08/09/2017

Perras on the Beach: "No sé qué tenemos de indie"

La banda de Simón Poxyran siente que no tiene nada para perder.

Gentileza

Cualquiera que haya recorrido la escena indie argentina en los últimos dos años, seguro ha escuchado nombrar a Perras on the Beach o a su líder, Simón Poxyran. Con una actitud genuinamente adolescente, entre la irreverencia y la inocencia, los mendocinos se han convertido en la nueva gran cosa en base a canciones desfachatadas que ya se vislumbran desde el título del disco: Chupalapija (2016). Según quién lo mire, esas cualidades generan reacciones encontradas. "Todos los que me critican me dicen que soy el nuevo Pity y todos los que me halagan dicen que soy Mac DeMarco. Un poco me aburre ya", dice Simón, de 20 años recién cumplidos.

Sobre el escenario, sin embargo, la propuesta de Perras on the Beach no tiene fisuras (no pun intended). A las canciones breves con bastante de arenga para estadios, le suman una performance que incluye vestuario -Bruno Beguerie, su bajista, suele subir disfrazado de Pikachu-, aviones de papel volando hacia el público y una constante intención lúdica. La efectividad está más que probada: agotadas las entradas para la función de este domingo a las 20 en Niceto, debieron agregar una segunda el mismo día a las 22:30, también apta para todo público.

Después de grabar un disco solista titulado SAIEG (su apellido, escrito en mayúsculas), Simón Poxyran está listo para enfocarse de lleno en el grupo. "Ni en pedo vamos a perder la frescura", se ríe. "Vamos a ir por otros caminos, pero la frescura va estar siempre". Con algunos cambios internos y la grabación del segundo disco ya en mente, Perras on the Beach enfrenta el desafío de confirmar los laureles, hacer oídos sordos a los detractores, y no ceder ante la presión y el paso del tiempo.

"Porque en tres canciones decimos la palabra "porro", ya nos dicen que hablamos de drogas. Antes usaban metáforas pero también se hablaba de drogas, y de cualquier tipo de drogas, de merca... pero no sé, decís porro y se asustan"

Pasó todo muy rápido para Perras. ¿Cuánto creés que crecieron en este tiempo?
Creo que ganamos un montón. Antes éramos un pancho, ahora somos una hamburguesa. Tenemos más capas, a una hamburguesa le podés poner cheddar (risas). El cambio está, hay personas que no lo ven, otras que sí lo ven y nosotros que, obvio, lo vemos también. Todo lo bueno que tenía Perras, lo sigue teniendo, y tiene cosas nuevas que son buenas también. Es un cambio bueno, la manera de encarar las cosas, cómo organizarnos como banda... estamos más atentos. Y en las canciones también hay cambios, pero porque es parte del crecimiento.

¿Cómo se va a sentir ese cambio en el próximo disco?
Primero que nada, no quiero... en realidad me chupa un huevo, pero no quiero que me relacionen con la palabra indie, porque ya la odio. Me parece una mierda; no sé qué tenemos de indie, pero ya nos metieron ahí. O sea, no es por eso, pero quiero que nos corramos de cualquier estilo que ya exista. Ya existe todo, en realidad, pero quiero hacer un disco que no tenga género, que pase por todo. Capaz hacemos una bachata, qué sé yo. Chupalapija está muy orientado para un lado y así fue como salió, medio punk, medio grunge; las canciones de hip hop, como "Turco X" y "Australia" por momentos, no llegan a empatar los géneros. Gana lo otro y por eso nos metieron en lo indie. Quiero que este disco sea experimental y que pase por un montón de estilos. Me parece re aburrido que habiendo tanta música haya que hacer siempre lo mismo.

Y capaz ahí sí dejan de compararte con Mac DeMarco o Pity Álvarez.
(Risas) Sí, me molesta que siempre se diga lo mismo de mí y de Perras. Me da mansa paja. No sé, las influencias obviamente están re marcadas: no es que los odio, pero a Pity ya casi no lo escucho. Más de pibito sí, pero ahora ni siquiera pongo un disco. La comparación creo que viene porque los dos tenemos la voz ronca, pero hoy me gusta más Charly García, qué sé yo. A las personas les gusta colgarse del pasado y de la nostalgia, a Luca Bocci le dicen que es el Fito de ahora o a mi hermano, que canta en Usted Señálemelo, le dicen que es el nuevo Cerati. Siempre mirando para atrás y no para adelante: somos otras personas, mamamos eso pero lo convertimos en otras cosas. No sé, de Perras que digan lo que quieran, pero que digan la verdad.

¿Y cuál sería la verdad sobre Perras?
No sé, ni idea. Lo que es de verdad son los que nos escuchan de verdad, porque les gusta y no porque quieren escuchar lo que escuchan todos.

Ahora que los escucha mucha gente, ¿sentís la presión de comunicar desde el escenario?
Sí, presión hay un montón, sólo que en el momento no pensás en nada, sólo querés dar lo mejor, tenés la mente en blanco. Después de cada show, no entiendo un carajo, me quedo desconectado. Es re fuerte, es muy raro. Boludo, tengo 20 años y ni sé qué va a pasar con mi vida, todo es parte de eso. Es muy bueno y tengo la oportunidad de decir algo.

Simón Poxyran. (Foto: Cecilia Salas)

Muchos de los que te critican dicen que las letras de Perras sólo hablan de drogas, cuando en realidad sólo dicen la palabra "porro" con naturalidad.
Sí, es eso. Porque en tres canciones decimos la palabra "porro", ya nos dicen que hablamos de drogas. No sé, antes usaban metáforas pero también se hablaba de drogas... Y de cualquier tipo de drogas, de merca; pero no sé, decís "porro" y se asustan. Les parece re grave. El porro ni es una droga para nosotros, por eso hablamos de modo natural, no lo hacemos para hinchar las pelotas. No lo hacemos para decir "mirá, a este gil le va a molestar". En nuestra casa se habla con naturalidad de esas cosas y no es que mi vieja se droga.

Para el próximo disco, ¿te plantaste de otra manera a la hora de escribir?
Sí, hay mucha gente que dice que las canciones de Perras no tienen contenido o dicen cosas re boludas, y yo también lo siento así. Lo veo y digo "estás canciones son una pelotudez, ¿cómo puede ser que las cante todo el mundo?". Pero es que es eso: ya fue, culiado, no es más que eso. Ahora puedo hacer esa evaluación del primer disco y en este va a haber canciones para cagarse de risa, pero también muchas canciones que sí tienen contenido, que hablan de cosas que están pasando en el mundo. No sé, con un micrófono hacés más política que si sos presidente, tenés a mil guachitos de 15 años que te están viendo y ellos son el futuro. Está re bueno eso.

Siempre contás que todos miraban a tu hermano como el músico de la familia. ¿Creés que eso terminó jugándote a favor?
No tengo idea, porque lo pensaban todos pero también lo pensaba yo. No me tenía confianza ni sabía lo que iba a hacer, pero apareció y acá estamos. En mi puta vida pensé en tener una guitarra ni nada. Quería ser director de cine, nada que ver. O andar en skate y estar re loco, nada que ver.

¿Y cuándo sentiste el clic?
Lo sentí antes de que salga el músico de adentro. Vine a Buenos Aires, la primera vez que viajé, estuve en el Lollapalooza, que igual me parece una verga el Lollapalooza, pero flasheé con el festival, cómo está armado todo. Ya existía Perras, pero estaba pensada para tocar en un barrio de Mendoza, en ese plan. Pero eso me avivó y dije "tal vez lo quiero llevar para otro lado". Desde ahí me enfoqué, y eso fue antes del pegue de Perras, pero después me siguieron pasando cosas y me avivé de que estaba pasando algo.

Grabaste tu disco solista con una suerte de purificación y ahora volvés a la carga con Perras. ¿Cuál es la diferencia?
Cuando estaba a punto de grabar mi disco solista, pensé que iba a poder llevar los dos proyectos al mismo tiempo, pero me di cuenta de que son cosas totalmente distintas. En una banda son muchas cabezas; en un proyecto solista es tu cara y contás tu historia, por más que tengas los músicos y el productor, no es algo que se comparta. Y también me pasa que en mi disco solista las canciones son re tristes, chabón, me dejaba una energía re pesada. Las canto y me quedo medio raro. Cuando tocamos con Perras me saco manso peso de encima: me cago de la risa y nos pasa a todos.

Lo disfrutás más porque es con tus amigos.
De una, Perras es como un equipo de fútbol y Simón es jugar al tenis: juego solo y si pierdo, pierdo solo. Si ganamos con Perras, ganamos todos. Y encima tampoco me copa la idea de ganar solo, me gusta compartir. Ponele, todas las canciones de Perras son mías pero las cedí a la banda, para que se conviertan en algo más, que no sean sólo mis canciones. Ya ni siento que son mías, la gente que nos viene a ver las canta más fuerte que yo.

Y si perdés con Perras, también son más para bancarla.
Nah, siento que con Perras no podemos perder.