15/05/2017

El Cuarteto de Nos: “Estamos infiltrados en el mainstream”

Musso y compañía saben qué hacer con ellos mismos.

Sony Music / Gentileza

Tres años pasaron entre Habla tu espejo (2014) y Apocalipsis zombi, el nuevo disco de El Cuarteto de Nos basado en diferentes personajes que, con ciertas críticas, intercalan distintas realidades de la sociedad actual. Desde un zombie que grita “somos su imagen más real” -en el primer corte del disco- a un gaucho poderoso en “Gaucho Power” -un tema inspirado en el cántico de la selección alemana de fútbol dedicado a la Argentina después del Mundial 2014-, las canciones buscan “ponerlos como símbolos de diversas situaciones y emociones humanas, como metáforas de la sociedad en la que estamos viviendo, con todos sus conflictos”, según afirma Roberto Musso, líder del grupo.

Si su trabajo anterior había marcado un cambio de rumbo hacia sonidos más cercanos al pop de letras introspectivas, el decimoquinto álbum devuelve a la banda a terrenos conocidos, con algunas semajanzas a Raro (2006), Bipolar (2009) y Porfiado (2012), la trilogía producida por Juan Campodónico que le valió un lugar de reconocimiento de este lado del Río de la Plata. Afianzado como quinteto luego de la salida de Riki Musso (hermano de Roberto), la incorporación de Santiago Marrero en teclados y Gustavo Antuña en guitarras, El Cuarteto de Nos se reconoce como una especie en extinción ante las nuevas formas de escucha. “Nosotros todavía somos uno de los últimos bastiones en creer en el álbum como objeto conceptual”, analizó Musso horas antes de la salida de Apocalipsis Zombi y su presentación en el Festival Nuestro.

En El Cuarteto nunca va a haber canciones panfletarias, y menos aún temas que inclinen la balanza para que la gente diga que tal personaje es bueno o malo.

El disco marca un nuevo cambio de rumbo con respecto a Habla tu espejo, y a la vez, deja una sensación de regreso a la trilogía. ¿De dónde vino esta búsqueda?
Roberto: Ya teníamos una idea premeditada de a dónde dirigirnos desde la composición de las canciones. Habla tu Espejo había sido un disco de quiebre interesante, con temas muy introspectivos, crudos y reales que se incorporaron muy bien al set de nuestros shows. Eso nos dio, en vivo, una dimensión desconocida, que no teníamos: podíamos hacer emocionar a la gente. Pero nos pareció que ya habíamos llegado al límite dentro de ese rango, por eso empecé a buscar nuevamente dónde colocar el “yo”. De eso salió una especie de bestiario, una mezcla entre Borges y Cortázar con distintos personajes: la bestia, el zombie, el invisible y el gaucho, entre otros. 

¿Por qué pensás que llegaron al límite del tipo de canciones como las de Habla tu espejo?
Roberto:
Cuando hicimos Raro, me pareció que lo que habíamos compuesto, en ese plan hip hop que tiene el disco, no había alcanzado su límite. Por eso en Bipolar se experimentó más, llevando la cuestión hasta el hueso. Pero después de Habla tu espejo, me dio la sensación de que no podía hacer otra canción parecida a “No llora”. Ya había dado el máximo de mí. Y quizás ese estilo ya estaba en su buena dosis en el show. Hablando de la música, nosotros a veces pensamos las canciones, no tanto como el concepto de disco que termina quedando, sino como lo que está faltando rítmicamente en nuestros shows. Y Apocalipsis Zombi es justamente un disco más melódico, sin tanto rap.

Entonces, a la hora de componer, ¿piensan más en lo que va a pasar en el show que en el disco en sí?
Roberto: Nosotros todavía somos uno de los últimos bastiones en creer en el álbum como objeto conceptual. Hoy la gente no escucha discos, sino canciones separadas y playlists. Pero estamos metidos en el mundo actual y sabemos que los shows son casi la única forma de facturación de la banda. Hay que pensar qué tipo de tema le falta al vivo para hacerlo más rico. Si alguien me pide una foto del Cuarteto de este año, no digo que es este disco, sino que es el show.

¿Eligieron la simbología zombie para estar en consonancia con el auge de series y películas del estilo?
Roberto: Creo que a un zombie le gustaría este disco. No soy un cultor de este tipo de sagas, pero me interesé en leer el porqué filosófico y psicológico de la fascinación que hay por ellos. Y resulta que es algo que se da sobre todo en momentos de crisis. Me llamó mucho la atención el paralelismo que se hace entre una sociedad como la nuestra, en estado de descomposición, con un ser que está pasando físicamente por algo así. Y muchos libros explican que el zombie, que sólo busca a su siguiente presa y no mucho más, es ese narciso que tenemos hoy en día, en donde estamos ensimismados en nuestras cosas, objetivos y obsesiones. Además, el zombie camina por instinto, sin deseo e incomunicado…

Foto: Cecilia Salas

El Cuarteto de Nos se formó durante los últimos tiempos de la dictadura uruguaya y hoy, 33 años después, el contexto es tan diferente que hasta la marihuana está legalizada allá. ¿En qué los afectó artísticamente atravesar estos cambios?
Roberto: Muchísimo. Pero para nosotros, la historia de El Cuarteto es un poco mentirosa en cuanto al tiempo. Fueron muchos años siendo amateurs en el under (risas). Los primeros discos eran casetes sin mucha producción. La transición de la dictadura a la democracia nos marcó muy fuerte porque, en un mes, las cosas prohibidas se permitieron. Fue un momento de florecimiento cultural impresionante, lleno de efervescencia entre la juventud. Y ese sentimiento es intransferible para las generaciones jóvenes porque, si no lo viviste, no podés entenderlo. Nosotros no seríamos la misma banda ni el mismo tipo de compositores si fuésemos de otra generación.

De todas formas, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, se está viviendo un retroceso en materia política. ¿De qué manera influye esto en la banda?
Roberto: En El Cuarteto nunca va a haber canciones panfletarias, y menos aún temas que inclinen la balanza para que la gente diga que tal personaje es bueno o malo. Nosotros planteamos una historia donde se pueden ver las cosas buenas y malas de algo, para que cada uno saque sus propias conclusiones. Es algo que siempre tuve presente y a lo que le presto mucho cuidado.

¿Por qué?
Roberto: Porque siempre me he sentido libre de escribir, pero si estoy contaminado por un leve componente político, religioso o social por el cual tome partido, eso seguramente me va a contaminar como escritor. Y es esa libertad la que nos permite la amplitud que tenemos en las canciones.
Santiago: Aparte, hay dos lenguajes: el de la banda y el de cada uno de sus integrantes como seres humanos. En el segundo se diferencia lo que podemos pensar acerca de los contextos y situaciones políticas, por ejemplo. Y como somos todos diferentes, siempre intentamos ser cuidadosos en lo que decimos a nivel banda. Por darte un ejemplo, si Roberto cantara una canción a favor de Macri, y yo tuviera que tocarla y me pareciera un espanto, sería bastante complicado (risas). Por eso hablamos más de las dicotomías del “yo” y de las sociedades alienadas, o sea, cuestiones más universales. Ahí estamos todos más cómodos.

En una entrevista, Roberto explicaba que la banda tiene una ideología punk, aunque no sea algo que esté reflejado en la música o la apariencia. ¿Por qué creen que es así?
Roberto: Me parece que muchísimas de nuestras canciones patean el tablero en diversos aspectos. En el fondo, el zombie está en contra del capitalismo y eso lo hace punk (risas). Nosotros ponemos sobre la mesa algunas temáticas que no se escuchan en otros lados, como el tema del bullying y la venganza, en “Buen día Benito”. Además, la canción “El día que Artigas se emborrachó” nos reivindicó como banda punk después de que fuese prohibida en Uruguay, algo que cualquiera dentro de ese género desearía vivir. ¡Y sin serlo!
Santiago: En las radios a veces sonamos después de una canción de Maluma y cuando lo ves en ese contexto pensás: “Esta gente no me está hablando ni de amor ni de que perdió a una chica. ¿Qué onda?”. Estamos disfrazados e infiltrados dentro del mainstream.

Están a unos 20 años de tener el mismo tiempo de banda que los Rolling Stones. ¿Se ven así en el futuro?
Santiago: ¿Vendiendo discos a los 70? ¿Eso querés decir? (risas).
Roberto: Si a mí me preguntaban esto hace 20 años, te hubiese dicho que no, pero me habría equivocado. Y sobre todo porque, como decimos nosotros, increíblemente estamos en nuestro mejor momento. Es común que la banda con mucha trayectoria tenga su momento de gloria y hits 20 años atrás. Y eso no va con nosotros. Creo que El Cuarteto sigue con una energía enorme debido a que, aunque tengamos tantos años, nuestro repertorio actual no va más allá de una década para atrás. Y los discos nuevos que sacamos no son ni peores que los anteriores ni pasan inadvertidos. Todo lo contrario, aportan cosas nuevas a nuestros shows, haciéndonos sentir más jóvenes. Vamos a seguir hasta que nos dé el cuerpo. O nos muerda un zombie…
Santiago: Me hiciste acordar a Rod Stewart, que por su nivel de vida demencial ante su éxito, tiene tantas deudas que a veces sale de gira durante años solo para pagarlas. Por lo menos nosotros seguimos tocando por algo positivo, ¡no tenemos deudas!