02/05/2019

Meteoros: “Nos alegra alimentar una tradición de pop argentino”

Ale Sergi, Cachorro López y Didi Gutman vienen por +.

Meteoros

Si hace cuatro años nadie esperaba la publicación del debut epónimo de Meteoros, que el proyecto tuviera continuidad era aun más difícil de prever. Es que no se da con frecuencia el encuentro de tres músicos y productores del calibre de Ale Sergi (Miranda!, Satélite 23), Cachorro López (ex Abuelos de la Nada) y Didi Gutman (Brazilian Girls). A ellos se había sumado Julieta Venegas en el inicio, pero sus propios compromisos la hicieron retirarse una vez grabado el primer disco y las presentaciones en vivo fueron con Rosario Ortega.

La cantante argentina vuelve a aparecer en calidad de invitada en el reciente Meteoros+, el segundo trabajo del grupo, en el que el trío se completa también con las voces -y el aporte compositivo- de Vicentico, Emmanuel Horvilleur, Javiera Mena, Roberto Musso (El Cuarteto de Nos) y Kevin Johansen. Nada mal para un grupo que sus integrantes -medio en broma, medio en serio- definen como “cortoplacista” y en el que, cuando se les pregunta por planes futuros, responden “no sabemos, si tenés alguna sugerencia…”

Hay proyectos que se hacen pensando en sumar los seguidores en las redes sociales, porque básicamente es el click que termina contando. Nosotros no lo pensamos así.

¿Cómo se gestó Meteoros+?
Cachorro: Sin ningún plan ni objetivo definido, nos citamos en el estudio Sonic Ranch, en Texas, que es un estudio donde se vive. Nos juntamos una semana ahí, a ver qué salía, a componer, básicamente. Justo andábamos los tres por la zona y coincidió la fecha. Didi estaba en Nueva York y Ale había tocado en México…
Didi: Cachorro había trabajado ahí y le había encantado, tenía una buena conexión con la gente del estudio y lo vio como un sitio idílico para ir a conectarnos. Te tratan súper bien, vivís ahí y tenés varios estudios, es un ambiente muy agradable y estás para eso.
Cachorro: No hay novias, familias ni amigotes (se ríe). Hay muchos juguetes lindos, es bastante estimulante.

Coordinar las agendas de ustedes tres debe ser la tarea más difícil para la existencia de Meteoros.
Ale: En verdad, no, pero está bueno que pongas eso porque lo usamos de excusa cuando hay algo que no queremos hacer (risas). Pero cuando vos tenés ganas de hacer algo, de última decís “Lo hacemos el año que viene” y lo hacés.
Cachorro: Esta vez dijimos “Bueno, vamos a ir componiendo, nos mandamos un archivo”, y la verdad es que nos juntamos un par de veces que Didi pasó por Buenos Aires, pero no llegaba a engranar porque cada uno estaba en su cosa, hablando por teléfono. Eran uno o dos días, toda la presión… En Sonic Ranch estuvimos súper aislados, en un entorno que estimula la creatividad, viviendo juntos. No diré que ahí hicimos el disco, pero volvimos con dos canciones, y muchas ideas musicales y literarias no terminadas. Cuando volvimos, terminamos esos dos temas que estaban listos, uno con Rosario Ortega y otro con Emmanuel Horvilleur, y dijimos: “Che, qué bien que salió esto con Emma, ¿y si en este tema que tenemos a medio hacer lo dejamos a Emma que escriba un poco?” Y salió buenísimo. Justo nos ofrecieron traer a Javiera Mena, que nos encanta, y con ella desde cero compusimos dos temas. De repente, los temas sueltos pasaron a ser medio disco y dijimos: “Bueno, vamos a darle un tirón más y hacemos un álbum”. Ni siquiera teníamos un plan previo de hacer uno… Nuestro horizonte siempre está ahí, detrás del primer árbol (risas). Somos cortoplacistas porque de otra manera no podemos. Y eso es parte de la gracia: todo está compuesto rápido, producido livianamente; todo lo dejamos fluir porque ni siquiera tenemos tanto tiempo para ponernos muy cabezones con lo que hacemos.

Justo ustedes tres…
Ale: En verdad, eso es parte del encanto del proyecto. Tal vez lo que pasa es que cada uno no pone la misma cabeza en la producción como cuando produce solo, pero como estamos los tres, con lo que pongamos está bien. Por ahí uno dice “en este no produje tanto”, pero en verdad está producido.
Cachorro: Me refería a que por ahí no está tan elaborado. Por ahí nos ponemos a zapar, sale una canción, y los teclados, el bajo y la guitarra que grabamos en Sonic Ranch son los que quedaron. Se podría haber elaborado todo un poco más, pero…
Ale: Así se mantiene ese espíritu.
Didi: ¿Será haraganería?
Ale: (Se ríe) No creo… Si algo hubiera sonado mal, lo habríamos reemplazado.
Cachorro: Claro, no fue dejar pasar cosas que no nos gustaban.
Ale: Pero sí nos quedamos con esa primera sensación de algunos sonidos, de cuando componés y hacés los demos. Bah, ya no hacemos demos; el “demo” en realidad sería la primera grabación, sobre la que empezás a trabajar. A veces reemplazás todos los sonidos, a veces poco y nada. Ahora buscamos conservar esos primeros impulsos.

¿Y por qué, siendo tres compositores, decidieron trabajar con otros músicos?
Cachorro: Didi había trabajado con Javiera y con Emmanuel, yo había trabajado con Vicentico, Kevin y Roberto Musso, Ale había trabajado con varios… No era gente desconocida, eran amigotes músicos, en realidad.
Didi: Todos teníamos experiencias colaborativas anteriores, no había nadie que estuviera ajeno. Pero sí, es cierto, puede que alguien no pegue, también. Se puede dar con alguien que no has trabajado antes… No se ha dado en este proyecto, pero sí, es posible.
Ale: Hay algo que a mí me gusta de nosotros y es que concretamos: si nos juntamos con alguien, algo hacemos. Después vemos qué, si sirve, si nos gusta, pero no es que nos quedamos boludeando en el estudio. No, agarramos los instrumentos, escribimos una letra, buscamos lo mejor y le damos la vuelta hasta que queda bien.
Cachorro: Y para despejar la duda, no es que tenemos unos archivos de un artista con el que no pudimos hacer nada y ahora no lo mencionamos. Lo diría, pero no pasó.
Didi: Hay temas nuestros que quedaron en el archivo, eso sí. Y había ideas que estaban en el archivo y a las que los artistas invitados les dieron una vuelta, las ajustaron más. Eran temas que teníamos como abandonados porque no les habíamos encontrado el punto. Uno en específico es “Chica en Buenos Aires”: Emma le dio una vuelta a algo que ya había, pero le puso otra letra, otra melodía, de ahí se fue para otro lado y renació. Fue una gran alegría.
Ale: ¡Gracias, Emma!

Claro, pero lo raro es que ya componen entre los tres y además incorporan más gente.
Cachorro: Tenemos como una gimnasia de rebotar ideas, de colaborar entre los tres… Le pasa a muchos músicos hoy esto de colaborar.

El feat es un signo de los tiempos en varios géneros, ¿no?
Cachorro: Hay algo que pasa y que no tiene que ver con lo nuestro: hay proyectos que se hacen pensando en sumar los seguidores en las redes sociales, porque básicamente es el click que termina contando. Nosotros no lo pensamos así.
Didi: De hecho, no es “featuring”, es “+”. Meteoros +. Es una colaboración. Hay una pequeña diferencia: no es “esta es tu partecita” sino que es juntarnos, componer juntos, hacer una canción. El invitado es el cuarto miembro en ese momento.

¿Les cambia algo a la hora de trabajar que la industria se mueva de otro modo?
Cachorro: Nosotros tratamos de comunicar lo que hacemos de todas las maneras posibles. No es que estemos al margen, pero tampoco tenemos metas adentro de ninguna carrera, digamos. Estamos en las mismas plataformas… Ale es bastante activo en las redes, tiene una serie de tutoriales.
Ale: Sí, estoy haciendo unos tutoriales porque me di cuenta de que puedo tirar una buena onda ahí. Hice uno mostrando el estudio y otro de una batería, pero voy a hacer más. Me di cuenta de que yo mismo me he beneficiado de eso aprendiendo a manejar artefactos, también. Soy muy de la época de los manuales, los leía cada vez que compraba un sinte o algo, y ahora también aprendo viendo tutoriales. La mayoría están en inglés y para algunas cosas que tengo no hay en español, entonces se me ocurrió empezar a hacerlos. Puede ser una forma de conectar con gente que tal vez no escucha tanto tu música pero a la que podés tirarle una data… y, de paso, capaz que se dan una escuchadita (risas).

Entonces, ¿el tema del feat es una norma de la industria?
Cachorro: Es un poco la norma, pero nosotros defendemos cosas que nos gustan, como el hecho de sacar un álbum entero, cosa que para mucha gente no tiene sentido. Fuimos sacando singles y también presentamos todo como una plataforma de video, pero nos gusta pensar que todas esas canciones forman una obra que tiene un sentido abarcador. Cada uno después lo consumirá de la manera que se le antoja, pero nos gusta presentarlo así. Ahora la tendencia es que los temas sean videos, más que nada, que aparecen esporádicamente. Los tiempos van cambiando y uno cambia con ellos, pero, la verdad, que el audio ahora salga del teléfono, como sucede en el 90% de las veces, me hace pensar que gran parte de las horas que me paso en un estudio de grabación son una pelotudez (carcajadas). No es lo que más gracia me causa, pero bueno, vivimos en este planeta…
Ale: Nosotros venimos de otra escuela, de escuchar la música de otra manera. No estamos en contra de la novedad, pero tampoco estamos desesperados por ser todo el tiempo parte de la tendencia y por tener un montón de likes y de números. Siento que nuestro lugar es afianzarnos en la nuestra. Siempre súper abiertos y todo bien con todos, pero no porque ahora la onda sea tener featurings vamos a salir a buscar gente para sumar más likes. No es nuestro espíritu, buscamos colaboraciones para hacer canciones que nos gusten. Si nos suma más likes y más vistas, mejor, pero lo importante es continuar en la misma movida que siempre estuvimos: mantenerlo honesto y firme. Siempre va a haber alguien que va a apreciarlo. Tampoco es que uno va a poder ser la tendencia y la innovación toda su vida.
Didi: Además, el “mundo like” no es el mundo entero. Es algo que está sucediendo, no es toda la realidad de cómo se escucha la música. Esos likes y las escuchas de Spotify son una medida que significan algo, no sabemos ni siquiera bien qué. No nos dejemos llevar por que ahora eso es todo, porque no lo es.
Ale: Ahora dura todo menos: sacás un disco y a la semana siguiente ya está. Qué sé yo, todo se irá acomodando… Yo sigo comprando música en físico y me pasa que si sólo me descargué un disco, me olvido de que lo tengo. Pero, bueno, tal vez sea nuestra mentalidad, que somos más de esa onda.

Ya que mencionan que son de otra escuela, ¿hay un clasicismo pop en Meteoros? ¿Se sienten parte de una tradición del pop argentino?
Ale: Hay una tradición de música y me da alegría sentir que de alguna manera seguimos alimentándola para que siga avanzando. Me encanta cierta manera de hacer pop. Hoy hay mucho pop invadido por el reggaetón, hasta la mismísima Madonna, y yo siento que el camino también puede ser otro. Si bien el pop tiene un espíritu joven y habitualmente se lo relaciona con los teenagers, los que empezamos a escuchar pop de teenagers seguimos escuchándolo y ya somos más grandes. Y no puede ser que seamos sólo nosotros porque lo tocamos, hay un montón de gente que tiene ganas de escuchar pop no tan influido por lo urbano. Hay un interés en eso. Ojo, no es que queramos ponernos a defender el pop clásico ni mucho menos, simplemente queremos continuar alimentando la música que a nosotros nos gusta y que vaya para adelante. Ahora hay una movida de indie-pop-rock argentino como nunca hubo, con un montón de grupos buenísimos que están convocando y que hacen movida: Bandalos Chinos, Juan Ingaramo, Usted Señálemelo, un montón. Y son chicos jóvenes, entonces hay interés.
Cachorro: Ojo, nuestro sonido no es un homenaje vintage. Hemos trabajado todo este tiempo y todas las cosas las hemos venido asimilando. No somos una foto de la época en la que nos formamos musicalmente, más bien todo lo contrario. Hay artistas que hacen eso y son muy respetables, es genial que lo hagan; es un camino a elegir. Pero, por la cantidad de artistas con los que hemos trabajado, produciendo o colaborando, estamos permeados por todo.
Didi: Es la elección que tomamos respecto a nuestras curiosidades.

Ya mencionaron cómo trabajaron con Emmanuel Horvilleur y Javiera Mena. ¿Y con Vicentico?
Cachorro: No lo habíamos llamado, yo me conecté con él por otra cosa y había visto el video del primer tema…
Didi: Él se moría de ganas de trabajar con nosotros y lo dejamos (risas).
Cachorro: En algún momento le dije “¿Por qué no venís a hacer un tema?” y vino inmediatamente. Una de las cosas que no habíamos terminado era una vuelta de acordes que había dejado Didi, que estaba en España, y nos juntamos con Ale primero, y después con Ale y Gaby, y salió esa canción, a la que después le dimos una mano más.
Ale: Fueron dos encuentros, tres tal vez. Estuvimos con la letra un rato, dándole.

¿Cómo es “estar con la letra un rato” con alguien con quien no compusiste nunca?
Ale: En este punto, yo lo disfruto mucho.
Cachorro: Fluye más… A veces, uno se clava o duda de lo que hace. Cuando trabajás colaborativamente en algo creativo, de repente se encarrila la cosa y empieza a fluir, y es súper liviano el proceso.
Ale: Está bueno poder decir “no” sin miedo y bancarte los “no” de los demás. Así es como va funcionando. Es a la velocidad del cerebro, a veces ni siquiera se guardan los modales (risas), con una cara ya te entendés.

¿El ego del artista no puede entrar en juego en una situación así?
Cachorro: Puede ser, pero cuando alguien acepta una invitación o se invita para venir a colaborar con nosotros, ya viene con esa disposición. Si no, te quedás en tu casa componiendo vos.

¿Cómo trabajaron con Roberto Musso?
Cachorro: Yo trabajé con él en el último álbum de El Cuarteto de Nos y soy un fan de Roberto total. Ese fue un tema raro, porque lo teníamos con una forma… Estábamos en Sonic Ranch, le mandé algo y él escribió inmediatamente una cosa espectacular, que es el primer rap que hace, pero después descartamos el tema y lo combinamos con otro que teníamos, así que la voz de él aparece sobre unos acordes diferentes a los que él había usado. Es una especie de mash up que quedó muy bien. Roberto escribe increíble… y lo mandó al día siguiente: ahí tenés uno que no se bloquea. El coro del tema nos gustaba y también lo que había mandado Roberto, pero no le encontrábamos la forma a la canción, hasta que a Ale se le ocurrió juntar eso con una base que habíamos estado rebotándonos con Didi. Es un tema que tuvo un recorrido raro, ahora que lo cuento…
Ale: Lo terminamos cuando vino Roberto a grabar al estudio, porque faltaban dos pedacitos de letra.
Cachorro: Es muy divertido y refrescante trabajar así.

¿Y cómo siguen ahora?
Ale: No sé, si tenés alguna sugerencia (risas)… El disco va a salir en vinilo, no va a salir en CD. Es una suerte de capricho, nos gustó la idea que nos tiró Damián [N. del R.: Amato, presidente de Sony Music Argentina]. Tiene que ver con esta suerte de cuestión “tradicional” de la que estábamos hablando.
Cachorro: Queríamos que hubiera un objeto físico y se descartó el CD, que es un formato que también me gusta. Está bien, va a estar el vinilo, porque me gusta que haya algo físico, con arte y con todo. De última, creo que prefiero vinilo que CD, pero no me hubiera molestado que saliera en CD…
Ale: Yo quería que saliera en cassette.
Cachorro: Ale tiene una cassettera en la mesa de luz, me consta.

Seguro que suena hermoso…
Ale: Es una corneta (risas), pero es lindo, porque conseguís cassettes…
Didi: Demasiada nostalgia. El CD para mí vale porque es el mejor sonido.
Cachorro: Sin dudas.
Ale: Esa es la realidad. Y es una pena porque de a poco se va perdiendo.
Didi: El vinilo también es una cosa romántica.
Cachorro: No, un vinilo grueso, con una buena púa, suena muy bien.
Didi: Tal vez es la experiencia de poner el vinilo, ¿no?
Cachorro: Es que en el vinilo ni siquiera tenés un remoto, si querés saltear temas tenés que tomarte el trabajo. Tiende a hacer que lo pongas y lo escuches.

Con toda la experiencia con la que cuentan, ¿cómo ven este momento de la industria musical?
Cachorro: Creo que ahora que se ha establecido cómo se comercializa con estas vías digitales las compañías están en un momento feliz. Se los ve felices… No termino de entender la matemática del asunto, pero están en un buen momento. Hay música. Acá no hay tantos lugares para tocar, pero hay festivales… Creo que es un momento bueno de la música.

¿Y para los artistas?
Ale: No sé cómo será para los más nuevos, pero sí me doy cuenta de que las plataformas digitales no pagan lo mismo que te pagaba vender un disco. A mí medio me da igual, a esta altura, porque estamos en carrera y hacemos conciertos y un montonazo de cosas, pero no sé cómo será la realidad para los más nuevos. No sé cómo es tener un número 1 ahora… A mí me tocó tener número 1 en la época del CD pirata, no pude vender nunca un disco (risas). Fue una etapa muy distinta, no sé cómo será la vivencia de ellos. Lo que sí veo es que hay un poquito más de unión y de movida, que se juntan. Eso hace unos años no pasaba, éramos muy envidiosos todos. Ahora veo a los traperos todos juntos y lo mismo pasa con los grupos de esa camada… “Buena Vibra”, podríamos llamarla. Veo que cuando toca uno los otros van a verlos, que hay como una camaradería… aparentemente real. Y si no lo es, si es porque se dieron cuenta de que hay que juntarse, también lo celebro. Mientras la cosa avance… Los 90 y los 2000 fueron años en los que el rock se peleó consigo mismo, que no había tanto apoyo. Gustavo (Cerati) era alguien que siempre estaba viendo grupos y recomendando, pero no era tan usual. Y a veces no había una camaradería -real o inteligente- como la que veo ahora. Por eso pasó lo de la cumbia y el reggaetón…

Dijiste algo parecido en la primera nota que te hicimos en Silencio: “por pelearnos entre nosotros, a los rockeros nos ganó la cumbia”.
Ale: Bueno, ponelo de nuevo porque sigo pensando lo mismo. Los raperos fueron más vivos desde que empezaron: el featuring no es de ahora, ellos la vieron siempre. Y ahora el hip hop es la música popular más grande en el mundo. La onda es juntarse, hacer movida. Lo importante es la movida, no la carrera individual: si hay una movida en la que estás involucrado, no hace falta que seas la cabeza, sos parte, y lo importante es que avanza el bloque de la música que a uno le gusta.