30/01/2017

Richie Ramone: "Estoy muy entusiasmado por tocar con CJ"

¿Dónde se van a cruzar dos Ramones sobrevivientes por primera vez? En Buenos Aires, claro...

Mozzchopz / Gentileza

Un hombre camina apurado mientras pisa los charcos que se forman entre los adoquines de una esquina oscura de Buenos Aires. El tipo mira a los costados, asegurándose de que nadie lo siga ni lo vea; arroja un maletín a un tacho de basura y se va sin mirar atrás. Desde la otra vereda aparece otro hombre, de pelo largo, imposible espiar su rostro. La secuencia se repite; el hombre mira a los costados y mete la mano en la valija para comprobar que está llena de billetes. La cantidad exacta que se había pactado. Ésta es la escena que se imaginó Johnny Ramone la última vez que los Ramones vinieron a la Argentina. Su idea era tocar en River y al otro día dar un concierto sorpresa en Obras. Tenía la fantasía de que podían hacerlo por fuera de la ley, sin intermediarios. Una verdadera argentineada.

Lo que va a pasar el sábado 4 de febrero en el Teatro de Flores es otra argentineada. O, mejor dicho, algo que solo puede darse dentro del territorio argentino y que solo la inexplicable pasión ramonera de este país hace que sea una idea exitosa. Ese día van a tocar juntos Richie Ramone y CJ Ramone para celebrar los 30 años del primer show del cuarteto en Buenos Aires.

CJ ingresó dos años después de que Richie saliera del grupo y de hecho hasta ahora, apenas se cruzaron una vez en un evento privado hace unos años. Este recital, que solo puede hacerse en la Argentina (no solo porque es un aniversario autóctono sino porque ningún otro motivo los llevaría a tocar juntos sin ser testeado primero por estos lados), tiene además como invitados a Mariano Martínez de Attaque 77 en guitarras y a Sebastián Expulsado, de Expulsados, como cantante. Esto último es una rareza, ya que tanto CJ como Richie son cantantes en sus propias bandas y cantaron decenas de temas de Ramones por su cuenta en los recitales que dieron por separado hace menos de seis meses.

Cuando Richie Ramone terminó su show en Uniclub en agosto pasado, se mezcló entre los fans a sacarse fotos, firmar autógrafos y hablar con ellos. Lo hizo con una botella de cerveza en la mano hasta que la seguridad del lugar comenzó a desalojar al público: otra de esas argentineadas que hacen que los Ramones que quedan vivos sean siempre bien recibidos.

Joey era un tipo increíble, siempre me apoyaba; me alentaba a escribir canciones y a cantar en vivo.

¿Qué recordás de esa primera visita con Ramones hace 30 años?
Fue una locura. Nunca había visto algo similar. Nunca vi fans tan leales y dedicados como los de la Argentina. Estaban re locos, no se guardaban nada. Los Ramones terminaron siendo tan populares que hasta parecen una religión. Creo que hay algo en las canciones, en las letras, que tocó alguna fibra. Ahora, 30 años después, ya son padres y se lo están enseñando a los hijos.

Durante tu tiempo en la banda, tu principal aliado fue Joey, una especie de compañero de tragos. ¿De qué hablaban en esas salidas?
La pasábamos genial. Estuve en la banda durante cuatro años y diez meses, y Joey y yo salimos cada una de esas noches. Nunca nos separamos. Él era un tipo increíble, siempre me apoyaba; me alentaba a escribir canciones y a cantar en vivo.

Tu disco más recordado con Ramones es Too Tough to Die (1984). Entre vos y Dee Dee cantaron casi todas las canciones en los demos del disco. ¿Dónde estaba Joey?
No estoy seguro, pero creo que Joey estaba en el hospital en ese momento. Tenía un problema en su pie. Así que por eso no hizo los demos.

¿Pensaron en sacar el disco sin Joey?
No, nunca. Los Ramones eran nada sin Joey Ramone, él era la voz de la banda. Nosotros hicimos las voces porque cuando estás grabando las necesitás, al menos como una guía.

¿Qué hiciste luego de renunciar a la banda?
Me mudé de Nueva York a Los Angeles y toqué con unas cuantas banditas de la zona. Después dejé de tocar y abandoné la música durante diez años, me había hartado. Durante ese tiempo ni siquiera agarré los palillos, así que estoy bien descansado ahora. Volví a tocar para una de las Joey Ramone's Birthday Bash (la fiesta que se celebra cada año en Nueva York en honor al cumpleaños de Joey); me invitó Mickey, su hermano. Toqué ahí dos o tres años seguidos y entonces empecé a escribir de nuevo. La gente me empezó a decir que debía grabar un álbum, así que lo hice y hace unos pocos meses saqué otro. Fue raro como se fueron sucediendo las cosas, nada fue planeado. Cuando abandonás la música, hay algo dentro de vos que no está bien. Necesitás tocar y estar ante un público, así que por eso, ¡acá estoy!

¿Te divierte el experimento de tocar con CJ por el aniversario de la banda en la Argentina?
Estoy muy entusiasmado con tocar con él. No lo conozco mucho, lo vi un par de veces nada más. Hablamos por teléfono el otro día, me dio la impresión de que es un tipo sencillo, gran padre, y se lleva bien con todos. Nunca toqué las canciones de Ramones con CJ en el bajo, así que estoy muy entusiasmado.

¿Todavía no ensayaron? Igual se deben saber los temas de memoria.
No, todavía no. Ya repasamos lo que vamos a hacer, pero no ensayamos. Hay que hacerlo para que salga todo bien, probar los comienzos y los finales y esas cosas. Yo viajo el martes así que vamos a ensayar en Buenos Aires directamente.

¿Sabés por qué ninguno de los discos que grabaste con Ramones está en Spotify?
¿No están? No lo sé. No tengo idea. No tengo nada que ver con el manejo actual de Ramones. Yo ya grabé y canté, lo que hagan ellos [la viuda de Johnny y el hermano de Joey] con eso es asunto suyo.