22/10/2015

José James: "El jazz debe aceptar la vida moderna"

La nueva estrella del sello Blue Note llega a Buenos Aires.

Gentileza Janette Beckman

En una época en la que el jazz se debate entre purismo y actualización constante, José James se erige como un crooner 2.0 capaz de hacer de nexo entre ambos extremos. En 2012 se convirtió en la nueva figurita de Blue Note, el sello más importante del género, y en los tres discos que grabó bajo la producción de Don Was se animó al modern R&B, pero también a homenajear a Billie Holiday en el flamante Yesterday I Had the Blues: The Music of Billie Holiday.

A sus 37 años, este cantante hijo de un músico y productor panameño pero criado en Minneapolis, forma parte de una camada de músicos que se mueven en la escena del jazz sin ocultar la banda de sonido de su generación: el hip-hop. Con esa premisa en mente, que no se cansa de remarcar a cada segundo, José James se presenta hoy a las 21 en el ND Teatro.

Kanye West le da espacio a la gente, en eso se parece a Miles Davis. Potencia a otros artistas y crea una escena. Si hoy el género está tan abierto, se lo debemos a él.

Se cumplieron 100 años del nacimiento de Billie Holiday y eso ya es excusa suficiente para homenajearla. Pero, ¿cuál es la relevancia de hacer su música hoy?
Billie fue la mejor cantante de todas, perfeccionó lo que venía haciendo Louis Armstrong y lo llevó a otro nivel. Tenía cualidades únicas que hoy ya no se ven. Su música era real, cruda, y aun así había un trabajo de imagen. En la actualidad eso no pasa, los artistas son esculpidos por los productores: uno le escribe las letras, otro le compone las canciones, otro le pone autotune y otro los peina. No habrá nadie como ella, que además de cantar se metía en cuestiones políticas que en ese momento importaban y siguen importando hoy. Por eso vale la pena recordar su música.

En la escena de hoy, parece más probable que una figura de ese calibre venga del hip hop que del jazz.
Absolutamente. Ahora tenemos a Flying Lotus, por ejemplo. Lo interesante es que somos una generación que creció con el hip hop. En la comunidad jazzera, muchos no lo consideran como música, pero lo triste es que son los músicos jóvenes los que piensan eso... y es una locura. Son más abiertos los más viejos. Entiendo los dos lados: es difícil abrazar el cambio, pero hay que hacerlo.

¿Qué estrella de hip hop creés que tiene lo necesario para convertirse en un icono de su generación y traspasar el género, como en su momento lo hizo Miles Davis?
Kendrick Lamar y Kanye West sin dudas están en la lista. El último disco de Kendrick es muy interesante, pero Kanye le da espacio a la gente, en eso se parece a Miles. Potencia a otros artistas y crea una escena. Si hoy el género está tan abierto, se lo debemos a él.

¿Y qué debería hacer el jazz para mantenerse joven?
Aceptar la vida moderna y aprovecharse de ella. No alcanza con hacer una versión de un tema de Radiohead de hace diez años, o un tema de Nirvana. Hay que hacer lo que está sucediendo ahora. La historia de la música ha cambiado, no sirve de nada intentar tocar como Coltrane si hoy podemos escuchar sus discos. Amo el cuarteto de Coltrane, es mi favorito. Tuve la suerte de poder tocar con McCoy Tiner, y entendí que él toca algo que era nuevo en su momento, y está bien para él, pero no para mí. El jazz es parte de la cultura americana y mundial te guste o no, y debe entender que la gente quiere formar parte de algo que sea actual, que sea de hoy.

Creciste en una ciudad que tiene un sonido propio, el Minneapolis sound, en parte gracias a Prince. ¿Cuánto te influyó musicalmente?
Lo mejor de Prince es que no pensaba en géneros: ni rock, ni hip hop, ni jazz. Por eso no tenía miedo de ir a tocar con Miles y que al público rockero le molestara. Incluso a Michael Jackson le llevó años incursionar en el hip hop. En Minneapolis todos están convencidos de lo que hacen. Vas a un bar y pueden estar haciendo lo más experimental y vanguardista del mundo, pero lo hacen con personalidad. Yo tomé mucho de eso. 

Después te mudaste a Nueva York, el centro de la cultura en general y del jazz en particular. ¿Se te hizo difícil?
Nueva York es muy duro. Los músicos que se instalan en Nueva York vienen de ser los mejores en sus ciudades, pero cuando llegás ahí sos uno más entre los mejores. Viví en varias ciudades, pero cada vez que vuelvo me baja a la tierra. Durante mis primeros ocho años allí, a nadie le importó mi música. Pero sabés que cuando te van a mirar, lo hacen de verdad. 

De hecho, lograste que Blue Note se interese en tu música. Lo cual debe hacerte sentir orgulloso pero también ponerte alguna presión.
Definitivamente es un orgullo. Es el sello por excelencia. Existen los miedos y las presiones, pero son internas. La mayor presión que tengo es ser honesto conmigo mismo. Ellos saben a quién reclutan y están interesados en artistas que tomen riesgos. Además hacen las mejores artes de tapa (risas).

José James - "Trouble"