09/12/2020

Reynols: "Si volvimos fue porque tenemos algo para decir"

Nuevas emanaciones desde el planeta Minecxio.

Gentileza
Reynols

Después de una pausa de 15 años, Reynols volvió a tocar en 2019, pero sus integrantes siguen sin poder definir a la banda. O, en el caso de su líder, el cantante y baterista Miguel Tomasín, directamente no le interesa. Para aproximarse a la obra del trío que completan Roberto "Moncho" Conlazo y Alan "Anla" Courtis tampoco se puede ir por una de las partes, porque ninguna es suficientemente representativa. Ni siquiera el boxset Minecxio Emanation 1993–2018, aunque en esos seis CDs y un DVD sí haya destellos como para aproximarse un poco, porque incluye colaboraciones de artistas de vanguardia como Acid Mothers Temple y Pauline Oliveros, pero también del fallecido pediatra televisivo Mario Socolinsky y el rapero Jazzy Mel.

Con los japoneses Acid Mothers Temple, la banda argentina compartió una sesión de siete horas que ya dio su primer fruto discográfico, Acid Mother Reynols Vol 1. Y una anécdota de esa grabación también sirve para empezar a (no) entender al trío. "Estábamos tocando a un volumen inhumano, era como una turbina de avión a la que le tirábamos discos de todos los estilos", recuerda Conlazo. "En un momento, tocan el timbre en el estudio y nos avisan que había llegado Miguel. Entonces, todos nos miramos, pusimos todos los volúmenes en cero, y entró Miguel como una mezcla entre Yoda y Kim Jong Un -extrema bondad y extremo despotismo a la vez-, miró todo medio de reojo y dijo: 'No, no, no, está muy fuerte'. Los Acid Mothers se miraban sin entender nada. ¿Cómo hacíamos para bajar el volumen si estaba en cero?"

De alguna forma, el dilema se resolvió, lo cual es lógico tratándose de una banda que se dio a conocer con un disco sin disco: uno compraba una copia de Gordura Vegetal Hidrogenada, abría la cajita y no estaba el CD, que se había desmaterizado 15 segundos antes. Como recibieron acusaciones de estafa, Reynols presentó el álbum ante un público compuesto solo por plantas. Y regreso de la banda trajo la reedición en vinilo, que obviamente también se desmaterializa al abrirlo.

Alabados por críticos muy sesudos y colegas como Thurston Moore, los músicos no dudaron en publicar en sellos de medio planeta grabaciones de 10 mil pollos chillando, un cuarteto de pavas silbadoras o los cacerolazos de principio de siglo. O en ser la banda en vivo de La salud de nuestros hijos, el programa de Socolinsky, durante todas las tardes de 1998. Tomasín, que tiene síndrome de Down, es quien dicta los pasos de Reynols, incluido su retiro en 2004 al planeta Minecxio.

El año pasado, Reynols regresó para dos performances en el Malba, en la primera de las cuales la banda sólo hizo que el público cantara acapella. Ahora está a punto de publicar en Noruega el disco Gona Rubian Ranesa, grabado en un estudio y con formación "rockera" tradicional, lo cual para el trío es una rareza extrema. Como para que todo vuelva a su propia normalidad, el trío inventó un nuevo formato para Aльклорс Барбатруло: el caCDtte, donde el lado A viene en CD y el lado B en cassette. "Parece una obviedad pero no lo es, es un nuevo formato: si no tenés los dos reproductores, te quedás con el disco inconcluso", explica Conlazo. "Nunca habíamos publicado en Rusia... Todos los títulos son 'palabras Tomasín' traducidas al ruso".

Este es un proyecto artístico que se fractaliza artísticamente. Y que haya gente entusiasta en la India, en Rusia o donde sea nos sorprende y también nos alegra. ¿Cómo no nos va a pasar eso cuando nos enteramos de que pasaron un tema de Reynols en la Base Marambio, en la Antártida?

¿Y cómo se traduce eso?
Alan: Lo hicimos con Google Translator, letra por letra.
Roberto: Ahora es un idioma doblemente incomprendido, porque está un ruso, pero un ruso lo va a leer y no lo va a entender. El otro día, viendo dibujitos con mi hijo pensé que deberíamos comprar un mapamundi y poner una carita de Tomasín en cada país en el que salió un disco. Eso es una obra en sí.

¿Cómo volvieron a tocar con Miguel?
Roberto: Esto es lo más Reynols que se pueda escuchar: en los 15 años que no estuvimos juntos, la obra de Reynols se triplicó, porque Alan iba a lo de Miguel y grababan, lo mismo mi hermano (Patricio Conlazo) y yo. Ahora estamos juntando todas esas obras, además de que todo el tiempo encuentro cajas con material inédito. El otro día fui a lo de mi vieja y encontré 100 cassettes de grabaciones inéditas. Nosotros grabábamos absolutamente todo, entonces está todo eso, más el material de todos estos años que nunca se editó.

¿No grabaron virtualmente durante la pandemia?
Alan: Grabaciones no, pero estuvimos en festivales con la película Acid Mothers Reynols. Live and Beyond. Estuvo en el Tusk, un festival muy importante del norte de Inglaterra, en el Doc'N'Roll de Londres y en el Soundwatch de Berlín.
Roberto: Y pasaron un avance en el Festival de Cannes... ¡Estuvo movida la cosa!
Alan: Son tantas cosas que yo también me pierdo (risas).
Roberto: Es que se fractaliza todo el tiempo.
Alan: Salió un disco que grabamos en la casa de Miguel, porque incluso antes de la pandemia él no salía mucho de su casa, no le gusta. Ese se llama Home Tapes Vol 1, es más acústico. Salió en Inglaterra con un fanzine y un pin de Tomasín.

Si Miguel no sale mucho de su casa, ¿ cómo lo convencieron para que fuera a grabar con Acid Mothers Temple?
Alan: No, sale, pero hay que hacer una especie de operativo por el transporte y todo eso. A él le gusta mucho tocar, pero no es que todas las semanas estamos ensayando con batería, volumen y todo eso.
Roberto: También grabamos en el Malba, hicimos una presentación en vivo e hicimos una obra que se llama Reynols Plays the Audience, que va a salir el año próximo. Miguel está súper abocado a su madre. Si la madre viviese en una isla, él viviría ahí y estaría feliz. No sé si cambió mucho con la pandemia, por ejemplo...
Alan: El tema es que no podemos ir a verlo, porque la madre está muy grande y por temas de seguridad... Hablamos por teléfono, porque Miguel es cero tecnología: con suerte atiende el teléfono de línea.
Roberto: Pero así y todo tenemos horas y horas para hacer el Home Tapes Vol 2... Lo mismo con Acid Mothers Reynols: salió el volumen 1, pero el set duró siete horas, o sea que va a haber un volumen 2 en 2021. Eso fue increíble porque en una semana armamos la sesión en la sala, se filmó, se hizo la película y van a salir varios discos. Fue una unión muy productiva.

Algo que cambió en este regreso de Reynols es que finalmente se entendió que no usan la figura de Miguel y ya no tienen que dar explicaciones. Incluso, en este tiempo se valoró no sólo su lugar sino el acercamiento de ustedes a músicos con capacidades especiales.
Roberto: Creo que un gran logro, después de tantos años, fue que en una crítica del disco de Acid Mothers Reynols en ningún momento mencionaron que Miguel tiene síndrome de Down. También aparecimos en un montón de libros buenísimos... En uno, nuestro disco Blank Tapes aparece con Metal Machine Music (Lou Reed) y LaMonte Young. Y no dicen "síndrome de Down": es una banda y está ese disco.
Alan: Cuando nosotros empezamos, no había muchas bandas así. De hecho, muchas bandas dicen que lo tomaron como inspiración. Hay un festival francés, Sonic Protest, que siempre menciona a Reynols como grupo faro para la integración de personas con necesidades especiales o como quieras llamarle. Un montón de bandas de todo el mundo tomaron la referencia y me parece que eso puede aportar algo al asunto.
Roberto: De alguna forma, Tomasín nos activó una zona dormida del cerebro. La lógica en este mundo es directamente abstracta: no existe la cantidad de obra que sale... Si hacés un cálculo, no cierran los tiempos de vida normal y obra. Va a llegar un momento en el que alguien diga "¿Cómo puede ser? Tienen más obra que vida". Es porque grabábamos todo el tiempo, en un día teníamos cinco discos posibles. Y eso no es lógico con las reglas que hay en el mundo.
Alan: Obviamente, con cierto tipo de música se trabaja distinto. Como nosotros trabajamos con la improvisación y cada vez que se toca es único, no es que repetimos una canción. Reynols no tiene ensayo: todo lo que se toca es obra.

Pero en La salud de nuestros hijos tocaban fragmentos de temas de rock conocidos. ¿Eso tampoco lo ensayaban?
Alan: Bueno, eso era la parte de Reynols adaptada al formato TV... Igual, eso se podría considerar obra, también.
Roberto: Sí, Alan, si aparecía un otorrino hablando y nosotros tocábamos "Smelly Tongues" de Residents (risas).
Alan: Hay que tener en cuenta que Miguel es el primer baterista con síndrome de Down en tocar en un programa diario, en vivo, en el mundo. Era como la banda del programa de Letterman, pero médico...
Roberto: Teníamos un training tan febril... Por ejemplo, venía Soco y y nos decía "Después de la pausa entren con un tema tipo Las Vegas". Nosotros nos mirábamos como diciendo "¿Y ahora qué vamos a hacer?" Teníamos tres minutos de reloj para decidir qué hacíamos. Y entonces quedábamos en una secuencia de acordes y la tirábamos al aire sin ensayo, resuelto en el momento. Un día pasó algo que después consideramos un cover de Ornette Coleman, en ATC a las tres de la tarde, para todas las mamis: nos pusimos de acuerdo en la pausa y cuando arrancamos, no sabemos qué pasó, hubo como un cortocircuito en nuestras cabezas y todos empezamos con algo distinto a la vez. Sonó una cosa extrañísima. Fueron como diez segundos de un free... No me atrevo a decirle free jazz porque tampoco era eso. Era como un free free, que sonó por diez segundos.
Alan: En 1998 íbamos todos los días a ATC con el padre de Miguel, que nos llevaba. Jorge fue muy importante para eso. Llegábamos e íbamos a una sala enorme donde estaban todas las escenografías de ATC, los decorados, y ahí teníamos un carro con la batería y todos los equipos. Teníamos que armar todos los días, hacer una mini prueba de sonido y salir al aire.

Y después de 15 años, ¿por qué volvieron?
Alan: En un punto, nunca nos fuimos.
Roberto: Reynols es sacar 100 discos de golpe, desaparecer y sacar otros 100 discos en un día. La lógica no tiene mucho que ver.
Alan: En el medio nuestra vida cambió. Roberto tuvo tres hijos...
Roberto: Creo que es importante el hecho de que hay algo para decir. Si no, no necesitás volver.
Alan: Trabajamos mucho para el boxset, fue un gran trabajo de archivo, con seis CDs y un DVD. Es increíble haber hecho eso vía Noruega...
Roberto: Eso es febril. Y ahora los noruegos nos propusieron hacer la reedición del disco sin disco.

Hay algo para decir, pero está dicho por Miguel y traducido al ruso...
Roberto: Es que lo que hay para decir no es con palabras, es con música.
Alan: Miguel hace algo increíble con el lenguaje, inventa palabras que nos dejan sin palabras. "Gona Rubian Ranesa": ¿qué es eso? Bueno, el laboratorio verbal de Miguel. De hecho, estamos compilando una especie de diccionario con términos inventados por él.

A menudo suceden cosas con Reynols que van más allá de sus propias intenciones. Por ejemplo, "Gona Rubian Ranesa" fue estrenado por Henry Rollins en su programa de radio, en medio de temas de Ramones y los Stooges. ¿En qué momento eso dejó de sorprenderlos?
Roberto: Nunca. A mí me encanta eso. Creo que lo que más nos gusta de Reynols es sorprendernos. Que salga una nota en la India...
Alan: Eso es una obra en sí misma. La nota está en inglés, pero hay una traductora india a lenguaje de señas... ¡Habla de Reynols en lenguaje de señas! La nota está escrita, pero es un site inclusivo que incluye la traducción de la nota al lenguaje de señas.
Roberto: Es como si te pusieran una vincha de trotyl, yo no podía creer lo que estaba viendo.
Alan: Para mí lo más reconfortante es sorprenderse, pero también con lo que pasa a nivel social. Tampoco es que es una beatlemanía... Este es un proyecto artístico, no comercial. Todos tenemos trabajos. Hoy ni las bandas grandes viven de la música, si no se venden discos ni se puede tocar en vivo... Entonces, es un proyecto artístico que se fractaliza artísticamente. Y que haya gente entusiasta en la India, en Rusia o donde sea nos sorprende y también nos alegra. ¿Cómo no nos va a pasar eso cuando nos enteramos de que pasaron un tema de Reynols en la Base Marambio, en la Antártida? Ahora aspiramos a que lo pasen en la Estación Espacial Internacional.
Roberto: Nos gusta sorprendernos con esas cosas, pero a la vez no nos sorprendería si ahora bajase una nave nodriza en Corrientes y 9 de Julio.

Con parlantes en los que sonaría Reynols, por supuesto.
Roberto: Si quieren... (risas). Pero, más allá de eso, es así la lógica Reynols: nos sorprende y nos encanta una señorita india hablando en señas, pero si baja un extraterrestre levitando estaría todo bien.

¿Qué dice Miguel cuando le cuentan de estas cosas?
Roberto: Miguel está más allá de todo. Ahora, por ejemplo, dice que es arquitecto, y está dibujando planos desde hace uno o dos años. Capaz le contás todo esto que pasa con Reynols y te dice "No, ¿qué me importa?" Eso es más febril todavía... Suponete que sos Elvis y te dicen "Elvis, ganaste la copa de platino con diamantes": (pone vos de Elvis) "Oh, sí, mi copa de platino con diamantes..." Miguel te diría: "Ah, qué me importa, me voy a ver unos dibujitos con mamá". ¡No le importa nada! A la vez, le gusta, ¿eh? Lo dice en el documental Buscando a Reynols: le gusta ir por la calle y que le pidan un autógrafo o sacarse una foto.

Reynols

Antes hablaban de tener algo para decir. Que eso se "fractalice" por todo el planeta es impresionante.
Alan: Reynols tiene una personalidad por Miguel y por la historia de la banda. Podés ver un montón de influencias, pero no es una banda común, entonces hay gente que está buscando eso. Cuando nosotros éramos chicos, escuchábamos canciones en inglés sin entender la letra; los japoneses supondrán que lo que dice Miguel quiere decir algo, pero no les preocupa: simplemente escuchan que tiene una forma de cantar única.
Roberto: Igual la música tiene algo que trasciende el tema del idioma. Escuchá el solo de "The Blue Mask": no necesita palabras, hay algo que te transmite y ya está. La música tiene eso que es mágico.

Reynols está en todas partes... salvo en Spotify. Aunque hay unos temas de una banda llamada Los Reynols.
Roberto:
En el documental hablamos del "nada disc", por cómo se fueron achicando los formatos en los que se escucha la música. En eso nos adelantamos unas décadas: ¿dónde está la música hoy? Ahora nos están pasando por enfrente ondas con Stevie Wonder, Los Chalchaleros, black metal, gótico, reggae... Es una cosa invisible, febril, que no se puede creer. Otra cosa de la que me di cuenta hace poco es que en el algoritmo de Spotify la nota que más suena es el Sol Mayor, que es el nombre que usábamos nosotros para tocar en escuelas. También nos adelantamos a eso. Así que el formato nada disc y el Sol Mayor... y no hay ningún disco de Reynols en Spotify.
Alan: ¡Mejor!
Roberto: Sí hay uno en Apple Music, no entiendo por qué. Hay alguien que gana 0,99 de dólar por tema, pero nosotros no sabemos quién es. En Spotify están Los Reynols, que son medio de bachata o reguetón. También descubrimos que hay unos Reynols del año 1900, un trío como de varieté, y un grupo de ciclistas españoles que se llaman Reynols. Eso lo hace todo más febril...

Alan, dijiste que había gente que está buscando otra cosa. ¿Qué es lo que encuentran en Reynols?
Alan: Una música con propuesta propia, que esté más allá de los formatos. Tenemos un disco con formación de rock, pero otro en el que no hay disco, otro con el sonido de 10 mil pollos, un cuarteto de pavas silbadoras... No tenemos el encasillamiento de tener que hacer canciones, aunque podemos hacerlas.
Roberto: Y la impronta Reynols está en todos, porque no tienen nada que ver con nada. Para mí, eso es lo que llama la atención. Miguel tiene algo que no se puede explicar, es como un canto gregoriano pero del futuro... Traspasa todas las épocas. Siento eso con Miguel, que es como un canto que sigue y sigue, los años pasan, pasan los siglos y sigue sonando. No hay nada más, no hay más planeta, y sigue sonando. Miguel tiene una cosa que traspasa todo.
Alan: Hay una foto de Miguel con una torta que dice "5045"...
Roberto: Era su cumpleaños 45, le llevamos la torta, pero en la bolsita había varios números. Y él dijo: "No, no" y puso 5045. Y bueno, capaz que es verdad... ¿Qué sabemos? Capaz que su alma tiene 5045 años. Hay cosas que nunca vamos a saber. Y eso también me encanta. No sé si un día me muero, mi alma empieza a volar, llega a un planeta y aparece Miguel vestido de smoking y me dice: "Ah, ¿viste? Este es el tema 3". ¡No me extrañaría! Y sería hermoso...