11/03/2022

Gunwood: "No tiene sentido imitar a las bandas que amás"

Madera ̶n̶o̶r̶u̶e̶g̶a̶ francesa.

Jim Rosemberg / Gentileza
Gunwood

Gunnar Ellwanger tiene nombre escandinavo, nació en Londres, hizo la primaria en Alemania y desde la adolescencia vive en París, donde armó un trío con profundas influencias del folk estadounidense y la música irlandesa. ¿Cosas de la globalización? Bueno, también tiene que ver con tener un padre físico que "trabaja en un área muy específica sobre partículas infinitamente pequeñas" y que se mudaba de país cada vez que conseguía un trabajo nuevo. Y que además tocaba folklore irlandés y bluegrass. "Mi segunda palabra fue banjo", dice entre risas Gunnar. El cantante, guitarrista y compositor está al frente del trío francés Gunwood, que acaba de publicar Dream Boat Jane, su segundo álbum.

Pero si con esa miríada de influencias particulares no alcanza para terminar de entender el sonido de Gunwood -que a veces se acerca a bandas contemporáneas como Alabama Shakes o The Black Keys, pero con personalidad propia-, quizá los primeros pasos del niño Gunnar en la música redondeen la idea: "Empecé a tocar el piano a los 6, poco tiempo después me pasé a la guitarra. Empecé por ahí porque amaba a los Guns N' Roses. Creo que ese fue el punto cúlmine, porque si bien a mis padres les gustaba el rock and roll, yo me enamoré del sonido de la guitarra eléctrica. Recuerdo que trataba de tocar 'Paradise City' en el piano y sencillamente no sonaba adecuado", se ríe.

Para escribir canciones necesitás sacar inspiración de algo y durante el aislamiento no hubo ninguna clase de estímulos.

Deberías haber hecho "November Rain".
Sí, esa hubiera funcionado, pero no era mi favorita. De hecho, mi parte preferida de esa canción era el solo de guitarra del final. Así que estaba claro que debía cambiar de instrumento. A los 11 me mudé a París, pero estaba en una escuela francoalemana, entonces seguía muy conectado con la cultura alemana. Y es una cultura muy influida por la cultura estadounidense y un poco por la inglesa, entonces tenía toda esa mezcla dentro durante mi adolescencia. Tuve algunas experiencias con bandas, y cuando empecé con Gunwood quería reconectar todas esas influencias profundas de la música folk y mezclarla con lo que me resultaba familiar, desde Nirvana hasta Radiohead. Pero sobre todo me interesaban los arreglos a tres voces. Eso me resultaba muy importante cuando empecé la banda y cuando busqué a los músicos, Jeff (Preto, bajista) y David (Jarry Lacombe, baterista), que son grandes cantantes.

¿Cómo los conociste?
Con nuestras bandas anteriores ensayábamos en el mismo estudio de los suburbios de París. Tuve mucha suerte, porque en el momento que decidí armar Gunwood me enteré de que ellos se habían ido de su banda anterior. Ellos ya llevaban diez años tocando juntos, habían salido de gira por toda Europa, entonces se conocían muy bien y tocaban muy bien juntos.

¿Pero ya tenías en mente el sonido que querías para Gunwood? El folk estadounidense tenía algunas de esas influencias que vos retomaste, pero después las fue dejando de lado.
La parte irlandesa tiene que ver con que la primera banda que escuché fue The Dubliners. También escuchaba folk alemán, así que cuando empecé a escribir ciertas canciones con mi guitarra tenía influencias estadounidenses e irlandesas. Empecé a pensar que quería algo un poco más áspero, con algo de mezcla con el garage rock. Los verdaderos comienzos de Gunwood eran un poco más ruidosos, por así decirlo. Pero el sonido de una banda siempre tiene que ver con las personas que la componen y con cómo suenan juntas. Entonces, el estilo que se puede escuchar en Traveling Soul, nuestro primer álbum -y supongo que también en Dream Boat Jane- es el resultado de las canciones revisitadas por nosotros tres. Jeff, por ejemplo, tiene influencias muy diversas y toca muchos instrumentos además del bajo, puede meter hasta cosas de jazz fusión. A David, en cambio, le interesa más la esencia de la canción; ama las melodías y tiene un costado más pop. Entonces, después de un tiempo me di cuenta de que si una canción les gusta a ellos dos al mismo tiempo, probablemente tenga algo entre manos (risas).

"Better Known Yourself Well", una de las canciones de Dream Boat Jane, podría estar firmada por Dr. John. No son las influencias típicas de gente de su edad...
Bueno, creo que si realmente te interesa la música, siempre vas a tener la curiosidad de buscar de dónde viene tal o cual cosa. Y la mayor parte del tiempo, cuanto más atrás vas, y también cuanto más te alejás del sistema comercial que tenemos hoy, encontrás la diferencia en el modo en que se hacía la música. Podés escucharlo en esas canciones folk iniciales y en grabaciones en las que la idea principal era sacar afuera una emoción, no hacer un hit veraniego. Eso es algo que se puede encontrar en la mayoría de la música tradicional y es algo que amo del folklore irlandés: sale directo de las entrañas y te hace querer unirte en el canto. Volviendo a tu pregunta, creo que lo que nos llevó a tener esas influencias es simplemente la curiosidad.

A veces, cuando buscás en esas raíces, encontrás un modo de evolucionar desde ese punto que quizás es diferente al de otros que tomaron esas mismas influencias.
Exactamente. No es que nos propongamos eso específicamente, pero si querés estar al mismo nivel que bandas que amás, imitarlas no tiene sentido. Quizás es más lógico ver cuáles son sus ingredientes y utilizarlos para hacer tu propia música. Hay millones de modos de combinar tus influencias, quizá mezclar cosas de hoy con otras de los 60. Es un verdadero regalo poder indagar en 60 años de música y más de la forma sencilla que hay en el presente.

Mencionaste que los arreglos a tres voces eran muy importante para vos. ¿Por qué?
Porque de inmediato me ponen la piel de gallina. Cuando era niño, escuché muchos arreglos así en el bluegrass y el folk estadounidense. Además, mis abuelos vivían en el sur de Inglaterra en una comunidad protestante y solían cantar en coros enormes que eran básicamente todo el pueblo cantando junto. Armonizaban perfectamente cuatro voces sin tener entrenamiento vocal... Eso siempre me maravilló y creo que es la razón de mi amor por las armonías polifónicas. No sé, es algo mágico que sucede cuando tres voces -que son los instrumentos más básicos porque salen de adentro de tu cuerpo- se combinan y se convierten en otro instrumento.

¿Y por qué tres? En la música de Gunwood a menudo suenan más instrumentos, pero el núcleo son ustedes tres.
Creo que hay muchas razones. En primer lugar, prefiero las armonías vocales a tres voces. Para cantar acapella, cuatro voces son fantásticas, pero si tocás con instrumentos me parece que tres generan el sonido perfecto. Y siempre amé los power tríos, tienen algo de inmediatez... No hay exceso de embellecimiento... Es contradictorio, porque a veces sí tratamos de hacer arreglos más complejos, incluso en vivo: David hasta toca los teclados al mismo tiempo que la batería. Pero es un desafío llegar a lo básico de la canción. Cualquier banda de dos acordes puede sonar fantástico si tiene a cuatro o cinco tipos tocando, pero la idea principal es escribir buenas canciones. Y para mí, para mantener una vibra rockera, lo mejor es tener la menor cantidad de instrumentos sobre el escenario. Pero sí, en este disco tenemos caños en dos canciones, toqué teclados en la grabación... También tiene que ver con algo práctico: cuando en una banda hay demasiados integrantes se complican más cosas, desde la toma de decisiones hasta salir de gira. Hoy la profesión de músico es muy dura, se hace difícil que te paguen lo suficiente para una banda de siete integrantes, por ejemplo. Y tenés que tener eso en cuenta cuando armás una banda: ¿cuál es el modo más efectivo de presentar tu música?

Tu voz áspera es uno de los atractivos de la música de Gunwood. ¿Cuándo descubriste que podías cantar así?
La primera banda que armé en la escuela, cuando recién me mudé a París, también era un trío de guitarra, bajo y batería. Y en todas las bandas que veía por MTV el guitarrista era también el cantante, así que tuve que hacerlo. Igual, desde chico amaba cantar, así que me resultó algo natural. Supongo que mi voz apareció en ese período de la adolescencia, cuando tocaba en grupos de rock o punk, probablemente tratando de imitar los estilos de distintos cantantes. Y un poco más tarde, cuando tenía unos 20 años, durante un tiempo me dediqué a cantar en la calle, en Irlanda y España. En la calle cantás sin amplificación, así que tenés que hacerlo bien fuerte (risas): probablemente eso también haya sido parte del entrenamiento.

Contaste que "Good Night Song", la canción que cierra el álbum, fue compuesta durante el aislamiento. ¿El resto son del mismo período?
En realidad, es una suerte de mezcla de distintos períodos. A mí me gusta trabajar de ese modo porque cuando empecé con Gunwood tenía 40 o 50 canciones escritas. Quizá no todas eran buenas, pero estaban ahí... (risas) A veces me gusta trabajar muy rápido con las canciones, escribir todo en un día, o ya tengo el arreglo en mente, pero en otros momentos quiero dejar que las canciones evolucionen. Entonces las escribo y las dejo ahí durante meses, hasta que me enamoro de ellas otra vez y quiero tocarlas. Es algo que me saca presión a la hora de hacer un álbum, porque ya sé que cuento con cinco o seis canciones que encajan en el estándar que quiero para ese disco, entonces no arranco con una página en blanco. En Dream Boat Jane hay dos o tres canciones que tienen entre cinco y diez años, y las demás fueron escritas en su mayor parte durante nuestra primera gira.

¿Creés que la sensación de aislamiento permeó en las canciones?
No siempre fue muy fácil, porque para escribir canciones necesitás sacar inspiración de algo y durante ese período no hubo ninguna clase de estímulos. Entonces, ser creativo y componer no era lo que me resultaba más natural. "Good Night Song" fue una suerte de excepción, porque la compuse de principio a fin durante este período. Se suponía que era una especie de regalo para alguien, esa fue la motivación para hacerla, pero el aislamiento fue más como un reseteo para la inspiración, incluso de modo positivo. Habíamos estado mucho de gira, entonces no fue tan negativo para mí tener un pequeño parate antes de volver al estudio. O sea que, en lo creativo, fue positivo a largo plazo, pero no en ese mismo momento.

Mencionaste que muchas de las canciones del disco fueron compuestas durante la gira. ¿"Root Thing" es una de ellas? Porque tiene esa energía del vivo...
En realidad es una de las más viejas, la escribí hace unos diez años; pero sí, es una canción para tocar en vivo. De hecho, antes del parate veníamos tocándola hacía un par de años. Tardamos un poco en grabarla porque es un poco diferente al resto de las canciones en términos de composición: no está tan basada en la letra sino más en la energía. Pero sentí que era el momento de ponerla en un disco.

En los dos discos recurrieron al crowdfunding para financiar parcialmente la producción. ¿Por qué tomaron esa decisión?
Somos una banda independiente y trabajamos con un sello francés independiente, así que gracias al crowdfunding pudimos coproducir el disco, incluso en términos económicos. Pero también es una forma de conectar con el público, porque siempre hay gente que empieza a seguir a la banda por eso. Creo que hoy es algo muy común incluso para bandas más famosas, porque la industria está evolucionando, y cada vez hay menos y menos dinero para sacar de la música. Cada vez se puede hacer menos y menos dinero de la producción de un disco, entonces como artista vivís más de las giras. El disco, en primer lugar, es nuestra forma de internalizar las canciones, pero eso no genera dinero.