01/04/2022

Hercules and Love Affair: “A veces siento que existo en una industria paralela”

Bailando sobre mitología.

Niki Moens / Gentileza
Hercules and Love Affair

Desde su misma concepción, Andy Butler decidió convertir a Hercules and Love Affair en un espacio edificado desde los contrastes. Desde su debut homónimo en 2008, la banda llevó al público a la pista de baile, y una vez allí los puso en movimiento mientras las letras abrían la puerta a que el propio Butler pudiera plasmar sus miedos e inseguridades. La primera prueba llegó de la mano de “Blind”, un single firmado junto a Anohni, y se mantuvo como constante en los años siguientes. Con una rotación constante de vocalistas a fuerza de feats, con el tiempo Butler tuvo que replantearse qué era lo que hacía a la esencia de su proyecto para poder convertirlo en bandera sin que importase quien estuviese al frente del micrófono. 

La respuesta a ese dilema parece haberse materializado en In Amber, su quinto disco al frente del proyecto, que verá la luz en junio. Allí, Butler apuesta por entregar una versión más oscura y menos sintética de la banda, como lo demuestra “Grace”, su primer corte de difusión. “Este disco refleja mi deseo de incorporar instrumentos orgánicos de vuelta en la mezcla, pero quizás en una manera en la que no lo hice antes”, explica. “Esta vez quise usar baterías reales de un baterista real, y encima uno increíble que usa el alias Budgie, y es muy conocido porque tocó con Siouxsie and the Banshees y The Creatures. Además utilicé muchas cuerdas y guitarras, cosas que no usaba tradicionalmente. Adopté una estética mucho más rockera, en cierto punto”, completa.

Tengo el proyecto pop más anticomercial que podría haber creado. Es algo increíblemente satisfactorio como experiencia, y requiere un montón de mi público para aceptar que las cosas van a cambiar.

En tu obra hay un contraste entre lo que sugiere la música y lo que la letra enuncia. ¿Cómo se crea esa mezcla?
Esa pregunta habla de lo que creo que durante mucho tiempo condujo el trabajo que hice con Hercules and Love Affair. Sabía que quería hablar desde mi corazón siempre, quería que Hercules reflejara lo que estaba pasando en mi vida. No quería que fuera un diario pero este proyecto me acompañó durante toda mi vida. Tuve muchos desafíos, mucha tristeza, tuve muchas cosas que superar, y quería traer todas esas cosas a la pista de baile. Fue lo que encapsulamos en "Blind" con Anohni,  y en ese momento la gente escuchó algo que tenía que ver con la soledad, la tristeza y las dificultades, pero al mismo tiempo contrastaba con esta pieza bailable y exuberante. El contraste entre la melancolía, la tristeza y las profundidades de la experiencia humana y llevar eso a la pista de baile es algo que siempre fue  muy motivante para mí. Diría que ahora ya lo hice demasiado tiempo y creo que no quiero decir que no podría haberlo explotado más, pero hay diferentes emociones que necesitaban ser exploradas. Este es un proyecto que se mueve mientras mi vida evoluciona. 

Mencionaste a Anohni, que fue parte del principio de este proyecto y ahora volvió a participar…
Cuando empecé a trabajar con Anohni, a quien considero mi primera colaboradora como músico profesional, era un admirador de su obra y una de las cosas que aprendí con ella es cuán importante es conjurar la emoción en la música. Compartimos un amor por la música que hace exactamente eso, entonces cuando evocás una emoción real y es reconocible para el oyente y te conmueve, a veces hasta las lágrimas, esa es la magia de la música, y es algo que ella hizo con toda su carrera porque tiene un don maravilloso. Escribimos juntos mucho de este disco porque ella está presente en la mitad del álbum, lo hicimos en los últimos cinco años. Fueron tiempos en donde vimos la presidencia de Trump, que fue indignante por decir poco; vimos muchas personas de color ser asesinadas, y que la justicia mirara para otro lado. Vimos mucha enfermedad, y no podía pensar en la idea de hacer un disco sin explorar algunas de las emociones que vivimos en tiempos recientes. Mezclar melancolía, odio e ira con música bailable es algo un poco difícil de hacer, aunque en los 80s era algo bastante posible. Tenías bandas que eran capaces de evocar la ira en la música bailable, grupos industriales como Nitzer Ebb, Throbbing Gristle o Psychic TV. Hay espacio para eso en la música electrónica. Pero al mismo tiempo el disco tiene mucha introspección y contemplación existencial porque la mortalidad es algo que ya estábamos tratando en un nivel en los últimos años, y es algo que personalmente traté durante el último tiempo y con lo que traté de estar en paz. No es necesariamente un disco bailable, si tuviéramos que ponerlo en esos términos.

Cuando sacaste The Feast of a Broken Heart dijiste que querías que el disco sonara agresivo porque sentías que las producciones al momento eran demasiado amables para el público. ¿Creés que eso cambió?
No sé, lo que creo que es que en general la música dance se empezó a poner bastante limitada en términos de lo que quiero hacer como artista. Por lo general dicen que soy un DJ, pero me considero un compositor, un músico. Escribo canciones desde que soy un niño porque fue la manera en la que aprendí a lidiar con mi vida. Djear es una expresión artística, pero para mí es bastante limitada. Componer letras y meterlas en música y explorar todo tipo de sonidos me parece una manera mucho más expansiva de ser creativo. En términos de inventiva y música dance, o de la habilidad de empujar límites y no ser tan amable, no veo que ocurra lo de tener conversaciones serias en una canción. El ejemplo más básico es cuando toman un discurso de Martin Luther King Jr. y lo ponen encima de una pista bailable, o meter a algún rapero comprometido que se ponga a tirar barras sobre una pista. 

¿No veías algo parecido en la música bailable?
La música dance se empezó a limitar en lo que siento que podría expresar, por eso en ese disco tuve gente como John Grant, que cantó una canción muy personal sobre vivir con su diagnóstico de HIV, Crhristen Warrent que hizo una canción sobre la palabra más ofensiva en el mundo, que es es "concha". Necesitaba ser menos amable, quería tener esas conversaciones, pero incluso ahora dos discos después, las conversaciones tenían que ser más profundas. En algún punto salteé las limitaciones que la música dance me puso. Sin embargo, hay mucha electrónica buena, gente que trae cosas que no son tradicionalmente comunes. La electrónica sigue siendo emocionante para mí y la disfruto, pero necesitaba hacer algo distinto con este disco. 

La música disco fue una gran influencia formativa para vos, y estuvo muy presente en los primeros discos de Hercules and Love Affair. En su momento fue considerada un pecado y atacada por la escena rockera, y hoy en día tenés a artistas como Madonna o Foo Fighters . ¿Qué pasó?
Es una cosa buena que ese sonido ahora sea amado y puedas escuchar gente que hace álbumes inspirados por la música disco. Para mí como artista, mi proyecto fue mutando a la par de mi vida y cómo evolucionó. Coleccionaba álbumes de música disco cuando era adolescente, y es como vos decís: cuando hice el primer disco de Hercules and Love Affair, la idea de hacer una canción disco bien enérgica, algo como un tema de Bobby Orlando, Divine o Sylvester, era considerado como una música ilegítima. Y es cool ver que la música pop abrazó eso finalmente. Una de las razones por las que estaba tan interesado en hacer ese disco al comienzo de mi carrera fue porque quería desafiar los conceptos de gusto de la gente. Quería ponerles cosas en la cara que les hicieran decir "¿esto está bien o mal? ¿Es bueno o malo? ¿Es de buen gusto o no?". 

¿Decidiste convertir esa idea en una política creativa?
En este disco creo que lo estoy haciendo de nuevo, estoy teniendo ese diálogo juguetón con el público. Siento que va a dividir las aguas, porque esta vez le estoy pidiendo mucho al oyente. El punk rock y el heavy metal son géneros que mucha gente piensa que están llenos de machos estúpidos y descerebrados que cantan acerca de dragones, calabozos, se disfrazan y tiran pirotecnia, y en realidad hay una cantidad enorme de música políticamente comprometida, hermosa y enojada que existe en esos géneros. Estos discos son algunos de los que usé como modelo para mi nuevo disco. La música de rock no está de moda en muchos lugares ahora, especialmente para la juventud queer. Quiero que la gente joven queer sienta que tiene un espacio en el rock o el metal o en la música industrial, porque no lo sienten así. 

¿Y de qué manera intentás llevar eso a cabo?
En algún punto, el disco que estoy haciendo es decirle a ellos "hay lugar para vos en un show de heavy metal". Hay lugar para alguien a quien le gusta el sonido de Killing Joke, o Throbbing Gristle, o quiere hacer pogo. Es tomar música que fue dejada de lado, integrarla al público masivo y de una manera en la que resalte su sustancia que estuvo siempre ahí. Lo mismo pasaba con la música disco: la gente decía que no tenía contenido. y seguro sienten lo mismo con formas más extremas de hacer música. Me gusta empujar los límites del gusto del público y pedirles que amplíen sus horizontes. En el disco hay además muchos espacios abiertos y paisajes sonoros que evocan cosas como el primitivismo de Dead Can Dance, artistas esotéricos como  This Mortal Coil o los momentos más suaves de Psychic TV. 

Tenés un proyecto constantemente cambiante y con un elenco rotativo de cantantes ¿Es difícil construir la identidad de una banda, que al mismo tiempo es también tu proyecto solista?
Sí, es imposible (se ríe). Tengo el proyecto pop más anticomercial que podría haber creado. Es algo increíblemente satisfactorio como experiencia, y requiere un montón de mi público para aceptar que las cosas van a cambiar. Va a haber caras nuevas, nuevos sonidos, nuevos temas, es un reseteo constante. Y esa identidad cambiante... amo su misterio, pero no hace que sea la manera más fácil de venderse. Esta vez creo que logré hacerlo más fácil. Más allá de las canciones que coescribí con gente, la mayoría de este disco lo compuse yo. Las letras en su mayor parte fueron escritas por mí, Hercules es mi proyecto. A la gente le tomó su tiempo entenderlo, pero yo soy la constante en esto. Tengo mucha suerte en que la persona que estuvo en la génesis de todo esto y haya ayudado a empujar tanto mi pasión, ahora haya regresado para hacerlo nuevo. Estoy muy agradecido que la colaboradora número uno esté de nuevo en las filas.

Hace algunos años, en una entrevista cuestionaste a Madonna y Lady Gaga por no ser representativas para el público LGBT. ¿Seguís pensando así del mainstream diez años después?
Hay algunos productores que por suerte empujan los límites de las cosas. Si mirás a artistas como Sophie Xeon, ves  a gente que empezó a cambiar el juego en lo que tuvo que ver con música pop. La música pop se volvió más interesante, pero todavía sostengo lo que pienso respecto al mainstream en general. No lo encuentro muy riesgoso, no soy un fan de los equipos de compositores con diez personas que hacen una canción. A veces siento que existo en una industria paralela, y no le presto mucha atención a esa otra industria, si entendés lo que quiero decir. Pero tengo mucho respeto por Lady Gaga y Madonna, y esas citas fueron sacadas de contexto. Vivía pasando remixes de Madonna en mis DJ sets y Out Magazine decidió no incluir eso en su artículo, así que agradecería que esta vez alguien lo rectifique.