11/03/2021

Manza Esain: "Quería trabajar con sonidos e ideas más frágiles"

Miniaturismo y canciones.

Imagen tomada con Motorola One Hyper
Manza Esain

Martes Menta, Menos Que Cero, Flopa Manza Minimal, Valle De Muñecas... Mariano "Manza" Esain tiene una larga trayectoria en la escena indie argentina, pero está a punto de enfrentarse a una situación que nunca había transitado antes: la de ser solista. Es un camino que arrancó a principios de 2020 y del que ya se conocieron algunos mojones en forma de grabaciones, anticipos de un disco por venir, y que el viernes 12 tendrá su primera muestra en vivo. El cantante, compositor, guitarrista y productor tocará en Roseti (Roseti 722, a las 19.30), en una fecha compartida con Pablo De Caro.

La gran pregunta, en el caso de Manza Esain, es por qué emprende ahora un camino solista, después de tantas experiencias en bandas. Pero no hay una sola respuesta, dice él. "En algún momento sentí que había algunas cosas que tenía ganas de hacer y que en el momento que las ideas llegaban a la sala de ensayo se diluía el concepto que yo tenía. Se iba para otro lado, que a veces estaba bueno, porque de eso se trata una banda, pero siempre me quedaba como con ganas de lo mismo. Siempre era la misma parte la que quedaba de lado. Había distinto tipo de emociones y de climas que me interesaba plantear en algunas canciones y eso me daba lugar a jugar con timbres y sonidos distintos de los que brinda el formado de dos guitarras, bajo y batería. Obvio que hay bandas que dicen 'vamos a dar vuelta todo' y sale Kid A, ponele, pero no me parecía que Valle De Muñecas fuese la plataforma para eso, no se daba naturalmente".

"Había ciertas cosas que tenía claro: quería trabajar con sonidos e ideas más frágiles que los de la música de Valle, que tiene siempre una base muy poderosa", continúa Manza Esain. "Sean lo que sean los estribillos, con una base poderosa terminan sonando más épicos, y era un elemento que no quería en estas canciones. Eso daba lugar a un trabajo con ruidos, disonancias y sonidos que a veces no vienen de instrumentos. Otro punto era qué pasaba si intentaba con una música que no tuviera beat, sin una base de batería marcada. Obvio que eso es un dogma que después puede quebrarse, porque en el momento en que terminás una canción y le ponés un tambor en 2 y 4, por ahí pensás 'Ah, ok, suena más lindo con esto'. Pero en algunos temas pasa y en otros no..."

Por el momento, Manza Esain publicó algunos singles -desde un #00 instrumental llamado "Miniaturismo" hasta una canción más "formal" como "Retrovisor"-, acompañados por algunos lados B que no serán parte del álbum solista. "Realmente pienso que los discos que hicimos con Valle De Muñecas son increíbles, estoy muy orgulloso de ellos, y hay veces en que pienso 'En este formato, ¿cuánto más arriba puedo ir que El final de las primaveras o La autopista corre del océano hasta el amanecer?' De alguna manera, sentía que tenía que ponerme el techo más alto... o tenía que voltear las paredes (se ríe). Era probarme a mí mismo, también. ¿Qué voy a hacer, seguir haciendo discos así por 30 años más? En algún momento quiero hacer otra cosa...

Si me imagino tocando con una banda de rock arriba de un escenario, me imagino tocando con Valle De Muñecas. Pero, bueno, en este momento me imagino arriba de un escenario haciendo otras cosas.

¿Y todas esas sensaciones coincidieron con la pandemia?
No, fue previo. Los demos del disco son de fines de 2018. A principios de ese año fue cuando empecé a sentir que necesitaba otra cosa. En un momento me encerré en un estudio y demeé un montón de cosas, tiré un montón de ideas y quedó más o menos planteado lo que es este disco. La idea era sacarlo en paralelo a Valle De Muñecas, pero de pronto empezaron a salir cosas lindas con la banda y me di cuenta de que no me da la cabeza para hacer las dos cosas al mismo tiempo. Salió la película de Valle, el EP de punk rock, el disco en vivo de la peli, algunos shows importantes, y en un momento pensé "Cuando termine toda esta racha de cosas, paramos un toque".

Y justo paró el mundo.
Exactamente. Retomé esos demos en enero de 2020. A fines de 2019 habíamos hecho un show increíble de Valle De Muñecas en La Tangente y después medio que íbamos a juntarnos para plantear qué hacíamos en 2020. Y ahí tiré la bomba: dije que estaba haciendo esto, y necesitaba un tiempo para desarrollarlo y presentarlo. Me miraron con un poco de odio (se ríe), pero creo que después con la pandemia se quedaron más tranquilos... Lo dije en un gran momento de la banda: nos llevábamos todos bien, disfrutábamos ir a tocar todos juntos, no había cuestiones internas. Pero yo quería parar en ese momento, no tener eso atolondrado dentro de mí y que se fuera desgastando todo hasta no poder volver a tocar. Y en el momento en que me den ganas de volver a tocar con Valle, espero que a todos les den ganas al mismo tiempo...

Lo planteás como si Valle de Muñecas se hubiera separado.
No, no es como estar separados, pero es plantear una incertidumbre. Hay una idea utópica: cortamos, yo hago esto, la gente lo ama y después pide a gritos la vuelta de VdM, y todos estamos de acuerdo en que queremos volver y se da. Pero, bueno, la realidad es distinta: yo voy a sacar estos temas, por ahí no los escucha nadie, o por ahí llamo dentro de tres semanas y digo "Che, estaría bueno volver a tocar con la banda" y uno de los tres me dice "La verdad es que ahora no tengo ganas". No planteo que estemos separados, pero sí la incertidumbre. La verdad, si me imagino tocando con una banda de rock arriba de un escenario, me imagino tocando con VdM. Pero, bueno, en este momento me imagino arriba de un escenario haciendo otras cosas.

¿Y cómo imaginás que será eso?
Creo que va a ir tomando forma de a poco. En este primer show voy a tocar con la guitarra eléctrica y no sé si voy a tener algún aparatito para disparar cosas por momentos, si eso va a estar en el piso... Estoy testeando opciones, no quiero complicarme de golpe en el primer show. Hay cosas como "Miniaturismo", el primer video que saqué, o como en el videíto en el que estoy manipulando aparatos: quiero que el show tenga más de eso, que alterne entre momentos de canciones y otros más abstractos. Pero creo que va a ir haciéndose de a poco, no quiero ser tan ambicioso de entrada porque... es un show: hay cosas en el camino, inconvenientes que uno tiene que resolver, y más cuando está solo arriba del escenario.

¿Por qué sentiste esa necesidad de la abstracción?
La respuesta más fácil sería "porque escucho mucha música de ese tipo y me encantaría hacerla"...

Pero también podrías querer sólo escucharla.
Sí, totalmente. No sé, uno siempre persigue ideales de cosas y la música que uno hace termina siendo una especie de promedio entre esa utopía y lo que a uno le sale más natural. Pero para mover ese lugar, lo que hay que hacer es plantearse cosas cada vez más utópicas. Eso que hablábamos antes de poner el techo más alto o tirar paredes... Hay un montón de cosas a las que me gustaría llegar y soy consciente de que no estoy haciéndolas todavía, porque sigo haciendo canciones.

¿Por ejemplo?
Me gustaría lograr la sensibilidad pop que logro en una canción en una composición instrumental a base de ruidos. Que no tenga armonía, que no tenga ritmo... Es una utopía, no sé si se puede. También me gustaría armar canciones en las que lo que estuviera abajo no fuesen instrumentos, que la armonía se arme en base a sonidos de la realidad. Pero después eso lo promedio con lo que me sale naturalmente, que es hacer canciones, tocar la guitarra. Salvo "Miniaturismo", las canciones que estoy mostrando siguen pudiendo ser tocadas con guitarra acústica.

Algunas tienen cierta conexión con My Bloody Valentine, en el sentido de que son canciones que podés tocar en un fogón pero tienen un trabajo sonoro muy intenso.
Totalmente. No lo dije antes pero me parece una referencia muy obvia: siempre fui muy fan de My Bloody Valentine. Y aunque todos hablan de la maravilla que es Loveless, Isn't Anything es el disco que a mí me cambió la manera de hacer música. Ahí están los temas que eran el link al indie punk que escuchaba en ese momento, y también tres o cuatro más oscuros que responden a un montón de estas cosas de las que hablaba antes: la construcción a base de ruidos, la falta de pulso de batería importante... Entonces, obvio que hay una referencia importante ahí, aunque no sé si buscada a propósito. Es algo que es muy parte de mi ADN y que no sé si estaba tan presente en la música que hago. Volví a escuchar los demos de mis canciones pre Menos Que Cero y esa parte estaba clarísima, ese My Bloody Valentine estaba ahí. Pero como MQC terminó siendo un trío, cambió la manera de plantear las guitarras, y cuando por fin fuimos cuarteto, la banda ya estaba en otro lugar. Entonces, nunca pasó eso con una banda mía, pero escucho esos demos en los que estaban "Si pudiera" y "Mar", y eso estaba ahí.

Entonces también es volver a una fuente inicial que no pudiste explorar.
Bueno, claramente en ese momento no fue que me quedé tanto con las ganas. Uno escucha un montón de cosas y los elementos que prioriza en el cóctel de influencias que se plasma en un disco son un poco aquellos a los que responden sus compañeros ocasionales. A mí me gusta escuchar un montón de música, pero sé que a mi hermano (Lulo Esain, baterista de VDM) hay cosas que no le importan o que a Fernando (Blanco, guitarrista) tal cosa no le gusta. Entonces, ¿para qué voy a ir para ese lado si a mí me gustan un montón de cosas que tenemos en común? Hubo un montón de ideas que fueron quedando al costado. Por ejemplo, cuando tocaba en Martes Menta usaba un sampler y me había planteado construir algo, en lugar de en base a música negra como hacen los hiphoperos, en base a samples de indie rock: Galaxie 500, Pavement... Pero fue una idea que quedó colgada, nunca la llevé a cabo, y es algo que me interesa. Por ahí esas ideas aparecían en porciones minúsculas: hay algo de trabajo de ruido en "Mapas" o un pequeño collage de samples de orquestas en la parte C de "Rutina especial", de Valle. "Zig Zag", en el disco de Flopa Manza Minimal, está armado con tres samples de distintas radios superpuestas.  Hay montones de puntitas, de pistas, pero son ideas que por ahí no encontraron ningún compañero de banda que me dijera "hagamos más de eso".

Y finalmente lo hiciste y lo sacás en un momento en el que hay una suerte de coincidencia con el espíritu de la época, atravesado por la pandemia.
Sí, totalmente. Toda la idea de trabajar con la fragilidad y las cosas que están a punto de desaparecer... Estoy trabajando con ese tipo de sonidos: por ahí con una distorsión gigante, pero trabajado de manera muy chiquitita... Se escucha como el grano, como el pixelado de los sonidos.

O sea que todo eso que antes sólo estaba en tus letras ahora también está en la música...
(Se ríe) Ponele. No sé, obviamente que todo este proceso me dio lugar a conceptualizar un montón de cosas. Sé que en las letras siempre expresé eso, pero siento que casi todo lo que quiero decir está en la música. No es que no le dé importancia a las letras, porque les dedico tiempo y esfuerzo para llevarlas a un lugar que me gusta. Para la música soy más intuitivo, pero con las letras soy más exigente porque no me salen tan naturalmente. La otra vez leí una nota a Gustavo Cerati donde decía algo parecido y pensé "Ah, mirá, no estoy tan mal" (risas). Y es verdad, ¿eh? Escucho los demos de mis canciones cuando no tienen letra y todo lo que quiero expresar ya está ahí. El problema es que a mí me gusta la música cantada y cómo reacciona la gente a ella. Cuando trabajé con bandas que cantaban en inglés, si de pronto hacían un tema en español veías la reacción del público que era absolutamente diferente. Me gusta lo que le pasa a la gente con las letras que escribo. Dicho esto, casi todas las emociones que quiero expresar ya están en la música; lo que necesito hacer con la letra es reforzarlo o no cagarlo, digamos.

En una entrevista anterior con Silencio hablaste de cierta recurrencia de imágenes y palabras en tus letras. Y en las canciones nuevas aparecen "ruta", "mar" y "tormenta"...
(Se ríe) ¿Qué querés que haga? Tiene que ver con las letras que a uno le gustan, con los libros que a uno le gustan... Un libro que a mí me gustó toda la vida es Crónicas de motel, de Sam Shepard: todas las obsesiones que están en ese libro también están en mis letras.

Entre las nuevas canciones está "Hoteles en silencio"...
Y sí... Pero también hay obsesiones en la música: cadencias de acordes, timbres, modos de producción. Lo que pasa es que son menos notorias, pero sé que alguien puede hacer una lista de características mías en cuanto a eso.

Entre esas obsesiones con ciertas palabras está la de la ruta. ¿Por qué aparece tanto?
Siempre es una metáfora, aunque puede no ser siempre la misma: a veces es el camino de uno en la vida, a veces es la vía de escape... En la literatura muchas veces se usa para decir que es más importante el camino que el destino. Es como una especie de transición eterna, como una especie de viaje que no termina.

Como vivir, en un punto.
Es exactamente eso: una metáfora de la vida. Y también lo de la vía de escape, porque uno en la ruta está alejado de las ciudades, de las personas, de la realidad.