29/10/2019

Federico Vindver, el argentino que produce a Coldplay y Kanye West

Canción con todos.

Gentileza
Federico Vindver

En la Argentina, su nombre circula entre los memoriosos del jazz y entre los conocedores de la industria, pero es un perfecto desconocido para la mayoría. Sin embargo, el nombre de Federico Vindver ya figura en discos y canciones de Kanye West, Coldplay, Missy Elliott, Muse, Ricky Martin, Noah Cyrus, Zayn y Pitbull, y también tocó en giras de Lauryn Hill, Jennifer López y Marc Anthony. Su conexión local es reciente, porque trabajó en tracks de Lali, Duki y Khea, y hay que ir hasta el siglo pasado para rastrear sus primero pasos en bandas amateurs de rock argentino y el salto al jazz de la mano del Roberto "Fats" Fernández.

Es que Federico Vindver abandonó la Argentina en 2002, tras la crisis, y emprendió un camino largo y sinuoso que, sin embargo, lo depositó en presente en el que trabaja mano a mano con Timbaland y se prepara para producir a Justin Timberlake. Después de pasar por Barcelona y México, se instaló en Miami para estudiar la carrera de Jazz Piano en la prestigiosa universidad local, gracias a una beca completa. "Mis primeros trabajos de músico en Estados Unidos fueron en la iglesia afroamericana. Eso me abrió la cabeza para entender los orígenes de la música afroamericana: góspel, R&B, soul... Fue medio de casualidad, un tipo tocó la puerta en un lugar donde yo estaba tocando el piano y me dijo "'Che, ¿querés tocar en mi iglesia?" Y como no tenía plata, fui".

"Vivía una situación prácticamente de indigencia, porque mis padres no podían ayudarme económicamente y a pesar de que tenía la beca completa, vivía en un lugar donde no tenía ni cama", recuerda Vindver. "En ese momento, un amigo argentino que vivía en Miami me regaló una computadora que no usaba, y ahí me bajé software crackeado para hacer música, y empecé a armar los backing tracks para estos grupos de gospel. De hacer eso, empezó a gustarme mucho ese tema y empecé a interesarme más en producir, al principio con las bandas en las que tocaba".

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Timbo playing some 🔥

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Para solventarse, Federico Vindver tocaba en bandas de casamientos, para las que tenía que aprenderse repertorios de 300 canciones. "En general, las wedding bands acá tocan mucho funk y soul de los 70 y 80, Michael Jackson, Earth Wind & Fire... Y, al mismo tiempo, como era latino, cosas de Celia Cruz, salsa... Encima, el tecladista tiene que saber todo, porque es el que toca las partes de brass y de cuerdas, los soniditos, los efectos sonoros... Eso también me enseñó bastante producción y me hizo muy ecléctico", reconoce.

"De hecho, aunque hice tours tocando con artistas grandes, para mí lo más difícil como músico en vivo fue tocar en estas wedding bands, porque tenés que aprender tanto repertorio y tanta información que te foguea mucho, te da una gran versatilidad. Con Kanye, por ejemplo, me toca hacer mucho sample replay -agarran un sample y tengo que regrabar todos los instrumentos-, pero estoy acostumbrado porque lo hacía en las bandas de casamientos", continúa el músico y productor.

Aunque él ya estaba más interesado en la producción que en tocar, quedó en la big band de la universidad, pero lo dejaron irse después de que tocó "como el orto" en un show importante. Pocos días después le llegó la primera oferta de peso dentro de la música urbana: trabajar con Lauryn Hill. "Lo sentí como una señal de que tenía que ir por ese lado: ya me había enamorado del estudio y poder crear en lugar de tener que interpretar, que era algo que hacía desde muy chico", dice Vindver. "Estuve un tiempo con Lauryn pero tiene muchos mambos y en un momento me quemó estar en su banda. Me llamaba por teléfono y eran dos horas hablando sobre películas... Aparte, yo era el que le producía el show, le hacía todos los tracks, entonces era muy demandante, y finalmente sentí que estaba para hacer otra cosa".

Los siguientes pasos de Federico Vindver estuvieron marcados por la música latina: a través del director musical de Ricky Martin, primero trabajó con Franco De Vita, y luego con el portorriqueño en el disco Basta ya y en la gira de presentación. Después de acompañar a Jennifer López, Marc Anthony y otros artistas latinos, el pianista se mudó a Los Angeles, donde vivía quien ahora es su esposa, y a través de una banda canadiense conoció a Timbaland. "Tim se copó conmigo y empezamos a hacer todos los proyectos juntos. Hicimos tracks para Muse, Noah Cyrus, Zayn...", repasa.

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Sydney show! Tonight live in Melbourne...

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Y entonces, Federico Vindver gritó "¡viva la vida!": "El año pasado, teníamos que ir con Tim a trabajar con Coldplay pero él no fue porque estaba medio enfermo, entonces quedamos Ángel López (otros de los productores que trabaja con Timbaland), Chris Martin y yo. Hubo súper buena onda con Chris y él empezó a invitarnos a ir todo el tiempo al estudio en Malibú a trabajar con él; después fuimos a Inglaterra y trabajamos con la banda. En el disco que va a salir ahora estamos en cuatro canciones; una es 'Orphans', que salió el viernes. Y también estamos trabajando en material futuro".

Timbaland también fue quien le abrió la puerta a Vindver para trabajar en Jesus Is King, el flamante disco de Kanye West. "Estábamos en Miami y nos dijeron que Kanye quería trabajar con Tim, que estuviéramos en el estudio a las 9 de la mañana del día siguiente", recuerda. "Llegamos 8.30, pensando que no iba a venir, que era muy temprano para que Kanye llegara, pero a las 8.45 entró él solo, sin seguridad ni nada, y empezó a hablar y a ponernos música. Ahí empezó la relación. Empezamos a mostrarle ideas y estuvimos unos diez días a pleno: sesiones de 19 horas en las que salieron como 100 canciones".

"Después de eso fuimos al estudio de Kanye en Calabasas, donde salió otro montón de canciones más", sigue Federico Vindver. "Y después ya no lo llamaba tanto a Timbaland sino a Ángel y a mí, entonces empezamos a ir a trabajar siempre. En todo el proyecto éramos como 30 productores diferentes, pero cuando llevó todo a Wyoming, medio que decantó y quedamos solamente tres. Y el único que tocaba instrumentos era yo, los otros estaban más abocados a buscar samples, entonces mi responsabilidad era tocar todos los instrumentos y grabar todo, incluida la que tiene un sample del Chango Farías Gómez. Así que en este disco quedó muy plasmado ese trabajo".

Entre sus características como productor, Vindver destaca la versatilidad que logró dentro del estudio: "La necesidad me llevó a tener que trabajar en muchas cosas diferentes", afirma. "Además, soy un control freak, me gusta meterme en todo y aprender de todo. Cuando hicimos el disco de Kanye, un día me dijo que estaba escuchando (Giovanni Pierluigi da) Palestrina, que es un compositor del Renacimiento, anterior a Bach, que hacía composiciones vocales increíbles. Kanye estaba escuchando una obra coral de Palestrina que dura 44 minutos y me dijo: 'Tu misión es que regrabes toda esta obra y que cantes todas las voces' (risas). Es una de esas cosas típicas de Kanye, me tira esas misiones. Un día me dijo que quería grabar un coro de 400 mil niños. Cuando él te dice esas cosas, vos pensás 'No, me está jodiendo', pero al otro día viene y te dice '¿Cómo va lo de los 400 mil?' Lo pregunta como si pudieras hacerlo en cualquier momento".

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Lab mode... photo by @perspec7ive

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"Lo de Palestrina fue heavy, porque todos los días me preguntaba, así que me comuniqué con un pibe italiano que es experto en Palestrina y empecé a tomar clases por Skype con él para entender la música renacentista. Después empecé a grabar algunas de las partes de la obra y eso me enseñó la técnica que Kanye quería usar, que finalmente usamos en algunas canciones. Eso hizo que yo terminara cantando en varias canciones del disco. En 'Water', por ejemplo, soy el que hace las background vocals y esa voz que suena medio rara; grabé las background vocals de 'Selah'... En realidad, yo no era de cantar mucho en discos y esto hizo que me saliera esa vertiente", sigue el músico.

Con tanto trabajo en la élite de la música, Vindver perdió contacto con la música argentina, hasta que conoció a su colega Rafa Arcaute. "Él empezó a ponerme a trabajar con artistas como Lali, Duki y Khea, y tenemos con él más proyectos con el hip hop argentino. Las cosas que me parecen más avanzadas de lo que escuché son cosas del folklore como Aca Seca o algunas cosas de jazz, pero crecí escuchando rock nacional y el que hay hoy no me gusta, la verdad. El hip hop argentino ahora está creciendo y está mejor; para mí el trap no es la expresión más interesante del género pero está sonando con más nivel. Igual, me encantaría que surgieran artistas que en lugar de copiar a Travis Scott al pie de la letra tomaran más elementos de la música argentina".

"Cuando le pongo a los estadounidenses música de Spinetta, que es mi ídolo más grande, la reacción siempre es increíble, se vuelven locos; lo mismo pasa con discos de Mercedes Sosa o de Jaime Torres -relata Vindver-. Pero si pongo algo de trap argentino, no lo agarran mucho, hasta les parece una sátira. Me parece que los productores deberían sacar más de lo nuestro, porque si no es como una copia medio desteñida. Rafa, por ejemplo, levanta la vara en cuanto a calidad. Es un genio, un capo y una persona increíble".

A los 37 años y con un presente brillante, Federico Vindver se propone seguir mejorando y aprendiendo. "Me siento muy lejos de donde quisiera estar en cuanto a la expresividad", suelta. "Hace mucho tiempo que estoy grabando canciones mías que quiero sacar, aunque a veces por cagón no le doy prioridad a mi propio proyecto. Me gustaría tener la valentía de sacar algo propio en algún momento, sólo por el hecho de hacerlo. Y, al mismo tiempo, seguir trabajando con artistas grandes acá, hay mil con los que me gustaría trabajar. También me gustaría seguir con el góspel, es lo que más me gusta, porque hacer música no para mí ni para nadie sino para Dios es lo más alto a lo que podés apuntar, seas de la religión que seas".