30/03/2019

Kamasi Washington: “Ir en busca de lo distinto es algo necesario”

El jazz y el hip hop como lenguajes inclusivos.

S-Music / Gentileza
Kamasi Washington

En su debut en la Argentina, Kamasi Washington sorprendió incluso antes de soplar su saxo. “Hola, chiques“, se presentó con lenguaje inclusivo apenas subió al escenario principal de Lollapalooza. Un par de horas más tarde, en backstage, le explica a Silencio cómo surgió la idea: “Estuve en una fiesta anoche y gente que estaba ahí me explicó cómo están tratando de sacar el masculino y femenino del lenguaje porque trae connotaciones que no están buenas. Y me parece algo muy increíble que estén tratando de cambiar algo tan poderoso como el lenguaje. Si ves algo que está mal, tenés que hacer algo para cambiarlo”.

Nacido en California en 1981, Kamasi Washington ha cambiado varias cosas que, a su parecer, no andaban del todo bien: el jazz y el hip hop. Junto a Thundercat, su amigo de la infancia, funcionan hoy como un nexo clave entre ambos estilos, algo que ha provocado una actualización del primero y una expansión del segundo. “Es muy increíble ver cómo ese ruido que hacías con tus amigos en tu barrio hoy tiene un alcance global; nunca lo imaginamos”, dice el saxofonista que sólo en 2015 editó The Epic, un disco triple tan ambicioso como bien lorgado, y fue parte fundamental de To Pimp a Butterfly, el disco con el que Kendrick Lamar definió la era Obama. “Con Thundercat íbamos a comprar discos juntos a Amoeba;, es un ser increíble, era un freak antes de que ser freak se volviera algo cool. Y hoy su hermano Ronald es el baterista de mi banda, somos familia”.

Kendrick Lamar Hizo que otros raperos se permitan ser más expresivos, que sientan que pueden expresar con el hip hop eso que sentís en el corazón.

Hablabas antes de la importancia de cambiar el lenguaje. ¿Pensás lo mismo del lenguaje musical?
Sí, definitivamente es igual de importante. Si dejamos a la música sin modificarla, es como si el lenguaje hablado no te permitiera añadir nuevas palabras… ¿Qué vas a hacer? ¡Inventar algo nuevo! No te quedás atado a lo viejo porque sí, todo cambia y el mundo nos hace entender que no podés dejar todo así, y que no podés pensar siempre en los mismos términos. Así no apreciás ni siquiera lo que tenés porque no tenés con qué contraponerlo. No podés disfrutar de la luz si no tenés oscuridad, porque entonces todo sería luz y ni le prestarías atención a su existencia. La música es igual, es el reflejo de la gente y de los cambios que produce en la sociedad.

Bueno, sacaste un EP que se llama Harmony of Difference (N. del R.: Armonía de la diferencia)…
Claro. Y tiene que ver con eso. La belleza de un acorde está dada por las convivencia de las tres notas que lo forman, que son distintas y distantes entre sí. Y de esa conjunción nace algo nuevo que es ese acorde, esa armonía. Es como si esas notas se apreciaran a sí mismas a partir de apreciar a las otras. Ir en busca de eso, de lo distinto, está ok. Bueno, no sólo está ok, es algo necesario. Un acorde menor suena oscuro y uno mayor suena alegre, pero eso no quiere decir que solo vaya a usar acordes mayores si quiero hacer música divertida. Es como el ying y el yang, la yuxtaposición de elementos contrapuestos es la clave.

 ¿Creés que en tiempos de Donald Trump un afroamericano puede encontrar ese balance entre divertirse y tratar de cambiar el presente? Sería algo así como actualizar el “Party for Your Right to Fight” de Public Enemy.
Creo que es importante tomarte el tiempo para disfrutar de la vida porque sólo tenés una. No importa cuál es tu situación, siempre hay un momento para encontrar algo de felicidad. Es difícil encontrarlo en uno mismo tanto como ayudar a otros a hacerlo, pero estoy cada vez más convencido de que la vida es lo que hacés, no lo que tenés. La gente es feliz haciendo cosas, no teniendo cosas. Para mí es clave el balance entre ser conscientes de lo malo que te rodea para cambiarlo pero no dejar que eso te robe la felicidad. Y creo que la música es una herramienta fundamental para eso: tenemos que ayudar desde ahí.

Finalmente parece que el hip hop logró ser visto como un género capaz de manejar ese balance y se volvió un fenómeno global.
Sucede que no todos hablan como habla su corazón. Siempre hubo músicos muy conscientes de lo que pasaba a su alrededor y otros que cantaban sobre cualquier cosa. Ahora por fin se le da importancia a los raperos que hablan de lo que es importante y eso les da da la oportunidad de llegar la gente. No tengo nada en contra de los que sólo hacen música para bailar, me encanta. Si voy a una fiesta, quiero música fiestera, no sentarme a pensar qué me está diciendo. Pero, al mismo tiempo, si eso es lo único que sabés hacer… No quiero que la música sea una única experiencia. Cuando estuve en Curitiba, vi una banda de hip hop en vivo, rapeaban en portugués y lo hacían con tal intensidad que yo sentía que podía entender todas las palabras, aunque no conozco el idioma. Para mí, la música es eso.

¿Y qué tiene Kendrick Lamar de distinto para sobresalir en este contexto?
Él es súper importante, es el que abrió la puerta para a un nuevo tipo de creatividad. Fue como una iluminación musical. Sus canciones tienen un nivel de complejidad y una cantidad de elementos que muchos decían que no podían convivir en la música popular. Él lo logró y eso hizo que otros raperos se permitan ser más expresivos, que sientan que pueden expresar con el hip hop eso que sentís en el corazón. Si alguien te muestra lo que siente en su interior, eso te afecta a vos, no hay escapatoria. Kendrick logró eso: cambió el mundo desde ese punto de vista, si te ponés a pensarlo. El efecto que causó ya se puede ver ahora, pero va a ser más notorio dentro de diez años, cuando podamos verlo en perspectiva y dimensionar lo genial que es.