26/10/2015

Moon Duo: "Cuando la gente se harta del pop, quiere rockear"

Desde San Francisco, psicodelia sometida a electroshocks.

El sonido es demoledor, de esos que dejan un glorioso zumbido en los oídos hasta la mañana siguiente. A la izquierda del escenario, la tecladista Sanae Yamada sostiene el drone (no, de los que vuelan no) sobre la base monocorde del baterista John Jeffrey, mientras del otro lado el cantante y guitarrista Ripley Johnson le aplica electroshocks a la psicodelia. Es como si Spacemen 3 tuviera los teclados de Suicide y a Moe Tucker de Velvet Underground marcando el pulso...

Así fue el show debut porteño de Moon Duo, el grupo surgido en San Francisco en 2009, que se forjó un lugar en la escena psicodélica a través de los discos MazesCirclesShadow of the Sun. Antes del concierto en Niceto el sábado pasado, como parte del Dune International Psych Fest, el guitarrista -también fundador de Wooden Shjips- decía que no lo sorprendía la popularidad que el rock psicodélico tiene en estos días: “En Estados Unidos no se siente como un momento sino como un continuo, no ha cambiado tanto. Pero en otros países ahora se nota un crecimiento porque mucha gente está descubriendo esa clase de música”.

No he escuchado enteros los discos de Tame Impala, pero lo que escuché me pareció una banda pop.

En los 80, en el under estadounidense se gestó ese movimiento de rock alternativo que explotó en la década siguiente con Nirvana. Más allá de que los tiempos han cambiado y la industria también, ¿creés que algo así puede suceder con el rock psicodélico?
Creo que en esta clase de música hay algo salvaje, algo rebelde. En otro momento, cuando la gente se hartó del pop quiso volver a rockear (se ríe). Estas tendencias van y vienen, pero mientras tanto hay gente que sigue rockeando, hasta que en un momento eso se vuelve popular otra vez. Hubo una música psicodélica que rodeó al grunge, cosas que Kurt Cobain defendía, como los Meat Puppets, que eran un rock extraño y underground. Los Meat Puppets eran psicodélicos, pero estaban en SST, que era el sello de Black Flag. Lo mismo pasaba con Saint Vitus, a los que podríamos llamar “padrinos del stoner rock”, aunque obviamente antes estuvo Black Sabbath. Esas bandas hacían esa música rockera y psicodélica cuando no era popular. Esas cosas siempre suceden y de repente se activan. El interés del público va y viene.

Hay bandas como Tame Impala que hoy llenan el Radio City Music Hall en Nueva York. Es cierto que no tiene mucho que ver con el sonido de Moon Duo, pero también es un nivel de exposición al que el rock psicodélico no accedía antes.
No he escuchado sus discos enteros, pero lo que escuché me pareció una banda pop. Hay algunos elementos psicodélicos en su música, pero es muy pop. Y el pop siempre es popular. Hay otras bandas pop con elementos psicodélicos que van y vienen, especialmente de la electrónica. Hay grupos electrónicos que son muy psicodélicos, aunque la gente no les dice música psicodélica per se...

Alguna gente habla de un revival de la música psicodélica, pero en realidad es una suerte de evolución, porque ustedes no copian al pasado.
Sí. Como decía antes, en Estados Unidos siempre hubo música psicodélica. Incluso, hace diez años se habló de un resurgimiento, pero la gente había seguido haciendo esta música, el tema es que nadie prestaba atención. Incluso en los 80 sucedió, con bandas con elementos psicodélicos como Spacemen 3, Loop, Royal Trux o Meat Puppets. Y lo mismo en los 90. Así que siempre está ahí, sólo es cuestión de que haya un público para verlo.

¿Por qué te sentiste atraído por la música psicodélica?
Me interesó desde chico porque tenía la colección de discos de mi viejo, en la que había mucho material de los 60 y los 70. Eso y la experimentación con drogas cuando era joven hicieron que me atrajeran cosas más raras. Y también una cuestión cultural: cuando no te gusta el pop, cuando estás harto de la cultura popular, buscás cosas que son raras y underground. Y buena parte de eso suele ser psicodélico, como los Butthole Surfers, que son punk pero a la vez psicodélicos. Ellos no tratan de agradarle a nadie, no son popstars, sólo quieren hacer lo que tienen ganas. Y esa libertad es muy atractiva.

El aspecto minimalista del ritmo es una característica de Moon Duo. En entrevistas dijiste que esa clase de patrones repetitivos habían sido como una epifanía para vos. ¿Cómo fue eso?
Supongo que es algo personal, pero también creo que la gente en general responde a eso, porque se encuentra en todas las culturas. Especialmente en las culturas primitivas, los tambores y el ritmo son una fuerza poderosa que se usa para diferentes cosas. A mí me hizo un click cuando identifiqué qué cosas no me gustaban del rock. Porque yo soy rockero de corazón, pero hay cosas que no me gustan y otras que me gustan mucho. Entonces, fue interesante separar los tantos y descubrir a qué era que yo respondía de verdad.

En las gacetillas de Moon Duo se hace referencia a los ritmos del krautrock, pero no cuesta demasiado relacionarlos más de cerca con Maureen Tucker, de Velvet Underground, o incluso con los primeros bateristas del rock and roll, que sólo se preocupaban de mantener el tempo para hacer bailar a la gente.
Bueno, las gacetillas son escritas por gente de los sellos, personas cuyo interés es vender discos (risas). Pero sí, por supuesto que Maureen Tucker es una gran referencia para nosotros. Una de mis epifanías sucedió mientras escuchaba discos piratas de Velvet Underground y leía entrevistas a la banda en las que contaba que, cuando tocaba fuera de Nueva York –especialmente en Massachusetts, donde era bastante conocida-, no lo hacía para público del arte sino para adolescentes en un baile. Los Velvet tocaban “Sister Ray” o “Follow the Leader” durante 20 minutos y los chicos bailaban. Yo escucho esas canciones y pienso “es una música trance, vanguardista y noise”, pero para esos chicos sólo era un ritmo de fondo para bailar. En ese punto hay una conexión entre lo que hacían ellos y el rock and roll primitivo, que es un material que le atraía mucho a Lou Reed, con artistas como Dion. Y ese rock and roll primitivo era música bailable.

Que es lo que a vos te gusta...
Claro. La evolución del rock and roll llevó a que en los 60 se pusiera experimental, lo que fue interesante, pero en los 70 llenó de baterías inmensas y tipos que tocaban todo el tiempo, y los solos de guitarra fueron más largos y poco atractivos, porque lo único que querían era ver cuántas notas podían tocar. Y apareció la fusión con el jazz y todo eso, que para mí arruinó al rock and roll. Hizo que se convirtiera en rock, ya no rock and roll. Y no se podía bailar. (Se ríe) Hay cosas de eso que me gustan, pero nuestro interés está en el ritmo y en lo que se puede bailar.

Esos patrones rítmicos repetitivos, ¿te dan más libertad creativa y sobre el escenario?
Por supuesto. Ahora tenemos un baterista, pero durante años tuvimos una máquina de ritmo. Y eso era completamente liberador, porque la máquina siempre toca lo mismo, una y otra vez. Nunca se apura ni se ralenta ni para. Y sobre eso podés hacer cualquier cosa disonante, podés tocar lo que quieras. Eso también es cierto si tenés un buen baterista. Podés escucharlo en el jazz, en los grupos de Miles Davis, en los que tenían la libertad de tocar lo que querían porque podían confiar en la sección rítmica, que era fabulosa.

¿Cómo es tener un baterista en la banda?
Para mí es fantástico, porque antes de Moon Duo siempre había tocado con bateristas. En los shows, un baterista sube la energía, está bueno verlo: detrás de eso hay un latido humano.

Pero cuando comenzaron decías que les interesaba poder moverse en un auto para las giras. Y la batería no te entra en el baúl...
Tenemos una mini van (risas). Ni siquiera es una van, es como esas que tienen las madres para llevar a los chicos a la práctica de fútbol... Hemos tenido suerte, tuvimos algo de éxito. Cuando empezamos, nadie tenía idea de quiénes éramos, entonces teníamos que mantener todo lo más simple posible, es parte del desafío. Pero ahora podemos permitirnos tener un baterista (se ríe). Igual, si no pudiéramos salir de gira con él, seguiríamos haciéndolo como pareja, como antes.