11/10/2016

Malón: "Nosotros no queríamos que se separe Hermética"

Antes de tocar en el Malvinas, Claudio O'Connor recuerda para no olvidar.

Lo que en 2011 parecía un retorno simbólico para presentar el DVD El regreso más esperado, se convirtió, casi sin que nadie se de cuenta, en una vuelta con todo. Después de una gira reparadora de lo que había sido el final sorpresivo en 1998, Malón grabó el año pasado Nuevo orden mundial, su tercer disco de estudio, y la cosa se puso incluso más seria de lo que ya era. "Todo se fue dando un poco por destino, más que por planearlo", dice Claudio O'Connor, cantante del grupo que se va a presentar el sábado 29 en el Estadio Malvinas Argentinas (el show fue reprogramado de su fecha original, dos semanas antes). "Vamos a tocar bastantes temas nuevos con las expectativas de siempre, ya sabemos el ritual que se arma cada vez que tocamos".

Con el cadáver de Hermética todavía caliente y una escena llorando el fin de una epopeya que parecía no tener techo, las dos partes resultantes no tardaron en rearmarse con sus propios proyectos. Ricardo Iorio formó Almafuerte mientras que O'Connor, el Tano Romano y Pato Strunz reclutaron a Karlos Cuadrado para dar vida a Malón, y embarcarse en la difícil tarea de dejar en claro que eran mucho más que el músculo de la banda craneada por el ex V8. "Sentíamos que teníamos que demostrar que nosotros también podíamos, que teníamos talento", analiza el cantante, y contrapone con el presente: "Esta vuelta la tomamos mucho más tranquilos, no estamos apurados por nada ni sentimos que tengamos que probar nada".

"Me tiene sin cuidado que me tilden de traidor. Nunca traicioné a nadie y mis compañeros tampoco. Es una estrategia egoísta, si se quiere, de parte de nuestro excompañero"

De hecho, el regreso se fue dando de manera muy paulatina.
Sí, la idea era hacer un show o dos con respecto al DVD que se iba a presentar, pero empezaron a surgir productores que querían que fuéramos a tocar acá o a allá, y fue evolucionando para ese lado, no era la idea que durara tanto. Nadie tenía eso en la cabeza, pero sabíamos por las redes sociales que había ganas, nos pedían la vuelta. Al reencontrarnos, no sentimos que hubiera cambiado nada en la química entre nosotros. Y bueno, cuando estás a gusto, viste... (risas) También podía pasar que el regreso no hubiese tenido aceptación, porque la seguridad no la tenés nunca, pero nos sentimos cómodos. Malón es algo que a los cuatro nos da orgullo y así se fue estirando. Y andá a saber cuándo termina, ¿no?

¿Y cómo fue el regreso al estudio después de casi 20 años?
Pasó que de entrada tuvimos que adaptarnos, no en el sentido espiritual sino en cuanto al sonido, los ritmos, qué sé yo, pero no fue un sufrimiento. La prueba es que la primera canción que hicimos no la grabamos, aunque fue la patada inicial. Yo no me involucro mucho en la composición musical en Oconnor, en Malón lo hago un poco, no es mi área, pero aporto algunas melodías cantadas y el Tano es muy inquieto, te trae riffs todo el tiempo. Somos como un motor que tiene diferente piezas, no es que todos hacemos lo mismo. A nivel espiritual, estamos sanos, es una relación adulta, profesional, son muchos años de conocernos. Al Tano lo conozco desde antes de Hermética, compartimos escenarios antes, él con Cerbero y yo con Mark. El día que escuché como hace sonar la guitarra quedé fascinado y sigo igual hasta hoy. Uno alimenta al otro, y está bueno que pudimos volver y disfrutar de esto que es lo que elegimos en nuestra vida. Pasaron los años, pero internamente no, a nivel humano no hay diferencias.

¿Y en lo musical?
A nivel artístico, creo que evolucionamos, aprendimos bastante. El no estar tocando juntos y haber hecho otras cosas también te enriquece a nivel profesional. Desde 2011 estamos viviendo una etapa muy linda, incluso no tan condicionada con cosas de ese momento de los 90 que era como que teníamos que hacer méritos. También formar Malón en ese momento fue un poco sobre la marcha. Yo me oponía, como que no tenía sentido y estaba firme, y el Tano me dijo "¡Qué! ¿No vamos a tocar más juntos por el boludo éste, este pelotudo?" Y ahí me cayó la ficha de que tenía razón, que hay que priorizar que tenemos ganas de hacer cosas juntos y bueno, nos jugamos en esa porque pensaba que era como que artísticamente... no sé cómo llamarlo, pero ya venía la experiencia de V8, que se habían separado y me parecía que era lo mismo. Y el Tano me dijo que era algo que no tenía que ver con la música, que era disfrutar de esto juntos y tenía razón: vale la pena apostarle a Malón y por suerte salió bien.

¿En aquel momento sentían la presión de demostrar que podían sin Iorio?
Y que podíamos seguir viviendo. Nunca tuve la consigna de que esto pasa por tal persona... Y está demostrado. Qué sé yo, yo no fui a una universidad donde él era el maestro. Me metí en esto antes de Hermética y, de hecho, cuando él formó la banda me vino a tocar el timbre para ver si me interesaba la propuesta. Lo mismo al Tano, él también fue convocado, y eso es porque teníamos un potencial nosotros. No considero que era por éste o que ahora sin éste, por eso no me gusta que digan Malón es Hermética sin Iorio; Malón es una cosa, Hermética era otra. No es tan fácil, es otra propuesta.

En ese momento Hermética era un referente, eso debe haber sido una presión también.
Odio eso de "estos son referentes", no quiero ser eso, sé que soy otra cosa. Si no, me hubiera metido en política, sería abogado, estaría dentro del sistema para acomodarme dentro del sistema de este orden mundial (risas). A nosotros muchas veces nos tildaron de traidores y el cantante de Babasónicos en una entrevista dijo que el rock es traición (risas). Igual, me parece demasiado el adjetivo, porque si una banda se separa no hay ninguna traición, una traición es hacerte creer que estoy de tu lado y llevarte a donde te van a cortar la cabeza. Una banda de rock se separó y punto, y tampoco es que nosotros queríamos que se separe Hermética, nos tomó por sorpresa, no nos imaginábamos que Ricardo iba a anunciar que la banda ya estaba separada. No nos dio bronca ni fue "uh, qué bueno, nos sacamos a este de encima", fue doloroso para nosotros, no esperábamos eso. Y después, lo de traidor... muchos dicen "qué irónico que O'Connor canta el tema 'Traición'", esa canción habla de una historia personal de Ricardo con un amigo de él que ni siquiera era allegado a la banda. El chabón tuvo quilombos, todos aportamos para pagarle un abogado y después se abrió de gambas. Y salió la canción, pero habla del hecho de sentirse traicionados, ése es el mensaje.

Es una polémica que sigue hasta hoy...
Igual, me tiene sin cuidado que me tilden de traidor. Nunca traicioné a nadie y mis compañeros tampoco. Es una estrategia egoísta, si se quiere, de parte de nuestro excompañero. Y después, la frase "los dejé sin la platita del Obras"... Si vas al fondo, es la platita con la que le compraba pañales a mis hijos. Es muy cruel. ¿Cuál es la onda? ¿Que se caguen de hambre? Y tampoco estábamos en pos de la platita de Obras, qué sé yo. Pero bueno, cada uno se manda en la que quiere y por eso prefiero no estar atento a la escena, porque es como de mal gusto de mi parte, siempre desearle lo mejor, que le vaya bien.

Siempre te mantuviste al margen de todo eso, no debe ser fácil.
El tema es que estoy concentrado en otra cosa. Me tiene sin cuidado. A veces escucho conversaciones de "viste esto" o "viste lo otro", y medio que me aburre. Es como una cuestión política, a mí me interesa subir al escenario y cantar. Más que nada soy eso, soy un payaso Campanita (risas), no me considero ni punta de lanza ni nada de eso. Soy un intérprete de rock y estoy concentrado en eso, en hacer bien mi trabajo. Tengo que hacer que la persona que viene la pase bien, se divierta, se sienta "identificada", que diga "mirá este loco". Después, la parte de la movida, la escena... no estoy atento a eso. No tengo idea cual es el último de Horcas, los conozco a ellos, conozco algunos temas y cuando nos cruzamos no hablamos del metal, hablamos de nuestras vidas. Si nos metemos en que es una tendencia, una escena, medio que se desfigura el quid de la cuestión, porque el rock nace como una contracultra y los protagonistas son antihéroes, no son parte del sistema. La verdad es que creer que "este es el mundo del metal" y qué sé yo es crear un sistema, y la consigna es la libertad, amar al prójimo, no discriminar, ser respetuoso y que te respeten, ser tolerante... Y los rockeros tienen que ser antihéroes.

¿Y hasta dónde creés que aportaron para que no existan esas divisiones?
El grueso de la gente que sigue a la banda es gente de bien. Hay algunos que insultan, faltan el respeto, pero no son muchos, son una especie de infiltrados, malas personas. Veo en las redes sociales que son pocos, y se meten en una foto y todo es buena onda, pero después aparece un aguafiestas... Si no te gusta, no compartís, hacé otra cosa, dejate de joder. Y se implantó un poco esa cosa de si sos de verdad, si sos de mentira... Yo no tengo que ser ni de verdad ni de mentira, soy lo que soy, ya lo dijo Sandra Mihanovich (risas). Si me ves en el escenario, te das cuenta de que no estoy mintiendo. Una vez leí a uno decir "dejá de mentir" y me hice cargo, así que le contesté, se lo afané a Tony Montana: "Hasta cuando miento digo la verdad". Fui a ver a Aerosmith en el 93, veía como lo escupían a Steven Tyler y me parece una... ¿cómo vas a escupir a un artista? No vayas, quedate en tu casa. Fui BA Rock 82 los cuatro sábados, vi a V8, a Riff, y vi que a Litto Nebbia le tiraban cosas. ¿Cómo podés tirarle cosas? Como si fuera, no sé, un violador de niños... ¡es un artista! Dejalo tranquilo. A mí me han tirado también cuando recién me fui de Malón, los pibes tiraban piedras que pegaban en los fierros de la batería. Si te gusta tirar un mensaje despreciable, buscate a alguien que se lo merezca. Andá a escupir a Donald Trump.