17/11/2017

La Vela Puerca: "No fuimos clásicamente uruguayos"

Dos décadas de vida, una celebración salada.

En algún lugar entre la Argentina y Uruguay vivió su infancia aquel artista que dijo aquello de que "20 años no es nada". Ahora, a punto de volver a su Montevideo natal pero sentados en Capital Federal, Sebastián Teysera (cantante) y Santiago Butler (guitarrista), de La Vela Puerca, están dispuestos a refutar ese verso gardeliano mientras hojean el booklet de 20 años - Festejar para sobrevivir, el CD+DVD con el que celebran sus dos décadas de carrera.

"La idea fue hacer un viaje retrospectivo", cuenta Teysera sobre el material que incluye un registro en vivo del show que dieron en el Velódromo Municipal de Montevideo el 19 de noviembre de 2016, pero también un documental con imágenes de backstage y testimonios de los músicos. "Se nos ocurrió ir desde el presente, la supuesta madurez, hacia la adolescencia y las primeras canciones, con bloques significativos para cada disco".

El público argentino dejó de mirarse el ombligo y empezó a ver por encima del hombro de La Vela Puerca. Se interesó en lo que había atrás y eso les dio fuerza a otras bandas a cruzar.

¿Con qué se encontraron al realizar ese balance y tener que resumirlo en este DVD?
Sebastián:
Llegamos a estos impensables 20 años como banda y nos pareció que era una oportunidad para festejar. Repasamos las características de cómo surgió el grupo, en un garage, desde la inocencia... Simplemente nos divertíamos jugando a hacer canciones. Y el público también se merecía festejar: el uruguayo que nos vio nacer y el argentino que nos vio crecer. Después vino el problema de ver qué tema de cada disco incluíamos; es la balanza eterna de lo que la gente quiere escuchar y lo que queremos tocar, porque si bien no somos totalmente egoístas tampoco somos totalmente condescendientes.

Para La Vela, el paso de ser una banda de amigos a ser una banda profesional se dio de inmediato. ¿Cómo recuerdan aquel momento?
Sebastián:
Fue una decisión típica de cuando grabás el primer disco: antes de que salga ya sabés que nunca más va a volver a ser lo mismo. "Si pasa algo: ¿qué hacemos?", nos decíamos. Y si no pasa nada, volvés al garage, pero con la frustración de que no pasó nada. De una u otra manera, nunca es lo mismo. Por suerte pasó y entonces decidimos tirarnos al agua; como todos teníamos trabajos de mierda se hizo más fácil (risas). Fue una transición de la que tuvimos que aprender. Cuando uno tiene un hobbie con amigos en un garage no importa si llegás tarde. Tuvimos que aprender a pasar de ser amigos a compañeros de laburo y hubo un momento crítico donde nos dijimos "Hay que ser responsables". Es una lucha constante de ponerse a la altura de la situación, de no defraudar a las consecuencias y de la decisión que tomamos.

Y cuando cruzaron a la Argentina ahí sí pudieron ir de a poco.
Sebastián: 
Cuando vinimos a la Argentina en el 99 hicimos las cosas lento. Creímos que hacer el circuito era adecuado para crecer como una banda más de acá. Empezamos en el Salón Pueyrredón, Cátulo Castillo, El Marquee, Cemento, y recién ahí dimos el paso del primer Obras. Pudimos tomar las riendas y dar el paso cuando nosotros quisimos. Pudimos ir despacito, sin quemar naves, y disfrutar. En Uruguay fue todo muy rápido: grabamos Deskarado con un sello independiente que tenía como techo vender 500 copias y vendimos 16 mil, cuando para llegar a disco de oro necesitabas 3 mil.

Ahora parece normal que una banda uruguaya haga carrera en la Argentina. ¿Sienten que fueron un poco la punta de lanza?
Santiago: Sí, fuimos la primera banda que cruzó el charco. Decidimos cruzar porque sentíamos que en Uruguay ya habíamos tocado un techo. Y la Argentina era un país rockero, venían bandas internacionales. Hubo que ponerle coraje, creérnosla; éramos descarados, como el nombre del disco. Eso fue lo que nos ayudó a crecer y somos conscientes de que muchas bandas vinieron atrás nuestro. Los uruguayos somos bastante aplacados, nos tomamos un mate... (risas). Nosotros no fuimos clásicamente uruguayos, vinimos y atrás nuestro vinieron No Te Va Gustar, el Cuarteto De Nos...
Sebastián: Lo del techo es verdad. En el 99 hicimos un show en el Teatro de Verano, que era lo máximo que podías hacer en Uruguay. Y entonces llegó la gran utopía de vivir de la música en Uruguay. Me lo preguntaron en la primera entrevista que hice y me dijeron "¿Pero cómo vas a pretender eso si acá sólo Jaime Roos y Rubén Rada viven de la música?" Y les respondí: "Bueno, Jaime es Jaime, Rubén es Rubén y yo soy yo, dejame intentarlo". Se trataba de romper con ese leit motiv que repetían todos: "En Uruguay no se puede vivir de la música".

También pasa que hay un bache generacional muy grande entre Roos, Rada y ustedes.
Sebastián: Claro, es que, si te ponés a pensar, el rock uruguayo tiene 30 años. En la dictadura no hubo rock como acá. Antes estaban Los Shakers y Los Mockers, pero en la dictadura había folklore y murga, y obvio que también a algunos los fletaron, como a Zitarrosa y Los Olimareños. El rock uruguayo existe desde el 86 hasta ahora, ponele, es muy nuevo todo; en la Argentina ya había un circuito. Venir acá no nos era ajeno, nuestro primer Cemento era lo máximo para nosotros. Tocábamos las paredes y decíamos "Acá estuvo Luca".

¿Por qué creen que las bandas uruguayas encajaron de manera tan fácil en la escena local?
Santiago:
 La Bersuit nos dio una mano muy grande, giramos juntos por la costa y ahí nos conocimos. Mirándolo de arriba no es diferente, es el Río de la Plata. Y es entender que es más gente y hay más lugares.
Sebastián: Creo que en parte el público argentino dejó de mirarse el ombligo y empezó a ver por encima del hombro de La Vela Puerca. Se interesaron en lo que había atrás y eso les dio fuerza a otras bandas a cruzar, se dieron cuenta de que no estaban tan lejos, que se podía venir a tocar y hacer el circuito. Fue muy sano, porque nosotros mirábamos al rock argentino pero la Argentina no nos miraba a nosotros, y el cruce nos enriquece a todos. La Bersuit y Los Piojos habían empezado con el crossover, ellos dieron a conocer el candombe y la murga. Para nosotros, que empezamos haciendo covers de Sumo y Divididos, eso fue tremendo.

Y ahora hay bandas argentinas que suenan como La Vela Puerca...
Santiago: Sí, es increíble saber que hay bandas de acá que hacen covers nuestros y que somos influencia. Algunos nos cuentan que usan caños y adoptaron el formato de banda porque nosotros servimos de inspiración. Creo que ayudamos un poco a salir del trío y el núcleo stone. Acá se usó mucho la lengua, la cultura rolinga, el rock and roll...