos llevó tres años…
Gabriel: Lo que sí hicimos después del disco fueron remixes para Juan Ingaramo y para Chano, además de un par para el Lollapalooza.
Diego: De todos modos, esto nunca lo hicimos de manera organizada. Capaz no estamos pensando en otra canción, pero un día nos juntamos en el estudio, Gaby tiene una base, Ale tiene una frase, y sale… Con la producción del disco nos sucedió que íbamos a hacer un tema y estábamos al mismo tiempo haciendo cuatro. Y va a pasar exactamente lo mismo.

¿Y ya saben quién les gustaría que cante algún otro tema?
Diego:
A mí me encantaría grabar una canción con Palito Ortega, pero no lo hemos charlado.
Ale: Para mí, faltan mujeres, son puros chabones. Tenemos que meter voces femeninas, capaz hacer un disco sólo con chicas cantando.
Diego: También me gustaría que hagamos una canción con una voz que no sea la de un cantante.
Ale: ¿Fonito? (risas).
Diego: No, no sé, Lalo Mir.
Ale: Ah, habíamos dicho de hacer algo y quedó en la nada. Eso también me gustaría. O si no, invitar a grabar a chefs: ¡a la presentación del disco van a venir todos!