25/06/2021

John Grant: "De chico entendí que el sueño americano no era para mí"

Viñetas que pintan un cuadro amplio.

PIAS / Gentileza
John Grant

¿Es a esta altura John Grant un "chico de Michigan"? El cantautor lleva más de una década radicado en Islandia, desde donde logró una proyección internacional interesante, y ha publicado discos que lo llevaron hasta escenarios como el Royal Albert Hall londinense o el festival BUE porteño. Pero Boy from Michigan es el título de su flamante quinto álbum, que arranca con la canción que le da título y sienta precedente: se trata, una vez más, de un trabajo en el que las historias personales sirven para mostrar un panorama más amplio. Y en este caso, esa pintura tiene mucho que ver con la época, entre los desvaríos de Trumpamerica y la ansiedad que generó la pandemia.

"El sueño americano puede dejar cicatrices y algunos moretones feos", canta John Grant en "Boy from Michigan", una pequeña historia de su infancia que de algún modo sirve como cimiento para este presente cuasi distópico. "Creo que me di cuenta de que esa idea del sueño americano no era para mí cuando era muy chico y me dijeron que personas como yo no tenían un lugar en la sociedad, que la gente como yo estaba enferma, y era genética y psicológicamente inferior, y que si quería ser parte de ese sueño americano debía cambiar", dice el cantautor.

John Grant nació en el seno de una familia religiosa y en una comunidad donde su homosexualidad era vista como un asunto del demonio. En Denver, donde se crió, formó parte de The Czars, banda con la que consiguió un moderado suceso, pero que se desarmó cuando él ya estaba complicado con drogas y alcohol. Más tarde confesó durante un recital que tenía HIV, pero hacerlo implicó para él una suerte de entendimiento de que debía tratarse mejor. Su primer álbum solista, Queen of Denmark, llamó la atención del público y la crítica europeos, y el tercero, Grey Tickles, Black Pressure, no sólo consolidó su propuesta de synth pop con letras profundas sino que lo puso a tocar por todo el mundo.

"Me dicen mucho que Boy from Michigan es mi disco más autobiográfico, así que quizá sea cierto", dice John Grant. "Siento que todos mis discos han sido así, no creo que este se sienta más autobiográfico, aunque creo entender por qué la gente lo ve así: este disco es más estructurado, con una historia más cohesiva". Una historia que arranca en la primera infancia en ese estado, luego se traslada a Denver y más tarde al mundo, pero a través de viñetas tan personales como abarcativas. Y que, incluso, llegan a hablar de modo muy directo para cuestionar el estado de las cosas.

"Hay gente que usa el lenguaje de un modo horrible todo el tiempo. Pero creo que una de las cosas más sexy que hay es que alguien use el lenguaje de un modo singular"

¿Qué te llevó a abordar temas de la situación social estadounidense en el disco?
He pensado en estas cosas durante mucho tiempo, pero definitivamente la bajeza de las elecciones en Estados Unidos y el retroceso que implicó la pandemia formaron una especie de olla a presión. Fue un momento muy tenso y probablemente eso me hizo pensar de manera más concentrada sobre todos estos temas. Trump fue el peor ejemplo de presidente que hayamos tenido, pero han habido otros antes que él... Sólo eran un tono diferente de marrón caca (risas).

En algunas de las canciones del disco usás tus propias historias de la infancia para mostrar de qué modo eran las cosas en ese momento como cimientos de cómo están las cosas ahora. ¿Fue un proceso consciente?
Sí, definitivamente. Como estadounidenses, debemos pensar que nuestro éxito sólo pudo suceder basado en la muerte de otra cultura. Para poder construir nuestros rascacielos y nuestros shoppings, tuvimos que aniquilar a otra cultura, deshacernos de todo lo que estaba en nuestro camino. Y cuando ese es el comienzo de tu sociedad, vas a tener problemas (se ríe).

¿Esos momentos de tu infancia te hicieron abrir los ojos?
Sí. Creo que es interesante pensar en cómo fui afectado por el sistema, lo que me dijeron sobre el mundo. ¿Quién era yo cuando era un chico? ¿Qué me dijeron? ¿Qué aprendí? ¿Cómo condicionó eso a la persona en la que me convertí? ¿En qué estoy convirtiéndome todavía? ¿Soy parte del problema o de la solución? Esta es mi pequeñísima historia, pero también tiene que ver con aprender a amarte a vos mismo cuando creés que no podés ser amado. Es un largo proceso descubrir el modo de amarte a vos mismo en un mundo en el que no creés que haya posibilidad de amor incondicional hacia vos. No sé, supongo que escribo sobre las cosas de las que sé. No sé sobre tu situación o la de otra gente, entonces escribo sobre lo que pasé porque trato de entender yo mismo quién soy.

¿Es mejor escribir canciones que ir a terapia?
A veces... Para mí, antes la música tenía que ver con un escape mientras que ahora es sobre tener los pies en la tierra. Es gracioso porque cuando era más joven tenía que ver con sobrevivir y ahora también, pero en ese momento sobrevivir era escapar hacia una fantasía y ahora es todo lo contrario.

El disco fue producido por Cate Le Bon, quien al ver tus letras te recomendó el libro Matadero cinco, de Kurt Vonnegut. ¿Cómo conectaste con su literatura?
Yo había leído a Vonnegut, pero no Matadero cinco. Ella insistió en que lo leyera y me alegro de haberlo hecho porque es un libro fabuloso. Para mí, Vonnegut es el más grande escritor estadounidense, amo profundamente su sentido del humor. Él hablaba de las cosas que yo hablo ahora... Son cosas de las que se ha hablado durante siglos... Así que conecté con él muy profundamente.

¿No te decepciona saber que siempre se habla sobre los mismos problemas pese a que pareciera que la sociedad avanza?
Sí... Hay ciertas cosas que siempre van a ser iguales cuando te despertás a la mañana y que van a acompañarte durante toda tu vida, pero tenés que aprender a verlas de un modo diferente si no querés quedarte atascado en el pasado. Hay que estudiar el pasado para no repetirlo, pero tampoco podés quedarte atrapado ahí, tenés que vivir en el presente. Hay que ser como un equilibrista de circo (risas).

En "Boy from Michigan" usás historias de tu pasado para mostrar un panorama más amplio, en "Your Portfolio" ironizás sobre dinero como si fuera sexo, en "The Only Baby" expresás tu modo de pensar de modo directo. ¿Sentiste que tenías que comunicar tus puntos de vista de distintas formas para ser escuchado?
Me interesa que mi música sea una especie de espejo de la vida diaria, entonces uso todo lo que tengo disponible para crear toda una pintura. Hay muchas cosas que pueden pasarte a diario: pensás sobre el dinero, el entretenimiento, la música, lo que hace tu gato... Nunca sabés qué va a pasar. Siempre pensamos en niveles múltiples en nuestra vida diaria. Está lo que tenemos en el subconsciente y también el lóbulo frontal, lo que pensamos en el momento sobre cualquier cosa en la que nos concentramos, lo que vemos y escuchamos... Hay alguien trabajando en su jardín, una canción suena en la radio, vos estás pensando en qué vas a cenar, quizá tus hijos están viendo un noticiero en el living... Creo que lo que hago en las canciones es tratar de replicar la vida diaria. Y cada día nunca es exactamente igual al resto, aunque haya cosas con las que vas a tener que lidiar por el resto de tu vida. Hay momentos de tu infancia y tu juventud que van a afectarte por el resto de tu vida. Tenés que encontrar diferentes perspectivas para verlos, diferentes lentes, y tenés varias herramientas con las que lidiar con esas cosas que son parte de quién sos. Todo eso forma la personalidad y el cuadro amplio del ser humano en el que te convertiste. Y creo que de eso es de lo que hablo en las canciones.

En "Rethorical Figure" hablás sobre lo atractivo que te resulta un uso elevado del lenguaje. ¿Entonces no es cierto que la atracción empieza por el aspecto del otro?
No, uno primero se siente atraído físicamente... Cuando hablo del lenguaje, no se trata de que tenga que ser elevado sino del modo en el que uno lo usa. Cada uno lo usa de un modo diferente. Hay gente que ha recibido mucha educación y usa el lenguaje de modo muy pobre, mientras que otra que no tuvo educación lo usa de una forma muy interesante. No tiene que ver con con la educación ni con un asunto de clase, tiene que ver con cómo un individuo aprendió a usar el lenguaje para expresar su personalidad y su mirada del mundo. Básicamente, lo que digo es que el lenguaje es sexy. Por supuesto, hay gente que usa el lenguaje de un modo horrible todo el tiempo. Pero creo que una de las cosas más sexy que hay es que alguien use el lenguaje de un modo singular.

¿Fue difícil hacer el disco durante la pandemia?
Creo que podría haber sido más difícil, aunque hubo momentos que me sentí muy tenso porque no entendía qué estaba pasando en el mundo. Fue muy estresante todo eso con las elecciones de fondo, toda la "política" de mierda y la pandemia al mismo tiempo. Tuve suerte porque en Islandia no hubo muchas muertes por la pandemia y no tuvimos las mismas restricciones que en otros países. Por supuesto, Estados Unidos era un caos total y nadie sabía qué mierda estaba pasando. Pero hacer un disco es... Cuando te ubicás en un espacio creativo, te estás poniendo a vos mismo en un lugar extremadamente vulnerable, estás muy abierto y muy en carne viva. Así que siento que fue un momento muy en carne viva. En ese sentido, fue mentalmente -y por lo tanto físicamente- extenuante estar en ese estado durante tanto tiempo, porque hacer este disco fue un proceso largo. Nos llevó de marzo a octubre, que es algo bastante normal para mí: me gusta que las cosas se desarrollen, volver y ver de nuevo... Como cuando ponés un buen té o una sopa en una taza, y dejás que todos los sabores salgan y se mezclen. Por momentos se me hizo difícil porque parecía que el mundo se estaba derrumbando y me preguntaba si iba a quedar un mundo en el que lanzar ese disco que estaba grabando. Te preguntás si lo que estás haciendo tendrá sentido... Y además te parece una empresa muy egoísta, porque estás concentrado en vos mismo mientras hacés el disco. Pensaba si debía volver a Estados Unidos y trabajar en un refugio, ayudar a la gente de alguna forma. ¿Estaba haciendo lo correcto? Pero no puedo quejarme, la verdad, porque para mí fue el momento perfecto para hacer este disco. En ese sentido, me siento afortunado.

¿Tenías las canciones antes de entrar a grabar o escribiste en el momento?
Tenía partecitas, muchas palabras e ideas escritas. Básicamente, lo que sucedió fue que Cate y yo elegíamos a la mañana sobre qué idea iba a trabajar, y yo pasaba todo el día tratando de convertir eso en una canción. Cuando ella volvía al día siguiente, yo tenía la canción completa, lista para grabar. Esas dos primeras semanas fueron de escribir y discutir a la mañana siguiente si la estructura estaba terminada o si necesitaba cambiar algo, y más tarde ver en qué debía trabajar a continuación.

El álbum se llama Boy from Michigan, pero te fuiste de Estados Unidos hace once años. ¿Hay algo de búsqueda o reafirmación de la identidad en el disco?
Creo que todavía me resulta difícil aceptarme a mí mismo. Supongo que la respuesta a eso es que siempre estoy buscando el modo de tratarme mejor, de desarrollar una relación más profunda conmigo mismo y sentirme más cómodo dentro de mi propia piel. Creo que hoy tengo una idea bastante bien formada de quién soy, pero siempre continúo buscando, no creo que conozca todo. Todavía hay muchas preguntas abiertas, entonces sí hay una búsqueda de la identidad intercalada en esto, al igual que un modo de procesar el pasado y entender en qué parte del mapa estoy parado hoy.

¿Y dónde estás parado hoy?
Me siento contento, he conseguido todo lo que alguna vez había querido conseguir. No hay nada que quisiera que no tenga... aunque sí me gustaría tener un auto copado, pese a que no es realmente importante. Y algún día me gustaría tener mi propia casa, porque todavía alquilo y pago demasiado de alquiler. Me gustaría tener una casa que fuera construida para mí. Pero no es realmente tan importante y no hay mucho más que pudiera pedir. Lo más importante es que tengo mi propio estudio para poder trabajar y un montón de sintetizadores realmente geniales, así que me siento muy feliz. Puedo comprarme un libro o un disco cuando quiero... Me encanta coleccionar películas, amo el cine. Así que, sí, me siento realmente contento.