26/02/2021

Maxïmo Park: "Nuestras canciones están construidas sobre emociones"

Arcoiris artificial, luz de naturaleza muerta.

Em Cole / Gentileza
Maxïmo Park

Aunque estén construidas sobre pequeñas viñetas casi biográficas, las canciones de Maxïmo Park pueden leerse como un pequeño manual de supervivencia. Desde su formación en Newcastle en los albores del cambio de milenio, la banda liderada por Paul Smith desarrolló una fórmula sobre un post punk en tensión constante. La base ideal sobre la que su vocalista recurrió a libros, películas o pintores favoritos para trazar un sinfín de metáforas posibles en esbozar relatos que podían ir de la congoja personal afectiva a la ira producto del estado de las cosas en su Inglaterra natal. De lo micro a lo macro, el repertorio siguió siendo el mismo.

En sus más de dos décadas de vida, Mäximo Park mantuvo casi inalterable su forma, o bien las piezas que comenzaron a flaquear no arruinaron el resultado final. Originalmente nacida como un quinteto, la banda vio partir a su bajista Archis Tiku en 2014, y cinco años después hizo lo propio el tecladista Lukas Wooller. Fue poco antes de que el grupo armase los planes para grabar su séptimo opus, el flamante Nature Always Wins, publicado hoy. En un escenario ideal, el grupo debía viajar a grabar a un estudio en Atlanta bajo las órdenes del productor Ben H Allen, pero la pandemia obligó a los músicos a mantener el esquema de trabajo de manera remota.

En un contexto en el que un virus tiene en pausa a gran parte del mundo, acudir al triunfo de la naturaleza en el título de un disco puede ser visto como una provocación, aunque para Smith la referencia es mucho más personal. “Empecé a pensar distintos títulos y me pareció que esa frase (del tema “Child of the Flatlands”) sobresalía del resto. Hace cuatro años y medio fui padre, y mi hija tuvo una enorme influencia en mí. Empecé a preguntarme cuál era mi verdadera naturaleza y siento que se desgastó, la usé demasiado”, explica el vocalista desde el altillo de su casa, el mismo lugar donde grabó las voces para el álbum.

Este es un disco bastante más personal, aunque para mí lo personal es político y viceversa. No podés separar una cosa de la otra.

¿Y de qué manera algo personal tuyo se vincula con un sentimiento colectivo?
Empecé a preguntarme si mi comportamiento era lo que hacía que ella se enojase o, si estaba de buen humor, si tenía algo que ver con algo que le transmití al ser un entusiasta. Hay otros temas, como “Meeting Up” y “The Acid Remark”, en los que miro de manera más romántica a un pasado con el que me siento conectado, pero a la vez distante. Y recién lo pensé cuando nació mi hija. Porque si pretendés vivir de determinada manera, entonces es probable esa manera se termine convirtiendo en tu modo de vida. Es un buen motivo que ese sea el título del disco porque siento que un montón de gente puede vincularse con él. Te hace pensar si eso es verdad. Y también porque en la sociedad mecanizada e industrializada en la que vivimos normalmente sentimos que estamos en control, que somos los jefes de todo, y en los últimos doce meses aprendimos que tenemos que ceder ante la naturaleza algunas veces.

La formación inicial de Maxïmo Park se deshizo y ahora son un trío. Sin embargo, los teclados son el pívot de Nature Always Wins.
Tratamos de trabajar como una democracia. Si todos están en contra de hacer algo, lo dejamos de lado por más que haya uno o dos que están de acuerdo con eso y estén dispuestos a discutirlo, sea la tapa de un disco, una letra o lo que sea. Los teclados de Lukas siempre fueron una gran parte del sonido de Maxïmo Park y me gusta pensar que nos diferenciaron de un montón de otras bandas por tener ese rango de texturas musicales. Hubiera sido algo bastante estúpido traer a alguien y pedirle que haga las cosas como las hacía él. Es nuestro séptimo disco, y en cada uno intentamos cambiar y evolucionar al menos un poco. Creo que habríamos buscado cómo cambiar el sonido de la banda incluso si Lukas hubiera seguido en la banda.

Maxïmo Park

¿Y de qué manera encontraron la forma para seguir en ese mismo camino?
Fue bueno haber sumado a Jemma (Freese), porque sabíamos que podía tocar un poco de todo, para todo tenía una idea musical. No bien nos acercamos a él, hablamos de qué nos gustaba y le armamos una pequeña playlist con cosas que nos gustaban y estábamos escuchando, y él nos devolvió algunas otras. Su lista tenía muchas cosas tipo Daniel Lanois y Brian Eno, donde hay mucho ambiente en las cosas, un sonido con mucho aire, y pensamos que eso podría ser una buena contraparte a ese costado más punky y agresivo de Maxïmo Park. También influye que hayamos decidido trabajar con Ben H. Allen, porque colaboró con gente muy distinta, desde hip hop hasta Christina Aguilera, y pensamos "esto es algo que va a romper con nuestros patrones de trabajo, nos va a dar nuevos sonidos con los que jugar y también dinámicas nuevas". Confiábamos en él después de escuchar los discos de Deerhunter y Animal Collective que produjo, todas obras que cambiaron al rock alternativo con esos sonidos etéreos.

Dijiste que fueron muy detallistas con la búsqueda de productor ¿Cómo fue trabajar con él de manera remota?
Fue bastante raro, porque una de las cosas que nos define es que colaboramos en todo, y por más que Duncan (Lloyd, guitarrista) y yo seamos quienes escribimos todas las canciones en este disco, Tom, nuestro baterista, es una persona bastante directa, y siempre tenemos su opinión y su aporte en los arreglos. Nuestro plan inicial era ir a grabar a Atlanta y cuando se canceló, supimos que íbamos a tener que hacer que nuestra línea de diálogo fluyese lo más posible para no confundir a Ben cada vez que nos contactábamos por mail o teníamos una llamada de WhatsApp con él en un huso horario distinto. Por otro lado, hice tres discos solistas que trabajé en mi cuarto por mi cuenta enviándole las pistas a mi productor, que vive en Manchester, así que de alguna manera ya estaba acostumbrado a trabajar así.

¿No tener un lugar a disposición cambió las cosas?
Con Maxïmo Park estábamos acostumbrados a trabajar en buenos estudios. Somos afortunados de haber podido trabajar en lugares como el estudio de Wilco en Chicago, o al que íbamos a ir en Atlanta para hacer este disco, donde íbamos a tener un tiempo fantástico con todas estas herramientas a nuestra disposición, improvisando y creando cosas. Tuvimos que ser un poco más organizados: los demos que grabó Duncan, nuestro guitarrista, se terminaron convirtiendo en el material en el que basamos todos los temas. Empezamos a sumarles cosas y Tom (English, baterista) fue a un estudio en Liverpool; quizás ese fue el elemento más "normal" del proceso de grabación. Estuvo conectado vía internet con Atlanta por la tarde mientras para Ben era por la mañana, así que tenían un diálogo y podían trabajar las canciones de una manera un poco más "tradicional". Podés verlo en la primera canción, "Partly of my Making": la batería no tenía esa cosa de ir a la mitad del ritmo que el resto del tema y eso la transformó. Fue genial ver cómo salían con estas cosas, porque te enterabas al día siguiente, cuando Ben y su ingeniero hacían encastrar todo. El proceso fue duro, porque me gusta estar involucrado y saber cuando las cosas ocurren, quiero estar ahí, pero de todos modos fue fantástico ver cómo se transformaban las canciones cuando Ben empezó a rociarlas con su polvo mágico.

Dijiste que el disco anterior era muy político por las cosas que estaban pasando en el Reino Unido, con el Brexit y las políticas migratorias. ¿Se coló la realidad en este álbum?
Es un disco bastante más personal, aunque para mí lo personal es político y viceversa. No podés separar una cosa de otra. Las temáticas del disco anterior eran bastante cercanas a mi corazón, porque tengo una formación de clase trabajadora y las políticas de izquierda no son algo inusual en mí. Siempre escribí canciones desde las experiencias y traté de escribir letras que celebren la vida diaria. Ese fue el desafío en este disco: escribir cosas sobre ser un padre que no sean grasas o clichés sentimentales. Es engañoso, porque quería que este disco fuera para todos, tuvieran hijos o no. Los temas incluyen la intensidad de los sentimientos que acarrea la vida, amar tanto a alguien o algo, y el dolor de no poder tener cosas que querés o necesitás de esa persona. La canción "I Don't Know What I'm Doing" es un buen ejemplo: para mí era "no sé qué estoy haciendo con mi hija", porque no hay un manual para esto, pero puede ser sobre cualquier cosa.

En “Why Must a Building Burn” tomaste como referencia una tragedia real ocurrida en Londres hace un par de años. ¿Sos permeable a lo que ocurre a tu alrededor?
Esa canción está inspirada en el incendio de la torre de Grenfell, pero en una manera bastante abstracta. Toda la canción se sostiene por la frase "¿Por qué debe arder un edificio antes de que una lección sea aprendida?", y el resto es más una instantánea de lo que podés ver caminando por alguna calle en algún suburbio en Gran Bretaña. Después tenés “Child of the Flatlands”, que te saca de ese paisaje urbano y te lleva a las afueras, en donde confluyen la industrialización y la vida rural. Vas a caminar por ahí con tus amigos o tu familia, y medio que quedás descolocado por esa juxtaposición entre la industria y la naturaleza. Cuando recuerdo mi vida sin ponerme nostálgico con la manera en la que eran las cosas, empiezo a pensar dónde estamos como sociedad si ese es el tipo de cosa que permitimos cuando el quinto o sexto país más rico del mundo hace esas cosas. Esta vez traté de construir imágenes en una manera menos explícita que todavía refieran a esas cosas que me interesan, porque nunca voy a dejar de estar interesado en la política, en lo social. No creo que puedas enterrar tu cabeza en la arena, aunque nuestras canciones están construidas sobre emociones que nacen de las experiencias personales.

La literatura también es una pieza fuerte del universo de Maxïmo Park. ¿Te tienta la idea de escribir por fuera del formato de la composición?
Es difícil, porque conozco a algunos novelistas y es una vocación real, su vida está dedicada a escribir, y por eso son buenos. Mi vida está dedicada a la música y a escribir letras. Intento hacer tantas cosas distintas como sean posibles: todavía dibujo, porque era profesor de arte y es algo que todavía me apasiona. Cuando estoy de gira, voy a galerías y museos, y trato de ver la mayor cantidad de pinturas que pueda, tanto de arte moderno como de cosas más clásicas. Me pregunto si realmente tengo alguna historia para contar, porque mis relatos son muy personales. Escribir sobre música también es algo que siempre quise hacer, incluso antes de siquiera saber que iba a estar en una banda. Cuando terminé la universidad, tocaba la guitarra en un grupo instrumental, pero no tenía ninguna ambición de ser músico porque no tengo ningún tipo de formación musical. Acabo de escribir un capítulo para un diario académico que va a salir el año que viene, sobre literatura y música pop. Si alguien me ofrece la oportunidad de escribir, siempre voy a tomarla, pero en términos de novelas o algo por el estilo, es algo difícil de decir sí o no. Probablemente sea “no”, porque no siento que tenga la imaginación para eso, supongo.

Sin embargo, las referencias literarias siguen estando presentes en tu obra.
Todo el tiempo, sí. En nuestro quinto disco, Too Much Information, fue donde empecé a pensar "quizá debería hacer las referencias un poco más explícitas". La canción "Leave this Island" fue influida por Alan Warner, que escribió un libro increíble que se llama Morvern Callar. El libro siguiente a ese se llama These Demented Lands, que es sobre una isla, y tenía una letra en mis cuadernos que tenían que ver con eso, así que lo vinculé. También escribí otra llamada "I Recognise the Light" en ese disco, de donde tomé referencias de Roberto Bolaño. Ahí fue donde empecé a pensar que la literatura tendría que estar un poco más presente. Antes de eso, en nuestro segundo disco hay una pequeña referencia a La mancha humana, de Philip Roth, en un tema que se llama “A Fortnights Time”. En este disco hay un tema que dice “Una gran salpicadura, tenías prisa por causar una impresión”, que está inspirada en una pintura de David Hockney llamada El gran chapuzón. También hay citas a un poema de Lorca, porque parte de mi proceso de escribir es ver adónde nos llevan y cómo pueden influir las letras en una manera imaginativa. Todo está ahí.