02/09/2016

NormA: "El punk se volvió una estética, ni siquiera una actitud"

No son el ejército del fracaso, pero hablan en Silencio.

Desde que editaron Siguiente a mediados de 2015, los normA parecen sentirse cómodos en un punto intermedio entre el "No Future" de los Pistols y el "The Future is Unwritten" de Joe Strummer. En el mismo momento en el que presentaron ese cuarto disco, anunciaban que "Tal vez no nos veamos las caras por un tiempo largo. Largo, largo". Así, el grupo platense que nació en una charla con un disco de Wire sonando de fondo anunciaba no un punto final, pero sí unos tres puntos suspensivos contundentes. Las fechas en el CCK para hoy viernes y el domingo en el Luna Park como soportes de 2 Minutos son los únicos dos chispazos que darán en Capital Federal durante lo que resta del año antes de tocar el 16 en Pura Vida, La Plata. " Es la presentación que no hicimos del disco y nos debíamos en Capital", explica Chivas Argüello, cantante y guitarrista de normA, sobre la presentación en el Centro Cultural Kirchner. "En el Luna va a ser más punk rock, para adelante y rápido".

En esta suerte de presente flotante, normA no se cuestiona demasiado el porvenir ni ve que la dinámica sea extraña. "El futuro es incierto para todos", advierte Richard Baldoni, bajista y corista. "No tenemos ataduras de presentaciones ni giras forzadas; si se da, es por una cuestión de gusto pero no hay que salir a vender el disco" complementa Chivas, más predispuesto a dar detalles, explica que la necesidad de cambiar la dinámica tuvo que ver con cuestiones personales de cada uno. "La banda duró un ciclo de cuatro o cinco discos que permitió desarrollar un lenguaje propio, lo veo como una pintura o una escultura".

Siempre pensamos en función de algo que enriquezca una idea, pero nunca pensando en lo que ya hicimos. Nos cagamos en nosotros, en nuestra historia. La lucha fue esa: hacer la música que queríamos hacer.

¿Cómo creen que lograron desarrollar ese lenguaje propio?
Chivas:
 Nos sale naturalmente. Sonamos fuera de lo común por una incapacidad de hacer un tema de banda de radio. Aunque nunca fue nuestra búsqueda, la verdad. Fue remitirnos a lo que podemos hacer desde lo que tenemos, buscar una vuelta de tuerca y siempre buscar la síntesis para construir esa canción, ese pequeño relato. Ni redundancia ni artilugios al pedo. Siempre pensamos en función de algo que enriquezca una idea, pero nunca pensando en lo que ya hicimos. Nos cagamos en nosotros, en nuestra historia. La lucha fue esa: hacer la música que queríamos hacer.

Tal vez no hacen canciones de radio, pero las melodías de NormA tienen mucho gancho.
Ricardo: Te vas con la idea de la canción. Es la pregnancia, lo sencillo se te queda. Pero no sólo es la pregnancia tiene que ver con la forman en la que él (mira a Chivas) escribe el mensaje. Escribe punzante y se toca en función de eso. Lo pregnante no viene de los sintetizadores de un tema de Madonna, no tenemos esos recursos ni es algo que queremos. En vez de empezar a con algo sencillo empezamos con algo elaborado, acá le vamos pasando la escoba, le vas sacando cosas.
C: Creo que tiene que ver con la claridad de la exposición, de la idea y los motivos, y del ímpetu en vivo que le damos a ese momento.

Hay una forma de proceder muy punk incluso sin sonar punk.
C: Lo que tiene NormA de punk es la potencia más que las canciones y la forma de tocar. Yo no soy músico, toco la guitarra porque tengo el ímpetu de hacerlo, y distingo los tonos. Lo más interesante del punk fue lo que dejó, pensar y encarar la música desde otro lado, expresar sentimientos distintos sin querer enamorar a nadie, sólo expresando.
R: Nunca fuimos punk, por la vida que tenemos. Somos gente que laburó, fuimos bien criados, con los años te falta algún diente, pero nada más. El punk se volvió una estética, ni siquiera una actitud, se empezó a vender y funcionó. Es como los Rolling Stones, ellos empezaron con la idea de que cualquiera puede tocar. Cuando recién empezamos a tocar, hablábamos de conservar esa energía níñica. Él (vuelve a mirar a Chivas) inventaba esas palabras, pero está bien porque es ese sentimiento que es inocente pero a la vez no no, porque ya no eramos niños, teníamos treinta y pico.

Es más una cuestión lúdica.
C: Sí, es un respeto por la música primitiva. Reseteamos y vamos a ese lugar, a la música. Todo lo demás es, para mí... no me dice nada, en absoluto. ¿Banda revelación? No me interesa, me interesa hacer buenos discos con estos muchachos
R: A mí me tiene podrido lo que significa el rock desde hace años, lo que lo rodea. Tuvimos varios momentos en los que nos planteamos no volver a tocar en vivo... las posturas, los carteles, las cosas que salen, tengo un descreimiento muy grande con todo eso. Nos pasó a los cuatro, por toda esa cuestión de estar podridos.

Pero en algún momento tiene que llegar la reconciliación.
C: Hay propuestas que están buenas. Las analizás y decís "nunca lo hicimos, y está bueno". El rock es un virus, lo tenés toda tu vida, a veces te tira más y a veces menos.
R: Metemos todo este mes, porque después algunos se van a laburar.
C: Tiene que ver con cambiar la perspectiva. No te voy a hacer hipócrita, el otro día salió en Página 12 y quedó medio choto, como que quisimos "pegarla" y como no pudimos nos separamos. Pero es imposible no fantasear, grabás un  disco que está bueno, tocás en el Rex, girás por Colombia, se junta gente. Y bueno, pero siempre fue una tensión permanente entre nuestra vida y la banda.
R: Lo que me cruzó por la cabeza cuando la leí fue que queda como que buscaste pegarla y no la pegaste, y no fue así. Voy a contar una infidencia, nosotros terminamos el primer disco y a los seis meses teníamos como 30 temas nuevos. Vamos a ver a un productor, a Juanchi Baleirón, que estaba laburando con Estelares, Attaque y Massacre. Y si bien las tres tienen un distintivo, sonaban igual. La propuesta del loco era meternos en la misma batea. Y no, nosotros queríamos seguir solitos ahí, inclasificables. De los 30 temas nos marcó los 10 o 12 que tenían que ir al disco... bueno, esos temas no entraron. Este tipo no entendió de qué se trataba la banda. Dejó afuera todos los temas raros, que eran los que nos gustaban a nosotros. Entonces, no, no vamos a laburar con él. Buscar pegarla hubiese sido grabar esos temas y agregarle lo que el nos decía. Fue una elección no pegarla.
C: Se lo dije a Juanchi cuando me lo crucé por laburo. Le recordé que aquella vez hicimos todo lo contrario a lo que él nos había sugerido, me contesto:"Sí, ya sé y me parece bárbaro, me encanta". Le gustó.

Y ahora que ven la escena desde afuera, con otra perspectiva ¿cómo ven el indie argentino?
C: Estamos en otro planeta. Construimos esto que es NormA y lo disfrutamos como lo que es, tocamos de vez en cuando y grabamos este ultimo disco que disfrutamos mucho. Estamos en otra pelea. Más allá de eso, no competimos para nada.
R: No estamos en la calle.
C: Personalmente, sigo sin entender como Valle de Muñecas no es una banda gigante, de estadios. Disfruto con El Mató, es el típico ejemplo de la banda que la pelea de abajo y llega a lo más alto, porque no falta mucho para que tengan su propia fecha en el Luna. Pero por otro lado están los viejos popes y bandas estéticamente vacías o iguales a varias. Pero no somos parámetro, evidentemente.

Los que finalmente llegaron al Luna son los 2 Minutos...
C: Es re merecido. Es lucha, es huevo. ¡Tienen 30 años de carrera! Con la popularidad que tienen ¿cómo no iban a hacer un Luna? Hace poco nos mandamos mensajes con El Mosca, estaban de gira por Perú y Bolivia ¡hicieron 15 shows de punk rock en 17 días! Respeto total, esos tipos son fuera de serie.