19/09/2021

Hernán Cattáneo: "Quiero mostrarle la música electrónica a gente que no sale de noche"

Un paso más en la batalla.

Gentileza
Hernán Cattaneo

En junio de este año, Hernán Cattáneo publicó El sueño del DJ, su libro de memorias. Tres meses después, está construyendo sus memorias del futuro. Y no porque esté pensando en un segundo tomo para su autobiografía sino porque así decidió llamar a los cuatro shows que está llevando adelante en el teatro Gran Rex en formato banda de electrónica en vivo: Future Memories. "Es mostrar otra forma de hacer música electrónica", le dice a Silencio a propósito de los conciertos (aún quedan entradas disponibles para el jueves 23 y el viernes 24).

Acompañado por Oliverio Sofía y Baunder, Hernán Cattáneo pensó estas presentaciones como una banda de electrónica en vivo, algo que, advierte, es un formato usual en la escena pero tal vez no tan explorado en la Argentina. "Es todo repertorio nuestro", explica. "Estoy sin bandeja, con un sampler, un teclado y la compu. Tiene mi sello, porque vengo del progressive, pero está pensado como un recital, no como una fiesta".

"En el Colón era importante que hubiera una cabina en el escenario, por todo lo que habíamos pasado los DJs. Fue el símbolo de una batalla ganada, aunque no lo pienso como una batalla. Me alegró estar ahí en representación de los DJs argentinos".

Aunque no levantes esa bandera, estás como en una constante misión pedagógica. Como si en cada paso dijeras: "Miren, la música electrónica puede ser muchas cosas que tal vez no se imaginan".
(Risas) Pero no es la idea principal, lo que buscamos siempre es entretener a la gente. No podemos hacer una fiesta habitual. ¿Qé se puede hacer? Y de paso salimos de la zona de confort, hacemos algo diferente. La música electrónica es tan abierta que pasan cosas nuevas siempre. El mismo DJ que está en China, otro día está en el Colón y otro en el Gran Rex. No es que yo sea multifacético, es la música electrónica la que lo es.

¿Cómo funciona el trío en vivo?
No soy músico y no me voy a hacer pasar por músico ahora, de golpe, aunque en vivo tenga un teclado y meta algunas notas. Los músicos son Oliverio y Baunder; ellos tienen el conocimiento, sus sintes analógicos, yo tengo las ideas y manejo las consolas, hago la mezcla en vivo, disparo algunos sampleos... cada uno tiene su rol. En un show como en el Campo de Polo, por ejemplo, mezclo música mía y de todos; puedo poner Depeche Mode, Pink Floyd o Billie Eilish. Esto es una banda, el repertorio ya está compuesto pero lo tocamos ahí, tenemos los pedacitos y reconstruimos ahí en vivo. Afuera se hace muchísimo, en España le dicen "En directo"; si leés eso, ya sabés que ahí se está tocando, no poniendo un disco. Me sorprendió y me parece interesante que acá no se tenga tan claro eso, porque no hay una escena grande todavía. Es un lugar más donde meterle y abrir algo.

Y ante la imposibilidad de hacer una fiesta para miles de personas, parece un buen momento para intentarlo.
Claro, lo último que habíamos hecho pera para 20, 25 mil personas. Ahora es inviable pensar en eso en el corto plazo. La alternativa era tocar como DJ para gente que come y no me interesaba para nada. Si la alternativa es que la gente tiene que estar sentada, hagamos un teatro pero no de DJ, no voy a ir con bandeja a levantar lo brazos. Después de que hicimos el Colón, que es algo que pasa una sola vez y lo pensamos como un tributo a la música electrónica, nos quedamos con ganas de hacer un show de eléctronica, que en la Argentina hay muy poco. Se puso interesante porque enseguida se relaciona con la idea de una fiesta y podes hacerlo sin tomar nada, escuchar solamente. Tuve que explicarlo más de lo que creía y no me molesta. Lo interesante es que hay un nicho sin explorar. Yo soy feliz siendo DJ, pero esto con Oliverio y Baunder lo teníamos desde hace rato.

En el Colón sí montaste una cabina de DJ con bandejas. ¿Tenía también un peso simbólico hacerlo así?
Sin dudas. En el Colón era importante que hubiera una cabina en el escenario por todo lo que habíamos pasado los DJs. Era música para todo el mundo: Chemical Brothers, Alan Parsons, The Orb... Fue el símbolo de una batalla ganada, aunque no lo pienso como una batalla. Me alegró estar ahí en representación de los DJs argentinos.

Hernán Cattáneo

Este show plantea un desafío en términos de tiempo y también de coporalidad. No tenés la extensión del set de cuatro horas en una fiesta, y tenés un público que no va a bailar sino a escuchar y contemplar desde una butaca. ¿Es algo en lo que pensaste?
No sólo lo pensé sino que tenemos esa ansiedad porque no hay tantos ejemplos en la Argentina. Probablemente pocos de este público haya visto una banda de electrónica en vivo. Cuando era más joven, Leo y Gastón Satragno, los hijos de Pinky y Raúl Lavie, tenían El Signo, tocaban con baterías electrónicas nos parecían una locura; Art Noveau era otra, pero no hubo tantas. Entonces hay que ver como funciona esto. La gente relaciona directamente con irse de fiesta y no lo digo como algo malo, lo que pasa es que ahora la fiesta es ir a escuchar la fiesta. Obviamente, tenemos una puesta en escena buenísima, pero es una incógnita. Es súper interesante y atractivo y la otra opción es que no les guste, no tenemos esa jurisprudencia. Así como en argentina hay 2 millones de bandas de rock, no hay ni 200 de electrónica. Esto ya lo he dicho: si yo que soy el que tiene los medios y puede vender los tickets no lo hago, no puedo esperar a que lo hagan los más chicos. No es fácil para una banda que recién empieza vender sus temas propios y costear un show en un lugar así. Vamos a empujar nosotros para que se arme.

Ya aclaraste que no te interesa que se te considere músico pero, ¿no sentís que esta faceta tuya te sirve para mostrar tu costado de compositor?
Puede ser, porque las canciones las hicimos nosotros, sí. Pero dejo de ser DJ; no voy a decir que soy músico, solo tengo ideas musicales las 24 horas del día. Estas canciones fueron concebidas como música de club. La música de club la pensás desde el groove, que no esté muy cargada de otra cosa. Acá repensamos los tempos y los tiempos, que no es lo mismo. O sea: la velocidad y los momentos. Si bien hay una impronta progresiva de que tenga cierta cinemática y un clima de atmósfera, porque no es que hacemos heavy metal, uno tiene en cuenta que estas versiones son para gente sentada. Entonces buscás que no sea tan extensas ni repetitivas, sumar melodías, alguna voz. De la misma forma que no es lo mismo una fiesta a las cuatro de la tarde en una playa que a la noche en una discoteca. Es esta música, pero hay muchas formas de interpretarla. En este formato yo tengo el control de todos los canales y vamos a aprovechar que no tenemos problemas de volumen, podemos manejar los volúmenes de discoteca. Tampoco me quiero ir de mambo porque no es una fiesta. Quiero que interpreten que se pude disfrutar la música electrónica de muchas maneras, que sepan que se pude hacer de otra manera.

Es como si cada proyecto tuyo fuese una misión más en tu cruzada por la música electrónica.
Porque también nos pasó en el Colón y no quiero comparar. Este show está apuntado a amantes de la música electrónica y el otro apuntaba a todo el mundo, a los amantes de la música electrónica no había que demostrarles nada. Ahora vamos a ver cómo queda este y cuánto podemos seguir para adelante. Si todos quedamos contentos, planearemos más. Al Colón fue gente que a una fiesta no va ni loco y eso me encantó. Hace un mes o dos me llamó un amigo, y me dijo que su mamá vio el documental de Connected y le encantó. Le llegamos a una persona grande, de 70, 80 años, que le gustó pero nunca iría a verme a una rave. Esto esta bueno para otro lado, es mostrar música electrónica para gente que por ahí no sale tanto de noche. Ese costado me interesa un montón.

Si le llegaste a una persona de 80 años y le llegás a los de 20, entonces ya no hay mucho por demostrar. ¿Sentís que ya pasó ese prejuicio?
En algún punto va a estar ahí siempre. Especialmente en la Argentina, que es un país netamente rockero, pero también desde el establishment de la industria. Por ahí, hoy hay más gente que escucha música urbana o latina que rock, pero los que escriben de música son todos rockeros o de espíritu rockero. El estigma va a quedar, pero no pasa nada, me lo tomo con alegría porque está todo bien. Por eso estos desafíos me siguen entusiasmando, para ver hasta dónde podemos mostrar, y no es competencia, no tengo bronca ni nada. Pero sí amo la música y ya te digo, antes de cranear estos shows no te hubiese dicho esto porque no lo sabía, me sorpendió que mucha gente me dijo: "Si no es una fiesta, no sé si voy". Cada vez que iba por el mundo le decía orgulloso a todo que en la Argentina tenemos una escena electróncia muy fuerte, ahora tendría que decir que tenemos escena de DJs y de fiestas, que no es lo mismo. Aprendimos algo y estamos trabajando en esto para ver qué sale; los más hardcore van a estar encantados. Será interesante ver qué le pasa al no tan fan, al fan es fácil llegarle.

Retomando el concepto del show: ¿cómo estás construyendo tus recuerdos futuros desde lo artístico?
Quiero seguir creciendo y haciendo cosas como DJ pero, siendo realista, estoy más cerca de querer más de lo mismo que de ser la cosa nueva. Obvio que podemos seguir buscando cosas porque la música cambia todo el tiempo, y porque se pueden hacer producciones increíbles y la gente se renueva, pero un concierto como este es más novedoso para mi y para mucha gente es más arriesgado. Un amigo me preguntaba qué pasa si la gente no se copa. Y bueno, no pasa nada, no pienso dejar de pasar música. Mi futuro es relacionado con la música. También podría hacer un concierto de ambient y sería feliz, pero tampoco hay que tirar tanto de la cuerda. Hay que actuar con inteligencia, sobre todo en un lugar donde la gente no está tan acostumbrada... pero vamos bien.