21/09/2018

Michel Peyronel: "Hoy no se sabe bien qué carajo es el rock"

La despedida de Riff por ahora está en zona de nadie.

Michel Peyronel

Era menester: el Que Sea Rock Fest tendrá su fecha porteña este sábado en el Teatro de Flores, con dos ex Riff como atracciones principales: Michel Peyronel, como parte de Humanoides Disidentes, y Boff como guitarrista de La Naranja.

"El nombre es una marca mía, la tengo hace más de una década", cuenta Michel sobre el nombre del festival que ya cuenta con varias ediciones en distintos lugares del país. "Es una frase que la gente tomó como un saludo tipo el 'Ave César', cuando apareció el joven Boff y surgió la idea del festival, le pusimos ese nombre".

Sin demasiadas vueltas, el festival se propone "recuperar el espíritu riffero", según se encargan de remarcar ambos músicos. "Hoy, ese espíritu lo veo mucho en el interior, hay docenas de bandas que lo mantienen, el legado de Riff está en manos de ellos", asegura Boff.

Riff se merece una despedida digna, y la gente también. Lo consideramos más de una vez, pero por diferentes motivos no ha prosperado y se ha enfriado la situación. (Boff)

¿Creen que hoy es difícil encontrar propuestas que recuperen esa visión del rock que ofrecía Riff?
Peyronel: Queremos revivir la actitud que se perdió, la del rockero como un hombre joven enojado, que existe desde el origen del rock. Ahora, en la mayoría de los casos lo entienden como una pose. Está vivo, igual, pero no se saben bien qué carajo es el rock hoy. Me gusta pensar que de alguna manera se puede rescatar esa actitud, cuando es existía la riffmanía fue porque era un momento determinado, especial en la historia y éramos la única banda que salía al choque y nuestros fans no le tenían miedo a nada.
Boff: Yo no lo puedo comparar en realidad, han cambiado los tiempos. Yo en los 80 me devoraba a Motörhead, AC/DC y Judas Priestm, hoy, en 2018, escucho Nightwish y Within Temptation. Cambiaron las épocas, ahora yo estoy en una etapa evolutiva y a la gente le puede pasar lo mismo. También pasa que muchas veces lo que se difunde no es lo que a la gente le gusta... cuando voy al interior me doy cuenta hay homenajes a Pappo y a Riff todo el tiempo. En Madryn, Bariloche... donde caigas parado hay una banda que nos interpreta.

Recién Michel hablaba de la "riffmanía", ¿sintieron que se les fue de las manos en algún momento?
P:
Es que no pasaba nada malo cunado estábamos tocando, hacían pogo y quilombo, pero todo bien. Las destrucciones ocurrían después. Una vez fuimos a tocar a un anfiteatro en Misiones, al otro día leíamos el diario en el desayuno y no aparecía ninguna nota del show, nos miramos y dijimos "Qué raro", hasta que abrimos la página de policiales y había salido una nota sobre los desmanes. La gente quedaba con la energía arriba, detonada, y se armaba quilombo, pero nosotros lo podíamos manejar porque cuando estábamos tocando nadie rompía nada.
B: Es que Riff se gestó en una época especial, pre democracia, nefasta para el país. Si hoy hubiera una banda con la misma política que Riff, no tendría el mismo impacto social. Hoy escucho a gente decir "No porque con los milicos, esto no hubiera pasado..." bueno, pará un poco, se ve que no viviste la época.

¿Y cómo creés que impacta esta realidad económica en el rock actual?
B: Esta situación socieconómica diluye el arte. Este gobierno que hace una política que dice que va a ir para un lado y van para el otro, el dólar se va a 40 mangos. Y el arte sale perjudicado, preferís comerte un sandwich y no pagarte una entrada, obvio. Igual el público de rock es fiel y los fenómenos son La Renga y el Indio Solari. O La Beriso, que no comparto, como personas deben ser unos divinos, pero el estilo no me gusta. Los fenómenos sociales existen, fuimos nosotros, antes fueron Charly y Nito, en el año del pedo, claro.

Volviendo a Riff: ¿Cómo hicieron para conjugar las letras ruteras con otras más de ciencia ficción sin perder identidad?
P: Mis letras siempre fueron de ciencia ficción. Sigo escribiendo así, me imagino las imágenes tipo comics, los personajes de Riff no son reales, ni Lily Malón, ni Susy Cadillac ni Bety Silicona. Y despúes también tenía temas como "Zona de nadie", "Pantalla del mundo nuevo" o "Macadam 3,2,1,0". A Pappo le gustaba eso que escribía yo y nos salía bien hacerlo juntos.

¿Y de dónde salió lo de usar la palabra "menester"?
P:
(Risas) Ese fue Pappo, cada tanto escuchaba una palabra que le parecía exótica y estaba toda la semana jodiendo. Usábamos insultos antiguos, "badulaque", por ejemplo. Hubo otro período en que lo único que hacíamos era revivir los diálogos de El joven Frankenstein, la habíamos visto 200 veces, nos sabíamos hasta las actuaciones. Riff fue como volver al colegio, éramos muy chiquilines.

¿Hay chances de un show despedida?
B:
Riff se merece una despedida digna, y la gente también. Lo consideramos más de una vez, pero por diferentes motivos no ha prosperado y se ha enfriado la situación. También cae gente que dice "Sin Pappo no es lo mismo". Bueno, qué novedad, el que me vino a buscar para tocar fue él. ¿Sabés lo que es subir a tocar, mirar a la izquierda y que no esté? La gente cree que uno es un tarado. Pero a Pappo no lo echamos, hubo un accidente fatal y ya no está. Ojalá pudiésemos tener una despedida emotiva como hizo Queen cuando murió Freddie Mercury. 

¿Sienten que la muerte de Pappo hizo crecer el mito de Riff?
B: Sí, Riff siempre fue algo atípico y ahora tiene el valor agregado de que Pappo no está. Eso provoca un sentimiento de vacío tremendo, un sentimiento muy fuerte. El día que Pappo fue trasladado al cementerio no cabía en la calle la cantidad de gente que había. Pero esas personas no estaban cuando tocaba, por ahí suena medio crudo lo que digo pero es de pronto se despierta una congregación de gente que hoy dice "Me lo perdí". Bueno, no fuiste. Y todo genera una devoción y un fanatismo desmesurados.