06/11/2019

El Mató a un Policía Motorizado: "La autogestión es agotadora"

El Mató a un Policía Motorizado

Algunas cosas cambiaron mucho para Santiago Motorizado en el último tiempo. Por un lado, a principios de este año se hizo cargo de la producción del primer álbum de Amaia, una cantante pop europea salida del programa de televisión La Academia (la edición española de Operación Triunfo). “Tocaba nuestras canciones en el programa, y me divertía que viniera de un circuito algo distinto del nuestro”, dice la voz de El Mató a un Policía Motorizado sobre el flash de ver sus canciones en un reality show extranjero. Por ese rol pasó un mes en Barcelona, ocho días en Chile y otros tantos en Buenos Aires junto a Amaia y su hermano, a quienes ya considera un par de amigos y con quienes comparte el grupo de WhatsApp “El dinero nunca pierde tiempo”, en homenaje a los versos de Rosalía y J. Balvin.

Además de su tarea como productor, Santiago recibió la propuesta del director de cine Fernando Salem para componer toda la música de su próxima película, La muerte no existe y el amor tampoco, que se estrenará en noviembre en el Festival de Cine de Mar de Plata. No lo hizo sin algo de estrés: en el medio, El Mató a un Policía Motorizado programó una gira por todo el país, que tendrá como cierre un show en el Estadio Malvinas Argentinas el 14 de diciembre. Será el escenario más grande en el que la banda haya encabezado una fecha alguna vez. “Fueron dos propuestas totalmente nuevas, cosas que no había hecho nunca”, dice. “Hacerlas casi juntas fue muy complejo por momentos, pero también fue hermoso”.

Pasada la primera mitad del año y con varias fechas confirmadas en buena parte del país, Santiago también comenzó a programar un ciclo de cine en el pasaje Dardo Rocha, en La Plata. Con la propuesta de proyectar Siete películas que deberías ver antes de morir, le dedicó una semana completa de junio a presentar las funciones. Después, en agosto, hizo lo propio con un ciclo nuevo todos los martes, que se llamó Amor en el cine. “Elijo las películas que quiero ver en pantalla grande y un montón de gente se copa”, dice. “Me corre de mi eje porque me saca de la música, me aísla un poco y eso me ayuda para volver”.

Si durante los primeros años de su carrera a los El Mató a un Policía Motorizado le preguntaban si se mudarían a Buenos Aires por la banda, hoy, que los viajes, las giras y los festivales son partes de su agenda estable, se les pregunta si se imaginan estableciéndose en el exterior. Aunque en el último año muchas cosas cambiaron para Santiago, la respuesta a esta pregunta no es una de ellas. “Hoy podemos pensar proyectos, participaciones y colaboraciones en otros países moviéndonos poco, viajando o incluso desde casa”, asegura. “Me pasaba antes y me sigue pasando ahora: no me imagino viviendo en una ciudad que no sea La Plata”.

Algunas letras del primer disco no me gustan. Igual ya las canto y como que no las pienso. A la vez, veo a la gente tan contenta cantándolas que ya son parte de otra cosa.

¿Cómo fue tu trabajo en el disco de Amaia?
Me habían mandado videos de ella tocando en La Academia. Me copaba que el contexto fuera algo distinto, que se rompiera una lógica muy dada de lugares donde es probable escuchar temas de El Mató. Después me contactó ella para que nos juntáramos y mostrarme un poco sus canciones, quería que hagamos alguna cosa juntos para conocernos y me copó la idea. Me fui para Barcelona una semana, que es lo que teníamos pactado, y empezaron a salir ideas. Estuvo buenísimo ese encuentro, hubo buena onda de entrada. A partir de ahí surgió la idea de que haga la producción del disco y extendí la estadía a un mes para grabar algunas cosas. Ella comandó el laburo todo el tiempo, pero me mostraba cosas y yo le daba devoluciones. También al revés, y ella bajaba o subía el pulgar. Incluso mezclamos bocetos e hicimos algo nuevo a partir de cosas de cada uno. Como a ella le gustaba El Mató, intuía que mis ideas le podían copar, pero obviamente todo se trató que ella encontrara su estilo. Es un disco en que el piano ocupa un espacio grande, y a veces era rodear eso, que era muy nuevo para mí porque nuestras canciones no tienen piano. Me sorprendió mucho porque sabía que cantaba bien y tocaba bárbaro, pero no pensé que su composición iba a ser tan fluida. Acaba de cumplir 20 años y tiene unas canciones increíbles.

¿En un mes terminaron todo?
No, eso fue en enero. Había que hacerlo medio rápido para no perder la vibra que se había creado. Tuve que volver porque teníamos shows, pero queríamos seguirlo en Buenos Aires. Como no encontrábamos estudios disponibles, nos fuimos a Santiago de Chile ocho días con Tom Quintans, de Bestia Bebé, y Pipe Quintans, de 107 Faunos y Super 1 Mundial. Como son multinstrumentistas, teníamos todo cubierto. Ahí grabamos las voces y lo terminamos en Revolver, en Buenos Aires, porque nos quedaban algunos arreglos, líneas instrumentales y voces. Fueron días re lindos con ella y con su hermano, que es su manager y sabe mucho de música. Nos hicimos muy amigos.

¿Cómo fue la experiencias de producir? ¿Te interesa replicarla?
Si. Me gustó mucho. Es más intenso que ser el músico. Tenés que estar en un montón de cosas. Cuando hacemos los discos de El Mató a un Policía Motorizado, hay momentos en que descanso y toma el mando otro de los chicos, o incluso (Eduardo) Bergallo, que nos ayudó en los últimos discos. Esto es estar concentrado todo el tiempo. Aprendí que lo ideal es hacer algo como hicimos con La síntesis O’Konor: encerrarse un mes y hacer todo de corrido y sin baches.

¿Cómo surgió tu participación en el show de Fito Páez en el Teatro Xirgú?
Había planeado con unos amigos del secundario ir a verlo. Era un show poco anunciado, pero compré entradas y fuimos. Me tomé el atrevimiento de escribirle a la prensa para ver si podíamos sacarnos una foto. Llega un audio como respuesta y era él desde el teléfono de ella. Tenía el altavoz puesto así que lo escuchamos todos juntos y fue un delirio. “Santi, vení que saqué 'El tesoro' con el piano y podemos cantar un poquito juntos”, me dijo. Yo estaba yendo a ver un show muy tranqui y de repente iba a cantar con él. Me puse re nervioso.

¿Tenías vínculo previo con Fito?
Lo conocimos en festival Vive Latino. Él bajaba de la conferencia de prensa, nosotros estábamos por subir. Lo saludamos, le dijimos “Hola, Fito, te queremos mucho”. Y saludó, así, normal, un poco seco. Dijo: “Hola, ¿ustedes quienes son?”. Nosotros dijimos “El Mató”. “Ahhh, El Mató, los amo”, dijo. Y se fue. Nos re emocionamos. Después volví a cruzarlo en Las Vegas cuando nos nominaron a los Grammy, en un espacio común de prensa, y fue una secuencia parecida. Le dije “Fito, me quiero sacar una foto con vos”. Me dijo: “¿Vos quién eras? “Santiago de El Mató, Fito”. “Ahhh, El Mató”, me dijo. Y otra vez: “Los amo”.

¿Cuáles son los planes de El Mató antes del show en Malvinas?
En noviembre vamos sacar unas canciones inéditas que grabamos en las sesiones de La síntesis.. y nunca las editamos. Son canciones que están buenas, nos gustan mucho y pensamos sacarlo como un disquito. Grabamos 15 cuando fuimos a Estados Unidos, íbamos a sacarlas todas juntas, pero después dijimos “bueno no, que el corte sea la medida de un vinilo: dos caras de 18 minutos”. Es un límite arbitrario, pero hizo más sencillo el recorte. A una de estas canciones le hicimos un video, que vamos a lanzar pronto.

¿Tuviste oportunidad de volver a usar las espadas que compraste para la tapa de La síntesis O’konor?
Si. Para el arte de este disco pequeño las íbamos a usar, también, pero hice una estupidez total. Habíamos alquilado un estudio acá en Buenos Aires y cuando estábamos llegando me di cuenta de que nunca las había cargado. Ya teníamos todo reservado acá, así que fui al lugar donde las había comprado y le pregunté el precio de una. “Esa ya la tenés", me dice el del local. Ahora me conocen. Le expliqué todo y terminé comprando otra. Está bueno porque sumé una nueva a la colección.

¿Cómo pensás que envejecieron las canciones de los primeros discos de El Mató a un Policía Motorizado? ¿Te aburriste de tocar alguna?
No, no llegué al punto del aburrimiento, pero algunas letras del primer disco no me gustan. Igual ya las canto y como que no las pienso. A la vez, veo a la gente tan contenta cantándolas que ya son parte de otra cosa. Me emociona igual.

Él Mató A Un Policía Motorizado

Dijiste que esa relación del público con las canciones de El Mató a un Policía Motorizado era de las cosas más importantes para vos. ¿Se pierde algo de eso desde que están en fechas más grandes y en festivales?
En verdad, no. Seguimos viendo y sintiendo lo mismo, pero a una escala mayor porque va cada vez más gente. A mí eso no deja de sorprenderme y me siento muy agradecido. Soy muy de pensar lo peor, que un día nos vamos a despertar y la gente ya va a estar aburrida de nuestra música y no va a ir a vernos más. Tuvimos ese miedo al tocar en Tecnópolis y al final se llenó.

Más allá de la cantidad de gente que fue, ¿ese fue el show más significativo para El Mató a un Policía Motorizado?
Sí, ese definitivamente fue uno. Fue una apuesta grande y en una realidad del país muy difícil. Que a pesar de todo eso la gente nos acompañara fue increíble. También al Primavera Sound lo recordamos con mucho cariño. Nos salió de la nada porque se había bajado una banda de Brasil de un escenario en que varios organismos públicos españoles invitan bandas de otros países con una idea de promocionar el intercambio. Si bien te invitan, no te cubren ningún gasto, pero decidimos hacerlo igual. Financiamos el viaje con tarjetas de crédito porque no teníamos un mango y ceo que valió la pena porque fue un show hermoso. El espacio estaba al lado del Mediterráneo, eran las siete de la tarde, y en el escenario de al lado se rompió el sonido y el público se vino a escucharnos. Lo que más nos flasheó es que los programadores nos invitaron automáticamente al año siguiente solo porque les gustamos. Nos sorprendió mucho esa forma de curar una grilla, que no tiene nada que ver con lo comercial o que se puede dar el lujo de poner una banda que es obvio que no le va a traccionar mucha gente.

Una vez Rosario Blefari dijo que la autogestión de la cultura tenía algo de “trampa” porque al final solo persistían lo que podían financiarla por sus medios. ¿Compartís esa idea?
Si, la comparto. Es agotador. Y Rosario es una de las personas más indicadas para hablar de autogestión. Creo que cada banda hace el recorrido que le queda cómodo, incluyendo firmar con un sello grande y olvidarse de todo. El otro camino, al menos en la Argentina, es hacer un montón de trabajo no tan divertido y sostenerlo en el tiempo. Si bien es difícil hacer una comparación porque son países muy diferentes, pareciera que en España con poco menos podés tener un trabajo en la música sin volverte loco. Igual hablo desde lo que me tocó vivir y sé que a nosotros nos fue bien pero mucha gente se queda en el camino. Sería bueno tener en la Argentina políticas culturales más fuertes y apuntadas a gente que lo necesita, más pensadas en el desarrollo cultural y no tanto en el público.

En una reseña de un show en Colombia destacaban que ustedes eran “una banda argentina que no se parece a lo que uno espera de una banda argentina”. ¿Suelen recibir ese tipo de comentarios?
En general, no. En Latinoamérica nos reciben con mucho cariño porque, sólo por ser argentinos, de antemano nos asocian con otras bandas que allá son muy famosas como Soda Stereo, Babasónicos o Los Enanitos Verdes. Y en el resto del mundo les llama la atención, es un poco una rareza, pero sí creo que desconcierta la expectativa que genera el nombre. Como que esperan algo re salvaje y cuando nos van a ver son canciones de amor.

Como la Policía de Sevilla, que habrá pensado que eran una banda de punk antirrepresivo.
Eso fue muy loco, porque estuvimos ocho horas en un auto para irnos de Sevilla a Barcelona y cuando llegamos, abrimos Twitter y había mil noticias con ese reclamo que le había hecho el Departamento de Policía a la organización del festival. Nos re asustamos, pero estaba todo bien, nadie se lo había tomado en serio e incluso se burlaban por el reclamo. El pibe de la organización nos dijo: “Esto es lo mejor que nos ha pasado, tío”. Fue promoción gratuita.

¿Y girando por la Argentina les pasó algo parecido alguna vez?
No, cero. Pero cuando nos para la policía en la ruta evitamos decir el nombre completo de la banda.

¿Y qué responden?
En general decimos que somos Banda de Turistas.