09/06/2016

Florian Fernández Capello y Astor Cianciarulo: "Ni en pedo nos sentimos Cadillacs"

Los chicos están bien.

Ambos cuentan cómo disfrutan de tocar el cover de "Revolution Rock", pero hay otra canción de London Calling, de The Clash, cuyo título define a la perfección el momento que viven Florian Fernández Capello y Astor Cianciarulo: "Brand New Cadillac". Es que los hijos de Vicentico y Sr. Flavio, respectivamente, se incorporaron a Los Fabulosos Cadillacs para la grabación de La salvación de Solo y Juan, y ya hicieron tres shows como parte de la banda que sus padres fundaron hace más de treinta años. Primero en Monterrey y Tijuana (México), hace unos días en el Luna Park porteño y más tarde en Chile, el guitarrista y el baterista/bajista se dieron el gusto de concretar esa fantasía que los asaltaba cada vez que subían a tocar una canción en la gira de regreso de la banda, en 2008. "Cuando bajábamos todos felices nos decíamos 'Uh, que ganas de tocar todo el show'", recuerda Astor.

"Fue muy emocionante tocar en Buenos Aires, donde la banda no estaba hacía mucho", sigue Florian. "Con las canciones viejas, pasamos por distintos momentos y vemos las reacciones de la gente... a nosotros nos remite a escucharlas desde chiquitos, pero a los que están abajo mucho más, porque yo nací para Rey Azúcar y Astor para Fabulosos Calavera. Lo bueno es que nuestra incorporación para esta gira se fue dando de un modo muy natural y cuadra perfectamente lo que está sucediendo". Al margen de su incorporación a LFC, Florian es el guitarrista de Callate Mark (con los que abrió para Blur, por ejemplo), y Astor cantante y bajista de Visión.

No podemos ubicar a Los Fabulosos Cadillacs entre las bandas que más o menos nos gustan, es algo que está en el corazón. Significa todo, aprendimos todo de ellos.

¿Por qué les resulta tan natural ser parte de los Cadillacs?
Florian: Porque cada vez tocábamos más temas en los shows... nosotros respiramos esto desde que nacimos. Yo escucho conciertos incluso desde antes de que estuviera Ariel Minimal. Y no lo digo para nada de un modo desafiante, espero que se entienda. Pero es así, en los primeros shows de LFC que vi todavía estaba el Vaino como guitarrista. Hemos visto formaciones muy clásicas y lo tenemos muy adentro. Ayer mi papá decía en una nota que a veces ellos no se acuerdan de un tema y nosotros empezamos a tocarlo. Y es así, porque los tenemos muy incorporados. Justo la guitarra y la percusión eran dos puestos que estaban un poco librados al azar, porque como guitarrista estaba alguien a quien habían llamado y la percusión siempre fue el Toto (Roblat), que en paz descanse. Muchas veces hablaba con mi papá y decíamos que estaría buenísimo que pase esto, pero lo dejábamos ahí. Hasta que Sergio Rotman le dijo: "Che, tiene que ser Florian". Empezamos a grabar el disco y Flavio dijo lo mismo. Y a mi viejo se le ocurrió la idea de las dos baterías, porque en este disco no querían tener percusión. Entonces se dio. A ellos les cuadra y lo sienten muy bien, porque es muy Cadillac, no es simplemente incorporar músicos que les gusten. Los ensayos fluyen bien, es como si viniéramos haciéndolo desde hace mucho.

¿En qué momento se sintieron Cadillacs?
Astor: Ni en pedo me siento un Cadillac. Pasa por otro lado, es una cuestión del amor, la familia, la unión que tenemos. Estar tocando y ver a mi viejo o a Florian ahí es algo que me llena. Lo veo más por ese lado que por el de sentirme un Cadillac.
Florian: A mí también me cuesta asumir ese rol. Hice tres shows y ellos tienen treinta años de historia... Pero sea lo que sea que soy, me encanta serlo. Es demasiado asumir ser un Cadillac.
Astor: Claro, yo nunca me voy a sentir un Cadillac. Lo que sí, en los ensayos la pasamos diez puntos, viajar es genial y el momento antes de tocar nos agarra una combinación maravillosa de nervios, ansiedad y felicidad.
Florian: Desde el lado laboral, fue cuando estábamos demeando el disco y nos dijeron: "Che, en esta gira tocan ustedes".

¿Cómo fueron los momentos en los que les propusieron tocar en la banda?
Astor: Estaba en casa, creo que mirando una película, y vino mi viejo y me dijo: "Mirá, esta gira va a ser distinta, no va a haber más percusión, ¿te gustaría que sumáramos otra batería y hacemos algo loco?". A mí me pareció genial todo, claro, aunque al principio también me resultaba medio raro. Pero dije "Bueno, vamos a ver si sale"...
Florian: A mí también me pasó eso al principio, porque ellos decían "vamos a hacer algo loco". Y yo pensaba: "Bueno, me encantaría, pero son los Cadillacs, ¿cómo vamos a hacer?" Y la verdad es que lo veo hoy y tiene mucho sentido. Además, confiamos mucho en su criterio, ellos saben para dónde quieren ir. Como dice Astor, fue de un día para el otro. Mi viejo vino y me dijo: "Mirá, lo pensé mucho porque tengo miedo de atentar contra tu proyecto, pero, ¿vos qué pensás?" Y yo le contesté "Me chupa un huevo, lo hago sin dudarlo". Callate Mark no se va a mover, lo tengo en el corazón, lo mismo que le pasa a Astor con Visión: estamos enfocadísimos. Pero mirá si no me voy a subir a ser el guitarrista de los Cadillacs (risas)... Entonces empezamos a darnos manija con Astor, a decir "Uh, vamos a tocar estos temas"... nosotros nos imaginábamos que ellos iban a estar dirigiendo en los ensayos, pero nos dieron lugar para proponer temas. En Tijuana tocamos "Número 2 en tu lista", que ellos no hubieran tocado ni en pedo. Ya aprendimos el timing, entonces cuando termina un tema nosotros largamos con algún otro, a ver si se prenden, y a veces terminamos tocándolos. Incluso lo hemos hecho en vivo (risas).
Astor: Siempre que hay un descanso para comer, con Florian nos vamos a la sala, agarramos el marcador y en la lista metemos, no sé, "Piraña"...
Florian: Y ellos vienen y lo tachan (risas). Pero nos dan mucho lugar, está buenísimo. Y es todo muy genuino.

Más allá de lo familiar, ¿qué significaba la banda para ustedes?
Florian: A mí me encantó siempre. Desde que pararon en 2001, yo le decía a mi viejo todo el tiempo "Che, ¿cuándo vas a juntar a los Cadillacs?". Y cuando pasó, me encantó. Obviamente, no puedo ubicarla entre las bandas que más o menos me gustan, es algo que está en el corazón. Significa todo, aprendimos todo de ellos.
Astor: Es la infancia, la familia...
Florian: Y como público, hay discos que me gustan más que otros, sobre todo El león y Rey azúcar.
Astor: Mi preferido es La marcha del golazo solitario, después Fabulosos calavera y tercero Rey azúcar.

¿Y para tocar?
Astor: ¡Todo!
Florian: Sobre todo los temas viejos... Porque, si lo miro objetivamente, quizás éste es el mejor disco que hicieron, pero lo que más me gusta tocar son temas de los early 90, tipo "V centenario".
Astor: A mí me encanta tocar desde "La luz del ritmo" hasta "Carnaval toda la vida". Me encantaría tocar temas como "Las venas abiertas de América latina" o "Piraña".

¿Qué creen que le aportan a la banda?
Florian: El comentario que hacen todos es que aportamos sangre nueva, power, energía. Pero creo que power y energía ellos tuvieron siempre. En todo caso, refrescamos algunos aspectos... Tenerlo a Astor, que le da con un caño a la batería, hace que con Nando (Ricciardi) se arme algo que está zarpado. Y yo heredé mucho de mi estilo de parte de ellos, entonces tenemos influencias parecidas. Básicamente, nosotros aportamos muchas ganas de tocar, y eso se suma a que ellos están con ganas de tocar y de compartir con nosotros, así que es eso, pero más grande. Hay mucha energía, muchas ganas de salir, y aunque siempre tuvieron ganas de salir a tocar, en estos tres shows que hicimos los vi como hacía tiempo no pasaba. Hablo de verlos en el camarín con ganas de salir al escenario... y después de 1100 shows hay que tener ganas de hacer esto...

Seguramente tienen algunas influencias diferentes a las de sus padres...
Florian: Claro, porque somos de otra generación, entonces capaz tenemos influencia de cosas que ellos no vivieron. Con "Canción de Solo para Juan", que es un tema de mi viejo, él me decía "las guitarras están buenísimas, empujaron mucho el tema, son re Blur". Y Graham Coxon es un violero que yo curtí mucho más que ellos, por más que Blur sea una banda de los 90. Digamos que cuando Astor y yo nos ponemos a tocar, no hacemos solamente temas de los Clash.
Astor: Tocamos mucho Metallica. Yo soy muy fan de los Chili Peppers, pero disfruto mucho de toda la música.
Florian: De los contemporáneos, a mí me gustan mucho los Strokes, Arcade Fire, Jack White...

La salvación... no tiene muchos puntos de contacto con la historia de los Cadillacs, ¿no?
Florian: Ellos siempre tienden a dar un volantazo y a ir un poco en contra de lo que se espera. Cuando le decía a mi viejo que hiciera un disco de los Cadillacs, me decía que tenía que pensar muy bien qué era lo que querían. Pasaron años y años, hasta que dijeron: "Bueno, es esto".
Astor: La verdad, el disco es una obra de arte.
Florian: Y me hubiera parecido un plomo que salieran con un disco de ska fundamentalista. Me encanta eso, pero esas canciones ya están y las tocamos en vivo. Las grandes bandas son así. En el último disco de Blur está la esencia de la banda, pero no tiene el sonido clásico.

¿Reciben de afuera comentarios de que están en la banda por ser "hijos de"?
Florian: Todo el tiempo. Al menos, a mí me pasa mucho, y creo que nos va a pasar toda la vida. He leído críticas que decían "¿por qué no tienen su proyecto?"...
Astor: Hay que aprender a lidiar con eso. Pero que sepan que no es que vamos a vivir de los Cadillacs: él es el guitarrista de Callate Mark, yo soy el cantante y bajista de Visión. Nunca digo que soy LFC ni nunca voy a decirlo.
Florian: Creo que estamos donde estamos porque nos lo merecemos. Y es algo que ellos sienten como necesario, no es una cuestión solamente de lo lindo que es tocar en familia.