09/03/2021

El Zar: "Nuestra identidad como banda está en constante mutación"

Pop rock para sobrellevar la pandemia.

Cecilia Salas - Imagen tomada con Motorola One Hyper
El Zar

El más reciente EP de El Zar se llama Pura casualidad, pero el título no tiene mucho que ver con el proceso por el que la banda llegó a concretarlo. Más bien lo contrario: la dupla formada por Facundo Castaño Montoya y Pablo Giménez se propuso publicar canciones nuevas antes de que terminara 2020, casi como una autoimposición. "Este disco fue originado en unos días que nos fuimos a un campo a trabajar, pero durante el año a mí me re costaba ponerme a escribir, a buscar ideas. La cuarentena fue muy poco inspiradora. Por eso fue un ejercicio re lindo ponernos como meta poder sacar el disco a fin de año y que surgiera fácil en un momento difícil", explica el cantante.

Con el EP en las plataformas, el paso siguiente para El Zar fue pensar en la posibilidad de presentarlo en vivo. Y cuando se anunció la fecha del jueves 11 en el Hipódromo de Palermo (con 1915 y Lupe como invitados), las 500 entradas volaron en cuatro días. "Cuando hicimos el disco no sabíamos si íbamos a poder presentarlo en vivo, pero pasó esto y estamos re contentos", explica Giménez. "Queríamos sacarlo igual porque teníamos que seguir adelante. Y también, gran parte de El Zar es sacar música, no sé si no más que tocar en vivo. Los shows son lo máximo, pero nos gusta hacer música. Nos pareció una manera sana de rebelarnos contra el encierro y aportarle algo a la gente".

Quisimos reflejar todo lo que pasó el año pasado y los moods que atravesamos cada uno de nosotros durante la cuarentena. De repente estábamos re abajo, de repente querías estar ahí bailando, más alegre...

De esa suerte de retiro para componer salieron con muchas canciones. ¿Por qué decidieron que las seis que integran Pura casualidad debían ser las del EP?
Facundo: Eran los que cerraban más entre sí, en un punto. Excepto por "La declaración", que fue el primer single, que tiene una impronta un poco más arriba, estos cerraban bien conceptualmente. Los otros temas que hicimos sentimos que eran para otro trabajo.

¿Cuál es el concepto que les cerró?
Pablo: Tiene que ver con el nombre del disco, también... Hablar de géneros de canciones hoy en día quizá queda un poco demodé, pero quizá tiene que ver con la forma en que fueron encaradas, más desde el vivo de la banda, de las influencias más orgánicas, de los discos más setentosos de rock clásico, vintage con guiños actuales. Tiene un poco de eso. Y varios temas que quedaron afuera son como mucho más revolucionarios desde el lado electrónico. Entonces sentimos que estos temas tenían una unidad, un concepto más allá del nombre, que también nos pareció bastante mágico: dentro de todo ese caos, poder sacar un disco y que todo se ordenara. Eso también lo extrapolamos a la música, que al final termina siendo un poco ese orden en el caos, que a su vez es un caos (se ríe). Es como si todo se ordenara de una manera mágica y misteriosa.

¿Y en las letras no hay algo conceptual? Hay varias en las que piden una oportunidad después de haber fallado...
Facundo: Más allá de que las canciones son como uno las interpreta, sí hay varias que hablan de relaciones. En algún punto, creo que quisimos reflejar todo lo que pasó el año pasado y los moods que atravesamos cada uno de nosotros durante la cuarentena. De repente estábamos re abajo, de repente querías estar ahí bailando, más alegre... Pero sí, hay varias canciones que hablan de relaciones entre dos personas, aunque hay dos que tienen que ver con la amistad, de relaciones que se rompen no por una cuestión amorosa sino por una cosa de códigos, de que a veces pasan cosas y una amistad se quiebra.
Pablo: Facu es más letrista, a mí en este momento es lo que menos me divierte de todo el proceso, pero también hacemos el ejercicio de jugar roles. Como cuando alguien escribe una novela o una película, no necesariamente los personajes somos nosotros. A veces son ficticios, cosas que están en la cabeza de Facu, quizá son fantasías. Y si tienen un guiño al amor y demás, es porque, bueno, el pop es medio así (se ríe).

Ustedes arrancaron en 2014 y publicaron dos álbumes y un EP. Cuando miran hacia atrás, ¿cómo ven el camino recorrido?
Facundo: Creo que es un camino bastante largo y es hermoso, tiene muchas cosas que te enriquecen. Ver en pequeñas muestras que acompañamos a algunas personas en su día a día está buenísimo. Tuvimos muy buenas experiencias, ya pasó algo desde el primer disco. Haber ido a Córdoba y Rosario, y en 2019 haber ido a México, creo que fue el summum... Haber tomado un avión durante once horas para llegar a un lugar donde la gente te pregunta por qué no tocaste tal tema y te pide una foto son cosas muy flasheras. Con eso ya está, vale la pena todos los años que laburaste. En la Argentina, si hacés pop rock -por ponerle un nombre al género que hacemos-, sabemos que es un camino largo y lento, que hay que construir de a poco, pero estamos dispuestos a llevarlo a cabo. Arrancamos tocando nosotros dos solos, con una guitarra y una loopera, en un bar para 30 personas, y a medida que crecimos fuimos encontrando nuevas experiencias.

"Superstar", una de las canciones del EP, habla sobre los egos. ¿Cómo hacen para no creérsela un poco cuando alguien les pide sacarse una foto en México?
Facundo: Porque no nos sale... Y también, más allá de sacarnos la fotos que nos pidieron, después tuvimos que cargar los equipos para llevarlos al hotel (risas) y nos tomamos un taxi de una hora y media para llegar a una radio.
Pablo: No sé, quizás a nivel estrella, como puede pasarles a Wos o a Duki, la cabeza puede jugarte malos momentos, pero a nosotros todavía no nos pasó. Somos artistas cuando estamos sobre el escenario, o componiendo o grabando, pero después somos tipos comunes. Está bueno que alguien te diga algo lindo por la calle, pero por ahora pasa cada tanto...

Pero hay quienes se lo creen antes de sacar su primer disco, incluso.
Facundo: Totalmente. Y de eso habla un poco "Superstar", de hecho: situaciones de gente conocida y de entorno de la movida de la música en la que se ven los egos desbocados, cómo de un día para el otro la gente flashea fama y se pierde en esa. Sus amigues cambian, su entorno cambia y se lo ve un poco más enajenado, fuera de aquello por lo que lo o la conociste.

Antes dijeron que el EP reflejaba los estados por los que pasaron durante el aislamiento. ¿Cómo intentaron plasmar eso?
Pablo: Hay canciones como "Película" o "Adonde quieras" que son bastante introspectivas, pero también están las canciones más "arriba", como "Superstar" o "La declaración", que te invitan a seguir en esa. Tanto Facu como yo tenemos ciertos cambios de personalidades... En términos musicales, siempre estamos inquietos: cada vez que publicamos un tema, nosotros ya nos aburrimos de ese y estamos pensando en el siguiente, queremos hacer otra cosa. Encima, El Zar es una banda que pega de segunda escucha: al principio la gente medio que se pregunta qué onda y se engancha más tarde. Siempre estamos lidiando con eso. El disco tiene una unidad de sonido, pero pasa por mil estados de ánimo, que fue la característica del año pasado.

¿Y los que trabajan con ustedes no les piden que peguen de primera escucha?
Pablo: Sí, es la típica discusión, pero cuando pega en la segunda se ponen contentos (risas). Y además pega con cierta fidelidad.
Facundo: Creo que tenemos temas que sí son fuerte y al medio, como "La declaración" o "Salgo corriendo". No sé, yo no me los imagino de segunda escucha...
Pablo: Igual lo digo como algo copado, algo que te llama la atención pero que tenés que digerir un poco.

Ustedes están desde hace años cerca de artistas como Bandalos Chinos y trabajan con videastas jóvenes. ¿Qué creen que tiene para proponer su generación desde lo artístico?
Pablo:
Creo que en la generación de La Renga o Los Piojos eran bandas muy de rebelarse, de salir de un período de crisis muy grande, de olvido total, que fueron los 90 y los 2000, de que no importe nada, y que esta generación de musiques pone la atención más en los 70 y los 80, que no viví pero por escuchar la música siento que son discos muy rebuscados, muy laburados, con un sonido un poco más refinado. He escuchado a periodistas que comparan a la nueva escena con lo que pasaba en esos años. Cuidar el sonido, las producciones, estar todo el tiempo ávidos de aprender, producirse en su casa. No sé a nivel social cuál es el mensaje, pero sí que en lo musical va por ahí.
Facundo: Siento que a nivel artístico, lo que decían un poco los Babas con "a mi generación no le importa tu opinión" eran como vanguardistas, dieron un puntapie inicial a lo que pasa hoy en día, en que el arte en general le chupa un huevo las distinciones. Ya no hay más géneros: una banda de trap puede hacer un funk y un tema recontra popero, o una bossa nova. O nosotros podemos hacer un soul o un r&b... No nos importa, es lo que pida la música y lo que nos pinte. También siento que en nuestra generación hay un exceso de información que no sé adónde va a ir a parar en el caso de los que son más chicos. Los que somos generación 90 lo vemos y lo acompañamos, pero hay algo medio descontrolado de información, exceso de data, todo instantáneo, que a veces hasta a nosotros nos abruma. Pero es lo que va pasando con las generaciones, que se van actualizando. Creo que hay que tomar lo bueno de esas cosas. Por eso estamos empezando a laburar con artistas mucho más jóvenes y nos sorprende cómo nos pasan por arriba. A los 20 años tienen una data... Yo a los 20 años estaba pelotudeando (risas). También veo que a veces hay muy poco foco y falta de atención. Nosotros somos de cuidar mucho las canciones, de recontra laburarlas, de darles mucho tiempo. Y estamos tratando de tomar eso de "ya está, es esto que salió ahora" que tienen esos artistas más jóvenes. Creo que Pura casualidad fue el inicio de eso de no enroscarse tanto. Encontrar el balance entre ambas cosas sería lo ideal.

Y en este panorama de sobreinformación, ¿cómo se encuentra una personalidad artística?
Pablo: Nosotros siempre hicimos lo que nos pinta en cuanto a definir un criterio que nos gusta. Podemos escuchar un tema de Travis Scott o uno de Fleetwood Mac, que tienen 50 años de diferencia, y hay cosas que nos llaman la atención y nos gustan en ambos. Sentimos que así se va construyendo nuestra identidad, que está en constante mutación. Lo que más nos preocupa es no estancarnos, hacer algo que no esté bueno.
Facundo: Creo que uno está buscando su personalidad todo el tiempo... y también nos pasa como banda. A veces tenemos una canción en la que pensamos que no tiene que ver con nosotros y nos preocupa no perder nuestra identidad, pero después la escucha otra persona y nos dice "esto es muy El Zar". Entonces, creo que ya tenemos una esencia, una impronta.