30/11/2017

Octafonic: "Nuestra música es difícil de ejecutar pero fácil de escuchar"

El monstruo amigable de Nico Sorín ataca de nuevo.

"He tenido varias bandas, pero con ninguna me pasó algo así", se sincera Nicolás Sorín sobre la recepción que tuvo Octafonic desde que irrumpió con Monster, en 2014. Aunque tiene en claro que todavía no son "una banda de masas", sí sabe que se han hecho un lugar en la escena casi sin pasar por el under. Y tal vez el mayor mérito del grupo radique en haber conseguido formar una base de público y una aceptación de la crítica haciendo una música compleja, que casi no otorga concesiones. "Todavía estoy sorprendido", dice.

Formado en el jazz, la música clásica y también con el oído puesto en Faith No More y Nine Inch Nails, Sorín es el cerebro y la cara visible de Octafonic, un ensamble de nueve personas capaz de poner a dialogar todas esas influencias en una misma canción. Siempre con un pulso cercano al heavy metal como elemento resonante, pero con una fuerte dosis de modernidad, como si Daft Punk y Tool coincidieran en un estudio de grabación.

"No teníamos un historial previo, salvo que veníamos del jazz, entre comillas", analiza Sorín antes de la doble función de Octafonic el sábado 2 de diciembre en Sirhan (Gorriti 5568). "No estábamos dentro del rock, nadie nos conocía, eso nos ayudó a movernos con libertad".

La idea es no seguir una fórmula, nos cansamos muy rápido. Los temas son muy diferentes, son una peliculita que no queremos repetir.

Publicaron mucho material en poco tiempo, pero ahora decidieron editar temas sueltos y no un tercer disco. ¿Venir del palo del jazz les dio otro ritmo de trabajo?
Yo no sabía eso hasta que con el segundo disco me dijeron "Paren un poco, son como conejos". En el jazz suele ser así, no estás más de un año sin material nuevo, y supongo que es un poquito de esa vena. Si pudiera sacar un disco cada seis meses, lo haría, pero me odiarían todos. Es una buena forma de sacar material esto de poner toda la energía en un tema, un álbum es un laburo integral y muy extenso, puede llevarte dos años. De esta forma podés sacar algo nuevo cada dos meses, obviamente acompañado de un videoclip.

¿Y cómo sentiste el cambio de tener que defender un disco durante dos años, con un repertorio casi fijo?
No me siento a la defensiva, confío plenamente en la música y estoy abocado a que suene cada vez mejor, y los pequeños cambios que puedan haber, que sean importantes pero que sea con un marco cuadrado, que sea como una orquesta. Cuando una orquesta interpreta a Brahms, hay una elasticidad, pero a lo que se llega es a lo que pensó el compositor. Trabajamos de esa manera: no pensamos en lo que esta esperando el público, no porque no nos interese sino porque estamos demasiado concentrados. En cuatro años de carrera, logramos hacer algo muy diferente, muy radical, y que la gente no se espante. Me gusta eso porque sigue siendo Octafonic; esa libertad para producir está buenísima.

¿Y por qué pensás que una música con tanta libertad tuvo buena aceptación de entrada?
Creo que la respuesta se encuentra un poco en que siempre tratamos de ser radicales. El primer disco empieza con "Monster", que era el caballito de batalla, lo que iba a hacer conocer a la banda. Y el segundo disco arranca con "Welcome to Life", que es un instrumental en 5x4, un moño. Son pequeñas decisiones que para nosotros son radicales. No seguimos ninguna fórmula y esa falta de fórmula es lo que nos permite que no nos digan "te vendiste" o cualquier boludez de esas. Tenemos libertad absoluta. Salvando las distancias, pasa con Radiohead: pueden hacer un disco de pedos y a la gente va a parecerle buenísimo. Otras bandas dan pasos en falso, un movimiento errado, y le caen críticas al toque. Nosotros queremos tener un campo de fútbol abierto para hacer lo que nos venga en gana.

Pero tiene que haber algún parámetro.
Sí, seguro, nuestra idea es hacer música compleja para nosotros, porque es un reto, porque es difícil de ensamblar. A mí me cuesta escribir en 4/4, la idea tiene que ser muy buena; tal vez es un defecto mío, trato de complicarla siempre. Creo que nuestra música es difícil de ejecutar pero fácil de escuchar. Hay ciertos parámetros, por ejemplo, un bombo en negras o cierto carácter cuando tocás. Hay palabras, como "Monster" o "Plastic", que se repiten, y son cosas que hasta un nene de dos años puede llegar a entender. Esas cosas se neutralizan con la complejidad, entonces lo que queda es algo que llama la atención y que pueda descubrir cosas cada vez que la escucha. La gente que nos escucha es melómana y no se conforma, que es como a nosotros nos gusta hacer las cosas.

¿De qué forma te parece que el público procesa toda esa información?
Tenemos tantas ideas y hay tantos guiños y citas... Algo que arranca como Britney Spears, a los cuatro compases puede sonar a Faith No More. Hay una ausencia de género y nos interesa, porque sonamos a Octafonic, y si Octafonic suena a una mezcla, no veo por qué eso puede ser malo. Si sonáramos a Radiohead y a Tool, y la lista se terminara ahí... Bueno, pero si también sonás a Atahualpa y a Britney, es algo bueno, es festejar la música como nosotros la vemos. Somos personas que escuchamos músicas muy diferentes, y estamos haciendo ese mosaico de etnias y gustos musicales.

¿Te cuesta delimitar cuánto de lo que componés está hecho en favor de la canción y cuánto sólo como prueba de destreza?
En cualquier parte de mi carrera me pasa, al crear te invade siempre. Cuando hay retos, hay una especie de tentación y flirteo, pero no puedo hacer de todo, tiene que haber una buena idea detrás, un motivo. Cuando yo decía lo de la libertad... bueno, no es tan así. Quiero decir que no tengo que preocuparme por tonterías, sólo de tratar de generar algo que te mueva. La idea es no seguir una fórmula, nos cansamos muy rápido. Los temas son muy diferentes, son una peliculita que no queremos repetir. Se busca para estar seguro, pero no querés caer en la repetición: es esa la tensión que existe. Porque también es necesario saber cómo hacer la cosas y que no se se vaya todo al cosmos. Esa es la tensión que existe para que podamos hacer las canciones que hacemos.

Detrás de toda esa complejidad, ¿seguís pensando en términos de canción?
Sí, son canciones. "TV" es una canción redondita, la que mejor funciono en Spotify y probablemente la que mas nos ayudé en ciertas cuestiones; "Sativa" iba a quedar afuera del disco porque la notaba muy descontracturada y ahora es la que más me gusta del disco. Uno no sabe, pero lo ves después, y a la vez necesitás canciones porque está bueno hacerlas. Es lo que han hecho mis grandes ídolos. Si ves los cuartetos de cuerda de Beethoven, es increíble cómo se dividen las tres etapas y del medio para adelante ya no queda nada de todo lo que hizo. Es muy importante conocer para saber cómo salir y no romper sólo por romper.

Es lo que hicieron los Beatles, primero compusieron canciones y después tensaron los límites.
Claro, lo de los Beatles fue maravilloso, en el Álbum blanco son todos temas poderosos, todas grandes melodías. Lennon y McCartney están al nivel de Mozart, es mucha cantidad de cosas y muy bien hechas. Son nuestros héroes.

Siempre que surge una banda argentina cantando en inglés se plantea la incógnita de cómo va a encajar en la escena. ¿Cómo ves a Octafonic en ese sentido?
Sin embargo, viene James Blake y te llena una Trastienda... En la banda hay mucha gente a la que le gusta el rock argentino. Nuestras influencias son bandas de afuera, pero somos argentinos tocando en la Argentina. Creo que, entonces, hay lugar para músicas que son para oídos diferentes. No sé si lo que hacemos tiene esa sangre o raíz, por más que suene cipayo. Me crié con los Beatles, como Litto Nebbia, pero capaz saltamos generaciones.

Paradójicamente, una música como la de ustedes tiene cierto sonido nü metal, que es un estilo muy bastardeado. ¿Les interesa algo de esa movida?
Nos gusta la parte industrial del estilo: Nine Inch Nails, Tool... No haría 100% eso todo el tiempo, pero hay temas como "Slowdown" totalmente basados en esa música y creo que es un porcentaje fuerte de nuestro sonido. Hacemos la música que tratamos de optimizar, sea Radiohead, Violetta o lo que venga.