05/03/2022

Ilegales: "El público masivo no presta atención al verdadero mensaje"

40 años no es poco.

Gentileza
Ilegales-prensa-2000

40 años es toda una vida, pero para Ilegales, uno de los grupos más disruptivos e influyentes del rock español, se sienten como si hubiesen sido varias. “Qué pronto se ha ido todo”, dice Jorge Martínez (cantante, miembro fundador y una de las figuras más vertiginosas de la música del país europeo) entre risas. “Hemos vivido circunstancias muy adversas en Ilegales, pero también otras muy felices, como celebraciones y festejos nocturnos monstruosos. Yo repetiría, eh”. Y para eso, para festejar sus cuatro décadas de recorrido, el grupo lanzó La lucha por la vida, un álbum que en lugar de abrazar y celebrar tan solo su pasado, mira hacia adelante con nuevas canciones acompañados de colegas como Enrique Bunbury, La Polla Récords, El Niño Elche y los argentinos Andrés Calamaro y Cucho Parisi. 

“Además de nuestra popular mala conducta, creo que hemos traído cosas realmente buenas. Escucho las canciones que hemos grabado con Ilegales y hay cosas realmente valiosas”, dice Jorge al repasar sus 40 años de banda. “Hay cosas bastante sorprendentes. Hay una que me llama mucho la atención: cómo en nuestro segundo disco nos disfrazamos de banda pop, haciendo un sonido muy pensado para los equipos de reproducción de la época y cómo alcanzamos los puestos más altos en las listas de éxito. Cómo conseguimos engañar, a pesar de nuestro discurso claramente punk, a los consumidores de todo tipo de música. Nos infiltramos y lo logramos, lo que demuestra que el público masivo no presta atención al verdadero mensaje”.

Es que la naturaleza oscura, hostil y contestataria con la que la banda carga es algo que mantuvieron desde su primera formación, cuando Jorge y su hermano Juan Carlos Martínez fundaron junto a David Alonso el trío Madson en pleno 1977 post franquista. Luego, Juan Carlos abandonaría el grupo y en su lugar entraría Íñigo Ayestarán, iniciando así, desde 1982, el camino definitivo de Ilegales. “Cuando se dieron cuenta qué éramos y de lo que hablábamos ya estábamos en el octavo disco. Había una canción que tenía un formato pop, con unas armonías bien bonitas bien hechas, 'Me gusta como hueles'. En ese momento me llamó una chica de una de las radios más importantes y me dijo: 'Tengo que preguntarle una cosa. Es que estamos pasando en la radio esta canción. ¿Habla de suicidio?'. “Sí, habla de suicidios”, le contesté. 'Dejaste una nota de despedida. Adiós. Voy a buscar el paraíso' dice la letra. 'Pues es que entonces no podemos radiar esto'”, cuenta que le respondieron. 

Sin embargo, luego de 40 años como banda, cambios de integrantes, aniversarios con festejos masivos en 2002, una vida de excesos desde los márgenes y tan solo un lapso de apenas cuatro años desde el 2011 en el que Jorge funda Jorge Ilegal y los Magníficos para darle lugar a canciones en plan solista, para 2015 Ilegales vuelve a juntarse. Sin embargo, uno de los principales golpes de la historia de la banda sucede al momento de la muerte del bajista Alejandro Blanco, algo que los golpeó profundamente pero que dio lugar a la vuelta de Willy Vijande a las cuatro cuerdas. Entre todos esos condimentos de la vida misma, su disco celebratorio no tiene una pizca de nostalgia sino todo lo contrario, tal como su nombre lo indica: lucha por la vida. “Yo creo que es un disco muy vital, sí, por eso se llama así, la lucha por la vida es un poco eso, es un un disco muy de ser en el momento. El pasado no ha sido tan malo y el futuro bueno, mmm. A pesar de todo, el futuro es esperanzador todavía. Todavía nos quedan un par de semanas de vida como poco”.

“El presente está hecho de pasado y futuro. El pasado, de acuerdo, te influye porque ya los has vivido y es inevitable estar influido por eso. Es el camino que has seguido para situarte en el punto en el que estás. En Ilegales hemos seguido un largo y tortuoso camino. Pero sabemos que el presente puede condicionar el futuro y con mucha frecuencia obramos en búsqueda de un futuro determinado con nuestra capacidad de cálculo. Entonces, bueno, últimamente estamos muy creativos haciendo canciones. Estamos en un momento en el que surgen las canciones y vienen ellas solas. No sé qué o quién nos las envían, de dónde vienen. Ojalá lo supiera. El día que agarre a las musas les voy a hacer unas cuantas cosas”.

Pero, a pesar de festejar sus 40 años, la banda no decide hacerlo solos, sino con sus colegas, con aquellos coetáneos con los que comenzaron en los 80, aquellos que vieron aparecer entrados en los 90 y aquellos que irrumpen en la música española actual. “El experimento creo que es muy fecundo artísticamente. Creo que teníamos que haberlo hecho antes”, suelta Jorge. “Cuando celebramos el cumpleaños número 20 lo hicimos de manera muy endogámica, invitamos a todos los que habían pasado por Ilegales y lo que hicimos fue una grabación muy viva, muy en directo que estuvo muy bien. La fiesta posterior duró tres días, una fiesta destructiva muy divertida. Pero cuando escuchamos la grabación, habíamos hecho algo muy parecido a lo que estaba en discos anteriores. Entonces, si quieres algo diferente, vamos a asumir riesgos. Y en Ilegales siempre hemos asumido riesgos. Entonces invitemos gente”. Y el experimento los llevó, entonces, a sumar a 16 canciones escritas a medida de cada uno de los artistas que colaboran en el disco. Músicos que incluyen a los ya mencionados Enrique Bunbury, El Niño de Elche, Loquillo, Evaristo de La Polla Records, hasta Andrés Calamaro y Cucho Parisi. 

“Yo conocí a Cucho en el Vive Latino, me hizo una entrevista loquísima, rapidísima, a una velocidad tremenda. Me pareció muy simpático, muy lúcido. Ahí se forjó una una cierta amistad, empecé a escuchar a Los Auténticos Decadentes y empecé a ponerlo en alguna fiesta nocturna de alto octanaje y me divertía mucho”, recuerda sobre el cantante de los Auténticos, quizás la mayor sorpresa entre la lista de invitados. “Tuvo la generosidad y conseguimos que grabe y aporte muchísimo a la canción. Estamos muy satisfechos, tiene mucha más fuerza que la versión original. Y Andrés es un artista que ha asumido muchos riesgos, igual que Bunbury. Son gente con esa capacidad de asumir riesgos. Es un tío muy fiable con un punto de locura imprescindible y con un punto de genialidad y honestidad brutal, como él dijo. De hecho, a mi me gusta mucho el tango, es un estilo que permite un desembarco literario muy importante. Y yo no me atrevía a cantar tango hasta que vi cómo Andrés con gran desparpajo y solvencia destripaba 'Volver'. Sentí que le debía algo a Andrés. Y me animé a componer uno, 'Mi copa y yo', la canción que cantamos con él en el disco”. 

La poca nostalgia de las canciones de La lucha por la vida por el pasado que ya no está y por todo lo que debieron atravesar en 40 años de grupo no hace más que invitar a mirar hacia adelante. Ilegales marcó una época del rock español y animó a experimentar en la música incluso a muchos de los que en este disco colaboran con sus voces. Quizás el contexto oscuro haya significado una redundancia para lo naturalmente hostil del sonido del grupo, y quizás, en tiempos donde lo que fue se escurre entre las manos, Jorge y sus secuaces intenten aportar al menos un poco de luz.