02/12/2017

Los Espíritus: "Nuestra música es un refugio ante esta situación política"

Para Maxi Prietto y compañía, el camino está más iluminado que nunca.

Federico Rotstein / Gentileza

Como si fuera una extensión de los loops que lanza desde su guitarra, la expresión de Maxi Prietto, líder de Los Espíritus, también ofrece una repetición constante: la sorpresa ante la situación actual que vive su banda ilumina cada pequeña carcajada que larga. "Yo también tomo conciencia de la banda ahora, entonces para mí también es un grupo nuevo", explica mientras almuerza un "menú experimental" en un bar de La Paternal. "Siempre estoy a favor de la experimentación", le sonríe a la moza, usando esas albondigas con puré como metáfora de su camino. 

Además, en cada frase hay un intento de adaptarse a esta nueva situación: con tres discos publicados, el lanzamiento de Agua ardiente (2017) confirmó la explosión de la banda en la escena local, con la presentación del álbum a dos Teatro Flores llenos, y su llegada mañana al estadio cubierto Malvinas Argentinas. Y es que ya no hay under que aguante esa convocatoria. "Si me pongo a pensar mucho en la gente, me mareo", comenta a días de enfrentarse ante unas diez mil personas aquel que por su timidez, alguna vez prefirió tocar de espaldas al público.

Cuando vos marcás cuál es tu forma de pensar, hay un montón de gente que automáticamente queda descartada, porque es la que piensa lo contrario. Era todo lo opuesto a algo estratégico

En sólo seis años de carrera, ya están a días de tocar por primera vez en el Malvinas. ¿Cómo ven esa transformación exponencial en tan poco tiempo?
Como se fue dando de a poco, nos fuimos sorprendiendo y adaptando en cada oportunidad. Tampoco es algo que pueda entender del todo... es la situación que está. En lo que es un recital, no varía mucho la sensación. Es salir y tocar, como siempre. El escenario es un espacio que siempre es más o menos parecido, pero si me pongo a pensar mucho en la gente, me mareo. Me quedó en la parte de la música.

¿En qué tuvieron que adaptarse?
Cambia mucho la organización. Es muy distinto alquilar un lugar que está vacío, donde tenés que montar el sonido, contratar las luces, todo. Es un montón de inversión y de responsabilidades en cada pequeña cosa. Y en el medio, estábamos armando cosas para esta fecha desde España, Francia, Costa Rica, México y Chile. Es un esfuerzo extra que no era así, antes arreglabas con el lugar y listo.

Aparte, una banda del under suele gestionar todo por su cuenta. ¿Qué tan presente están ahora en esas decisiones?
En nuestro caso, nosotros nos dedicamos a la música. Y en algunas pequeñas cosas en las que podemos contribuir, lo hacemos. Alguno se ocupa de los discos, yo de la parte del sonido y las mezclas... Pero el que se encarga de todo lo que tiene que ver con las giras y las fechas es Nacho [Perotti, mánager de la banda], que para nosotros es un integrante más del grupo. No toca, pero tiene una función tan importante como cualquiera de las otras. En el teatro, el director es una pieza fundamental. No existe obra que no tenga uno y eso no se discute. En cambio, en la música, el manager a veces está y a veces no. Pero cuando trabajás con alguien así, que se ocupa las 24 horas en armar todo esto, te das cuenta de que no podrías hacerlo nunca vos. 

Es que una banda en su posición termina siendo casi como una marca.
Y, un poco sí. Te requiere tiempo para cualquier cosa que quieras hacer. Una gira no la armás en el momento, lo hacés con anticipación. Y para eso tenés que saber que esos meses del año vas a estar haciendo eso. Y, justamente, lo musical es lo que menos me preocupa. No tenemos productor, por ejemplo.

¿Por qué no trabajan con un productor por fuera del grupo?
En los tres discos nosotros decidimos cómo grabar y qué queríamos para la parte estética del sonido. Eso es lo que hacemos y es lo que a la gente le gustó. Entonces, para el próximo disco ya tenemos unas ideas de las cosas que queremos hacer. Tienen que ver con una búsqueda musical nuestra, no hay una especulación de mercado. No tenemos una compañía que nos diga "mirá, ahora está el reggaetón y tenés que hacer eso". No nos ata ese tipo de condiciones que muchas veces terminan falseando la propuesta inicial de un grupo. Si hacemos algo que no está bueno, es absolutamente nuestra responsabilidad. 

Y así lograron sacar, según muchos músicos y periodistas, el disco del año.
Es muy reconfortante. Gustavo Santaolalla salió hablando de eso... Y también amigos y familiares me dicen que de pronto gente del trabajo escucha a Los Espíritus. Es muy sorpresivo. La parte de los músicos es la que más contento me pone. Fue muy radical. Es muy copado, pero al mismo tiempo nos programamos para separarnos de todo eso y seguir como siempre fuimos. Lo que estamos haciendo le está gustando a la gente y, ¿cómo lo hicimos? No sabemos. Así como somos, naturalmente. Entonces vamos a seguir haciendo las cosas de esa manera.

Santaolalla también dijo que le gustaría grabar un disco con ustedes.
Nosotros fuimos a una reunión con él, pero no hablamos de eso. Nos contó su historia como si fuera un absoluto desconocido, de dónde viene y qué hizo. Muy humilde, nos cayó muy bien. Ahora estamos recién terminando esta gira que nos exigió mucho tiempo. Tenemos muchos temas nuevos y cuando vayamos a grabarlos, iremos viendo cómo y con quién. Todos tenemos criterios muy claros de cómo queremos que suenen las cosas, entonces si quisiéramos estar con un productor, tendríamos que renunciar a nuestros gustos personales.

¿Y no podrían conjugar todo con un productor?
No sé, porque nunca trabajé con uno. Pero me imagino que si lo estás contratando, la gracia de esa persona es que está viendo el proyecto desde afuera y que pueda cambiar todo deliberadamente. Es como un director técnico, no sé si podés ponerte a discutir con él. Hay que jugar en el rol que te dice. Pero está bueno también tener esa experiencia, que sería nueva para nosotros.

Entonces podrían estar abiertos a que alguien como Santaolalla los produzca, por ejemplo.
Esperaría a ver cuáles son las canciones y le mostraría los demos, a ver qué idea tiene acerca de eso. Si fluye, está bueno. No lo haríamos por una cuestión de renombre, de pensar que eso nos de alguna cosa en especial. 

¿Qué tienen definido del próximo disco?
Ya tenemos unas cinco canciones. Está muy centrado en el ritmo, estamos muy copados con eso. Hay una búsqueda latina a full, estamos escuchando cosas así, como mucho son cubano. Y cuando tocamos, no tiene nada que ver con eso, a nosotros nos sale el rock y el blues. Pero todo está aflojando algunas cosas, le pone más sabor. A diferencia de Agua ardiente, estamos pensando en agregar más instrumentos. Sobre todo en las percusiones. Hay que tratar de no pensar en los frutos que te va a dar, sino sembrar y estar contento haciendo eso. Después, que pase lo que pase.

El Mató a un Policía Motorizado es la otra banda que logró un salto del indie durante este año. Y vos y Santiago Barrionuevo se conocen hace casi dos décadas. ¿Creés que en la escena hay una camaradería que ayuda a este crecimiento?
Sí, creo que hubo un cambio en eso. Son generaciones nuevas y ahora ya hay otras. Tienen que ver con una cultura que es muy distinta a la de antes, donde estaba el factor del contrato y los estudios eran muy caros. Cambió mucho, ahora podés grabar en tu casa o en un estudio por no tanta plata. Y además, con Facebook las bandas están muy relacionados entre sí. Se juntan y tocan en lugares chiquitos, empiezan a crecer de a poco y juntas. Y aunque podría desarrollarse una especie de competencia, en realidad se genera una amistad entre los grupos. 

Los Espíritus

Un punto en común entre ambas bandas es la conexión que generan las letras con su público.
Cuando empezamos a hacer Agua ardiente, las canciones que yo estaba escribiendo tocaban temáticas bastantes sociales y políticas. Y eso no era la idea del grupo. Pero dijimos "bueno, si sale así…”. Cuando escuchamos el disco pensamos que era algo arriesgado y al final terminó siendo todo lo contrario, a la gente le gustó eso. Dentro del under no es común que se esté hablando de lo que uno piensa, las letras son más oníricas y surrealistas, y que cada cual interprete. Por eso pensamos que estas letras iban a ser algo medio de choque, que no iba a caer bien.

¿Por qué pensaban eso?
No sé, a la gente le gusta divertirse. Cuando vos marcás cuál es tu forma de pensar, hay un montón de gente que automáticamente queda descartada, porque es la que piensa lo contrario. Era todo lo opuesto a algo estratégico (se ríe). Y al final, este gobierno empezó a hacer las cosas cada vez peor, aunque ya se sabían las intenciones que tenía. Por eso, todos los que padecemos esta situación nos identificamos mucho con el disco. Es una especie de refugio.

En los shows de Los Espíritus, la gente tomó la frase “el trabajo dignifica, eso dice mi patrón” del tema “La mirada”, casi como bandera.
Escucho que la cantan de manera especial. Veo las caras en ese momento y me doy cuenta de que todos salieron ese fin de semana a divertirse, pero que en algunas frases se sacan la rabia.

Y algo particular que pasa con ustedes es tener ambas posibilidades al mismo tiempo: el tipo de letra política suele estar montado en una base que invita al baile y el trance, lejos de ser una canción de protesta clásica.
Sí, claro. A nosotros nos gusta que la gente baile, la pase bien y que las canciones tengan ritmo. Entonces, cuando hacíamos "La mirada" en los ensayos, nos gustaba el ritmo y la tocábamos diez veces seguidas. La letra no tenía nada que ver con eso, pero justamente fue algo que nos gustó. Está bueno lograr que la gente baile y se relaje, y que la letra no sea algo así nomás, un relleno para complementar eso. La letra tiene vida propia, la podés separar de la música y se sostiene.

Algo similar pasa con “Las armas las carga el Diablo”.
Esa letra estaba bastante centrada en la moral, la ley, y cómo el tipo que genera eso es el primero en hacer la trampa. Solamente los pobres tienen que cumplirla. Y cuando pensé que las descarga el oficial, pensaba más en algo histórico, que siempre fue así. Entre que salió el disco y todo, pasó lo de Santiago Maldonado, entonces eso tomó un peso tremendo. En los recitales de acá era una frase que se cantaba mucho por esto. Y desde entonces ya mataron a un par más... Ves la cantidad de guita que invirtieron en armamento para que la gente no pueda hacer nada, porque ya saben que puede haber una reacción a todos los ajustes.... Y se la pasan mostrando el poder que tienen. Pueden matar a alguien, salir en todos los canales y que eso no importe. Encima tienen el aval total de la población, porque todos consumen los medios de comunicación que ellos mismos dan. 

También tendrá un peso escribir letras como esas. No es lo mismo cuando te escuchan pocos que en estas condiciones de exposición.
Es algo absolutamente nuevo. Hay una carga con la que no quiero cargar (se ríe). Es lo que yo pienso, no quiero ser líder de nada. No sé qué pensar de esto, es muy raro. Estoy acostumbrado a pasar inadvertido en todos los lugares y mi personalidad está formada de esa manera. Se puede decir que tiro gritos al vacío y ahora de pronto me están escuchando, es raro. Sin embargo, no diría que somos una banda política. Hay temáticas sociales que se vuelven políticas, pero son cosas que ves en el subte o en la calle. Los Espíritus es algo más abarcativo, no sé de qué van a hablar las nuevas letras.

Y esa misma conexión también la logran en países como México o Colombia.
Cuando hicimos la gira de Colombia y México, a mitad de año, un loco me agarró y me dijo: "Ustedes piensan que están escribiendo letras acerca de las cosas que pasan en la Argentina, ¿no? No, ustedes están hablando de cosas de Colombia". Después, en México otra persona me dijo exactamente lo mismo. Parecían duendes que se me aparecían, ¿viste? "Entendemos todas sus letras, ustedes no se dan cuenta". No sabés a dónde ni cómo puede llegar la música.

Hace unos días publicaron Guayabo de Agua ardiente, una suerte de temas extras del disco. ¿Cuál era la necesidad de sacar este EP?
El disco tenía 13 temas, y lo escuchábamos y no nos cerraba. Después pensamos en hacerlo en vinilo y para la duración nos quedaba mejor que tenga diez canciones. Hicimos el orden y cerró perfecto, pero nos quisimos matar porque esas tres canciones nos gustaban mucho. Durante la gira las escuchamos, hicimos una alteraciones a la tapa del disco y comiendo en una ruta de México se nos ocurrió el nombre. Fue muy impulsivo, no pensamos mucho.

Para muchos, Los Espíritus es una banda nueva que acaba de ser descubierta. ¿Qué pensás cuando escuchás que se dice eso?
Puede ser, sí. De hecho, para mí también es nuevo el grupo. 

¿Por qué?
No sé, yo también tomo conciencia de la banda ahora. Entonces para mí también es un grupo nuevo (se ríe). Ahora entiendo la exposición que tiene, lo veo desde afuera. 

Parece que vivís en una sorpresa constante.
¡Sí! Totalmente ¡No entiendo nada de lo que está pasando! (Se ríe).