22/11/2019

José Palazzo: “Hice un mea culpa, busqué mujeres y encontré”

El productor apuesta al cambio en Cosquín Rock 2020.

Sepia Fotografía / Cosquín Rock / Gentileza
José Palazzo

“Va a haber un montón de gente jovencita que va a estar frente al escenario viendo a Charly García, y que a lo mejor sacó su entrada para ver al Duki o a Cazzu. Yo creo que eso es un aporte del festival a las nuevas generaciones, y no deja de ser un combate para defender la forma de música que existió cuando empezó el Cosquín Rock”, le dice a Silencio José Palazzo, productor del megaevento cordobés, minutos después de haber anunciado la grilla de su vigésima edición. 

La cita de febrero en el aeródromo de Santa María de Punilla contará esta vez con nombres que hace años no integraban la grilla (Divididos, el propio Charly), más un recorrido amplio por la música urbana (Wos, Ysy A, Ca7riel y Paco Amoroso) y una presencia mayor de la escena electrónica, hasta 2019 relegada a la función trasnoche del Cosquín. Con todo, la modificación más evidente pasa por una presencia extensa de mujeres sobre los escenarios, en un salto notable con respecto a la edición anterior y en evidente respuesta a la lluvia de críticas recibidas en ese momento. Ese giro, aclara Palazzo, no es casual ni mucho menos.

Hay artistas [mujeres] de sobra. Tal vez en el reggae, en el punk y en el heavy metal no tanto, pero sí, en el global del festival, ahora hay. Solamente había que buscar.

La grilla de este año del Cosquín marca una continuidad con ediciones anteriores pero hay también un cambio evidente. ¿Cuánto de eso fue buscado por ustedes?
Nosotros veníamos viendo que, desde mayo hasta ahora, en todos los festivales hay artistas muy similares. Entonces, cuando Eric (Davies, de La Nueva Generación) me proponía un artista, le decía “bueno, pero hay que combinarlo con otra cosa”. Mon Laferte no estuvo nunca en los festivales argentinos, y me parecía piola sumarla con Sara Hebe, Ca7riel y Paco Amoroso, con Él Mató, con Louta y con Nathy Peluso, haciendo un combo en el que Mon marca una diferencia. Ella va por otro lado; la vi en el Cosquín Rock de México y cuando subió al escenario sentí que habían subido Los Piojos. La vi correr de una punta del escenario a la otra con su banda, y la gente saltaba y cantaba sus canciones. Dije “guau, quiero esto en el Cosquín Rock”, y estoy hace dos años militando para que esté. 

Nombraste muchas mujeres, y gran parte del cambio de esta grilla tiene que ver con la presencia femenina. ¿Te sentiste atacado por los reclamos sobre el cupo a lo largo de 2019?
No… la cosa es así: yo dije que nuestra empresa está toda llena de mujeres y todo el equipo de producción son mujeres. Todas las de marketing, toda la producción, todas las de catering... todo, todo son mujeres. Es una compañía básicamente de mujeres. Dije que mi mamá es una artista plástica que cuando tenía 16 años empezó a estudiar Escultura en la Universidad Provincial de Córdoba, y un profesor le dijo “usted es muy bonita, se va a casar, no estudie”, y tuvo que ir con su papá para que la dejasen estudiar; fue la única alumna de Escultura, todos los demás eran varones. Mi hija Agustina se tuvo que ir a vivir a Barcelona;  Pilar hace tatuajes y estudia en la Universidad Nacional de las Artes, y ser una tatuadora mujer también tiene sus cosas. Yo estoy empapado de eso. Nunca en mi vida vino una artista mujer y me dijo “quiero tocar” y le dije “no porque sos mujer”, no sé, eso pasa solamente en las telenovelas mexicanas. Entonces, lo que yo dije es que si existiera una ley que obligase a poner un 30% de talento femenino, no sé si había, pero lo dije como sustantivo. 

Como en inglés, que se le llama “talent” a la artística.
Exactamente. Además, en todos los Cosquín Rock de Latinoamérica que hacemos, en el presupuesto sale “talent”. Entonces yo dije “talento”... y pusieron “talentosas”, dijeron “no hay artistas talentosas”. ¿Cómo voy a evaluar si son talentosas o no? Más yo, que soy un tipo que soy "semi simio" en ese aspecto. Entonces, lo positivo que tiene esta agresividad que vivieron mis hijas -porque las llamaron a ellas, publicaron sus celulares, publicaron mi celular, fue un ataque fuerte- fue que eso se transforme en un proyecto de ley. Los empresarios que organizan espectáculos ya dieron su opinión sobre qué se puede hacer, pero nosotros nos propusimos, después de hacer un trabajo interno en mi compañía para que a las mujeres del equipo se les vaya esa sensación de bronca, de tener que enfrentarse con alguien que nos estaba agrediendo porque consideraba que habíamos hecho algo mal, fue hacer un trabajo serio y consciente de buscar para cada uno de los escenarios cuáles eran las cosas que más se iban a resaltar e iban a estar buenas. 

¿Cómo fue ese proceso hacia afuera?
Le hablé a Hilda (Lizarazu). Hilda me ayudó mucho, y me dijo “José, fijate esto, fijate esto”. Todo el mundo empezó a buscar, a buscar, a buscar. Celeste Carballo; la llamo y le digo, “yo te imagino en la Casita del Blues”. “¡Uh, sería buenísimo, mi sueño!”. Le digo que va a estar Cristina Dall, de las Blacanblus y Déborah Dixon, pero también va a estar JJ Thames, de Mississippi, y va a estar Fran Duarte, de Brasil… “¡Qué bueno!”. Esos combos se fueron retroalimentando, y fue surgiendo lo de Mon Laferte, lo de Nathy Peluso, lo de Cazzu… y quedó buenísimo. Y la verdad, lo que dijeron… tenían razón. “Che, tenés que buscar más”. Haciendo un mea culpa… “Palazzo, si te fijás vas a encontrar”. ¡Busqué mujeres y encontré! Y podría haber habido más todavía en la grilla, porque hay artistas de sobra. Tal vez en el reggae, en el punk y en el heavy metal no tanto, pero sí, en el global del festival, ahora hay. Solamente había que buscar.

Eruca Sativa y Marilina Bertoldi, que criticaron la grilla de 2019, no van a estar en 2020. ¿Quedaste con rencor en esos casos?
Soy amigo personal de las Eruca Sativa. El sábado anterior al Cosquín Rock estuve en el festival de folklore de Cosquín y estaba Lula Bertoldi. Ella me dijo, “voy a subir a tocar con La Bruja Salguero y vamos a pedir por más mujeres en los escenarios”. “Ningún problema”. ¡Me lo dijo Lula y todo bien! Las chicas mismo salieron después a decir “lo que quiso decir José es otra cosa”, no tengo ningún problema con ellas, está todo súper bien. Hoy Marilina y Eruca están en todos los festivales. La más fácil sería “cumplamos con el cupo, llamala a Lula, llamá a Eruca”... nosotros dijimos “no, salgamos a buscar cosas raras”. Sumamos a una banda de punk de Santa María de Punilla que tiene 12 años… ¡tocan punk en Santa María de Punilla! ¿Sabés lo que reman esas chicas? Fly Fly Caroline, un montón de cosas alucinantes que fuimos encontrando, pero sin caer de nuevo en lo mismo. Entonces, bajo ningún punto de vista se trata de un castigo, si se quiere, porque me llevo bárbaro con ellas.

Cuando se planteó la discusión del proyecto de ley de cupo, uno de los argumentos típicos de los productores era decir “si tengo que sumar tantas mujeres no puedo llamar a las bandas que quiero llamar”. En la grilla del Cosquín hay nombres “esperables” que no están, como No Te Va Gustar o Kapanga; ¿tuviste esa sensación de que te faltara lugar o que el festival hubiera necesitado volver a durar tres días?
No, no. No Te Va Gustar está con el proyecto acústico, y yo me había comprometido con los Molotov a que los hacían el acústico. Cuando hablé con Emiliano (Brancciari) le dije que hubiera estado buenísimo que el acústico sea de NTVG, pero la realidad es que el acústico de Molotov me gustaba porque nunca pudo venir completo a la Argentina. Tito (Fuentes) me dijo que venía a hacerlo con la condición de que pudieran venir todos, y hemos logrado traer a todos, para que el acústico sea cojonudo y esté en un espacio exclusivo para ellos. Seguramente hagamos el acústico de NTVG el año que viene; con Kapanga, como habíamos armado una grilla en la que no me entraban, los puse en el homenaje de los 20 años y están muy contentos, porque ellos debutaron en Córdoba en 2001 en el primer Cosquín Rock. 

¿Entonces sí quedaron cosas afuera?
En el debe y en el haber… las cosas que quedaron afuera son pocas. Me preguntaron varios por la banda del Pato Fontanet, pero todos los fans de Don Osvaldo saben que el Pato está parado porque tiene problemas de salud, se operó las cuerdas vocales y no va a estar tocando hasta entrado el año que viene. La Renga se los pido todos los años y no vienen… pero ya va a pasar.

Como Mon Laferte y Molotov, hay varios artistas internacionales en la grilla, pero el dólar está prácticamente al doble de su valor en febrero de este año. ¿Les costó tomar la decisión de convocarlos?
Hay muchos, y en el espacio electrónico va a haber muchos DJs de afuera. La realidad es que no estamos tranquilos. No es una edición fácil. Más caras las entradas no podían estar, y es muy difícil sostener el festival si lo pensamos en dólares. 

Así y todo, esta fue la primera edición del Cosquín en donde se agotaron instancias de preventa antes de que se anuncie la grilla. ¿A qué lo atribuís? ¿A la "gimnasia" del Lollapalooza Argentina?
No, nosotros esto lo hacemos hace 15 años, pero no se llamaba early bird ni nada. Nosotros vendíamos 500 entradas antes de anunciar la grilla sólo en la disquería Edén y en efectivo… ¡porque con eso pagábamos las señas!  

¿Se replantearon seguir con las ediciones en el exterior con la situación social que viven hoy otros países de Latinoamérica?
Estamos viendo qué hacemos con Chile, porque nuestro socio local está con una incertidumbre muy grande; ellos hacen el Lollapalooza también, y pasaron de vender 500 entradas por día a 50. Es muy triste lo que está pasando en Bolivia y en Chile, y pensar un festival en esos casos tal vez es no tomar dimensión de lo que les está pasando. Hay que esperar a que ellos resuelvan, pero Paraguay, Uruguay, Perú y Colombia ya están confirmados, y el de España va a ser un gran festival.