25/11/2021

Paco Amoroso: "Quería explorar un lado más melódico"

Esto me lo baila toda mi gente.

Paco Amoroso

Si bien es su disco debut, Paco Amoroso siente el lanzamiento de Saeta como una especie de vuelta. Cuenta que se alejó un tiempito de la música y se pudo relajar, que se quitó presión. También dice que siente al proyecto como un desafío, personal y artístico, por ser su primer trabajo en solitario y, además, por el cambio de sonido. En el disco, que presentará el 10 de diciembre en Niceto, el expartenaire de CA7RIEL bajó su perfil y abraza la música electrónica en formato canción para mostrar su mejor versión como cantante.

“Estuve bastante tiempo sin hacer música. En un momento me di cuenta de que, no sé si es que no estaba inspirado o qué, pero no tenía tantas ganas de hacer música y sí de hacer otras cosas”, dice. “Me fui de vacaciones y ahí empecé a escribir un par de cosas. Tenía un beat suelto que me mandaron y de a poco empecé a juntarme con uno, con otro. Fui contactando gente con la que nunca había trabajado para ir encontrando este nuevo sonido”.

Mi manera de hacer canciones es bastante clásica en estructura. Nunca escapo de la canción, soy bastante cancionero a la hora de hacer música.

 ¿Cómo describirías a ese "nuevo sonido"?
Me alejé un poco de todo. Empecé a escuchar mucha música electrónica, a salir bastante en pandemia, con todo lo que eso implica. Básicamente, siento que mi búsqueda de todo este tiempo fue empezar a cantar más. Quizás antes, cuando arranqué, no le daba ni bola a las melodías, ni me creía capaz de hacerlo. Ya desde los primeros temas "Mi deseo" y "Las Vegas" hay como toda una búsqueda melódica mía. Y me copé con eso. 

¿Y cuándo te diste cuenta de que podías?
Ahí, haciéndolo. Probando. Me di cuenta de que para poder cantar necesitas una armonía de acordes linda, básicamente. Bah, al menos en la que me sienta cómodo. Y a veces hay acordes en los que no se puede cantar y son más para rapear. También me di cuenta de que no tenía ganas de rapear sino de explorar este lado más melódico. Y pasó algo loco. Hay estilos de música electrónica que son más heavies, que me encantan, pero no son para cantar, son más una repetición, loopear algo o rapear. Me di cuenta de que tampoco estaba para esa: estaba exclusivamente cantar y desarrollar esa parte. Busqué encontrar la manera de no perder nunca lo melódico. 

Al estar cobijada en la música electrónica, parece que esa búsqueda también está apuntando exclusivamente al baile, ¿no?
Sí, total. Siento que hay cosas que me hacen bailar más que mi disco, pero sí fue planteado con esa idea. Además, busqué que no te aburra nunca. Los temas son lo más cortos que se pudo, busqué achurar. Siento que mi atención cuando escucho música es muy reducida y pienso que la de la gente es así también. El disco dura 26 minutos, en otra época era un EP. Hoy en día es más que suficiente. 

¿Qué encontraste en esto de la electrónica? En esas fiestas los shows son de cuatro horas, pero vos hiciste un disco corto. ¿Tomaste elementos y los adaptaste para vos?
Mi manera de hacer canciones es bastante clásica en estructura. Nunca escapo de la canción, soy bastante cancionero a la hora de hacer música. Siento que fue tratar de adaptar eso, que es la manera que tengo de componer, y tratar de meterla en un mundo sonoro distinto al que tenía antes. Era un desafío que estaba bueno. Era encontrarme a mí tratando de buscar algo. Lo que tomé de las fiestas en sí es esta cosa -que puede ser un tema de house o techno o un tema de Miranda!- de mantenerte siempre activo.

Dijiste que fue un"desafío". ¿Hay un poco de eso en distanciarse artísticamente con CA7RIEL?
Al 100. Lo que me pasaba era que, literal, nunca había terminado un tema solo. Ni siquiera sabía cómo hacerlo, ni tampoco tenía la fuerza de voluntad para decirme: “che, quiero terminar un tema solo”. Por lo general la gente se levanta y se pone a hacer música. Mi relación no es así. No sé por qué nunca tuve el hábito, nunca se me dio; nunca tuve la confianza o lo que haya sido. Y no solo fue un desafío separarnos sino que fue como tirar abajo todo un proyecto que ya funcionaba. Nosotros tocábamos, teníamos nuestros temas, nuestro repertorio, a la gente le encantaba. Y de golpe fue borrar eso de un plumazo y arrancar de cero.

¿Fue decidido?
Fue medio lo que pintó. Los dos teníamos ganas de parar un poco porque 2019 fueron cinco o diez años en uno solo. Se agotaron las ganas de tocar esos temas, las ganas de girar. Fue algo medio impuesto por la pandemia que nos vino bastante bien. En eso siempre estuvimos de acuerdo los dos: ya estábamos con ganas de parar un poco y vino esto de alguna manera nos ayudó. En esa idea de empezar de cero había que entender qué música quiere hacer uno y qué canciones le van a dar ganas de tocar no por un año sino por tres o cuatro, o lo que sea. Fue una búsqueda más honesta. Cuando estás en el ojo de la tormenta, entrás en una vorágine de qué funciona y qué no funciona comercialmente, aunque nuestra búsqueda nunca fue muy comercial. Hicimos lo que nos pintaba, pero el mercado nos llevó a que había que agotar shows, hacer giras, había que hacer esto y lo otro. Empezar de cero fue olvidarse de todo esto: olvidarse de tocar, olvidarse hasta de ensayar. Arrancar con más libertad a la hora de hacer música. Creo que lo fui encontrando. 

Hay un desafío en esa búsqueda personal pero también hay una búsqueda de potenciarse como individualidades y ya no ser necesariamente los dos juntos si o si, ¿cierto?
Es muy difícil que dos personas se pongan de acuerdo para hacer música. Puede funcionar, como también hay veces que es más fácil que uno solo lleve la batuta y no tener que andar compartiendo nada. También era una necesidad de la individualidad artística.

¿Cómo fue vivir desde adentro el crecimiento explosivo que tuvieron como para que lo hayas sentido como cinco años en uno?
Fue exponencial. En la vorágine pasa algo que quizás uno no se da tanta cuenta: tu vida de golpe cambió drásticamente, es otra, y estás como en otra realidad distinta a la que estabas. A mí algo flashero que me pasó fue que siempre me mantuve bastante como... No sé, sigo viajando en bondi, en subte. Lo que cambió es que antes me saludaban 20 personas y ahora me saludan cuatro. 

¿Bajó tu perfil?
Un montón. Bajó la efusividad de la gente conmigo. También de eso me di cuenta: quizá mi momento de explosión con respecto a la popularidad ya pasó. Pasó hace dos años. Y yo tampoco quise mantenerlo, como que traté de escaparle a eso. 

Es interesante que digas no hayas querido mantenerlo, porque hay un verso que dice "si paso de moda te juro que me suicido".
Así de exponencial fue (risas). Y así de divertido fue. También se aprendieron cosas a los palazos. Lo que más me quedó fue eso, ponerme en un montón de situaciones en las que aprendí cosas.

¿Sentís que en ese momento se incorporaron dentro de una escena que les marcó la cancha con que eran ajenos?
No sé si alguien nos marcó la cancha. Lo que sí creo es que las cosas se hacían de una manera en el trap, la música y el sonido iban para un lado, y nosotros teníamos una banda de rock. Éramos como una banda de rock haciendo esa música porque era lo que teníamos que hacer y lo que funcionaba. Creo que había un sonido y nosotros éramos dos freaks con una banda de rock que no se bien qué música hacíamos, pero evidentemente a la gente le copó. Le encontramos muy rápido la vuelta a cómo armar un show, estuvo muy bueno porque teníamos una banda increíble que se aprendía todo en dos pedos. Aparte no ensayábamos tanto, eran demasiado buenos los chicos.
Había un deseo de llamar la atención y una vez que tenés los ojos posados sobre vos medio que te querés alejar de eso. Yo decía "quiero ver hasta dónde llegamos" y después dije "no sé si estaba tan bueno". 

La enunciación del dúo y la banda la hacés siempre en pasado. ¿Ya está?
No sé. Por ahora. Ni idea. 

¿Y cómo ves tu propio crecimiento?
No tenía nada que perder. En mi vida no había nada. Nací y tuve una vida en la que siempre sentí que no servía para una mierda, en base a la realidad y la exigencia que tenía conmigo mismo. Sentía que mi vida no valía para nada, que estaba más solo que la mierda. Así fue como me subí de prepo, no tenía nada que perder. Entonces fue todo muy natural para mí. No tenía presión de ningún tipo, estaba como muy liberado. Antes yo tocaba la batería y una vez Cato me invitó a cantar. Hicimos un tema en un pedo. "Qué bueno que hicimos esto y salió tan rápido", pensaba. En media hora teníamos “Piola” listo y después pasó un año hasta que nos volvimos a juntar a hacer música. Cuando me subí a cantar por primera vez con Cato y la ATR, bajé y sentí algo que nunca había sentido. Un éxtasis pleno de no entender nada y decir: “Che, es por acá lo que tengo que hacer”. 

Fue instantánea la recepción de la gente.
Fue la desconfiguración total de lo que uno espera, sí, total. También eso, no es que de pibito yo rapeaba con mis amigos, nada. Sí, rapeaba con un toque con un par en mi casa para hinchar las pelotas. Tampoco era un hobby que me lo tomaba muy en serio, sino que me gustaba mucho escuchar hip hop, como me gusta escuchar un montón de otras cosas. Después me di cuenta de que cuando empecé a rimar un toque más piola me salían cosas divertidas. Sentí que podía, que tenía gracia para rimar y decir cosas. Se fue dando muy de a poco. Un tema, al año siguiente subirme a tocar. Durante ese año solo me lamenté de no estar haciendo más cosas.

¿Qué hacías durante ese tiempo?
Estudiaba batería en un conservatorio de Avellaneda. Tuve los peores laburos que te imagines. La primera vez que subí a cantar, trabajaba tirando efectos especiales, una máquina de papelitos, en cumpleaños de 15, casamientos. Esa máquina funciona con CO2, es muy frío. Y una vez estaba rota y me quemé la mano, mal. Fui al hospital del quemado, quemadura de tercer grado, todo mal. Y justo tenía que tocar a los dos días con Cato: el primer show lo hice vendado. Y pasó el tiempo, Cato sacó uno de los EPs e hizo una presentación en el Caras y Caretas de San Telmo. Yo seguía estudiando batería y estaba yendo a la escuela en bici. Venía en una bajada por Tacuarí, una bajada muy grande, y se me voló la gorra, clavé los frenos y volé. Me hice percha la mano, muñeca rota. Y ahí me operaron y me pusieron clavos. Entonces dije: "No puedo tocar la batería". Sentía que era un llamado del más allá. Desde ese día no toqué más la batería. Mandé a la mierda los eventos y esperé que las cosas sucedieran. 

Después del vértigo de ese tiempo de giras, fechas y exposición, hubo un tiempo que desapareciste digitalmente. ¿Qué pasó?
Nunca me gustó mucho mostrarme. De hecho, si ves nuestra historia, nunca hicimos mucho alarde de nosotros, de subir fotos. Tampoco había mucho convencimiento de mi parte, no compraba con el mundo virtual. A la vez, veía que la gente estaba re copada conmigo, me escribían un montón. No entendía muy bien qué onda, qué estaba pasando. Y cuando arrancó el año tampoco me daba subir "che, voy a hacer un disco". Hay una cosa de expectativa que me da paja. Sentí que lo único que me podía hacer bien fue tipo "¿Qué pasa si no subo nada más?"

¿Y qué pasó?
Estuvo bueno. Me hice una cuenta aparte, empecé a retratar más la psicodelia de la vida. Además, ¿qué comparte uno con 500 mil personas? Nada. Lo que entendí es que quiero comunicar bien, que la gente se entere cuando saque música, cuando haga un show. 

Con tantos ojos sobre vos, también recibiste palazos. ¿Pensás que en la polémica por aquella entrevista por la que te criticaron te devolvieron facturas de otro lado?
Pensé que el lugar que había tomado no le molestaba a nadie y evidentemente había gente a la que le daría bronca... Esa nota nos la hicieron en noviembre de 2019, un año antes de todo el bardo. La nota ni la había leído cuando salió y, como te digo, cuando estábamos con Cato los dos decíamos cualquier cosa. Más en ese momento. En la vorágine que veníamos, habremos dicho cualquier pelotudez como esa o cualquier cosa. Nunca fuimos muy prolijos. Algo que entendí después de eso es lo importante de ser impecable con las palabras. También es algo en lo que desde que estoy solo siento que me desenvuelvo mejor. Sin duda que me sirvió un montón. Puntualmente con esa nota, lo que pasó fue que me habló una piba que ni idea quién era diciéndome "me llamaron de una radio de La Pampa para hacer una nota diciéndome que hiciste esto, y no puedo creer, quiero que me vengas a decir qué onda". ¿Eso dije yo? Primero dije, “Yo no dije eso. Tiraron cualquiera. Ni idea. Y si ofendí a alguien, perdón”. La verdad es que lo leo y para mí también fue fuerte leer eso. Como que me llamó la atención haber llegado a decir eso. También me parece que a la gente le gusta agarrar a alguien y meterlo… y me pasó un poco eso. Fue re loco, un momento horrible. La pasé como el orto. Hay gente que se retroalimenta de la mala onda. A mí, la verdad, me vino para la mierda. Me destruyó por un par de días. Después me di cuenta de que en la calle nunca nadie me dijo nada. Nadie. También es todo una mentira y una virtualidad muy chota. Hay que ser impecable con las palabras. Está lleno de gente mala leche. 

Con respecto a Saeta, se te nota mucho más calmo.
El Paco 2019 era otro plan de Paco. Para mí es lo más natural del mundo que la gente vaya cambiando. Todavía no toqué en vivo, pero no me veo saltando por el aire una hora. La música tampoco pide eso. Y también algo muy loco, empecé a darme cuenta de que iba a quedarme sin voz si seguía cantando de esa manera. Hace un par de meses empecé a ir a profesora de canto y me hizo darme cuenta de muchas cosas. La voz es tu instrumento, y depende cómo la uses vas a tener vida útil o no.

Las colaboraciones de tu disco son bastante puntuales, cada una en sus perfiles.
Se dieron todas de forma muy natural. Nunca le mandé un tema antes a alguien en plan "Che, tengo esto, me gustaría que vos estés". Lara es mi amiga, va a salir un tema más que tenemos juntos en su disco. Tío La Bomba es un amigazo que vive a la vuelta de mi casa. Después, El Doctor y Adrián Dárgelos son dos personas que admiro un montón, que ya los conocía un poco y tenía buena onda. Me pareció que era un buen statement artístico. Onda: yo soy esto.

¿Y sos eso? ¿Te ves reflejado en Saeta?
Si, re. Completamente. Todo el disco. Los últimos seis meses estuve atrás de esto.