19/02/2019

Cultura Profética: “En la música popular falta sinceridad”

Puerto Rico - Argentina: conexión directa vía reggae.

Alex Díaz / Gentileza
Cultura Profética

Dentro del alud de artistas que emergen de Puerto Rico hacia todo el mundo, Cultura Profética ha hecho escuela, por trayectoria e independencia. “Somos el único artista indie que todas las disqueras se preguntan cómo hacemos lo que hacemos, y llenamos los lugares que llenamos”, dice Willy Rodríguez, bajista y cantante del grupo, antes de los shows que darán en Buenos Aires, hoy martes 19 y mañana 20, en Museum Live. “Porque no contamos con el dinero para promocionar con el que cuentan los grandes sellos”.

Con más de dos décadas de carrera, Cultura Profética tuvo que reacomodarse tras haber desvinculado a su histórico baterista luego de que su exmujer lo denuncie por abuso. Desde lo musical, se encuentran finalizando un nuevo disco después de nueve años sin editar un larga duración. “Nos habíamos desconectado un poco de la vida de componer y sacar discos como lo hacíamos comúnmente”, se sincera Rodríguez.

“Tenemos esto que tuvo Spinetta, de que no se quedaba tranquilo. Él siempre quería explorar algo diferente: otro sonido, otra cosa. Nosotros nos identificamos con esa musicalidad argentina.”

En “Llevarte allí” hay un aire Daft Punk. ¿Se puede esperar un cambio en esta dirección para este nuevo disco?
Puede ser, porque procesamos la voz con un vocoder. En realidad yo lo escucho más como setentoso, allá Herbie Hancock. Pero obviamente sí, hoy en día se identifica más con la música electrónica que con los que trajeron esa estética. En el disco habrá algo más electrónico, sí. El baterista domina todo lo que nosotros hemos hecho, pero también hace ritmos nuevos: más electrónica, más hip-hop y otro tipo de cosas. Y está combinando los tambores orgánicos con un trigger electrónico, entonces desde ahí empieza a cambiar el sonido de la banda. Se experimenta más con teclados, hay una cosa bien chévere pasando. Yo siento que es más que música sin tiempo.

El contenido de las letras de Cultura Profética siempre ha tenido un fuerte contenido social. ¿Qué les interesa documentar hoy?
Así como en Argentina, Venezuela y Puerto Rico, la cruda realidad económica que estamos viviendo sí se está tocando en algún tema que otro en el disco. Hay también una canción que se la escribí a mi hijo, que siento que todo aquel que es padre puede identificarse de alguna manera, se llama “Despertador solar”. Y, bueno, también están los temas clásicos de amor que no pueden faltar, medio de despecho, pero a mi manera. Es bien loco, pero yo siento que en estos últimos años me he dado cuenta que soy un emo sin pelo (risas). Han salido canciones muy emocionales, y siento que todo el disco es muy emocional.

Alguna vez dijiste que los temas de amor de Cultura Profética no son realmente románticos, y que sentías que la gente los interpretaba mal. ¿A qué te referís con eso?
Sí, porque el romance se siente como de novela, es muy por encima. Yo siento que el amor va más allá, es más denso que el romance. Siento que si una canción es sexual, esa canción es puramente sexual. Hay otra canción que trata del amor de pareja, como que puede limitar, así como también te puede elevar. Llamarte romántico para mí es algo muy poco profundo, es como comida rápida. Creo que es eso más que nada. Yo escribo temas de amor, pero son trabajados, no es que escribo cualquier cosa que me viene porque rima. No vas a escuchar “me muero sin tí”, “no puedo vivir” en una canción de Cultura.

A ustedes les gusta mucho reivindicar la tradición de la música boricua y Puerto Rico hoy es uno de los mayores exportadores de música. ¿Cómo se posicionan ustedes ante esto?
Es bien loco, porque nosotros somos como una cosa rara. Nunca hemos hecho las cosas de la manera “correcta”, pero tocamos alguna fibra en la gente, que es la que nos ha hecho poder seguir. Y ahí volvemos a lo que dijimos antes: cómo nos identificamos y cómo la gente se identifica con nosotros en una relación más directa. No es tan fantasiosa, es más de ese amigo que tú necesitas para desahogarte y para hablar, no como aquellas personas que tú ves en redes sociales y quieres ser como ellos. “Ay, yo quiero tener esa ropa que tiene puesta”.

Algo más de camaradería…
Es más denso, de compartir ideas y de conversaciones densas. Por eso yo siento que ese espacio falta en la música en general. En la música popular falta sinceridad y eso de desnudarse, que se hacía antes en el arte. Siento que llenamos ese hueco, y por eso de alguna manera subsistimos en el tiempo.

 Tienen una relación muy especial con la Argentina. Les gusta Peter Capusotto y sus videos, son ciudadanos honoríficos de Buenos Aires, grabaron un disco en vivo en el Luna Park… ¿A qué se debe esta relación con la ciudad?
Siento que la conexión con la Argentina primero viene de mano de Los Cafres, ellos nos abrieron las puertas de su casa. Eso nos hizo un favor increíble e hizo que la gente estuviera abierta a escuchar nuestra propuesta. Además siento que nosotros, como banda, tenemos esto que, jamás quisiera compararme, porque para mí es un Dios, pero tenemos esto que tuvo Spinetta, de que no se quedaba tranquilo. Él siempre quería explorar algo diferente: otro sonido, otra cosa. Nosotros nos identificamos con esa musicalidad argentina, y de cierta manera trabajamos un poco eso. Yo siento que un poco por eso se tiene esa conexión: admiramos mucho su trayecto musical, y de cierta manera lo hacemos parte de nuestra vida, de lo que hacemos.

De hecho, “De tope al fondo” tiene una primera parte en clave tanguera. ¿Cómo fue ese acercamiento al género?
Bueno, obviamente el tango lo conocemos desde antes de ir a la Argentina, ¿no? Pero el poder diferenciar entre tango y milonga, saber diferenciar el sonido, nos vino de mano de amigos argentinos. Vino la inquietud de mi parte y de Juan, que es el tecladista. Entonces él se comunicó con Claudio Illobre (Los Cafres), que nos recomendó el lugar y el bandoneonista para poder grabar este tema. Entonces Omar Silva, el guitarrista, hizo un estudio de muchos discos de tango y milonga para hacer los arreglos de viento y de cuerdas.

El nombre de su gira actual es Qualia, un término poco conocido que se refiere a “las cualidades subjetivas de las experiencias individuales”…
Sí, es que no es una palabra muy común. La idea es esa: que la gente tenga que buscar de qué se trata. Para serte sincero, yo conocí esa palabra el año pasado, y cuando la ví nadie sabía de qué se trataba, así que ha sido como un descubrimiento. Es que la música y el arte se tratan de eso: de experiencias sensoriales únicas para cada persona. Jamás yo podría dejarte o explicarte cómo siento la música, porque nunca la vamos a sentir igual. Entonces, creo que de eso se trata, de una experiencia sensorial.

¿Cómo se refleja esta filosofía en su búsqueda?
Buscando cada vez más poder apelar a la gente, poder hacer sentir. De eso se trata, después de todo: de hacer sentir más que revender. La música en general se trata siempre de poder hacer sentir, al principio se trata de curarse un poco. Pero obviamente cuando tienes un momento de pararte frente a un público y la oportunidad de poder decir y hacer, lo que tú quieres es que la gente sienta.

¿Cómo ves la vida en Puerto Rico después del huracán María, del año pasado?
Mira, el huracán lo que hizo es dejar que salieran todas las cucarachas. Por más que haya sido el más fuerte de nuestra historia, fue más fuerte porque azotó un país que no estaba preparado económicamente, que estaba quebrado por los intereses externos y por los mismos intereses de los buscones del país. Ahí nos llevaron todos los banqueros y los bonistas que nos endeudaron. Obviamente la infraestructura estaba dejada, abandonada. Todavía hoy, a más de un año del huracán, se siguen viendo muchos estragos, muchos lugares que nunca pudieron volver a abrir sus puertas. Mucha gente se ha ido. Se dice que para 2020 van a haber más puertorriqueños que cubanos en Florida, y eso es algo histórico. Una cosa loca.

¿Eso está reflejado en alguna de las canciones nuevas?
Hasta ahora no he escrito un tema sobre esto, porque no he encontrado las palabras. Sí se habla de la cruda realidad económica que estamos viviendo, y este nuevo orden mundial, pero nada que hable directamente sobre la situación del huracán. Igual, siento que hay buenas canciones como bálsamos en el disco, que van a venir a curar ese sentimiento, más que nada. A veces es mejor dejar venir ese nuevo sentimiento, que seguir recalcando el que te hace daño.

El año pasado anunciaron la salida de Boris Bilbraut, el baterista original del grupo. ¿Qué fue lo que pasó?
Tuvimos que hacer un cambio súper drástico que nos tomó desprevenidos, pero de cierta manera vino a resolver un problema energético que tenía el proyecto y nos tenía atrasados. Nos hizo encararnos, vernos de frente, vernos al espejo y buscar, ir a la raíz, a la semilla. No me gustaría desarrollarme en el tema, pero su mujer lo acusó de abuso físico. Él ya está divorciado y todo, pero la verdad es que me desconecté de él por completo.